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El español en el mundo

El español en Estados Unidos. Medios de comunicación y publicaciones

Amparo Morales

1. Introducción general

Según las estimaciones actuales, el español continúa siendo la segunda lengua más hablada en Estados Unidos y su crecimiento sigue a ritmo acelerado. Esto sucede como consecuencia directa de la gran cantidad de hablantes de español que, procedentes de distintos países de Iberoamérica, se va incorporando a la comunidad hispana del país (véase tabla 1).

Las apreciaciones del Current Population Reports (2000), más favorables aún para la población hispana que los datos oficiales de 1999, señalan que la población de Estados Unidos se acerca a los 279 millones (dentro de la población mundial, que suma 6 035 millones), y la hispana supera los treinta y tres millones, representada en 7,3 millones de familias1. También nos dice el informe que el poder adquisitivo de la población ha aumentado un 28 por ciento desde 1990 al año 2000, y hoy es ya de 348 millones de dólares2.

Estos datos demográficos no solo se mantienen fieles a las proyecciones hechas en años anteriores, sino que, incluso, resultan más positivos. Se viene repitiendo, desde hace años, que el crecimiento del grupo latino es mucho más rápido que el del resto de la población de Estados Unidos, lo cual se comprueba en todos los cálculos hechos hasta ahora. Sabemos, además, que los dos factores más importantes en ese aumento son la inmigración y la tasa natural de crecimiento3. En los hispanos el aumento de población se atribuye por igual a una y a otra causa4. La inmigración alcanza cifras tan significativas porque, al gran número de inmigrantes legales que entran al país, hay que sumar el de los indocumentados, contingente aún poco preciso que se va incorporando a los recuentos con dificultad. Se estipula que, en términos proporcionales, la población anglosajona comenzará a descender a partir del año 2020. Para esas fechas, se espera que los ciudadanos hispanos hayan llegado a los cuarenta y nueve millones (Morales, 1999).

Este aumento de población varía de acuerdo con la nacionalidad o con el país de procedencia. En la tabla 2 se recogen los datos más recientes del Current Population Reports (2000). En esta tabla se puede comprobar la gran representatividad numérica de los mexicanos, que han aumentado la proporción de recuentos anteriores. Les siguen bastante distantes los centroamericanos y los puertorriqueños5. En Ramírez (2000) aparecen datos todavía más favorables para la población mexicana; esta aumenta el porcentaje a un 65,2 por ciento, mientras que los puertorriqueños descienden a un 9,6 por ciento, y el resto se mantiene sin grandes cambios. En cuanto a los estados de mayor densidad de latinos, reiteradamente se han señalado los estados de California, Texas y Florida como los de mayor población6. La tabla 3 presenta el número de hispanos y su porcentaje, respecto a la población general, en las ciudades de mayor concentración de hispanos (Newspaper Association of America, 2000: 23).

Las ciudades de McAllen Brownsville, El Paso, Corpus Christi y San Antonio presentan porcentajes tan altos de hispanos que éstos suponen más de la mitad de la población. Las cuatro se encuentran en Texas, estado de gran concentración de hispanos. Las de mayor cantidad de latinos en términos absolutos son: Los Ángeles, Nueva York y Miami, según se muestra en el orden que se asigna en la columna de la derecha a las capitales de la tabla 3.

1. Ocupación

Los grupos latinos, en conjunto, van mejorando paulatinamente su situación económica, aunque su perfil ocupacional aún se presenta menos halagüeño que el del resto de ciudadanos. Solo un 11,4 por ciento de los hispanos de dieciséis años o más ocupa puestos directivos en empresas o entidades en Estados Unidos, mientras que el porcentaje general es de un 26,3 por ciento. La tabla 4 ofrece los datos de empleo desglosados por ocupación (Reddy, 1993: 507).

Esta situación ocupacional unida a otras condiciones laborales, como la alta tasa de desempleo de la población hispana (que alcanza un 10,6 por ciento frente a un 7,8 por ciento de la general), son los índices que más a menudo se tienen en cuenta para insistir en la situación de desventaja socioeconómica que presentan frente a los otros grupos étnicos7.

2. Educación

Como era de esperar por la situación sociocultural que crea la continua e intensa llegada de nuevos ciudadanos de bajos niveles socioculturales y escasa preparación escolar, los índices estadísticos del patrón educativo de la población hispana se mantienen más bajos que el promedio general8. Reiteradamente se ha señalado que ésta es la causa de que los ingresos sean también bajos y es lo que impide que, a pesar de los grandes cambios sociales y políticos que han beneficiado a la ciudadanía en los últimos años, sean los grupos hispanos los menos favorecidos. La densidad demográfica y la pujanza social y cultural alcanzadas aparentan no haber sido suficientes para mejorar ciertos aspectos económicos. En 1998 todavía un 25,6 por ciento de la población hispana estaba «bajo nivel de pobreza», frente a un 8,2 por ciento de la población total que se encontraba en esa situación (Current Population Survey, marzo de 1999).

