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Introducción
Los datos macroeconómicos
Las artes escénicas, musicales y audiovisuales
Claves estratégicas para el desarrollo
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IntroducciónLa segunda parte de este trabajo se va a dedicar a
concretar las teorías y pensamientos ya expuestos, al caso específico de España y al
contexto cultural en que ésta se encuentra. Es decir, el espacio cultural iberoamericano,
por un lado, y, por otro, la situación de España como estado miembro de una realidad
política supranacional: la Unión Europea y sus programas y directivas relacionadas con
el concepto de capital intelectual y los retos del tercer milenio. El sociólogo Mario
Gaviria describe en su obra La séptima potencia10 una aproximación a la España contemporánea en especial a la de los
últimos treinta años desde un enfoque distinto y novedoso. Su análisis de las
estadísticas y de los datos objetivos publicados por las distintas autoridades y agencias
mundiales le permiten asegurar y demostrar argumentalmente que España, lejos de ser el
país castigado sistemáticamente por su pasado imperial e irrecuperable, es la séptima
potencia mundial, y que los niveles de organización, integración social, participación
ciudadana y distribución de la riqueza son los mejores a lo largo de toda su historia.
No es mi objetivo abundar o cuestionar esta
tesis, por otro lado bien documentada en su trabajo, sino partir de un enfoque donde quepa
el optimismo y los grandes proyectos de futuro, a partir del reconocimiento de un espacio
para el desarrollo de un programa ambicioso y bien planificado al mismo tiempo, que nos
permita desempeñar junto a los países de nuestra huella cultural común un papel
protagonista en el milenio digital. Esto será así, siempre y cuando identifiquemos
correctamente las acciones y estrategias prioritarias, valorando así el principal activo
que hoy en día nos asiste y que no es otro que el ingente capital intelectual de nuestros
pueblos.
El profesor Gaviria11 antepone el paradigma de la espiral virtuosa contra el
estigma del círculo vicioso para interpretar adecuadamente el futuro de España como
país y para marcar un tono nuevo de aproximación al análisis de su realidad social,
política, cultural y científica. |

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Los datos macroeconómicosLa España que nos interesa es la que se refleja en
algunas cifras que paso a exponer y que se refieren al impacto en el producto interior
bruto (PIB) de las industrias del ocio y del entretenimiento. Estas cifras están
elaboradas por un equipo de la Facultad de Económicas de la Universidad Autónoma de
Madrid por encargo de la Fundación Autor de la Sociedad General de Autores y Editores12.
Estos datos permiten avanzar una hipótesis de
trabajo en una dirección bien definida: las industrias de la cultura en España son un
activo importante. Sin embargo, yo diría más: son un sector estratégico que hay que
potenciar sabiendo que su rentabilidad no sólo económica, sino también social y
cultural puede producir resultados espectaculares.
1. La contribución de la industria de la cultura
y el ocio al producto interior bruto de la economía presenta una evolución creciente en
el período analizado. En 1997 esta contribución al PIBpm asciende a un 4,5 por ciento
(en pesetas constantes), respecto a un 3,1 por ciento correspondiente a 1992 (tabla 4).
El valor añadido bruto (VAB) generado por la
industria de la cultura y el ocio en España alcanza en 1997 más de tres billones de
pesetas corrientes en concreto 3 281 950 millones de pesetas; 1 971 712 millones en
términos constantes. Este valor añadido bruto se debe fundamentalmente a la iniciativa
privada que supera, sin lugar a dudas, a la pública. Concretamente, la participación del
sector privado sobre el valor añadido bruto total de la industria alcanza un 92 por
ciento frente a un 8 por ciento del sector público.
Dentro del ámbito privado, para el año 1997,
las actividades directas relacionadas fundamentalmente con los procesos generadores de
derechos de propiedad intelectual alcanzan un 27 por ciento del VABpm generado por este
sector. Por su parte, aquellas actividades indirectas relacionadas con el uso y
distribución de estos bienes y servicios representan un 63,3 por ciento. Por último, las
actividades indirectas relacionadas con la fabricación de los medios físicos necesarios
para la materialización de las actividades culturales y de ocio suponen un 9,7 por
ciento. Respecto al VABpm generado por el sector público, los dos sectores
institucionales que lo constituyen presentan unas participaciones respectivas que suponen
un 16 por ciento para la Administración central, y un 84 por ciento para la
Administración territorial.
