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La econometría
La economía y las lenguas
Otros estudios econométricos
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La econometríaLa misma etimología del término oikonomia (economía)
y metron
(medida) nos da ya una idea de su concepto al referirse al necesario carácter
cuantitativo de los enfoques econométricos. El traslado de los métodos empleados en las
Ciencias Naturales a los de la Economía tropezó en seguida con la diferente naturaleza
de los fenómenos naturales y los económicos. Y, así, el carácter universal,
determinista y experimentable de los hechos naturales no tiene su contrapartida
correspondiente en los fenómenos económicos que, frente a aquellos, resisten a
interpretaciones deterministas y presentan datos y regularidades propias del hecho
particular estudiado. De forma que, para el abordaje científico de los fenómenos
económicos de carácter no determinista, haya habido que esperar al desarrollo de
métodos estadísticos especiales en los que basar la averiguación de relaciones entre
las variables económicas, y el estudio de las inferencias estadísticas que plantean
estas relaciones.
La econometría trata
particularmente de los problemas de la economía en los que, si bien resulta imposible
llevar a cabo experimentos controlados, es obligada la referencia a los datos económicos
tomados de la realidad; circunstancia, por otro lado, de extensión general a los
fenómenos sociales. De aquí que la econometría trate de realizar inferencias
estadísticas a partir de datos no experimentales, y que su desarrollo vaya ligado a la
cuantificación de los fenómenos y a los problemas del mundo económico.
Una característica distintiva de
los estudios econométricos combinación de la teoría económica, de los métodos
matemáticos y de los datos estadísticos es el uso de modelos, como expresión
matemática formal y capaz de simular y verificar las relaciones entre las ideas y las
variables económicas relativas a un determinado fenómeno complejo, con la participación
explícita de variables aleatorias. Los modelos econométricos son muchísimo menos
precisos que los modelos físicos y, por tanto, aproximaciones simplificadas de la
realidad con participación de variables aleatorias caracterizadas por sus distribuciones
de probabilidad. Modelos que, en última instancia, pretenden proporcionar conocimientos
cuantitativos de la realidad económica y, a la vez, considerar las posibilidades de toma
de decisiones encaminadas a la planificación presupuestaria, a la mejora o la previsión
de las decisiones económicas, y a la modulación de los resultados económicos de algún
proceso o sistema, así como prever su evolución.
Variable es cualquier actividad,
producto o cantidad a la que, mediante medida, puede atribuirse valores numéricos
diferentes. Las variables económicas que intervienen en los modelos pueden ser exógenas
o independientes del fenómeno estudiado, y endógenas o determinadas por el fenómeno que
el modelo pretende representar. La naturaleza aleatoria de las variables
económicas genera modelos econométricos con un componente que se suele denominar
«error» o «desviación », que sigue una ley de probabilidad y en la que están
presentes las variables exógenas que intervienen en el modelo y los inevitables errores
de medida de las cantidades económicas.
Las magnitudes económicas medidas
no pueden considerarse generalmente como variables aleatorias independientes debido a la
múltiple conexión entre los conceptos económicos.
Las variables anteriores están
ligadas entre sí por relaciones establecidas mediante instrumentos matemáticos. Si Y
es una variable endógena y si X es una variable exógena, el modelo podrá
representarse simbólicamente por:
Y = f (X) + d
Y si la función f tiene el
valor: f (X) = aX + b, el modelo se definirá por:
Y = aX + b + d
De manera que los modelos pueden
estar soportados por una o por varias ecuaciones, pero siempre en cada ecuación
interviene un número limitado de variables.
La construcción de modelos ha
perseguido toda una colección de fines diferentes; y de acuerdo con su complejidad, los
modelos tienen un número variable de ecuaciones. Así, 53 ecuaciones tiene el modelo Research
Seminar in Quantitative Economics, de la Universidad de Michigan (Suits, 1967); 211
ecuaciones el modelo FRB-MIT-Penn: Federal Reserve Board-Massachusetts Institute of
Technology-University of Pennsylvania (De Leeuw y Gramlich, 1968); 56 ecuaciones el modelo
OBE: Office of Business Economics, U.S. Department of Comerce (Liebenberg et al.,
1966); 68 ecuaciones el modelo de la London Business School: Quarterly Econometric
Model of U.K. Economy (Ball et al., 1975); y 38 ecuaciones, el modelo holandés de
la Central Planning Bureau (Wolff, 1967).
En la década de los sesenta se
elaboraron en Polonia y Hungría los primeros modelos econométricos de economías con
planificación central (Barczak et al., 1968). |

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La economía y las lenguas
Un modelo econométrico es,
pues, esencialmente diferente del fenómeno real que representa y trata de sintetizar
alguna realidad compleja y difícilmente asequible a la medida y el análisis.
