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Puestos a rastrear la presencia del español en
Brasil, podríamos referirnos a los viajes exploratorios que el propio Cristóbal Colón
realizó entre 1494 y 1495 por la costa de Sudamérica, para asesorar a los reyes de
España respecto a la demarcación establecida por el Tratado de Tordesillas (Hernández
Sánchez-Barba, 1992: 21-23); a las décadas en que Brasil perteneció a la Corona
española (1580-1640), unida a la de Portugal en tiempos de Felipe II (Buarque de
Hollanda, 1936: 68-69), o a la larga pervivencia de las llamadas Ordenações
Felipinas, en vigor hasta nada menos que 1916 (Albuquerque, 1981: 184).
Sin embargo, como ha señalado
Susana Kakuta (1993: 214), la influencia más acusada entre España y Brasil se ha
producido durante los últimos cien años a causa de la inmigración. El flujo migratorio
desde España fue consecuencia de las graves crisis económicas padecidas desde mediados
del siglo XIX, con especial incidencia en las regiones menos
prósperas e industrializadas, como Galicia y Andalucía, hecho que vino a coincidir con
la necesidad de sustituir en Brasil la población esclava por una mano de obra barata,
principalmente en los cafetales. El destino de la mayor parte de estos inmigrantes fueron
los territorios del sur y del sudeste, lo cual, unido a la vecindad de los países
hispanos, contribuyó a que el español adquiriese una presencia apreciable y a
convertirlo, sobre todo en las regiones meridionales, en una lengua cercana y familiar, si
bien no necesariamente usada, en todo tipo de relaciones. |
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Según Claudio Aguiar, a partir de datos de
Sodré (1991: 101-102), entre 1888 y 1930, entraron en Brasil más de cuatro millones de
inmigrantes, de los que un 12 por ciento eran españoles. Como se ha dicho, la mayoría de
ellos recalaron en tierras del sur y del sudeste y, muy notablemente, en el estado de Sao
Paulo. Actualmente el número de españoles censados en los consulados de España en todo
Brasil supera la cifra de los 120 000. En este total no se incluyen los españoles y sus
descendientes, hasta de cuarta generación, que no están inscritos y que constituyen todo
el grupo de la emigración española (fuente: Consulado General de España en São Paulo).Los españoles censados en la
ciudad de São Paulo son aproximadamente 88 000, es decir, cerca de un 65 por ciento del
total. En esta ciudad, la tradicional presencia de la colonia ha llegado a reunir, en la
última década, a más de un 75 por ciento de los trabajadores inmigrantes españoles.
Por eso no es de extrañar que en São Paulo haya surgido el centro español de enseñanza
más importante de todo el país. Nos referimos al Colegio Miguel de Cervantes, vinculado
a la Asociación Colegio Español de San Pablo, instituciones a las que más adelante nos
referiremos con algún detalle.
En cuanto a la presencia
histórica de otros países hispanohablantes en Brasil, hay que resaltar fundamentalmente
los contactos personales y comerciales establecidos en la frontera meridional con
Paraguay, Argentina y Uruguay, contactos que han acabado dando lugar a un Mercado Común,
que tiene en esa región fronteriza su más importante incidencia. Prueba de la
interrelación brasileña y uruguaya es la aparición de modalidades lingüísticas de
frontera, que reciben el nombre de «fronterizos» o «fronteiriços».
A pesar de lo dicho, es
preciso advertir que la presencia del uso y aprendizaje del español en el Brasil del
último siglo, exceptuando tal vez las áreas más sureñas, ha sido reducida y marginal.
Tanto es así, que puede afirmarse que el interés por el estudio de esta lengua ha sido
escaso hasta hace cinco años, como lo demuestra el hecho de que el español apenas ha
sido tenido en cuenta en el sistema educativo brasileño (Tenorio-Mejía, 1998: 41-46). La
situación actual es muy diferente. |
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