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Podríamos preguntarnos si los cambios
lingüísticos y la reducción en el uso del español en el ámbito familiar predicen un
trasvase completo hacia el inglés y la desaparición del español. La respuesta a esta
pregunta va en relación con factores políticos, económicos, educativos y demográficos,
además de las actitudes hacia las lenguas en cuestión. Obviamente, el mantenimiento del
español no depende solamente de actitudes individuales o de grupo sino también, y esto
es más importante, de actitudes políticas, que son las que determinan las normativas
gubernativas y educativas.
Aunque está claro que no se están
resistiendo al cambio hacia el inglés, la mayoría de los hispanos, ya de manera
espontánea al conversar o cuando responden a cuestionarios, expresan una actitud positiva
hacia el español y el deseo de mantenerlo y transmitirlo a sus descendientes (Mejías
& Anderson, 1988; Silva-Corvalán, 1994). Pero estas expresiones de lealtad se ven en
contradicción con una conducta poco comprometida; es decir, hay una falta de voluntad a
la hora de convertir estas actitudes positivas en acciones concretas. Así, entre los
factores extralingüísticos que parecen cruciales a la hora de dar cuenta de los casos de
mayor pérdida dentro de los diferentes grados de dominio del español, destacan el que la
lengua esté restringida al ámbito de la familia y las amistades, y el tener una actitud
subjetiva neutra con respecto al mantenimiento del español. |

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En un estudio que llevamos a cabo en Los Ángeles, la actitud hacia el español de la
primera generación de inmigrantes parecía ligeramente más positiva que la de los de la
segunda y tercera generación de inmigrantes. En estos dos grupos hay una tendencia
levemente más favorable entre los jóvenes, los cuales rechazan más abiertamente y con
mayor fuerza que sus mayores afirmaciones negativas acerca del español. Esto puede
deberse a cambios de actitud causados por la enseñanza bilingüe de los últimos treinta
años. De hecho, aunque ya hacia mediados del decenio de 1980 la lengua inglesa se había
convertido en un problema ideológico en Estados Unidos (Rodby, 1992: 198) y movimientos
como English Only (Sólo Inglés) habían comenzado su guerra contra los servicios
públicos y la educación bilingües (García, 1997; Gynan, 1997), los bilingües jóvenes
no han sentido el mismo grado de presión contra el uso del español, por ejemplo en la
escuela, como sufrieron sus mayores. Entre los bilingües más jóvenes, algunos han
asistido a colegios que ofrecían algún tipo de educación bilingüe. Así pues, a pesar
de las recientes reacciones contra la multiplicidad lingüística en Estados Unidos, los
hispanos de todas las edades se sienten hoy día más libres a la hora de hablar en
español y defender este derecho, como ilustra el siguiente ejemplo. |

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R: Hombre de cuarenta y seis años, tercera
generación.
C: Investigador.
C: Fíjate. Tú poco a poco has ido viendo que ha
llegado más y más gente a la policía que son latinos.
R: Latinos. Como ahora, estaba en el
catering wagon [quiosco rodante] y, y, y estaba hablando
Un mecánico
mexicano le dijo una a la, al que está cocinando en el catering wagon, le dijo una
de doble sentido, una palabra de doble sentido nomás. «Nothing serious [nada tan
malo], nothing serious, you know [sabes], just a [sólo].» No me acuerdo
qué era ni nada. So le hablé yo patrás en español. «Ya te agarré la
movida», le dije, «Ya te, ya te estoy escuchando». Y luego este gringo estaba a un lado
y luego «Eh», dice, «dont speak that foreign language around here» [«no
hablen ese idioma extranjero aquí»]. Es lo que me dice a mí, you know. What do
you mean «foreign language»? That sucker was around here before the English were!
[¿Cómo que «idioma extranjero»? ¡Ese mamón estaba aquí antes que llegaran los
ingleses!] [R se ríe]. And he says, «Man, youre right!», he says,
«Youre right!» [Y dice, «¡Oye, tienes razón!», dice, «¡Tienes
razón!»], OK? [R y C se ríen].
Este ejemplo muestra bien algunas de
las características del español de un hablante méxico-americano, tercera generación en
Estados Unidos (sus abuelos fueron los emigrantes), que ha podido mantener un buen grado
de fluidez en su lengua ancestral. Su discurso incorpora préstamos catering
wagon, un quiosco rodante que también se denomina «lonchera» en Los Ángeles, la
conjunción so, «así que» , expresiones perifrásticas que reemplazan a
verbos simples hablar patrás por «contestar» , alternancia de
códigos, que ocurre típicamente en expresiones evaluativas nothing
serious y en el discurso directo. |

