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El español en el mundo

La población hispana de Estados Unidos

Gonzalo Gómez Dacal

2. Población hispana de Estados Unidos

Poblaciones general y de origen hispano residente en Estados Unidos: número de miembros, raza y estructura demográfica: Datos generales

El censo del año 2000 ha puesto de evidencia la imprecisión con la que se estimó el volumen de la población de Estados Unidos a través de las proyecciones que se han venido haciendo de los datos recogidos en el censo de 1990; imprecisión que ha sido especialmente significativa al predecir el crecimiento de dos minorías: la hispana y la asiática.

Si se considera el grado de representación que una y otra minoría tienen en el conjunto de la población de Estados Unidos, la significación del aumento del número de hispanos es mucho más relevante que el experimentado por los ciudadanos de origen asiático: en conjunto estos últimos constituyen un 3,6 por ciento de la población total10, mientras que el porcentaje de hispanos es de un 12,5 por ciento, pasando a ser en el año 2000 la minoría mayoritaria11, superior en número a los negros no hispanos (gráfico 2), que son un 12 por ciento de todos los residentes en Estados Unidos (gráfico 3).

La estructura racial general de la población norteamericana, y dentro de ella la posición de la minoría hispana, ha sufrido profundos cambios, de entre los cuales los más significativos son:

  • la disminución de la representación de los «blancos» y especialmente de los «blancos no hispanos»,
  • el estancamiento, en términos relativos, de la minoría negra,
  • el significativo crecimiento, en términos relativos, del grupo de ciudadanos de origen asiático,
  • el fuerte crecimiento de la minoría hispana, tanto en términos relativos (en torno a un 60 por ciento), como absolutos (pasando de 22,4 millones a 35,3 millones).

Gráficamente se percibe con mucha claridad el mosaico racial de Estados Unidos en el inicio del milenio (gráfico 3).

Para describir la estructura demográfica por edades —que aporta información muy relevante respecto de las proyecciones que se hagan de la población— se utilizan estimaciones hechas a partir de los datos del censo de 1990, cuyo valor predictivo es muy limitado, especialmente cuando prevé la situación de la población hispana en el año 2000, por lo que los datos que se recogen a continuación han de interpretarse con ciertas cautelas.

  • Valores totales y por grupos de edad de la población norteamericana en el año 2000 (tabla 1).
  • Pirámide de edades:

Como puede apreciarse en el gráfico 4, la composición demográfica de la población hispana muestra un potencial de crecimiento muy acusado (cuenta con una amplia base) mientras que la de la población blanca no hispana es característica de una población que tiende al envejecimiento, con una situación excepcional para las cohortes que cuentan en el 2000 entre cuarenta y cincuenta años de edad, cuyo progresivo envejecimiento distorsionará en los tres próximos decenios la forma «piramidal» de la distribución por edades de los norteamericanos «blancos no hispanos», al mismo tiempo que incrementará la representación de los hispanos en el mosaico racial de Estados Unidos (la población «negra no hispana» muestra también una tendencia similar a la de los blancos hispanos y las personas de origen asiático si bien tienen una tasa de crecimiento elevada no constituyen en términos absolutos una minoría relevante, salvo en determinadas áreas urbanas).

Se subraya nuevamente el dato de que de acuerdo con la información que aporta el censo del año 2000, la población de origen hispano de Estados Unidos se constituye ya en la primera minoría de este país, sustituyendo en este puesto a la tradicionalmente minoría mayoritaria formada por la población negra, con una manifiesta tendencia a ampliar la distancia que le separa de esta última y de acercarse progresivamente al grupo mayoritario identificado en los censos de Estados Unidos como «blanco no hispano».

Este hecho cobra un significado todavía mayor si cabe al constatar que la población de habla española residente en Estados Unidos se ubica en los Estados con mayor peso político, económico y cultural del país y, dentro de estos, en las grandes ciudades.

2. Distribución geográfica de la población hispana en Estados Unidos

Distribución en los cinco estados con mayor porcentaje relativo de hispanos12 y votos electorales que corresponde a cada estado:

En términos relativos, el peso demográfico y político (electoral) de la población hispana y de los cinco estados se aprecia con claridad en la tabla 2 y en el gráfico 5.

Distribución por condados con mayor peso demográfico hispano13:

La concentración de población hispana en los estados, condados y ciudades de mayor peso político, demográfico y económico (véanse tabla 3 y tabla 4) no solo acentúa las posibilidades de «vivir en español» en Estados Unidos, sino que impulsa la presencia de este idioma en los medios de comunicación (prensa, radio y televisión), ya que permite su difusión en áreas concretas; en los servicios (administrativos, médicos, judiciales, etc.), a fin de atender a importantes contingentes de personas que se sienten más protegidas si se les habla en su lengua materna; en la actividad económica (propaganda, información al público, productos en el mercado, etc.), debido a la capacidad de compra de que goza una cuantiosa población concentrada en un espacio delimitado, etc. Todas estas circunstancias contribuyen a mantener el español como una lengua viva en la población hispana y acentúa el interés que tienen por aprenderla aquellos para los que no es su lengua materna.

