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Pero
esa situación de lengua minoritaria, ¿qué consecuencias lingüísticas tiene sobre el
español? La ausencia de un proceso de estandarización del español en Estados Unidos
alimenta aún más la heterogeneidad que se da entre los inmigrantes de primera
generación. Por el contrario, los hispanos nacidos en Estados Unidos representan una
variedad de español relativamente más homogénea en el sentido de que se caracteriza por
fenómenos típicos de una situación de bilingüismo intenso y extendido: simplificación
gramatical y léxica, préstamo masivo del inglés, e intercambio de códigos, es decir,
alternancia entre el español y el inglés en el mismo turno de habla (Silva-Corvalán,
1994; Zentella, 1997).
Mientras que en el ámbito
social el mantenimiento del español es incuestionable, en el ámbito individual o
familiar, por el contrario, es muy común el cambio hacia el inglés. Los hijos de
inmigrantes de la primera generación pueden adquirir el español en casa pero la gran
mayoría se hace gradualmente dominante en inglés al pasar bien por un programa bilingüe
de transición o por un programa de inmersión en inglés.
En estas situaciones de
bilingüismo social puede llegar a formarse un continuo respecto al grado de dominio de
las dos lenguas en contacto. Este continuo comprende desde un español estándar sin
restricciones a un uso meramente emblemático del español, y viceversa, de inglés
ilimitado a emblemático. Esto apunta claramente al hecho de que no hay un único idioma
español de Estados Unidos, sino muchos. |

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En la situación familiar típica, el hijo o la hija mayor adquiere en casa solamente el
español, y mantiene un buen nivel de competencia comunicativa en esta lengua durante toda
su vida, con mayores o menores limitaciones dependiendo de un número de factores
extralingüísticos, mientras que los hijos menores adquieren ambos español e inglés en
casa. Estos hijos menores tienen una mayor tendencia a desarrollar y mantener una variedad
de español en contacto caracterizada por tener diferencias más acusadas con respecto a
la norma lingüística de los padres. Cuando un niño nacido en Estados Unidos vive en
contacto con los abuelos, puede llegar a adquirir español en casa; pero muy a menudo su
dominio del español es limitado y su nivel de comprensión de la lengua es más
desarrollado que el de producción, tal como ilustra el siguiente ejemplo, sacado de una
conversación con José, joven de diecisiete años:
Investigadora: ... ¿Pero con quién hablas en español tú, a veces, digamos?
José: Hable yo, yo, a ver... yo hable con
mi a... abue... abuela, más de mi abuelo, porque cuando yo hable con mi abuelo él no
entende, él tiene uno problema, eso, ears. So whenever I have a chance to speak, I
speak to my grandparents. So, I dont speak, I just -listen to what theyre
saying, and then I, I hear it in my brain and, and - and try to understand instead
of speaking back at them because I... -they understand English as much.
(... oídos. Así que cuando
tengo la oportunidad de hablar, hablo con mis abuelos. Así que no hablo, sólo escucho lo
que dicen, y luego yo, yo, lo oigo en mi cerebro y, y, y trato de entender en vez de
hablarles en español, porque yo... ellos entienden inglés bien.)
Es obvio que José, tercera
generación en Estados Unidos, está haciendo un esfuerzo para hablar con la investigadora
en español. Muchos inmigrantes de segunda generación, por otro lado, hablan español con
cierta fluidez y su variedad parece tener solamente «un sabor diferente»: incorpora
calcos léxicos, hay intercambio de códigos (el uso del inglés y el español por el
mismo hablante dentro de un turno de habla), pero su español es completamente
inteligible. |

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Hay excepciones a esta situación típica. Uno puede a veces dar con un hablante de
segunda generación que o bien nunca adquirió el español, o lo adquirió pero lo perdió
completamente, o dejó de usarlo por unos años y está en el proceso de reactivarlo, un
fenómeno que ha recibido el nombre de bilingüismo cíclico (Torres, 1989).
Asimismo, un hablante de tercera generación, en casos excepcionales, puede haber
adquirido el español de nacimiento y haberlo mantenido.
Otro ejemplo muestra un
fragmento de una hablante de tercera generación que ha experimentado bilingüismo
cíclico. Esta mujer dejó de usar el español durante la adolescencia, pero lo había
activado de nuevo dos años antes de ser grabada, ya que se había casado con un
inmigrante de primera generación, un tipo de matrimonio intergeneracional bastante
frecuente que favorece el mantenimiento del español. En este pasaje se refiere a cuando
su marido perdió su trabajo, por lo que decidieron mudarse a otra ciudad.
They were laying off. So, I
didnt get laid off. Ramón, Ramón got laid off. And I quit because he got laid off.
Because I was working, and he was working at nights... Dije, «No, si lo van a
descansar a él, ¿pa qué me quedo yo, especial yo?» Yo, de aquí, como,
onde puedo agarrar trabajo. El, es más difícil, porque hes not
reglado [él no está arreglado] para garrar trabajo.
(Estaban despidiendo. Pero a
mí no me despidieron. Ramón, a Ramón lo despidieron. Y yo me salí porque lo
despidieron a él. Porque yo estaba trabajando, y él estaba trabajando de noche...)
Los hablantes con dominio muy
reducido del español hablan el inglés con fluidez y se ven forzados a utilizar el
español en muy raras ocasiones. Por lo tanto, el español que usan, frecuentemente
insertado dentro de enunciados en inglés, retiene algunas flexiones verbales, y morfemas
de género, número y caso como ilustra el ejemplo. No hay elementos foráneos que
penetren en la gramática del español, que por otro lado sí sufre reducción y
simplificación. |