En cuanto a los estudios realizados, solo un 9,7 por ciento de los mayores de veinticinco años había alcanzado los primeros grados universitarios en 1991, frente a un 27,3 por ciento por parte del resto, y un 51,3 por ciento había cursado la escuela secundaria, frente a un 80,5 por ciento de la población general9.

Con todo, es importante señalar que los datos van mejorando paulatinamente. En la tabla 5 se ofrecen los porcentajes de los diplomas obtenidos (escuela secundaria y bachillerato universitario), en general y por nacionalidad, según los últimos informes del censo de marzo de 1999.

La información general muestra que son los cubanos los que tienen los porcentajes más cercanos a la norma general, mientras que los mexicanos muestran los porcentajes menos favorables. El hecho de que el grupo mexicano sea tan numeroso hace que sus características pesen significativamente en los datos generales.

La tabla 6 recoge el número de matrículas de estudios universitarios en los grupos más representativos: afroamericanos, hispanos y el resto. Se observa un aumento de matrículas en los grupos hispanos entre 1980 y 1996 (últimos datos que obtuvimos)10. En parte, el aumento está relacionado con el crecimiento de población, pero aún se presenta un tanto más débil que este (tabla 6).

La tabla 7 ofrece los grados obtenidos por el grupo hispano según el Statistical Abstract (1999: 190). Los porcentajes de la tercera columna corresponden al año 1996.

3. Lengua

En general, se asegura que, a pesar de la escasez de datos fiables respecto al uso real de español o inglés por parte de la población hispana de Estados Unidos, el español se ha mantenido estable a lo largo de los últimos años. Es decir, una cuarta parte (o algo más) de la población permanece monolingüe en español y otro cuarto, aproximadamente, monolingüe en inglés; el resto es bilingüe (Veltman, 1990). Dependiendo de la intensidad del flujo de los recién llegados, podrá haber algunos cambios en el perfil. Reiteradamente se ha dicho que la estabilidad obedece, en gran medida, al balance compensatorio que produce la continua llegada de nuevos inmigrantes monolingües sobre la pérdida paulatina ocasionada por los hablantes jóvenes que pasan al inglés11. Efectivamente, parece ser un hecho ya reiteradamente comprobado que los grupos hispanos de Estados Unidos van usando más el inglés según se van ampliando sus estructuras económicas y sociales y aumenta el tiempo de estancia en el país, y que son los más jóvenes los que con mayor intensidad se unen al proceso12. Se postula que la gran mayoría de los nacidos o criados en Estados Unidos hablan ya inglés como lengua de la casa o como segunda lengua preferida. Los recién llegados aprenden inglés con mayor o menor pericia dependiendo de la edad de llegada y de sus propias condiciones socioeconómicas13. Aunque el español permanece como la lengua de la casa en muchos hogares hispanos, incluso en ellos, el inglés no deja de estar presente y puede ser la lengua preferida por los miembros más jóvenes. Con los años, el español, la lengua materna de estos, puede ser un rasgo profundo de identidad, que los mantenga fieles a su cultura y a su lengua, aunque dejen de usarla o prefieran el inglés en gran parte de sus actividades14. Como se ha señalado reiteradamente, el uso que hacen del inglés algunos hispanos se ve simplemente como necesidad social y económica, no como parte importante de su identidad, la cual permanece idealmente unida al español15. Esta situación es mucho más compleja de lo que podemos presentar aquí. Fishman (1985: 20), haciendo referencia a las lenguas de cultura como el francés, el alemán, el español, etc., en Estados Unidos, comentaba la poca conciencia que tenían sus usuarios de ser hablantes de «lenguas minoritarias». Según este autor, estos hablantes le asignaban poco valor simbólico al hecho de hablar su lengua materna, lo cual parece indicar que ésta se podría mantener como ideal pasivo de identificación.

