Emilio Lamo de Espinosa y Javier Noya
Ya sabíamos que los factores demográficos no son los únicos que tiran de la demanda de segundas lenguas. La vieja ecuación romántica Estado = Nación = Lengua (es decir, allí donde hay una lengua hay una nación, y donde hay una nación debe haber un Estado) está aún viva, aunque se resquebraja en distintos frentes; uno de los más evidentes es la fuerza con que el multilingüismo irrumpe en los Estados-Nación. Junto a la inmigración y el multiculturalismo, que son sin duda alguna los grandes catalizadores, el estudio cada vez más frecuente de lenguas extranjeras crea un panorama mucho más complejo en la relación entre los Estados, las identidades culturales y las lenguas. Varios factores confluyen para producir el aumento de la demanda de las lenguas extranjeras. En muchos países avanzados, la extensión del turismo de masas al extranjero es uno de ellos. Y ya en el campo, no del ocio sino del negocio y el trabajo, también se da una movilidad creciente de estudiantes y trabajadores entre países (pensemos en Estados Unidos o la UE). En este sentido, también parece claro que la globalización y la interdependencia creciente entre los Estados, las sociedades y las economías exigen a las personas un conocimiento cada vez mayor de las lenguas de otros países y en particular de una lingua franca9, hasta el punto de que ya se puede hablar de la existencia de clases sociales transnacionales, sobre todo en los campos de la empresa y la política,10 para las que es vital el dominio de lenguas extranjeras.
En este contexto, el análisis del español como lengua extranjera es tan imperioso como complejo11 debido a la heterogeneidad de las formas de aprendizaje de la lengua y de los sistemas y las culturas educativas de los distintos países. La comparación es más fácil en el caso de la enseñanza obligatoria (los jóvenes no egresados del sistema educativo); y hay ya estudios y estadísticas sobre la enseñanza primaria y secundaria.12 Más problemático es el estudio en los niveles no obligatorios (universitarios, por ejemplo) y, sobre todo, los no reglados: el aprendizaje de los adultos y mayores. Sin embargo, estos colectivos tienen una potencialidad cada vez mayor por su peso demográfico y cambios culturales incipientes (por ejemplo, importancia creciente de la educación y el reciclaje profesional permanentes).
Además, se da la importante circunstancia de que en cada «mercado» (país o zona geográfica) el modo como se perciben las diversas lenguas, su eventual utilidad, atractivo, uso o prestigio, determina el tipo de demanda, su segmentación sociodemográfica e incluso las modalidades de estudio. Por ello, analizaremos primero el tipo de lengua extranjera que es el español en Alemania y Francia. En segundo lugar, compararemos la diferente segmentación de la demanda que se da en los dos países. Finalmente, analizaremos las diferentes modalidades de estudio que se prefieren para el aprendizaje del español. En todos los casos utilizaremos como término de comparación el inglés, la lingua franca actual dominante mundialmente.