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2. Nivel de empleo. El nivel de empleo generado
por esta industria en 1997 se cifra en 758 510 asalariados, de los cuales 702 156 se
encuentran empleados en el sector privado y 56 354 en el sector público. La evolución de
esta variable ha sido positiva ya que, como demuestran los datos, ha experimentado un
crecimiento desde 1992 hasta 1997 de un 34,8 por ciento; un porcentaje muy superior al
experimentado por el número de asalariados de la economía en general, que aumentó un
6,9 por ciento en el mismo período.
3. Las ventas realizadas por el sector
privado en 1997 superan los nueve billones de pesetas corrientes (5,5 billones en
términos constantes), experimentando un crecimiento de un 83,1 por ciento en pesetas
corrientes (55,3 por ciento en pesetas constantes) desde 1992 a 1997. En relación
con la estructura de participación de las ventas por tipos de actividades, ésta presenta
porcentajes similares a la del VABpm generado por el sector, destacando la primacía de
las actividades indirectas relacionadas con el uso y con la distribución.
4. En lo que se refiere al número de empresas,
éstas han experimentado un crecimiento próximo a un 38 por ciento: desde una cifra
inicial de 67 166 empresas en 1992, hasta las 92 642 presentes en 1997. A diferencia de
las macromagnitudes previamente consideradas VABpm y ventas la evolución de
las participaciones por tipos de actividades muestran un crecimiento significativo de las
actividades directas en detrimento de aquellas relacionadas con el uso y con la
distribución. Pese a ello, estas últimas siguen concentrando el mayor número de
empresas del sector en consonancia con las ventas.
5. Los intercambios comerciales de bienes y
servicios culturales y de ocio con el exterior, así como exportaciones e importaciones,
presentan valores crecientes desde 1993 hasta 1997 con un diferencial positivo a favor de
las exportaciones. En relación con el saldo de ambos agregados, balanza por cuenta
corriente sectorial, ésta es deficitaria en su conjunto como consecuencia de los
intercambios de actividades relacionadas con el uso y con la difusión, mientras que
aquellas actividades directas e indirectas presentan superávit en todo el período
analizado (tabla 5).
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6. Centrándonos ahora en el sector público, se
puede afirmar que el gasto público total destinado a actividades culturales y de ocio
muestra una tendencia creciente hasta alcanzar los 752 381 millones de pesetas en 1997.
Esta evolución representa, respecto a 1992, un incremento de un 46,2 por ciento en
términos corrientes (un 30,7 por ciento en pesetas constantes). En relación con la
participación institucional en este gasto público, su estructura es similar a la
presentada para el VABpm (gráfico 1).
7. En cuanto a las comparaciones sectoriales,
cabe decir lo siguiente. Utilizando las fuentes fiscales publicadas por el Instituto de
Estudios Fiscales para todos los sectores datos comparativos homogéneos,
constatamos que la posición que ocupa la industria de la cultura y el ocio mejora
notablemente y pasa a ocupar el cuarto lugar. En cualquier caso, en ambas comparaciones la
industria de la cultura y el ocio supera a otros sectores relevantes de la economía,
además de los anteriormente indicados, como son: transportes, productos textiles,
productos químicos y vehículos, entre otros.
8. Por lo que respecta a las comparaciones
internacionales, hay que destacar que, contrastando los resultados obtenidos para la
economía española con aquellos de otros países Estados Unidos y Reino Unido
que han realizado trabajos similares, se constata que las respectivas contribuciones de la
industria de la cultura y el ocio en estos dos países son superiores. En el año 1995,
estas participaciones fueron de un 5,6 por ciento en Estados Unidos y de un 4 por ciento
en el Reino Unido, frente a un 2,9 por ciento en España. Es necesario precisar que esta
comparación ha de tomarse con cierta cautela puesto que tanto la delimitación de las
actividades culturales como las fuentes de información no son homogéneas. Pese a ello,
se observa un mayor ritmo de crecimiento en la participación de esta industria en la
economía española.