Distribución por áreas geográficas y estados (gráfico 6):

a) Northeast

Esta región está constituida por un conjunto de estados de características (tamaño, número total de habitantes, heterogeneidad racial, densidad urbana, etc.) muy diferentes, coincidiendo en que gozan de un alto nivel de desarrollo, aunque esté distribuido con fuertes diferencias zonales. Cuenta con tres grandes áreas metropolitanas fuertemente pobladas: Nueva York, Filadelfia y Boston.

En el Northeast, la presencia de la población hispana se concentra en los estados de mayor importancia demográfica, económica y cultural (Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut y Massachusetts), y en cada uno de los Estados se localiza en las grandes áreas urbanas, lo que pondera positivamente su peso como minoría en esta región de Estados Unidos. El mapa de Nueva York (mapa 1), territorio en el que destaca la presencia de población hispana en la ciudad de Nueva York, en el que se incluye la densidad de población hispana por condados, y la tabla con los porcentajes de población hispana en las diez ciudades más importantes de esta región reflejan con claridad este hecho14.

En el gráfico 7 se aprecia la complejidad racial de Nueva York, así como el importante porcentaje de hispanos que vive en la gran manzana. (Se recuerda que los hispanos pueden ser de cualquier raza, por lo que se representa formando parte de las categorías correspondientes a cada raza y separadamente como categoría única; en la categoría «otros» se contabilizan los que en los impresos censales constan como perteneciendo a más de una raza).

El gráfico 8 muestra el porcentaje de población hispana en la estructura demográfica de las ciudades más importantes de esta región.

b) Midwest

Forman el Midwest de Estados Unidos los estados (Ohio, Indiana, Illinois, Michigan, Wisconsin, Minnesota, Iowa, Misuri, Dakota del Norte, Dakota del Sur, Nebraska y Kansas, gráfico 9) de entre los cuales tiene especial interés, desde la perspectiva de la presencia hispana, Illinois y, dentro de este estado, Chicago y los condados que constituyen su entorno, aunque también en otros territorios se constata la creciente presencia de ciudadanos provenientes de México y otros países de América Central y del Sur (Indiana, por «rebosamiento» de Illinois y crecimiento de algunas de sus ciudades o Nebraska, por ejemplo).

La localización de los hispanos en el «Gran Chicago» (Illinois) y en las ciudades más populosas del Midwest se aprecia perfectamente en los siguientes datos:

  • Illinois (mapa 2)
  • Ciudades más representativas de la región (porcentaje de población hispana) (gráfico 10)
c) South

El South de Estados Unidos incluye territorios muy diversos demográfica, étnica e históricamente, de ahí que sea frecuente el estructurarlo en tres regiones:

  • South Atlantic, formada por los estados de Delaware, Maryland, Virginia, Virginia Occidental, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Georgia y Florida;
  • East South Central, que incluye los estados de Kentucky, Tennessee, Alabama y Misisipí;
  • West South Central, que abarca los territorios de Arkansas, Luisiana, Oklahoma y Texas.

Con la finalidad de hacer que los datos que se estudian en este epígrafe tengan una interpretación que no sea perturbada por la peculiaridad que presentan, incluso con esta subdivisión, algunos estados —en concreto Texas y Florida—, se presenta la información en estos apartados:

  1. South Atlantic, sin Florida
  2. Florida
  3. East South Central
  4. West South Central, sin Texas
  5. Texas
1. South Atlantic, sin Florida

En la fachada atlántica de Estados Unidos, tienen una gran cohesión los estados que constituyen el entorno económico y demográfico de Washington, D.C.; todos ellos, bajo el impulso que nace de la cercanía a la capital federal y de ciudades como Nueva York o Filadelfia, gozan de un fuerte desarrollo catalizado por los servicios, ele-comerce y las industrias de nuevas tecnologías.

Una parte del territorio que enmarca el Distrito de Columbia sirve de dormitorio tanto a una población de clases media y alta como a un creciente número de emigrantes, entre los que están muy representados los hispanos y asiáticos. Al mismo tiempo, la capital se estanca demográficamente y mantiene su tradicional saturación de habitantes de raza negra, si bien con una tendencia a la baja claramente marcada, mientras que crece de forma significativa el número de ciudadanos procedentes de países de habla española (gráfico 11** En «Otros» se incluyen tanto otras razas como quienes se han considerado pertenecientes a dos o más razas.).

La evolución de la población de Washington, D.C. en estos últimos diez años (1990-2000) es notoriamente regresiva, tendencia que contrasta con la vitalidad del anillo humano que enmarca a la capital de Estados Unidos (gráfico 12* No hispanos).

