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Los datos e informes presentados en estas páginas
muestran el alcance de la situación del español en un país tan colosal y variado como
Brasil. Esta situación ha evolucionado de modo favorable al español a lo largo de los
diez últimos años.
La presencia creciente del
español en la enseñanza pública y privada, al margen de la posible obligatoriedad de su
estudio, ha de tener consecuencias positivas para el español y para todos los que tienen
intereses vinculados a esta lengua. Y esto por múltiples razones. En primer lugar,
contribuirá a una auto-ordenación de la oferta privada brasileña: si el idioma puede
ser estudiado en los centros de enseñanza pública, mal que bien, seguramente
desaparecerán los profesores y academias que ahora ofrecen una enseñanza muy deficiente;
sobrevivirá la oferta privada más cualificada. En segundo lugar, se hace patente la
necesidad de una formación acelerada de profesores de español; desde este punto de
vista, la reciente apertura de un Centro de Formación de Profesores del Instituto
Cervantes en Brasil podría calificarse, al menos, de oportuna. En tercer lugar, el
prestigio de la lengua ha de verse elevado porque el español está pasando a ser muy
estudiado en un país que tiene más de 50 millones de menores de quince años. En cuarto
lugar, todas las industrias relacionadas con la lengua española podrían experimentar un
crecimiento notable, muy especialmente la industria editorial: sin duda alguna, muchas
editoriales españolas, argentinas y, por supuesto, brasileñas, pueden obtener beneficios
más que cuantiosos, una vez superadas, en el caso de las extranjeras, las dificultades de
la entrada en el país. Por último, una mayor familiaridad de Brasil con el mundo
hispanohablante abrirá las puertas a innumerables empresas, españolas por ejemplo, que
pueden encontrar un mercado fantástico en un país que quiere crecer y modernizarse de
forma inmediata. |
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En estos momentos, ante la necesidad de formar
profesores, sería oportuno que el Ministerio de Educación de Brasil tuviera en cuenta
que la Ley 9394/96 de Directrices y Bases para la Educación Nacional podría permitir a
las universidades reconocer el DELE Superior con el fin de que los titulados superiores,
con la debida complementación pedagógica, pudieran recibir la habilitación para
enseñar español en la educación básica. También sería conveniente, dada la escasez
de profesores, que las universidades aprovecharan el reconocimiento del DELE Superior para
su convalidación por las asignaturas específicas de lengua española, lo que ya se está
haciendo en diversos centros. Del mismo modo, sería importante que la Administración de
Brasil flexibilizara los trámites legales para que pudieran llegar profesores de español
bien formados y debidamente cualificados con el fin de paliar una parte de las necesidades
de profesorado que existen en la actualidad y, al mismo tiempo, que Brasil reconociera los
programas de Tercer Ciclo de formación de profesores de español en España, que en la
actualidad están cursando muchos brasileños. En cualquier caso, el gobierno brasileño
ha de reaccionar con firmeza y claridad de ideas para satisfacer una demanda social
evidente. Nadie puede
negar que las decisiones fundamentales, en lo que se refiere a la satisfacción de esa
demanda de español en Brasil, están en manos brasileñas. Pero también es cierto que
las autoridades de los países hispanohablantes pueden ayudar a afrontar el reto planteado
en torno a la enseñanza del español y la formación de profesores. Es posible pensar,
por ejemplo, en la firma de acuerdos que faciliten la importación y la distribución de
libros, para que los libros lleguen y lo hagan con agilidad. También es posible fomentar
la redacción y edición de materiales de enseñanza pensados específicamente para las
necesidades del mercado brasileño. Y es posible crear una red de centros de enseñanza de
la lengua y difusión de la cultura, mayor que la existente y coordinada desde la
institución que en España tiene encomendada esta tarea: el Instituto Cervantes. Los
gobiernos de los países hispanohablantes, comenzando por el de España, podrían
contribuir decididamente a una mejora de las dotaciones de materiales para la enseñanza
del español, al mantenimiento de programas de formación de profesores y al incremento de
la presencia hispánica, económica y cultural, en Brasil. |
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