Antonio María Ávila Álvarez
Por lo que se refiere a las señas de identidad del sector editorial español, tenemos dos fuentes de conocimiento. Por un lado, los estudios de comercio interior del libro que, desde 1989, viene auspiciando la Federación de Gremios de Editores de España y, por otro, la Panorámica de la Edición Española de Libros, elaborada también cada año por la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas.
De la información de la Panorámica de la Edición destacamos la existencia de más de 3 500 agentes editores, cuya producción se distribuye del modo siguiente: 79 por ciento, editoriales privadas; 13,6 por ciento, instituciones públicas, y 7,4 por ciento, instituciones privadas sin ánimo de lucro y autores-editores.
Estas cifras de la Panorámica, correctas en su integridad, pueden no dar una imagen precisa de la realidad económica, ya que, de las empresas privadas, las editoriales agrupadas en la Federación de Gremios de Editores acaparan la mayor parte de la producción editorial española.
El estudio del Comercio Interior del Libro en España no estudia las empresas públicas, por lo que, desde un punto de vista más económico, utiliza otra clasificación de las empresas, que es la siguiente: véanse las tablas 1, 2 y 3.
Esta clasificación, unida a la información sobre la pertenencia o no de las empresas a grupos editoriales, nos revela dos notas características:
Estos datos son también corroborados por la Panorámica de la Edición Española de libros, ya que, en 1999, solo un 13,6 por ciento de los libros inscritos en el ISBN corresponde a instituciones públicas y el resto (86,4 por ciento) a empresas privadas (tabla 4).
Asimismo, hay que destacar que un 6,1 por ciento de las empresas editoriales publica un 53,8 por ciento de los títulos, por lo que un 46,2 por ciento de los títulos corresponde a un 93,9 por ciento de las editoriales (tabla 5).
Por lo que se refiere a la antigüedad de las editoriales, ésta no es muy grande. En 1999, solo un 32,6 por ciento son anteriores a 1970, y en la década de 1970 surge un 17,3 por ciento y en la de 1980 un 29,2 por ciento restante.
El número de títulos publicado por las editoriales españolas en 1999 ha sido de 57 848, lo que supone un incremento de un 10,2 por ciento respecto a 1998, con una producción de 292.120.945 ejemplares, lo que, por el contrario, representa una reducción de un 8,5 por ciento respecto a 1998. Dado que, en el año 1990, se editaron 39 000 títulos, el incremento del número de títulos durante los últimos diez años ha sido de un 48,32 por ciento. Sin embargo, el número de ejemplares no tiene un crecimiento paralelo, ya que, aunque se editan cada vez más libros, la tirada media ha disminuido hasta situarse en 1999 en 5 315 ejemplares.
El número de títulos disponibles es otro dato cuyo seguimiento es más importante de lo que puede parecer a primera vista, pues la duración de la vida de un libro y su obsolescencia son cuestiones esenciales desde el punto de vista económico. Asimismo, la magnitud del fondo editorial disponible nos da una idea bastante aproximada del grado de variedad de la producción y de la gravedad del problema de la distribución, que hoy constituye una preocupación esencial. En el gráfico 4, se aprecia cómo el crecimiento del número de títulos disponibles en catálogo ha sido constante en la última década del siglo xx, de forma que el crecimiento acumulado desde 1990 hasta 1999 ha sido de un 56 por ciento.
Tal y como señaló Gabriel Zaid en Los demasiados libros, «[r]esulta, paradójicamente, que a medida que una sociedad se vuelve más numerosa, más rica, más escolarizada, publica más títulos de poca venta: aumenta la variedad de especialidades e intereses, y se vuelve más fácil reunir algunos miles de lectores interesados en algo muy particular».
En la tabla 6 se ofrecen datos sobre la distribución del total de títulos editados por materias editoriales, sobre el número de ejemplares producidos de cada una de las materias seleccionadas y la tirada media. Esta información facilita una imagen bastante real de la variada oferta editorial española y también de su evolución.
De estos datos, queremos subrayar que los libros de bolsillo suponen un 10,8 por ciento de los títulos editados y un 11,5 por ciento de los ejemplares producidos y que su tirada media ha sido de 5.376 ejemplares.
Según el idioma de publicación, en 1999 se editaron 46 046 títulos en castellano (79,6 por ciento), 8.790 en catalán (15,2 por ciento), 1.526 en vasco (2,6 por ciento), 1.174 en gallego (2 por ciento) y 313 en otros idiomas (0,5 por ciento). Esta variada producción en las diversas lenguas es una clara muestra del riquísimo contenido cultural de la edición española, que es capaz de atender a todas las demandas por minoritarias que sean. Sin embargo, y como es natural, la parte fundamental de la producción, casi un 80 por ciento, se hace en la lengua común de la comunidad iberoamericana el español, cuya imagen de marca es la que queremos potenciar.
Por lo que se refiere a los soportes, un 29 por ciento de las editoriales editan también en soportes distintos del papel, predominantemente en CD-Rom, que acapara un 70,2 por ciento de esta edición en otros soportes, cuya cifra de facturación alcanza ya un 6 por ciento de la facturación total del sector editorial, que empieza a asumir el reto de las nuevas tecnologías.
La cifra de facturación (gráfico 5) en el mercado interior calculada a PVP e IVA incluido fue en 1999 de 404 484 millones de pesetas, con un incremento respecto a 1998 de un 2,9 por ciento, lo que en pesetas constantes, una vez deducida la inflación, nos da un mercado estancado desde el punto de vista económico, que edita muchos títulos para un público escaso. Ésta es una de las debilidades estructurales de la edición española: el bajo índice de lectura y la escasez de dotaciones de la infraestructura cultural pese a loables esfuerzos. Con todo, se observa un lentísimo, pero constante, crecimiento del índice de lectura.
Si tenemos en cuenta la cifra de facturación de 1999 y que el número de ejemplares vendidos ese mismo año fue de 215 517 225 (un 9,7 por ciento menos que el año anterior), obtendremos que el precio medio por ejemplar fue de 1 817 pesetas. Y, si analizamos los datos de facturación en pesetas corrientes durante un período de diez años (1989-1998), podremos comprobar que el aumento de la facturación guarda un estrecho paralelismo con el incremento de los títulos editados y de los títulos de fondo.