De la dinámica demográfica de esta importante parte de los estados de Virginia y Maryland, pueden ser significativos los datos relativos a cinco condados con diferencias notorias en la composición de su población (Montgomery, Howard, Fairfax, Arlington y Prince George’s), todos ellos sometidos a intenso crecimiento en parte debido a la inmigración y que muestran, además, la pujanza del grupo hispano en este importante y emblemático territorio (gráfico 13).

Los 1 514 329 habitantes de origen hispano que, formando parte de los 35 213 307 de personas que pueblan los estados de Delaware, Maryland, Virginia, Virginia Occidental, Carolina del Norte, Carolina del Sur y Georgia, han experimentado un incremento importante desde el año 1990, se distribuyen en esta fachada atlántica de Estados Unidos según la siguiente pauta (ver gráfico 14).

De entre los estados que forman el South Atlantic, además de los que forman el anillo que rodea a Washington, D.C., tienen gran importancia, desde la perspectiva del «peso» demográfico del grupo hispano (gráfico 15Año 2000), Carolina del Norte (en donde residen 378 963 habitantes, habiendo pasado de tener una representación en la población general de un 1,2 por ciento en 1990 a casi un 5 por ciento en el año 2000) y, sobre todo, Georgia, que es el que cuenta con mayor número de habitantes (8 186 453) y que al mismo tiempo acoge a 435 227 hispanos.

La distribución de la población hispana en Georgia (mapa 3), al igual que en los restantes estados de esta región, se concentra en los grandes núcleos urbanos (Atlanta15, Baltimore, Charlote o Virginia Beach).

2. Florida

Aunque el estado de Florida forma parte a todos los efectos del South Atlantic de Estados Unidos, debido a la tradición hispana de algunos de sus territorios (Tampa o San Agustín, por ejemplo) y al elevado número de inmigrantes procedentes de países de habla española (especialmente de Cuba) que se ha asentado en algunas partes de su territorio (condado de Dade/Miami), merece ser considerado otorgándole cierta sustantividad.

Con una población de 15 982 378 habitantes, de los cuales son hispanos 2 682 715 (16,8 por ciento), y unas fuertes tasas de crecimiento demográfico y económico16, en Florida se produce la siguiente evolución en su perfil demográfico entre los años 1990 y 2000 (gráfico 16* No hispanos.).

La tasa de crecimiento de los distintos grupos raciales y de los hispanos ha sido en el pasado decenio la siguiente17 (véase gráfico 17).

Los niveles de representación en la población general de cada grupo en los años 1990 y 2000 han sido los siguientes (véase gráfico 18).

El condado de Dade, y la ciudad de Miami, constituyen un caso especial a la hora de describir la presencia hispana en Estados Unidos en general, y en Florida en particular, tanto por su fuerte densidad como por: 1) el país, Cuba, del que mayoritariamente proceden ; 2) las razones por las que emigraron a Estados Unidos (el abandono de Cuba por motivos políticos para los que son originarios de esta isla); 3) el alto grado de «lealtad lingüística» que le es propio; 4) el excelente nivel de inserción que han alcanzado en la sociedad norteamericana, y 5) la notoria influencia política y económica que ejercen.

Además del efecto diferencial que tiene en su origen las circunstancias que han provocado el éxodo de miles de cubanos desde su país hacia el sur de Florida, las peculiaridades de los asentamientos de este singular grupo de hispanos en Estados Unidos tienen mucho que ver con su elevado número en relación con la población general18, lo que ha convertido a la pujante ciudad de Miami en la población más hispana de Estados Unidos:

  • Condado de Dade (en miles, véase gráfico 19^ Los hispanos pueden ser de cualquiera de las razas.
    * Esta categoría incluye «otras razas» y «más de una raza».
    ).
  • Ciudad de Miami (datos en miles, véase gráfico 20^ Los hispanos pueden ser de cualquiera de las razas.
    * Esta categoría incluye «otras razas» y «más de una raza».
    ).

El grado de saturación de población hispana que se produce tanto en Dade como en Miami es muy alto: son hispanos un 57,32 por ciento de los habitantes del condado de Dade y un 65,76 por ciento de los que residen en la ciudad de Miami (gráfico 21).

El peso de la población hispana en otras ciudades de Florida (se incluye Miami) es el siguiente (año 2000, véase gráfico 22)19.

En el conjunto del estado, la distribución geográfica sitúa a los hispanos en el sur y centro del territorio (mapa 4).

3. East South Central

Esta región está constituida por estados que forman parte del llamado Deep South, y en ella la proporción de población negra sigue siendo al día de hoy muy alta, aun cuando la «marea» hispana empieza a dejarse sentir, aunque no con la misma fuerza que en los restantes territorios del East (gráfico 23 y gráfico 24).