Los estudiosos actuales señalan que, gracias a un proceso creciente de autorreconocimiento, los grupos hispanos han comenzado a darse cuenta de la importancia y de los beneficios que proporciona mantener su lengua y ser bilingüe; circunstancia que ha estado siempre muy clara para los más instruidos, pero que no se entendía igual por los menos afortunados en términos económicos, debido a las desventajas de sus propias condiciones sociales. En los últimos años, en los que la presencia demográfica, social y económica de los que hablan español está creciendo, ha surgido un progresivo acercamiento al bilingüismo. Éste empieza a perder la cara negativa que presentaba por su asociación con las minorías menos favorecidas y a verse como el escalón que puede proporcionar beneficios económicos y profesionales. Participan de esta actitud incluso los angloparlantes, y los datos que se recogen en el ámbito social del país lo prueban. Hoy por hoy, en las grandes ciudades, las entidades y oficinas privadas y públicas piden empleados que hablen español e inglés. Las universidades han visto incrementada significativamente la matrícula de los cursos de español, que es hoy la lengua extranjera más solicitada. Así se ve en la tabla 8, que compara los datos de matrícula en distintos cursos de lengua según la información que ofrece el censo para los años 1980, 1990 y 1995 (Statistical Abstracts, 1999).

Mientras las otras lenguas modernas de cultura (francés, alemán e italiano) van decreciendo en matrícula, el español ofrece un aumento claro y considerable, que parece superar el derivado por el simple incremento de la población. Solo el japonés, el chino, el árabe y el portugués, a gran distancia, ganan alumnos. En la tabla 9 se recoge la información cuantitativa del censo de 1990 respecto a las lenguas minoritarias habladas en Estados Unidos.

Nadie deja de reconocer la importancia de la minoría hispana en Estados Unidos. Aunque el movimiento del «English only» se ha extendido a la mitad de los estados, no todos los líderes políticos lo favorecen e incluso muchos de ellos lo critican públicamente y manifiestan su adhesión al español, salpicando sus conferencias y mítines con palabras en español16. Tan es así, que los representantes hispanos electos aumentaron un 25 por ciento de 1987 a 1992, según datos del censo. Este idioma ha alcanzado tal representatividad en Estados Unidos que hoy ya pocos lo excluirían de cualquier manifestación de divulgación o propaganda que deba efectuarse en el país. Los norteamericanos son conscientes, hoy más que nunca, de que el voto hispano puede decidir unas elecciones17. El ritmo de crecimiento de la población hispana le ha hecho alcanzar posición prominente en el mercado y hoy los medios de comunicación y las grandes empresas comerciales ven en ella el principal foco de desarrollo de sus empresas. Los hispanos, como consumidores o clientes, y como dueños o empresarios, representan un grupo en continuo aumento de poder adquisitivo, difícil de despreciar. Los últimos datos estadísticos sobre los propietarios y las facturas de hispanos son muy significativos18. Siguiendo el mismo perfil ascendente que manifiestan los datos demográficos, los propietarios de negocios crecieron un 76 por ciento en los pasados cinco años (1990-1995), cuando el crecimiento general fue de solo un 26 por ciento. Medido en facturas por firma, éstos suman 94 000 dólares, de un promedio general de 193 000 dólares (48 por ciento). Un 45 por ciento de ellos son empresas de servicios (gasolineras, restaurantes, comercios, venta de automóviles, etc.). En la tabla 10 se ofrecen los datos internos del grupo hispano desglosados por nacionalidad, según el censo de 1992.

En la tabla 10 se observa que, de acuerdo con los datos demográficos, son los mexicanos, y el conjunto de centroamericanos y suramericanos los que poseen los porcentajes más altos en número de empresas. Sobresalen los cubanos, con un porcentaje muy significativo, sobre todo si se compara con los datos demográficos de la tabla 2.

Si se tienen en cuenta las cantidades de empresas hispanas respecto al número total de empresas en cada ciudad de Estados Unidos, son Laredo (Texas), MacAllen-Edinburg-Mission (Texas), San Benito (Texas), Miami (Florida), El Paso (Texas), Las Cruces (Nuevo México), San Antonio (Texas), Albuquerque (Nuevo México) y Corpus Christi (Texas) las ciudades de mayor proporción de propietarios hispanos. En ellas, los datos pueden no ser muy significativos numéricamente, pero lo son en proporción. La tabla 11 ofrece los datos de las diez zonas geográficas con mayor proporción de hispanos y de empresas propiedad de hispanos. Como era de esperar, las concentraciones más grandes se encuentran en los estados con las cantidades más significativas de población hispana. Un 61 por ciento de esta población vive en California, Texas y Florida, y un 68 por ciento de las empresas propiedad de hispanos se localiza también en estos estados, especialmente en Texas (Bureau del Censo, SB/96). En la tabla 11 se ofrece la proporción de empresas hispanas respecto al total de cada ciudad, solo en las ciudades con mayor cantidad de estas (Bureau del Censo, SB/96).