En relación con la participación del empleo
generado por las actividades culturales, resalta un mayor nivel de intensidad laboral en
España, si lo comparamos con el empleo total de las respectivas economías. Los datos
arrojan un resultado de una participación de un 7,34 por ciento en el año 1995, frente a
un 5,02 por ciento para Estados Unidos y a un 5 por ciento para el Reino Unido.
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Las artes
escénicas, musicales y audiovisuales La realidad macroeconómica expuesta anteriormente se refleja en la actividad
diaria de los distintos subsectores que configuran esta industria. A continuación, se
presentará una serie de datos que describen con gran detalle la realidad en España en
1999. Estos datos se refieren a los campos artísticos cuya gestión de los derechos de
autor tiene encomendada la SGAE. La información, extraída del Anuario SGAE 2000 de
las Artes Escénicas, Musicales y Audiovisuales, permite dibujar un panorama acerca de
la estructura de la oferta y del nivel de la demanda en nuestro país. |

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Artes escénicasUn año
más, las cifras de este sector muestran una evolución positiva en el conjunto de las
artes escénicas. Así, respecto a 1998, se observa un aumento significativo en el número
total de representaciones. En concreto, frente a las 42 751 representaciones ofrecidas en
1998, se llega a 44 372 en 1998, lo que supone un crecimiento de casi un 4 por ciento.
Este aumento de actividad se refleja en un incremento de la recaudación por taquilla de
un 16 por ciento. A continuación, se ofrecen las principales cifras especificadas para el
teatro, la danza y la ópera.
1) Teatro
En 1999 se representaron 38 745 obras de
teatro, en sus distintos géneros. De estas, un 31,6 por ciento tuvo lugar en la Comunidad
de Madrid y un 15,6 por ciento, en Barcelona. En total, el número de espectadores fue de
9 736 735, concentrándose en Madrid (27,9 por ciento), Cataluña (17,1 por ciento) y la
Comunidad Valenciana (10,7 por ciento). Respecto a la recaudación, ésta ascendió a 12
882 millones de pesetas. Madrid, con un 45 por ciento, y Cataluña, con un 25,4 por
ciento, acaparan la mayoría de los ingresos obtenidos por taquilla (tabla 6).
2) Danza
En 1999 se desarrollaron 4 362 funciones de
danza. Madrid recoge un 25,9 por ciento de estas sesiones, seguido por Cataluña, con un
20,3 por ciento. La Comunidad Valenciana muestra un alto volumen de actividad, sobre todo
en lo que se refiere a la danza profesional (alcanza un 9,6 por ciento del total de
representaciones). Estas funciones se han repartido un total de 1.746.042 espectadores
un 19,8 por ciento correspondientes a Madrid y un 15 por ciento a Cataluña. La
recaudación ascendió a un total de 2 222 millones de pesetas, mostrando la habitual
concentración en Madrid (32,3 por ciento) y Cataluña (16,9 por ciento).
3) Ópera y zarzuela
En 1999 se ofrecieron 1 265 representaciones
del género lírico, de las cuales un 36,8 por ciento tuvieron lugar en Madrid, un 12 por
ciento en Cataluña y un 7,7 por ciento en Andalucía. En total, estas funciones
obtuvieron 793 448 espectadores y 2 299 millones de pesetas de recaudación en taquilla:
un 49,9 por ciento en Madrid y un 18 por ciento en Barcelona.
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Artes musicales
1) Música clásica
La música clásica en directo también ha
experimentado un crecimiento en su actividad. De las 13 384 sesiones de conciertos
celebradas en 1998 se pasó a las 17 150 sesiones celebradas en 1999. La Comunidad
Valenciana, con 2 601 sesiones, se posiciona en el primer lugar del panorama nacional,
seguida por Madrid (2 391) y Cataluña (2 182). Este incremento se ve reflejado en el
número de espectadores, que en 1999 alcanzó el total de 5 632 275. En lo que se refiere
a la recaudación, en 1999 se han obtenido por taquilla 4 948 millones de pesetas (un 21
por ciento más que en 1999), los cuales se han concentrado principalmente en Madrid (un
30,7 por ciento) y en Cataluña (un 24,5 por ciento). Entre las principales salas, según
recaudación, se encuentra el Auditorio Nacional de Música de Madrid, seguido del Palau
de la Música y el Auditorio de Barcelona (tabla
7).