Tennessee y su capital, Nashville, son los núcleos en los que el número de hispanos empieza a tener trascendencia, tanto en términos absolutos como relativos, aunque las tasas de crecimiento hayan sido significativamente altas en todos los estados del East South Central (mapa 5).

4. West South Central, sin Texas

Con la excepción de la ciudad de Oklahoma, en el estado de su mismo nombre, en Arkansas, Oklahoma y Luisiana se han constituido asentamientos hispanos de escasa entidad, aunque, como en el caso del East South Central (sin Florida), la tasa de crecimiento haya sido importante en los últimos diez años, salvo quizá en Luisiana (gráfico 25, mapa 6).

El curso migratorio (año 2000) sigue la tendencia general de concentrarse en grandes áreas urbanas (gráfico 26).

5. Texas

Este estado de 20 851 820 habitantes, el de mayor extensión del país, con una enorme riqueza ganadera y petrolífera, y que cuenta además con una poderosa industria en la que las nuevas tecnologías ocupan un lugar importantísimo, acoge, junto con California, el mayor número de hispanos (6 669 666) de Estados Unidos (gráfico 27* No hispanos.
** Incluye a los que han indicado más de una raza.
).

La composición de la población tejana, como la del conjunto de Estados Unidos, es crecientemente multirracial, con una pérdida progresiva de peso demográfico por parte de la mayoría blanca no hispana y un significativo avance de las minorías (excepto la negra, que pasa de ser un 11,6 por ciento a un 11,3 por ciento de la población), de entre las que la hispana ya representa en torno a un tercio de la población general en el año 2000 (gráfico 28,gráfico 29).

Dada la extensión de Texas (aproximadamente 1,5 veces la de España), y el número de hispanos que residen en este estado, su presencia se detecta en prácticamente todo el territorio, aun cuando su densidad aumenta en el sur y en las ciudades con más habitantes (mapa 7, gráfico 30).

d) West Mountain

Forman esta región ocho estados (Montana, Idaho, Wyoming, Utah, Colorado, Nevada, Arizona y Nuevo México) cuyo agrupamiento no halla otro fundamento que el geográfico: están situados al Oeste y, de una u otra forma, su territorio se accidenta, bien es verdad que de forma muy diferente, con ese gran eje que forma Sierra Nevada. Esta coincidencia se acompaña de diferencias notables, tanto paisajísticas (las áridas y en ocasiones desérticas zonas de Nuevo México, Nevada o Arizona contrastan con las grandes masas forestales y los espléndidos parques de Montana o Utah, por ejemplo) como humanas (la tradición hispana y española —que impregna determinadas áreas de Nuevo México, Colorado o Arizona— contrasta con la mormona de Utah o con el tipo de colonización que dio lugar a los estados de Montana o de Wyoming).

Esta heterogeneidad aconseja dividir —a los efectos de describir la situación actual y futura de la población hispana—, al West Mountain en dos partes:

  • En la primera, en la que lo hispano es un elemento esencial desde mucho antes de su constitución como estados de Estados Unidos, se incluyen los estados de Arizona, Colorado, Nevada y Nuevo México.
  • En la segunda, se agrupan estados (Montana, Idaho, Utah, Wyoming) que no tienen ese poso hispánico que caracteriza a una buena parte de la población que vive en los del primer grupo.
1. Estados con raíces hispanas del West Mountain

Viven en esta región 12 896 896 habitantes de los que casi tres millones (2 979 207) son de origen hispano, hallándose el mayor porcentaje de ciudadanos provenientes de países de habla española (México, especialmente), como cabría esperar, en Nuevo México, estado en el que la lengua española goza de reconocimiento constitucional.

La saturación hispana de estos cuatro estados se aprecia perfectamente en el gráfico 31. Es interesante observar el cambio profundo que experimenta la estructura demográfica de estos estados respecto de la que caracteriza el South (sin Texas y, en parte, Florida): la representación de la raza negra disminuye de forma ostensible al mismo tiempo que aumentan las de los hispanos e indios americanos.

Aunque con menos contundencia que en el caso de estados con un número menor de población hispana, también en esta región se detectan importantes concentraciones de este grupo cultural y lingüístico en las grandes ciudades y en determinadas áreas geoeconómicas (gráfico 36).

2. Otros estados del West Mountain

Se trata de cuatro estados con una densidad de población baja (el que cuenta con mayor número de habitantes, Utah, alcanza, en el censo del 2000, los 2 233 919 habitantes), en tres de los cuales la presencia de población hispana empieza a ser ya significativa, aunque en todos los casos está significativamente por debajo de la media del conjunto de la nación (gráfico 37).

