|
|
IntroducciónNo podíamos dejar de
hacer referencia, aunque sea breve, a los textos que nos ha legado la rica literatura
sefardí y una somera caracterización de sus principales géneros. Afortunadamente
contamos con importantes aportaciones bibliográficas que nos ofrecen una rigurosa
información sobre el tema. Es de lectura imprescindible el libro de Elena Romero, La
creación literaria en lengua sefardí (1992a), en el que aparecen extensamente
desarrollados aspectos que habían sido abordados en otros trabajos anteriores de I. M.
Hassán (1982) y de Paloma Díaz-Mas (1986, 1994 y 2000).
En la reciente aparición de un número
monográfico de la revista Ínsula dedicado a la cultura sefardí, coordinado por
Paloma Díaz-Mas, ella misma nos ofrece una estupenda síntesis de la historia de la
literatura sefardí, lo que me permite remitir a su lectura y aquí perfilar tan solo una
clasificación de dicha producción literaria con el fin de mostrar su importancia y el
interés que tiene para poder elaborar una historia de su lengua desde la diferente
tipología textual y su también distinta cronología; y, al tiempo, establecer las
relaciones entre la literatura en lengua española y la escrita en sefardí. |
|
Elena Romero, en su libro citado anteriormente, define a la literatura sefardí como «la
creación literaria de los judíos oriundos de España o a ellos asimilados, producida o
transmitida en judeoespañol desde la primera generación de expulsos hasta nuestros
días» (Romero, 1992a: 19).La misma
autora (Romero, 1992a: 19-21) distingue dos núcleos geográficos en los que se desarrolla
la producción literaria de los sefardíes:
a) El primer foco corresponde a la zona
turco-balcánica en la que destacan como grandes centros editoriales Constantinopla,
Salónica, Esmirna, Belgrado, Jerusalén, Viena, Sarajevo y Alejandría.
b) La segunda zona es la correspondiente
al norte de África, sobre todo a Marruecos.
Amsterdam, Pisa, Venecia y Liorna, en especial,
sirvieron de enlace cultural entre los sefardíes de Oriente y los norteafricanos. |

|
Clasificación de la literatura sefardíLos dos hilos conductores de la historia del judeoespañol lo judío y lo
español le sirven a Paloma Díaz-Mas para establecer la siguiente clasificación de
la producción literaria en lengua sefardí (Díaz-Mas, 1986: 133):
1. Géneros de carácter judío: se corresponden
con los géneros patrimoniales y en ellos destacan de forma especial las traducciones de
la Biblia
2. Géneros de origen hispánico: géneros
tradicionales de transmisión oral
3. Géneros en los que se unen el elemento
hispánico y el judío: las coplas
4. Géneros adoptados: aquellos de aparición
más tardía cuya característica fundamental es la influencia occidental que manifiestan
Elena Romero realiza una clasificación similar.
Divide, pues, la literatura en tres grupos: |
|
a) PatrimonialLa mayoría de
las obras sefardíes anteriores al siglo XIX momento en que la influencia de los géneros
importados de Occidente transformó su tradición literaria anterior ofrece un claro
contenido religioso, de enseñanza doctrinal, que complementa la lectura sinagogal y ayuda
a la práctica adecuada de la religión, que en la cultura judía forma parte de todos los
ámbitos de la vida.
Habría que situar en este apartado los ladinamientos
de la Biblia, entre los que destaca el del Pentateuco de Constantinopla en
1547 y la Biblia de Ferrara de 1553, impresa en esa ciudad italiana por un grupo de
criptojudíos hispanoportugueses, que verá diversas reimpresiones a lo largo del siglo XVII.
En el siglo XVIII, considerado como el Siglo de
Oro de las letras sefardíes, da comienzo el gran proyecto de un comentario bíblico en
judeoespañol: el Meam Loez. Considerada como la gran obra de la
literatura religiosa sefardí, fue iniciada por el rabino Yaacob ben Meír Julí y
sus seguidores se encargan de su continuación. Surge como consecuencia de la crisis
histórica, social y religiosa del siglo XVII (decadencia económica, empobrecimiento cultural,
aparición de movimientos mesiánicos, como el encabezado por Sabetay Ceví); era
necesario buscar de nuevo la ayuda de la religión, para lo cual, dado el desconocimiento
del hebreo por parte de la mayor parte de la población, se hace necesario traducir y
comentar los textos sagrados. Se trata de una pieza clave de la cultura sefardí hasta el
mismo siglo XX.
También en el siglo XVIII está
en su apogeo uno de los géneros más castizos de la literatura en lengua sefardí: las
coplas. Se trata de un género poético de poesía estrófica; fueron compuestas para
ser cantadas y presentan una gran diversidad de temas y estrofas. Muchas de ellas se
inspiran en historias bíblicas, otras están destinadas a acompañar la liturgia con
motivo de la celebración de diferentes fiestas del calendario judío, algunas son de
carácter admonitorio o histórico. Se trata de la aportación más característica de la
poesía sefardí que ha tenido continuación hasta el siglo XX: de ahí
la división de acuerdo con su cronología (aunque también existen diferencias temáticas
y formales) entre coplas viejas, las del siglo XVIII; coplas nuevas, las
compuestas en el siglo XIX, de contenido más folclórico y más breves que las
anteriores; y coplas novísimas, que datan del siglo XX y
presentan como temática fundamental la añoranza del pasado frente a la vida moderna. |
|
b) AdoptadaA partir de mediados del
siglo XIX, como consecuencia de las enormes transformaciones que sufre la vida de las
comunidades sefardíes, su proceso de occidentalización y de secularización, también la
producción literaria acusará estos cambios; irrumpe con fuerza un tipo de literatura
profana, secular, con imitación de géneros literarios occidentales: el periodismo, el
ensayo histórico, la narrativa, el teatro, la poesía de autor. Cambian las formas
tradicionales y también el estilo; el lenguaje se viste de novedades, sobre todo de
elementos léxicos de origen francés o italiano, como consecuencia lógica del intento
deliberado de emulación de las literaturas occidentales. |
|
c) Oral Se trata de un tipo
de producción literaria tradicional de transmisión oral que camina en paralelo con el
resto de los géneros mencionados. Es de base hispánica, de carácter colectivo y
anónimo, y su enriquecimiento es paulatino al irse incorporando a las producciones
peninsulares previas a la expulsión otros elementos procedentes del hebreo, de otras
lenguas en contacto o específicamente sefardíes.
Con intención didáctica, y como muestra de la
sabiduría popular, destacan dentro de la producción en prosa los cuentos
y los refranes. De la producción en verso merecen ser destacados el romancero
y el cancionero, de amplia temática con abundancia de elementos líricos.
En la actualidad la producción literaria en
lengua sefardí es muy escasa. El género más cultivado es la poesía y, evidentemente,
no es ninguna casualidad. |
|
|
|