Francisco Moreno Fernández
Brasil ocupa una superficie de 8 547 403 km2 y tiene una población de 161 790 000 habitantes. El territorio está dividido en 27 estados, incluido el Distrito Federal de Brasilia, la capital de la nación. De todos ellos, los estados de São Paulo, Minas Gerais, Rio de Janeiro y Bahia en la costa este y sudeste, junto a Rio Grande do Sul en la frontera con Uruguay, reúnen casi la mitad de la población; y entre ellos destaca São Paulo, tanto por el tamaño del estado como por su densidad demográfica, pues reúne más de 35 millones de habitantes en una extensión geográfica de unos 250 000 km2, aproximadamente la mitad del territorio de España.
En 1995, la distribución de habitantes mostraba un claro desequilibrio a favor de los jóvenes y de la población urbana: Brasil cuenta con más de 50 millones de menores de quince años, frente a unos 12 millones de mayores de sesenta años; por otra parte, más del 75 por ciento de los brasileños vive en las ciudades. Estamos, pues, ante una población joven y aglomerada en grandes núcleos urbanos, como São Paulo, Rio de Janeiro, Belo Horizonte y Salvador, si bien la densidad del conjunto del país puede considerarse baja: 18,9 habitantes por km2. Las proyecciones de población prevén una cifra de 230 millones de habitantes para el año 2025, lo que hace pensar que la juventud y la aglomeración urbana son rasgos demográficos que van a mantenerse.
En el terreno de la economía, los datos que ofrece Brasil son tan llamativos como desequilibrados, porque estamos ante un país con un desempleo elevado ha pasado de un 5 por ciento en 1994 a un 9 por ciento en 1998, un PIB por habitante bajo cercano a 5 000 dólares y unas tasas de interés en los préstamos hipotecarios que en la actualidad oscilan entre el 20 y el 50 por ciento. Afortunadamente, la tasa de inflación, que en 1995 llegó a ser de un 84,4 por ciento, se ha visto reducida a un 6 por ciento en 1998 (Muela, 1999).
Todos estos datos nos descubren una economía proporcionalmente débil, en su conjunto, pero con importantes posibilidades de crecimiento, si se diera un mejor aprovechamiento de los recursos humanos y naturales, un aumento y una mejora de las vías y medios de comunicación y transporte, a la vez que una redistribución de la renta, enormemente desequilibrada en la actualidad. Ese desequilibrio se hace patente en números e indicadores socioeconómicos por ejemplo, en cuanto a desempleo o precios que revelan tasas muy diferentes entre los distintos estados de la República. La situación general, no obstante, parece haberse visto favorecida desde la constitución en 1991 del Mercado Común del Sur (Mercosur-Mercosul), del que forman parte Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, y donde Brasil representa nada menos que un 70 por ciento del PIB de la región.
En el ámbito de la educación, Brasil presenta unas cifras especialmente graves, por cuanto el porcentaje de analfabetismo entre la población mayor de catorce años alcanzaba un 20 por ciento en 1991 y, aunque en los últimos años se ha visto reducido, todavía son cerca de tres millones los niños con edades comprendidas entre los siete y los catorce años que no van a la escuela, según las estadísticas oficiales, sobre todo en la región del Nordeste (Ministerio de Educación, 1997).
El panorama de los medios de comunicación social presenta unos números bajos para un territorio tan extenso y poblado. Existen 356 diarios de los que se tiran algo más de ocho millones de ejemplares (54 por cada mil habitantes). Además, cuentan con aparato de radio unos sesenta millones de brasileños, para un total de 2 951 emisoras. Los aparatos de televisión superan los treinta millones, y en ellos se pueden recibir seis canales nacionales; aunque también existen 263 canales regionales y cuatro grandes empresas de televisión por cable (TVA, SKY, GLOBOSAT, NET).
Desde un punto de vista lingüístico, es importante recordar que la lengua oficial de Brasil es el portugués y que la presencia de otras manifestaciones lingüísticas lenguas indígenas en el norte del país, enclaves de lengua alemana, uso de español y de fronteiriços en el sur es poco menos que testimonial. Por otro lado, Brasil tiene frontera con siete países en los que el español es lengua oficial (co-oficial en algún caso), de norte a sur: Venezuela, Colombia, Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay. Entre estos países hispanos reúnen una población de unos 125 millones de habitantes (Moreno Fernández y Otero 1998: 73 y ss.). Las lenguas oficiales del Mercosur son el español y el portugués.