2) Música moderna
La música moderna en directo ha
experimentado, entre 1998 y 1999, un gran crecimiento. Así, en el último año, se han
celebrado 56 845 sesiones, con un total de 20 105 944 espectadores, recaudando por
taquilla una cifra global de 12 787 millones de pesetas, frente a los 11 687 millones
obtenidos en 1998, lo que supone un crecimiento de casi un 10 por ciento. Por comunidades,
Cataluña y Andalucía destacan en cuanto al número de espectadores, y representan un
17,1 y un 17,2 por ciento, respectivamente, del total. De igual modo, la recaudación por
taquilla se concentra en Cataluña (27,7 por ciento) seguida, en este caso, por Madrid
(18,5 por ciento) (tabla 8).
3) Música grabada
Pese a crecer el número de unidades vendidas
respecto a 1998 en un 1,4 por ciento, con 59,5 millones de unidades vendidas, el valor de
las ventas disminuyó de los más de 100 000 millones de 1998 a 98 424 millones en 1999.
Esta situación de decrecimiento se ha producido también en los principales mercados
internacionales. En España, se debe destacar el auge experimentado por el CD single,
soporte del que se han vendido casi 2,5 millones de unidades (un 84,6 por ciento más que
en 1998). Respecto a los títulos más vendidos, llama la atención la evolución de los
discos de origen español en las principales listas de ventas, pasando de 15 en 1993 a 25
en 1998. Pese a que los discos nacionales superan a los extranjeros en las listas de
ventas, el repertorio nacional global ha descendido de un 42 a un 36 por ciento, ocupando
este hueco los artistas denominados latinos (tabla 9 y tabla 10).
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Artes audiovisuales
1) Cine
La exhibición cinematográfica en España
está experimentando también una llamativa mejora. En 1999, ha crecido en 269 el número
de pantallas respecto al año anterior. De nuevo, son Madrid con 526 pantallas (16,1
por ciento) y Barcelona con 428 pantallas (13,1 por ciento) las
provincias que muestran una mayor acumulación de salas de cine. El crecimiento de estas
cifras se acompaña de un impresionante aumento en el numero de sesiones, que han
alcanzado un global de 2 917 393. El total de espectadores en el último ejercicio ha sido
de 126 millones, concentrados un 20,3 por ciento en Madrid y un 16,7 por ciento en
Barcelona.
Los ingresos por taquilla pasan de los 65 825
millones de pesetas registrados en 1998 a 80 341 millones. Además, la recaudación del
cine español ha representado un 14,3 por ciento del total frente a un 65,1 por ciento
correspondiente al cine de origen estadounidense, lo que supone un fuerte incremento de la
taquilla del cine nacional, frente a las cifras del año anterior (un 11,6 por ciento para
España y un 79 por ciento para el cine estadounidense). De los 1 968 largometrajes
exhibidos a lo largo de 1999, 230 un 11,7 por ciento corresponden a cine
español, lo que supone cierto retroceso, pero compensado con el comentado aumento de la
recaudación en taquilla (tabla 11 y tabla 12).
Sin embargo, estos datos positivos de 1998
contrastan con lo que los avances de datos disponibles en la fecha en que terminó la
redacción de este artículo nos indican sobre lo ocurrido en el año 2000. Así, con
datos provisionales, la participación sobre el total de ingresos por taquilla del cine
español ha descendido a un 9,6 por ciento, mientras que el estadounidense ha llegado a un
82 por ciento. Confiamos en que este descenso no sea ningún indicio de tendencia, sino
únicamente un dato coyuntural subsanable.