Utah, y su capital, Salt Lake City, además de otras ciudades de menor entidad de esta área geográfica, como Boise City, Nampa o Caldwell dan una idea de cuál es la estructura demográfica, desde la perspectiva de la población hispana, de esta región del West Mountain (gráfico 38, mapa 9).

e) La región del Pacífico

En la costa este de Estados Unidos, la región del Pacífico, se localizan cinco estados, sin apenas otros nexos que el nombre del océano al que de formas bien diferentes se asoman: Washington y Oregón, de una parte; Hawaii, a varios miles de millas de la zona continental del país; Alaska, geográficamente más cercano a Canadá que a Estados Unidos, y California, el estado hispano por excelencia (junto con Nuevo México y Texas).

Dada la importancia que para el mundo hispano tiene California, se estudia la región del Pacífico agrupando sus territorios en dos regiones: la formada por Washington, Oregón, Hawaii y Alaska (la única razón para unir estos estados es la de separar su descripción de la de California) y California.

  • La región del Pacífico, sin California

Tal vez por su cercanía a California (caso de Oregón y Washington) o por la oferta de actividades laborales relacionadas con el turismo (caso de Hawaii), la presencia de hispanos en el Pacific es cada vez mayor, con tasas de crecimiento en dos de los estados (Oregón y Washington) muy altas, y cercanas a las que se producen en el conjunto del país (gráfico 39).

Tanto desde la perspectiva del volumen de población hispana como de habitantes en general, el estado más significativo de esta región es Washington, cuya estructura económica, de la que son sectores punteros las nuevas tecnologías y la aeronáutica, es una de las más dinámicas del país. Las tres ciudades importantes (Honolulú-Hawaii, Portland-Oregón y Seattle-Washington) tienen, curiosamente, una densidad de población hispana que está por debajo del valor medio para el estado, aun cuando en ciudades pequeñas (es el caso, por ejemplo, de Yakima, núcleo urbano de 71 845 habitantes, de Washington, en el que los hispanos representan un 33,70 por ciento) es frecuente que la concentración sea mucho mayor (gráfico 40, mapa 10).

  • California

En California concurren múltiples circunstancias que la convierten en un territorio singular: es el más poblado de Estados Unidos y, por consiguiente, el que tiene un mayor peso político en el conjunto de la Unión, y al mismo tiempo es el de mayor riqueza, al contar con una estructura económica muy dinámica de la que son sectores destacados las nuevas tecnologías (radicado en el gran entorno de San Francisco), el cine (cuyo centro es la ciudad de Los Ángeles), la agricultura y el turismo.

Es, además, un estado multirracial, en el que los blancos no hispanos yo no alcanzan a representar un 50 por ciento de la población. De entre las minorías, la hispana es sin duda alguna la mayor y la más representativa, tanto por su situación actual como por razones históricas: el carácter hispano de California no solo es una realidad hoy debido al peso que la población que tiene esta condición ha alcanzado en todo el territorio, sino que es algo que está en la geografía (nombres como San Francisco, Los Ángeles, San José, San Diego, Sacramento, Santa Bárbara y tantos otros hablan constantemente de la procedencia de quienes fueron sus primeros colonizadores), así como en las costumbres y tradiciones de una buena parte de los californianos, y también en el habla a través de la que se expresan: el español.

De sus 33 871 648 habitantes (cuenta con más población que Canadá), casi once millones son hispanos (10 966 648), lo que convierte a este Estado en una de las primeras «naciones» en número de hablantes de español del mundo, dándose, además, la circunstancia de se trata de un grupo en clara expansión, ya que ha pasado en diez años de representar un cuarto de la población (en 1990) a constituir un tercio de los californianos, radicados en diez de las ciudades de mayor tono multirracial de Estados Unidos, en un territorio en el que ningún grupo alcanza a constituir un 50 por ciento de la población20, cuyos ciudadanos están representados en el Congreso Federal por 53 congresistas y en el que en el año 1979 casi un 80 por ciento de sus residentes eran «blancos no hispanos» (en la actualidad este grupo representa sólo un 46,7 por ciento de la población).

La composición, según el Censo del año 2000, de este impresionante mosaico de razas que es California es la siguiente (gráfico 41).

Tan significativo como la distribución actual de grupos raciales es analizar el crecimiento que cada una de las etnias y grupos culturales (recuérdese que los hispanos no son una etnia sino que su identidad es de tipo lingüístico) ha experimentado en el último decenio (gráfico 42).

La localización de la población hispana que vive en California repite, en buena medida, el sesgo que ya se ha constatado en otros estados, que lleva a que se localice en grandes ciudades y en determinadas áreas del territorio (mapa 11).

Grandes ciudades (gráfico 43)21.