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Además de la simplificación de categorías gramaticales y la transferencia de formas y
significados del inglés, los bilingües desarrollan otras estrategias encaminadas a
aligerar el peso cognitivo que acarrea el tener que recordar y usar dos sistemas
lingüísticos diferentes. Al usar el español, regularizan formas, desarrollan
construcciones perifrásticas que reemplazan formas verbales simples y, como bien ilustra
el ejemplo, con frecuencia, cambian de una lengua a otra. Es de esperar que cuando dos o
más hablantes poseen la habilidad de comunicarse en dos o más lenguas hagan uso de esta
ventaja tanto en conversación como en expresión escrita.
El resultado de aplicar estas
estrategias conduce a cambios más o menos insignificantes en inglés (el inglés de los
latinos ha recibido poca atención de los estudiosos), pero produce cambios más o menos
grandes en español. La transferencia del inglés al español está claramente atestiguada
en préstamos y calcos de expresiones del inglés, y en la transferencia de funciones
pragmáticas del discurso, como por ejemplo, «Cuídate» y «ai te guacho» (vernáculo)
o «Te veo» (coloquial), de las expresiones inglesas Take care y See you,
que se convierten en fórmulas para despedirse en español.
El sistema verbal resulta más
o menos simplificado a través de las generaciones. Se pierden los tiempos compuestos y
las formas de subjuntivo se usan cada vez menos, como se ilustra en los siguientes
ejemplos. |

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Y estábamos esperando a mi amá, porque ella fue a llevar (por «había llevado»)
mi hermano a la dentista.
AM: Yeah, porque no lo he
quitado yo porque como está tan bonito. Ahí [ai] lo voy a dejar hasta que se cae
(por «caiga»).
Muchos usos de los pronombres
átonos (me, te, lo, se, etc.), aunque considerados «desviados» de la norma, se
encuentran sin embargo en otras variedades plenamente funcionales del español en España
e Hispanoamérica; por ejemplo, usos que denotan pérdida de marca de caso (vg.. «A
María le vieron en la biblioteca»), género o número (vg..«Le mandé el libro a
ellos»), o incluso la ausencia del pronombre (cf. Urrutia, 1995). Una diferencia
importante es que estos fenómenos no afectan a todas las personas gramaticales ni ocurren
todos en un solo dialecto fuera de Estados Unidos, en cambio sí ocurren todos en algunas
variedades muy simplificadas del español en este país.
Una pregunta que surge en
relación con esto es si se puede justificar la tan oída afirmación de que el español
de Estados Unidos es muy diferente o incluso que es una aberración. Es importante tener
en cuenta que no hay un español de Estados Unidos sino muchos; tal afirmación podría
ser dirigida a los niveles más bajos de dominio del idioma, pero en todo caso, los
hablantes que se encuentran en estos niveles usan el español muy raramente y solamente
cuando se ven forzados por circunstancias especiales. Con respecto al español de los
hispanos nacidos en Estados Unidos que lo usan más regularmente y con cierto grado de
fluidez, me parece que lo que crea la impresión negativa, en nuestra opinión exagerada,
es básicamente la simplificación de la morfología de tiempo, modo y aspecto y de
concordancia de género, así como confusiones en el uso de preposiciones. El hecho de que
casi cada oración contenga uno o más de estos fenómenos, y por tanto un punto de
posible desviación de la norma de los inmigrantes de primera generación, parece ser un
factor en la creación de estereotipos de errores generalizados y falta de sistematicidad. |

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La gran cantidad de préstamos léxicos tomados del inglés hacen que a menudo, y además
con un tono de cierta desaprobación, se evalúe al español como una lengua mezclada, sin
prestar la debida atención a su complejidad sociolingüística ni considerar, entre
otros, que los tipos de préstamo y su frecuencia varían según los niveles de dominio
lingüístico y la situación comunicativa.
Así como el castellano
incorporó préstamos del árabe y las lenguas amerindias, el español ha incorporado
libremente préstamos del inglés, especialmente para aquellos conceptos que representan
diferencias culturales y no tienen correspondencia exacta en español: cama tamaño
king (cama muy ancha), master suite (dormitorio y baño principal, suite
matrimonial), lonche (un almuerzo, una comida ligera), esnak (un
refrigerio, un piscolabis), dompe (una escombrera para plantas). Se toma
prestado, además, mucho vocabulario técnico o especializado asociado con profesiones o
actividades; algunas palabras se han extendido más allá de Estados Unidos. Algunos
ejemplos son: en deportes: jit de hit (golpe), juego de game
(partido), jonrón de home run (en béisbol, carrera completa de un
solo golpe); en jardinería: nersería de nursery (vivero),
graftear de to graft (injertar), espreyar de to spray
(fumigar); en informática: estorear de to store (guardar),
fail de file (archivo), imeil de e-mail (correo
electrónico), formatear de to format (inicializar un disquete); en
telecomunicaciones: biper de beeper (busca personas),
espíker de speaker (altavoz), intercom de intercom
(teléfono interno); en mecánica de automóvil: cloche de clutch
(embrague), brecas de brakes (frenos), mofle de muffler
(silenciador), etcétera, y cientos de palabras más que se refieren a objetos o acciones
de la vida diaria, adaptados del inglés, y quizás así recordados más fácilmente, como
por ejemplo puchar de to push (empujar), mapear de to
mop (pasar la fregona), dostear de to dust (sacudir el polvo),
cuitear de to quit (darse por vencido), liquear de to
leak (gotear), fensa de fence (reja), pipa de pipe
(cañería), traques de tracks (rieles), suiche de switch
(interruptor), biles de bills (cuentas), bildin de building
(edificio). |
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