2) Vídeo
El sector videográfico en España ha
mostrado en 1999 un ligero estancamiento en lo que se refiere a la venta, mostrando unas
cifras algo menores que las obtenidas en 1998 para los principales indicadores. Así, de 1
040 títulos editados en 1998 se pasa a 976 en 1999. El número de unidades vendidas
también ha disminuido, y ha pasado de 17,7 millones a 16,7 millones. Sin duda, el
fenómeno Titanic, de 1998, es el causante de esta situación, ya que alteró
desmesuradamente el panorama del sector videográfico en ese año. En lo que se refiere al
alquiler, la evolución, por el contrario, ha sido positiva, pasando de 334 títulos a
486, y obteniéndose unos ingresos por ventas para alquiler de 15 140 millones (un 42 por
ciento más que el año anterior) (tabla 13 y
tabla 14).
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3) Televisión
El consumo de minutos de televisión por
persona y por día se estableció, en 1999, en 213, frente a los 210 de 1998, lo que
muestra una tendencia estable con ligero aumento en la demanda de televisión. Los
ingresos obtenidos por publicidad por las cadenas también han aumentado en el último
ejercicio, pasando de 287 192 millones de pesetas en 1998 a 331 593 millones de pesetas
para 1999, coherente con el aumento del número de anuncios publicitarios emitidos (de 455
419 se ha pasado a 506 467) y los minutos dedicados a publicidad (de 1 313 405 se ha
pasado a 1 434 180).
Entre los cinco primeros programas que más
audiencia tuvieron en 1999, tres de ellos fueron partidos de fútbol, solo superados por
el Especial Campanadas de TVE-1 y por el episodio navideño de la serie Médico
de familia (de Telecinco).
4) Radio
El año 1999 se destacó por el aumento
significativo de emisoras frente a 1998 (1 812 en 1999 respecto a las 1 698
correspondientes a 1998). Otro hecho que cabe destacar es el aumento de los programas con
música, aunque ésta no sea su contenido predominante. Así, en 1998, un 40 por ciento de
la programación carecía de música, mientras que en 1999 este porcentaje se ha reducido
hasta un 32,2 por ciento. Los títulos más utilizados en el primer semestre de 1999 en
las cadenas de formato convencional han sido Probe Miguel, interpretado por Triana
Pura; Desconocida, por Marta Sánchez; Salomé, por Chayanne, y Maria,
por Blondie. En las cadenas dedicadas a programación musical, los títulos más emitidos
fueron Wish I Could Fly, por Roxette, Can´t take my eyes of you, por Lauryn
Hill, Maria, por Blondie y As, por George Michael.
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Claves
estratégicas para el desarrollo Sin embargo, el diagnóstico sobre la nueva realidad española también tiene sus
sombras. Por un lado, tal y como demuestran los resultados del Informe SGAE sobre
hábitos de consumo cultural13, las
prácticas culturales con la única excepción de la televisión no han
llegado a la mayor parte de la población española.
Como datos significativos, debe comentarse que un
51 por ciento de los españoles declara no leer nunca; que un 61 por ciento no acude nunca
a las salas de cine, y un 75,4 por ciento no asiste nunca a una representación teatral.
Además, los datos negativos se acentúan con la excepción también, en este caso,
del cine cuanto menor es la edad de los entrevistados. Esta realidad, como parece
obvio a primera vista, supone un futuro incierto. Este futuro, sin embargo, puede ser
positivo, siempre y cuando se tomen las medidas adecuadas para el desarrollo de la oferta
y para la difusión de la cultura entre todos los ciudadanos de España, momento en el
cual la industria de la cultura y el ocio alcanzaría su plena potencialidad.
Por otro lado, las inversiones necesarias en
España para desarrollar una industria de liderazgo cultural y mediático de carácter
internacional deberían destinarse, casi en su totalidad, a infraestructura. Esto no
supone una buena noticia para empezar, ahora que uno de los síntomas del Estado del
bienestar es la retirada lenta, pero inexorable, del capital público de las inversiones
culturales. Además de todo esto, no existe todavía una tradición de inversiones de
capital privado en grandes operaciones de rentabilidad cultural.