En esta información sobresale Miami, con casi la mitad de empresas de la ciudad en manos de propietarios hispanos, y le sigue, a bastante distancia, San Antonio. Todos estos datos numéricos no hacen sino reflejar que la importancia económica, social y política que han adquirido los grupos hispanos en Estados Unidos es definitiva y parece caminar en buena dirección. Algunos de ellos usan inglés en sus negocios y en sus actividades profesionales, pero en las grandes empresas, tanto privadas como públicas, ya muchos servicios profesionales se ofrecen también en español. Por ejemplo, en 1987, un 8,2 por ciento (3 015 de 36 612) de los empleados del SSA (Social Security Administration) hablaban español (Statistical Record of Hispanic Americans, 1993: 396). Muchas oficinas de seguros médicos organizan sus plantillas con médicos de distinta procedencia, pero los que nunca faltan son los que hablan español. El bilingüismo inglés-español se impone en Estados Unidos como algo muy deseable para las compañías que tienen negocios con países iberoamericanos o con los mismos grupos hispanos del país. El comercio con América Latina es una importante fuente de uso y las transacciones en español representan cientos de millones de dólares para los negocios estadounidenses. No hay más que considerar que las exportaciones de Estados Unidos a Iberoamérica crecieron de 1991 a 1994 un 77 por ciento y las importaciones, un 68 por ciento, siendo México el país más beneficiado en ambas direcciones (Comerce News, Bureau of Census, 1995). El uso del español también se impone en los miles de pequeños negocios (tiendas de comestibles, gasolineras, agencias de viaje, bancos, restaurantes, etc.) que representan una gran porción de la economía del país. En definitiva, el mercado en español es cada vez más significativo para la economía estadounidense y ello se refleja en su representatividad en los medios de comunicación. No hay que olvidar que uno de los objetivos principales de la radio y de la televisión es obtener ganancias en propaganda y anuncios. Los grupos hispanos son hoy clientes muy numerosos a los que hay que convencer en sus ofertas ofreciéndoles en español la información que les gusta oír. A la vez, son empresarios que quieren destacar y hacer valer su personalidad e idiosincrasia.