3. Características sociales, culturales y económicas de la población hispana que reside en Estados Unidos

Aspectos generales

Los efectos que en la sociedad norteamericana está teniendo, y tendrá, la presencia de 35,3 millones de hispanos, y la de otras minorías, se conocerán en el medio y largo plazos, si bien no es difícil predecir que serán muy importantes y que estarán asociados no solo a este número, sino que serán función además, en primer lugar, tal como se ha señalado en los apartados anteriores, de su distribución en el conjunto de estados, condados y ciudades norteamericanas y, en segundo lugar, de variables que ponderan, positiva o negativamente, la contribución que cada hispano hará a tales efectos; variables que son precisamente el objeto de estudio de este punto.

Se describirá, en lo que sigue, cuál es la situación de los hispanos, como grupo, en la compleja sociedad americana, tomando como indicadores las variables «desarrollo educativo», «grado de pobreza/bienestar», «capacidad de compra» y «dominio de las lenguas inglesa y española», sabiendo que el que constituyan un 12,5 por ciento de la población, y que se prediga que antes de llegar a la mitad de este siglo serán un 25 por ciento del censo, es ya en sí mismo un fenómeno capaz de alterar profundamente las pautas de actuación de la sociedad de Estados Unidos. Si los individuos que componen esa minoría ya mayoritaria ascienden en la escala social, académica, económica y política su influencia será formidable, y lo será para el bien de la nación que los acoge, que se enriquecerá con los recursos intelectuales y la capacidad de trabajo de una población joven y emprendedora, y también surtirá efectos benéficos en los ciudadanos de países a los que les une el vínculo de un idioma cuya valoración recibirá un impulso decisivo si se consolida como un instrumento de comunicación habitual en Estados Unidos.

Aunque el estudio de la población hispana se ha hecho, en prácticamente todos los estados, utilizando los datos del censo del año 2000, en este caso, y lamentablemente, se tendrá que recurrir a las actualizaciones que se han venido haciendo por parte de la Oficina del Censo de Estados Unidos de los datos del censo de 1990, hecho que debe ser tenido muy en cuenta, ya que, tal como se ha indicado en diferentes partes de este estudio, tales actualizaciones han sido excesivamente conservadoras, en especial en cuanto a sus proyecciones del número de ciudadanos hispanos que residen en el país.

Nivel académico alcanzado por la población hispana

Varias son las circunstancias que explican, de una parte, el bajo nivel académico que en general han alcanzado los hispanos residentes en Estados Unidos, y justifican, de otra, la presunción de que en los próximos años esta situación de desventaja formativa cambiará radicalmente:

  • Una parte de los ciudadanos de origen hispano ha llegado a Estados Unidos en edad avanzada, especialmente los que lo han hecho a través de la emigración, contando con un bagaje formativo muy limitado22.
  • Los emigrantes, desde el momento que pisan tierra norteamericana, tienen como prioridad absoluta el encontrar un puesto de trabajo, quedando el plano formativo relegado y limitado a la adquisición de un dominio funcional de la lengua inglesa.
  • Los hijos de los emigrantes de primera generación (los que no han nacido en Estados Unidos) han tenido, y siguen teniendo, puesto que se mantiene un intenso flujo de inmigrantes de primera generación, dificultades escolares asociadas a su deficiente dominio de la lengua inglesa y a la necesidad de incorporarse al sistema laboral de forma precoz para así contribuir a subvenir a las necesidades económicas de la familia.
  • Los ingresos económicos de las familias hispanas han limitado sus posibilidades de mantener a sus hijos escolarizados en la educación superior, cuyos costos en Estados Unidos son muy altos, sin que hayan sido capaces de aprovechar las variadas formas de ayuda que para este tipo de escolarización existe en la sociedad americana.
  • Las expectativas de logro social, académico y económico de los hispanos, determinadas en buena medida por su propia situación de minoría desfavorecida, han sido, en general, bajas, sin que haya sido frecuente la presencia de rol models de su propio grupo cultural que modifiquen entre los hispanos tal estado de opinión respecto de sus posibilidades de realizar el «sueño americano» de progreso y bienestar.

El crecimiento del número de hispanos ya nacidos en Estados Unidos que tienen hijos que viven en un medio familiar en el que el dominio de la lengua inglesa es alto, y en el que se ha logrado un cierto nivel de desarrollo económico y social, hace prever que los integrantes de las sucesivas generaciones aprovechen mucho mejor las posibilidades que ofrece el sistema escolar norteamericano, lo que a su vez será una poderosa palanca para facilitar su éxito personal y profesional.

En este proceso de inserción en la sociedad americana de los hispanos residentes en Estados Unidos —un proceso por muchas razones imparable y deseable—, este grupo cultural no debiera perder el nexo que contribuye a que se les identifique como entidad sustantiva, la lengua española; nexo que además de cumplir esta función aglutinante representará cada vez más un importante factor de progreso en el sistema laboral del país. Ya con referencia a la situación actual, la posición de la minoría hispana en el sistema escolar de Estados Unidos es, al momento actual, muy poco positiva, estando por debajo incluso de la minoría tradicionalmente más desfavorecida (la negra):

  1. Población de 25 y más años (gráfico 44* No hispanos. U.S. Census Bureau.Datos actualizados.)
  2. Población de 15 y más años (gráfico 45U.S. Census Bureau. Datos actualizados a marzo de 2000.)