Aquí entran en juego la iniciativa pública y la
privada, de mutuo acuerdo, en busca de una sinergia que nos permita subsanar el déficit
estructural empresarial y partir en el pelotón de cabeza en la carrera hacia el milenio
digital, desarrollando nuestro propio concepto de sociedad de la información y
rentabilizando nuestro capital intelectual. |

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Además, la proyección natural de
España hacia Hispanoamérica, y nuestra condición de puerta de Europa, sitúa a España
en una encrucijada de intereses a medio y largo plazo que cada día adquieren más
importancia, a medida que los mercados se integran y las grandes alianzas crean espacios
gigantescos de negocio. En este sentido, España debe desempeñar un papel de
cooperación, de integración, de puesta en contacto de unos mercados con otros, y nunca
aprovecharse de su condición para explotar mercados en crecimiento. Es precisamente en el
sector que nos ocupa el de la cultura y el ocio donde estas relaciones en
plano de igualdad cobran su mayor sentido, ya que son manifestaciones de una raíz común
que contribuyen al enriquecimiento cultural mutuo y que, juntas, deben conquistar
espectadores en terceras áreas: Europa, Estados Unidos y Japón como objetivos
prioritarios.En este sentido, las
expresiones culturales de los distintos pueblos iberoamericanos deberían conformar el
punto de encuentro ideal, el contexto general, de las relaciones comerciales. Una
política de penetración empresarial basada en el reconocimiento mutuo de la cultura y el
apoyo decidido a sus distintas manifestaciones sería mucho más eficaz, a medio plazo, en
lo que se refiere a la creación de vínculos económicos entre las distintas áreas. En
este sentido, las grandes corporaciones españolas no deberían olvidarse de que las
producciones culturales iberoamericanas, al igual que en el caso español, son un
importante activo económico, y como tal debe ser apoyado y relanzado. Además, con el
apoyo por parte de estas organizaciones a la cultura local, se conseguiría profundizar en
el deseado proceso de imbricación con la sociedad que recibe a estas corporaciones. La
Sociedad General de Autores y Editores, como principal sociedad gestora de los derechos de
autor en España e Iberoamérica y como agente reconocido de promoción cultural, se
encuentra en condiciones de prestar su ayuda a que en Iberoamérica tenga lugar este
encuentro entre economía y cultura.
Hay, por otra parte, un elemento añadido: se
trata del valor intrínseco del castellano, como lengua común, como capital intelectual
de casi cuatrocientos millones de hablantes con unas perspectivas de crecimiento continuo
en Brasil y en Estados Unidos. |

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Junto a todo esto, se produce una
explosión de la «cosa latina» en la música, en el cine, en la literatura, en las artes
plásticas y, en general, en los medios de comunicación, que permite aventurar que la
cultura latina abandona los espacios marginales, donde hasta ahora se desenvolvía más o
menos bien, y se dirige a la primera línea de atención donde están los grandes
movimientos de liderazgo cultural y económico, es decir, donde está el protagonismo.No creo que esto signifique un desplazamiento de la
cultura dominante la angloamericana, sino más bien un compartir los
escenarios de éxito y del fracaso, pero ya jugando en primera división, y sobre todo
aprovechando una oportunidad única para aprender las claves del éxito y sobrellevar
mejor el peso del fracaso relativo.
Otro aspecto donde no hay que retroceder ni un
milímetro es en el marco jurídico y legal de la protección de la propiedad intelectual.
Un país con tanto capital intelectual no puede enfriar sus cotas de protección, salvo
que quiera ceder espacio en el futuro.
España es un país de creadores y a lo largo de
su historia así lo ha demostrado. La única forma de potenciar al máximo esta riqueza es
reconocerla y cuidarla para que, en las condiciones adecuadas, genere la plusvalía que se
espera de ella estando bien administrada. El sistema de derecho de autor es la fórmula
adecuada y óptima para potenciar y desarrollar el capital intelectual de los españoles y
no el sistema de copyright, que solo contempla el valor intrínseco de la obra.