Una revisión de la literatura que
trata de los aspectos económicos de las lenguas y el multilingüismo ha sido llevada a
cabo por miembros de los departamentos de investigación económica de Montreal (Grin,
1994 y 1996a; Vaillancourt, 1985). En esta revisión se describen los tratamientos de las
lenguas desde perspectivas económicas; dentro de las cuales se examinan los atributos
lingüísticos individuales, al lado de la formación y la experiencia, como factores de
promoción económica; se identifican los factores que influyen sobre la utilización de
las lenguas en los lugares de trabajo y de negocio; se estudia la dinámica de las lenguas
en orden a su adquisición, mantenimiento y desplazamiento; y, finalmente, se contempla la
importancia de la política lingüística y las repercusiones económicas del
multilingüismo.
Dentro de estos antecedentes, son
quizá los más inmediatos a nuestro objeto los que utilizan la lengua como medio de
intercambio entre grupos de individuos (Carr, 1985) y la consideran, implícita y
explícitamente, como capital humano (Hocevar, 1975). Lengua que, bajo estas condiciones
de bien supercolectivo, adquiere un superior valor en dependencia del número de sus
hablantes (Sabourin, 1985).
Desde otros ángulos, las relaciones
entre las cualidades lingüísticas de los individuos y las ventajas económicas que
suponen en los terrenos laborales y profesionales han sido examinadas de manera preferente
en los lugares de confluencias de lenguas, al estilo de Québec (Vaillancourt, 1996),
Estados Unidos (Carliner, 1980; Reimers, 1983; Chiswick, 1991) y Suiza (Grin, 1995 y
1996b). La dinámica de la adquisición y conservación de las lenguas se ha estudiado con
modelos formales de lenguaje en individuos bilingües (Grin, 1990, 1992, 1993a), y en
cuanto a los determinantes del aprendizaje de inglés de francófonos (Vaillancourt y
Lefebvre, 1981; Vaillancourt y Payette, 1984) e hispanohablantes (Grenier, 1984). En el
seno de esta dinámica, se ha estudiado asimismo la influencia del proceso de integración
europea sobre lenguas minoritarias (Grin, 1993b).
Análisis económicos del tipo
coste-beneficio han sido realizados en la evaluación de políticas lingüísticas
particulares (Breton y Mieskowski, 1975) o en el diseño de alternativas políticas en la
Unión Europea (Pool, 1996). También las circunstancias económicas del multilingüismo
acompañan en la actualidad a diversas perspectivas políticas y comerciales, como los
flujos migratorios, el desarrollo de entidades supranacionales al estilo de la Unión
Europea, la desintegración de la Unión Soviética, la integración de las economías
locales en una economía globalizada, y las estrategias de producción y mercados de las
empresas. Algunas de las cuales han sido examinadas por Grin y Vaillancourt (2001).
En otros casos, las relaciones
descritas entre la economía y el lenguaje pueden representar un intento de explicar las
regularidades de las interacciones humanas, al estilo del lenguaje natural. Al ser el
lenguaje, en buena parte, un mecanismo de comunicación, y si la teoría económica puede
analizar el diseño de los sistemas sociales, la economía será capaz de explicar las
instituciones sociales como regularidades derivadas de la optimización de ciertas
funciones (Rubinstein, 2000). Dentro de esta misma idea general, se ha desarrollado un
modelo para interpretar la discriminación social desde aspectos lingüísticos teóricos
y empíricos (Becker, 1971; Arrow, 1974; Lang, 1986). |

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Otros estudios econométricos
Dentro de los estudios
econométricos llevados a cabo sobre fenómenos sociales, cabe destacar el realizado
recientemente en el seno de la política científica del Reino Unido para esclarecer el
significado económico de la investigación básica. Actualmente, se discute en muchos
países la conveniencia de la asignación de fondos públicos a la creación de
conocimiento fundamental, debido a la clase de beneficios que reportarían sobre los
sistemas nacionales de ciencia y tecnología. Martin y Salter (1996) han llevado a cabo
estudios econométricos que muestran la correlación positiva entre la ciencia básica y
su impacto económico, basada en las siguientes categorías de beneficios:
1) aumento de la cantidad de
información;
2) contribuye a la creación de
nueva instrumentación y nuevos métodos;
3) titulados y profesionales mejor
preparados;
4) sirve de base a la interacción
nacional e internacional de los científicos;
5) participa en la resolución de
problemas tecnológicos;
6) en la creación de nuevas
empresas.
Beneficios que se encuentran
interconectados y soportados mutuamente. |
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