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A pesar de las actitudes positivas, es obvio que el uso del español declina a través de
las generaciones. Esta situación parece ser la norma no sólo en el trabajo, la iglesia y
otros lugares públicos, sino también en el ámbito familiar. Mientras que los hablantes
de la primera generación declaran un uso prácticamente exclusivo del español con sus
padres, abuelos y hermanos, algunos hablantes de segunda y tercera generación de
inmigrantes utilizan esta lengua con sus padres y hermanos tan sólo frecuentemente,
algunas veces, o incluso nunca.
Es también algo frecuente el que en
hogares en los que los padres han establecido la norma de que en casa sólo se habla
español, tal regla deje de observarse en el momento en que nacen hermanos menores. Como
consecuencia, los más jóvenes no aprenden suficiente español como para interactuar con
soltura en esta lengua y los hermanos acaban por usar inglés entre ellos.
Fuera de las comunidades hispanas,
la actitud hacia el español y sus hablantes, normalmente inmigrantes con pocos medios, no
es siempre positiva. Se ha propuesto que la imagen estereotipada del hispano como de raza
impura, holgazán (los vocablos siesta y mañana se suelen
insertar en discursos en inglés para connotar pereza y despreocupación), ha sido
reforzada en préstamos recientes del español al inglés (Hill, 1993). Estos préstamos,
usados por hablantes de etnia anglo, se corresponden con lo que Hill denomina español
anglo del Suroeste o español burlesco, que la autora define como «toda una serie de
adaptaciones de expresiones del español en un registro chistoso, irónico y paródico»
(Hill, 1993: 147, traducción propia). Una de las expresiones que Hill considera español
burlesco, por ejemplo, es «Hasta la vista, baby» dado que se trata de un saludo español
utilizado de forma denigrante, popularizado por la película Terminator II, usado
para despedirse de o mandar lejos de sí a alguien a quien el hablante odia o al menos
rechaza. |

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Hill pide a sus lectores que eviten el uso del español burlesco dado el contexto actual
de oposición contra los inmigrantes y contra lenguas que no sean el inglés. Ciertamente,
esta es una buena recomendación: en estos momentos el estatus de los hispanos y del
español en Estados Unidos es demasiado vulnerable como para convertirlos en blanco de
burlas. Por el contrario, es necesario destacar las ventajas que para cualquier
estadounidense tiene el comprender e incluso acceder a la pluralidad cultural y
lingüística de Estados Unidos. También es imperativo que los hispanos de dentro y fuera
de Estados Unidos respeten y acepten el español de Estados Unidos, al menos aquellas
variedades características de hablantes de segunda generación de inmigrantes que tienen
una buena competencia comunicativa.
Es importante mencionar que la
prensa de habla inglesa ha diseminado también algunos artículos con una visión positiva
de los hispanos. Algunos editoriales han alabado el hecho de que un número relativamente
numeroso de hispanos ejercen su derecho al voto, que los hispanos han contribuido
positivamente a la economía, que los hispanos son trabajadores y leales, que son
religiosos y dedicados a sus familias y que incluso los de primera generación están
haciendo realidad el sueño americano de ser propietarios de sus viviendas. Por otro lado,
no hemos encontrado editoriales que alaben el enorme valor de tipo lingüístico que
poseen los hispanos bilingües. |