Si se analiza el nivel académico de la población hispana considerando el país de origen, destaca la mejor posición que en términos relativos tienen las minorías de procedencia cubana y de América Central y del Sur (en estos dos grupos se contabiliza un alto número de exilados políticos y de profesionales para los que la aventura americana no consiste, como en el caso mexicano, en cruzar una frontera que separa a su país de Estados Unidos y cuyo paso se acomete tanto de forma legal como ilegal (gráfico 46).

Ingresos económicos

De forma en cierto modo predecible considerando el nivel de formación, los ingresos de la minoría hispana son inferiores a los de los blancos no hispanos y a los de los que pertenecen a otras razas sin ser hispanos, especialmente para los grupos cuyas ganancias superan los 25 000 dólares al año (gráfico 47).

Al computar los ingresos económicos por hogar, los resultados son igualmente desfavorables para la población hispana (gráfico 48* No hispanos.).

La evolución de los ingresos familiares, de acuerdo con datos de la Oficina del Censo, sigue la siguiente tendencia entre 1967 y 1999 (gráfico 49).

Estos datos conviene analizarlos considerando el número de personas por hogar, que es significativamente más alto en el caso de la población hispana (gráfico 50).

La tasa de desempleo entre los hispanos (población civil de 16 y más años) es significativamente más elevada que la que existe entre los blancos no hispanos, si bien no se separa en este indicador significativamente de las restantes minorías no hispanas (estas últimas consideradas en grupo), lo que constituye otro indicador negativo para valorar su situación, en términos relativos, en Estados Unidos. Se observa, además, que el comportamiento del grupo hispano respecto de la relación entre las variables «sexo» y «desempleo» difiere del de los restantes grupos (gráfico 51).

La situación desfavorable tanto desde el punto de vista académico como económico en que el vive la población hispana residente en Estados Unidos tiene un claro reflejo en el índice de pobreza de los tres grupos que se vienen describiendo en este epígrafe (gráfico 52).

Los datos que aporta la Oficina del Censo acerca de la evolución del índice de pobreza en Estados Unidos, y la situación en el año 1999, abundan en esta desfavorable posición de las familias hispanas (gráfico 53).

Dominio y uso de las lenguas española e inglesa

Aunque parezca una contradicción, el domino de la lengua inglesa por parte de la población hispana de Estados Unidos es un factor que incidirá positivamente en la consolidación del español como segunda lengua en este país para la generalidad de la población norteamericana, y coadyuvará a dotar del prestigio que le corresponde a un idioma que da acceso a una de las grandes culturas del siglo xxi y que facilitará los intercambios de todo tipo con una comunidad de hablantes formada por más de 330 000 000 de personas.

No parece que exista, de otra parte, el peligro de que la adquisición rápida y eficaz del inglés por los hispanos ponga en peligro el uso de la lengua española, ya que este idioma, el español, contribuye con un creciente valor a las posibilidades profesionales y personales dentro del sistema laboral y económico de Estados Unidos. Se da, además, la circunstancia, de enorme importancia política y cultural, que se ha establecido en este momento como un objetivo estratégico para el conjunto de la nación el «impulsar programas de alta calidad para el aprendizaje de otras lenguas y el buen conocimiento de otras culturas»23.

En la competencia por expresarse en inglés son, de nuevo, los hispanos un grupo que en conjunto ocupa una situación nada favorable en la sociedad norteamericana, sin que ello tenga otra explicación que la natural de constituir, en general, una población que constantemente está recibiendo nuevos efectivos (como consecuencia de una inmigración todavía muy importante), y que alcanza un volumen tal en ciertas regiones que el hecho de no hablar inglés no dificulta, en ciertos niveles laborales y sociales, el mantener un aceptable grado de «normalidad» en la vida cotidiana.

La primera constatación que conviene hacer es la del alto uso que los hispanos hacen de la lengua española en las relaciones familiares, tal como se refleja en los datos relativos a la población de 5 y más años (gráfico 54)24.

Estos datos, en los que se constata un alto uso de la lengua materna (lo que en sí mismo es positivo), cuando se acompañan de un bajo dominio de la lengua inglesa (lo que cabe presumir que sea así si se considera el elevado número de emigrantes recientes y el bajo nivel formativo que en general tienen los hispanos) son indicadores de una situación que no es favorable para el éxito escolar y profesional de esta minoría, ya que les resta capacidad de intervención en la vida social, económica y política norteamericana y que, en el largo plazo, tendrá efectos negativos para la consolidación del español como segunda lengua en Estados Unidos.