  • (1) Y según las estimaciones del US Census Bureau Middle Series Projections 1999 las cantidades eran de 32,1 millones de hispanos distribuidos en 7,3 millones de familias, que representaba un 11,8 por ciento de la población general. Aunque tanto las estimaciones como las proyecciones tienen fluctuaciones que dependen del diferente acercamiento a los datos y de la metodología que aplican, lo cierto es que, con ligeras diferencias, la información en todos muestra un similar crecimiento arrollador. Para mayores detalles sobre estas variaciones, véase Morales (1999). volver
  • (2) En Estados Unidos, en los últimos años, ha habido un amplio debate sobre cuál es el término correcto: latino o hispano. Algunos han decidido utilizar hispano cuando se refieren a un grupo que representa un potencial mercado financiero, y latino cuando se refieren a la gente (López, 1997). En general podríamos decir que se utilizan como sinónimos para nombrar a los individuos que viven en Estados Unidos y provienen de un país que habla español. Hispanoes un término ya aceptado con ese significado. volver
  • (3) Inmigración neta es el número de inmigrantes menos el de emigrantes de un país o región. Crecimiento natural es el número de nacimientos menos el de muertes. En este último es muy importante la tasa de nacimientos, que en las mujeres hispanas llega a un 3,6, mientras que en general es de un 2,4. volver
  • (4) El aumento de la población en Estados Unidos, por el contrario, se reparte en un 21 por ciento de inmigración neta y un 79 por ciento de crecimiento natural. volver
  • (5) Actualmente los grupos nicaragüenses, dominicanos y salvadoreños han aumentado considerablemente. Estos últimos han pasado a ser el grupo más numeroso de California y constituyen la mayoría de los hispanos de Los Ángeles. volver
  • (6) Tradicionalmente se ha dicho que los mexicanos dominan en el oeste de la nación, los puertorriqueños y dominicanos, en el este, y los cubanos, en Florida. volver
  • (7) Según el NCLR (Consejo Nacional de la Raza, por sus siglas en inglés), un 21 por ciento vive aún bajo el nivel de pobreza, frente a un 6 por ciento de blancos y un 9 por ciento de afroamericanos. volver
  • (8) Se cree que esta situación podría cambiar en unos años porque la oferta de trabajo está ahora orientada, también, a especialistas de alta tecnología. En 1997, la mayoría de los visados H-I B fueron para analistas, especialistas de apoyo en informática e ingenieros de comunicación. Las granjas y grandes fábricas están cambiando su metodología operativa, lo cual predice que habrá menos demanda de mano de obra no diestra. volver
  • (9) Los porcentajes de individuos que obtuvieron el SAT en 1991 presentan a los asiáticos y afroamericanos por encima de cualquier grupo de latinos. volver
  • (10) Los resultados del SAT de 1992 se presentan en la tabla A (con los cambios que supone la cifra respecto a los cinco años anteriores (Reddy, 1993). En las estadísticas de la Escuela de Derecho se presentan también datos poco favorables para los hispanos. Los gráficos muestran que solo un 29,1 por ciento de los que están siguiendo la carrera de Derecho son hispanos, respecto a todos los otros grupos minoritarios. Datos que contrastan con un 24,8 por ciento de asiáticos, de población mucho menor y un 42,9 por ciento de afroamericanos. volver
  • (11) Es un hecho comprobado, y repetido muy a menudo, que la llegada continua de inmigrantes produce en el español de las comunidades bilingües de Estados Unidos lo que se llama el «efecto bañera»: los hablantes que se pierden por su paso al inglés se recuperan con los recién llegados. Estos recién llegados, a su vez, pueden no estar motivados para aprender inglés, y algunos de ellos piensan que su estancia en Estados Unidos será breve. Respecto a ello, se insiste en las diferencias existentes entre los cubanos que llegaron en 1960 y 1970, que eran profesionales con idea de volver pronto a su hogar y que querían, ante todo, mantener el español, y el grupo general que llega a Estados Unidos para quedarse. La inmigración nicaragüense, que huía de la revolución sandinista de 1979, es bastante similar a la cubana. Era un grupo de profesionales y ciudadanos de clase media con planes de retornar a su país. Situación muy diferente a la de los salvadoreños, que proceden de áreas rurales pobres, y que quieren que sus hijos aprendan rápidamente el inglés para mejorar su situación económica (Kanellos, 1993: 222-223). volver
  • (12) Desde luego, el inglés de los hispanos no deja de manifestar influencia de su lengua materna. Se considera una variedad mixta llamada «Hispanic English», es decir, un inglés con ciertos rasgos del español. volver
  • (13) En todas las estimaciones estadísticas sobre el dominio del inglés, destaca el hecho de que el tiempo vivido en Estados Unidos es un buen parámetro de medida: a mayor tiempo, mayor dominio; pero, desde luego, los llegados a edad muy temprana y los nacidos en Estados Unidos tienen las mayores probabilidades de ser perfectos bilingües o monolingües en inglés. volver
  • (14) Estamos hablando especialmente de los que presentan un bilingüismo aditivo, que es el verdaderamente enriquecedor, aquel que conoce el inglés (o la lengua extranjera) a la vez que la propia. Éste no es el que comúnmente se imparte en los Programas Bilingües de los Estados Unidos. Hay algunos buenos modelos de bilingüismo aditivo en Estados Unidos: se citan el de Calexico, en Texas, y los de las escuelas étnicas de Miami. volver
  • (15) Se ha señalado que los nacidos en Estados Unidos presentan identidad compleja, la llamada identidad híbrida. Una de las manifestaciones de esa identidad híbrida es el uso de variedades mixtas como el Tex-Mex, el Spanglishy el «pocho». Estos nombres y otros similares se usan para describir las distintas modalidades de habla del español. Éstas comprenden tanto las modalidades ya muy influidas, con habilidades muy limitadas en español porque la lengua dominante es el inglés, como las variedades de los que hablan con mayor fluidez, pero salpicándolo de términos en inglés. La gama de variación entre ellas puede ser muy amplia. volver
  • (16) Veinticinco de los estados han aprobado ya la ley del inglés como lengua oficial. En noviembre de 2000, Utah votó sobre ello. Hay que señalar que los dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos para las elecciones de noviembre de 2000, George Bush, republicano y Al Gore, demócrata, se manifestaron en contra del «English only». En la convención republicana, una de las presentaciones fue totalmente en español y el orador era un miembro del equipo de Bush. volver
  • (17) Se habla del mercado hispano, que se define como un grupo de clientes que procede de diferentes culturas y países, con rasgos muy diferentes, y que representa situaciones educativas y sociales muy distintas. Todos ellos tienen en común la lengua del país de procedencia: el español.
  • (18) Las facturas en este caso sirven para identificar el volumen de la empresa y su capacidad de venta. Los negocios de hispanos se caracterizan por ser más pequeños, de menor proporción y, con ello, de menor número de facturas. volver
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