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Tampoco debe pasarse por alto el impacto que suponen los medios de comunicación en
español a la hora de crear una imagen más positiva y de promover el español. La década
de 1990 ha visto el crecimiento de las comunicaciones en español, mejor representadas por
las tres cadenas nacionales de televisión. La primera emisora de televisión en español
en Estados Unidos comenzó a retransmitir desde San Antonio en 1955. Galavisión hizo lo
propio en 1979. Dos cadenas más fueron establecidas en 1987, Univisión Televisión y
Telemundo Group. Estas cadenas están afiliadas con casi un millar de sistemas de cable en
Estados Unidos, y poseen y operan emisiones por ondas en el Suroeste, Florida, Nueva York
y muchos otros estados (Kanellos, 1995).
Música, películas, noticiarios,
telenovelas, coloquios y telediarios en español llegan a Estados Unidos a través de la
televisión y fortalecen lazos culturales y lingüísticos con los casi cuatrocientos
millones de personas que hablan español hoy día alrededor del mundo. También son
numerosas las emisoras de radio. Además, todas las ciudades grandes cuentan con un
periódico en español, y se puede encontrar revistas escritas en español para latinos en
quioscos dentro y fuera de comunidades hispanohablantes. La expansión de los medios de
comunicación en español hace necesario que los hispanos estadounidenses adquieran alguna
variedad de español estándar si su propósito es obtener trabajo en el floreciente campo
laboral de la radio, la prensa y la televisión. |

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En Los Ángeles, la sexta ciudad del mundo en cuanto a población hispana, los 5,5
millones de hispanos han hecho cambiar el panorama del mercado televisivo. La estación
afiliada a Univisión, KMEX-TV, ha mejorado sus índices de audiencia, sobrepasando a
varias de las cadenas nacionales que transmiten en inglés. Por ejemplo, en los programas
en hora preferente (primetime) es el tercer canal más sintonizado por aquéllos
entre los dieciocho y los treinta y cuatro años de edad; mejor aún, el programa de
noticias locales de las 23 horas ocupa el primer lugar en este grupo de edades, dejando
atrás al mismo tipo de programa transmitido en inglés a la misma hora por las filiales
de las cadenas nacionales más prestigiosas (ABC, NBC y CBS). Uno de los factores que
incide en el éxito de la televisión en español es el énfasis que se pone en lo
hispánico en el nivel nacional e internacional. Son los únicos canales que ofrecen
diariamente información sobre los hispanos en Estados Unidos, sobre México y sobre
Latinoamérica en general.
En Los Ángeles se publica también
el diario que tiene la mayor circulación en el país de los escritos en español, La
Opinión, que cuenta con cerca de medio millón de lectores diariamente. No puede
quedar ninguna duda, por tanto, de que los medios de comunicación en español
favorecerán el mantenimiento del español en Estados Unidos como lengua con una sólida
importancia social. |

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Además, los hispanos se han convertido en un enorme y atractivo mercado para todo tipo de
empresas, las cuales, a pesar de los esfuerzos para suprimir el español (y otras lenguas
de inmigrantes) en contextos públicos, apoyan la publicidad en español en los medios
escritos y audiovisuales, publican manuales de instrucciones y circulares en español, y
ofrecen servicios en español.
La importancia del mercado latino y
de la lengua española ha sido puesta de manifiesto en un artículo del Los Angeles
Times de 3 de agosto de 1998, que informa de los resultados de una encuesta de alcance
nacional sobre cómo gasta su dinero la población hispana, señalando que el condado de
Los Ángeles es el mayor centro del mercado latino. En ella, casi un 80 % de los hispanos
entrevistados declara hacer uso de los medios de comunicación en ambas lenguas, pero en
enclaves con alta densidad de inmigrantes, como es el caso de Los Ángeles, entre un 55 %
y un 60 % de los adultos responde que prefiere la publicidad en español y que comprende
los anuncios en español mejor que en inglés. Estos resultados animan a comerciantes,
políticos y oficinas gubernativas, entre otros, a tratar de llegar a los millones de
hispanos menos anglizados a través de los medios en español.
En conclusión, a las puertas del
siglo podemos afirmar que el español y el bilingüismo hispanoinglés no están
desapareciendo en Estados Unidos. Más bien, las comunidades hispanas a lo largo y ancho
de esta nación son una prueba del fenómeno sociolingüístico tan complejo que
representa el bilingüismo de sociedad. El español ilustra un continuo con niveles
múltiples de dominio del idioma por el que los hablantes van moviéndose hacia arriba o
hacia abajo, ya sea a lo largo de su vida o a través de generaciones, íntimamente
entrelazados con la lengua y cultura anglosajonas. Se trata de una situación dinámica
que, en caso de que se den condiciones sociopolíticas favorables, puede prolongarse por
muchos siglos y puede requerir, no a largo plazo, la normalización de una variedad
estándar de español de Estados Unidos. |
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