El dominio (nos referimos a un «dominio» declarado, lo que seguramente en muchos casos se hace mediante una autovaloración con un sesgo previsiblemente «optimista») de la lengua inglesa por los 17 339 172 hispanos que manifestaron en las hojas censales que el español era su lengua familiar se refleja en el gráfico 55.

Si se compara el grado de dominioautovalorado del inglés por quienes hablan en su lengua materna en las relaciones familiares y se expresan en uno de los cinco idiomas de mayor uso en Estados Unidos, resultan los datos del gráfico 56.

  • (10) Una pequeña fracción de este valor está formada por hispanos. volver
  • (11) El número se ha incrementado en un 60 por ciento desde el año 1990. volver
  • (12) Se incluye, a fin de apreciar el peso político de la población hispana en el conjunto de Estados Unidos, los votos electorales que corresponden a cada uno de estos cinco estados. A estos efectos, debe tenerse en cuenta que los votos electorales de cada estado no se distribuyen proporcionalmente entre los partidos en función de los resultados de los comicios, sino que se le atribuyen en bloque al partido que resulta ganador en el conjunto del estado. Dado que el voto del grupo mayoritario (el blanco no hispano) se distribuye de forma relativamente similar entre los dos grandes partidos, el voto de las minorías, hispana y negra especialmente, que puede producirse en bloque, y estar significativamente sesgado hacia un candidato, es en estos estados dirimente, y lo es más el de la primera minoría que el de la segunda. La relevancia política de este hecho queda perfectamente asentada si se considera que estos cinco estados contribuyen, además de con un número muy importante de congresistas, con un 31 por ciento de todos los votos electorales y un 61,5 por ciento de los que son necesarios (270) para elegir el presidente de Estados Unidos. volver
  • (13) La ciudad de Nueva York, integrada por cinco condados (Bronx, Kings/Brooklyn, Nueva York/Manhattan, Queens y Richmond/Staten Island) tiene en la actualidad 8 008 278 habitantes, de los cuales 2 160 554 son hispanos (26,98 por ciento). volver
  • (14) Datos del censo de 1990, actualizados a 1 de julio de 1999. volver
  • (15) En el caso de Atlanta, la concentración de población hispana es menor de lo que cabría esperar debido a que se censan en condados del entorno de la ciudad, como Fulton por ejemplo. El porcentaje de hispanos residentes en Baltimore, una ciudad en la que la minoría negra está muy representada, obedece a que en Maryland tienden a asentarse, tal como hemos indicado ya, en el cinturón del Distrito de Columbia. volver
  • (16) Miami funciona en la actualidad como la gran lanzadera económica hacia los países de Hispanoamérica, tanto para Estados Unidos como para numerosas naciones europeas, de entre las que España ocupa un lugar muy destacado por el volumen de sus inversiones. volver
  • (17) Téngase en cuenta a la hora de interpretar el valor de la tasa de cada grupo el número de individuos que lo forman: blancos no hispanos: 10 458 509; negros no hispanos: 2 264 268; indios americanos no hispanos: 42 358; asiáticos: 261 693; hispanos: 2 682 715. volver
  • (18) El condado de Miami-Dade es, después del de Los Ángeles, el de mayor población hispana. Los condados de Harris (Texas), Cook (Illinois), Orange (California), Maricopa (Arizona), Bexar (Texas), San Diego (California), San Bernardino (California) y Dallas (Texas) ocupan, respectivamente, los puestos, en número de hispanos, del 3 al 10. volver
  • (19) En general, a medida que se avanza hacia el norte del estado, la población negra gana en nivel de representación. Jacksonville, por ejemplo, tiene un porcentaje de ciudadanos negros de un 29,02 por ciento (negros que se inscriben como pertenecientes a una única raza). volver
  • (20) De los 58 condados de California, en 16 no existe ningún grupo que tenga una mayoría por encima de un 50 por ciento, al igual que acontece en cinco de las grandes ciudades del Golden State (Los Angeles, Anaheim, Riverside, San Diego y Sacramento). volver
  • (21) Conviene tener presente que en el condado de Los Ángeles viven 4 242 213 hispanos. volver
  • (22) Habría que excluir de este grupo a los numerosos hispanoamericanos que emigran a Estados Unidos por razones políticas (es el caso de parte de la emigración cubana) y al grupo de técnicos y universitarios que han sido captados por las organizaciones económicas y educativas de este país. Volver al texto volver
  • (23) The White House (Office of the Press Secretary): Memorandum for the Heads of Executive Departments and Agencies, april, 19, 2000 (http://exchanges.state.gov/education/remarks/whstatement.htm). volver
  • (24) Cabe suponer que los 3 665 339 niños y niñas de menos de cinco años (censo de 1990) cuyo idioma no se considera hablen en su domicilio, en su inmensa mayoría, lengua española. volver
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