Tanto es así, que varios insignes juristas y expertos están llamando la atención de las
autoridades estadounidenses sobre los vacíos legales que están poniendo en peligro el
capital intelectual de los creadores estadounidenses. |

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Ralph Oman, titular de la cátedra de Propiedad Intelectual en la Facultad de Derecho de
la Universidad George Washington y ex Registrador de la Oficina del Copyright de los
Estados Unidos, con motivo de la aprobación del Digital Millenium Copyright Act,
expresó sus preocupaciones de la siguiente forma:
La tecnología digital plantea varias opciones a
los encargados de fomentar las políticas de derecho de autor, opciones que a su vez
plantean algunos peligros reales a los derechos de los autores, no solo procedentes de
piratas y ciberintrusos que se burlan de la ley, sino también por la
impresión cada día más difundida de que las leyes tradicionales de derecho de autor
están empezando a envejecer. En nuestro esfuerzo para proteger a gran número de
participantes que tienen intereses propios (proveedores de servicios, comerciantes de
material protegido por el derecho de autor, bibliotecarios, empresas prestatarias de
servicios públicos que revenden transmisiones por satélites, compañías telefónicas,
educadores, compañías de cable, la lista es larga), corremos el riesgo de pensar que
naturalmente hemos protegido a los autores y a los titulares del derecho de autor. Pues
bien, no es así. Evidentemente esos intereses merecen protección contra los abusos, pero
sus derechos no deben confundirse nunca con los derechos de los autores. La mejor
legislación de derecho de autor de todo el mundo ha protegido siempre el derecho del
creador frente a las atribuciones de los titulares de las tecnologías que ganan dinero
explotando las creaciones de los autores. Siempre ha sido así, tanto si la tecnología es
la prensa de imprimir como si se trata de emisiones de radio o de televisión, impresoras
de láser, máquinas fotocopiadoras, grabadoras de cintas digitales, ordenadores centrales
u ordenadores personales que tienen una vasta capacidad de almacenamiento y búsqueda
electrónicos. El debate en torno a la tecnología y los intereses de los autores es la
esencia misma de la reflexión acerca del derecho de autor: el núcleo que hace que esa
legislación sea históricamente única, socialmente revolucionaria y una causa por la que
merece la pena luchar. El Congreso, los tribunales y las organizaciones internacionales
como la OMPI y la Unesco deben reafirmar los propósitos fundamentales del derecho de
autor. El autor ser humano ocupa el centro de nuestro universo del derecho de autor y
debemos preservar ese núcleo vital a medida que una era va abriendo paso a otra y que una
tecnología se desvanece y da paso a otra. El autor debe gozar de la facultad de autorizar
o prohibir usos de su expresión creativa en Internet. Quienes creemos en la propiedad
intelectual y defendemos los objetivos del Convenio de Berna no deberíamos pensar que
nuestro cometido consiste en planear un nuevo futuro normativo para nuestro mercado
digital, sino hallar las maneras de poner el entorno digital bajo el control del autor.
Hagamos de la tecnología digital no solo una simple bendición para todos los ciudadanos
sino también un instrumento leal de los derechos de los autores.
El sistema de derecho de autor es la mejor
garantía de un espacio óptimo de desarrollo de nuestras potencialidades creativas y de
nuestras empresas de bienes y servicios culturales.
Para concluir, y volviendo al tema central de
este trabajo, recordaré las palabras del profesor José Ramón Lasúen, uno de los más
destacados economistas españoles, durante la presentación del citado estudio sobre la
participación de la industria de la cultura y el ocio en el PIB español:
«Todo el mundo ha aceptado que estamos en una
etapa postindustrial, pero aún queda por definir cuál será el núcleo fundamental de la
economía. Yo he llegado a la conclusión de que será la creación y sus derivados. No se
trata de la microelectrónica, sino del mundo de la creación de nuevas emociones y
sensaciones.»
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NOTAS: |
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10. GAVIRIA, Mario, La séptima potencia, Barcelona,
Ediciones B, 1996. 
11. Íbidem. 
12. GARCÍA GRACIA, M.ª
Isabel y otros, La industria de la cultura y el ocio en España (1992-1997),
Madrid, Fundación Autor, 2000.  |
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13. Informe SGAE sobre hábitos de consumo cultural,
Madrid, Fundación Autor, 2000.  |
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