El Instituto Cervantes comenzó a publicar en 1988 el anuario sobre El español en el mundo con el fin de ofrecer la imagen en movimiento de las expectativas, los retos y, en definitiva, de la situación de la lengua española. Desde entonces se ha convertido en imprescindible obra de referencia.
En las dos entregas aparecidas hasta ahora se han abordado la demografía del español, su presencia en los organismos internacionales, la traducción y la interpretación, la producción científica en español, la ingeniería lingüística en España, la difusión de la prensa diaria y sus ediciones digitales, el uso de las lenguas en Internet y las tendencias del español en Estados Unidos.
En su tercera edición, cuatro son los ámbitos en los que este anuario se desenvuelve: la lengua española y la sociedad de la información, la situación de la lengua española en Estados Unidos, en Brasil y en Asia Oriental. Cada uno de ellos significa un fenómeno distinto que marca las pautas para la expansión y relevancia internacional del español en el mundo.
En los albores del siglo xxi, la sociedad de la información genera un nuevo medio en el que las lenguas son su código natural, por encima del binario que utiliza su canal. Parece un hecho que la vida de las lenguas dependerá de su peso en el nuevo mundo virtual, el cual ha conectado ya, y de forma asombrosa, con el mundo real en todos los ámbitos, económicos y culturales, del mundo. En estas páginas se abordan dos dimensiones esenciales: por un lado, las diferencias en cuanto al estado de desarrollo de la sociedad de la información entre Europa y España, Estados Unidos y el resto del mundo, en términos de presencia y de expansión a través del comercio electrónico; por otro, la dificultad que representa conjugar la tecnología, la lingüística y la enseñanza de lenguas, por ejemplo, y los enfoques que a corto, medio y largo plazo pueden asegurar el impulso del español en la nueva sociedad del conocimiento.
La realidad norteamericana que supone una población hispana de más de 30 millones de personas, de acuerdo con el Censo de 1999, inmersa en una cultura heterogénea y en evolución, permitirá consolidar el español como una de las dos grandes lenguas de comunicación internacional del siglo xxi. Por ello, es, sin lugar a dudas, uno de los ámbitos de preferente actuación del Instituto Cervantes. La formación de una variedad del español en Estados Unidos, el uso que de la lengua hacen los hispanos, el interés y el acercamiento de los estadounidenses al español, el futuro de la lengua y su convivencia con el inglés, el desarrollo de la cultura y el comercio en esta lengua son cuestiones a las que se procura dar respuesta mediante el análisis de la situación en varios estados de la Unión relevantes para el español y en el conjunto de la nación norteamericana.
La iniciativa parlamentaria que convertirá el idioma español en lengua obligatoria en la enseñanza abre en Brasil hoy expectativas de extraordinaria dimensión histórica. Las necesidades de profesorado cualificado y de materiales, entre otras, suponen un desafío y al mismo tiempo un impulso para la difusión de la lengua española, y crean además nuevos modelos de actuación en países con un elevado número de habitantes.
Por último, Asia acoge una representación relativamente escasa, aunque significativa y aceptable, teniendo en cuenta el desarrollo de los estudios de español en los países que se analizan. España incrementará su actuación en la difusión de la lengua y la cultura españolas. La presencia del Instituto Cervantes en Extremo Oriente supondrá un importante paso en esta dirección.
La complejidad social que suponen los movimientos migratorios y la internacionalización del comercio, así como los cambios de paradigmas que las sociedades desarrolladas y en vías de desarrollo están experimentando, hacen necesariamente que las iniciativas que se acometan para la promoción de la lengua española tengan en cuenta factores no sólo lingüísticos. La importancia de estas transformaciones se recogen en la presente edición del anuario El español en el mundo. El análisis de una enorme cantidad de datos y la visión con amplia perspectiva y diversa de las colaboraciones que aquí se presentan contribuirán a esclarecer la situación actual, y, en consecuencia, a mejorar las medidas que puedan adoptarse para impulsar y extender el español y la cultura en español por el mundo.
Fernando R. Lafuente
Director del Instituto Cervantes