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Esta
comunidad, de unos tres cuartos de millón de personas, se muestra muy fuertemente
cohesionada en aspectos socioculturales. Se parte de la base de que los cubanos son parte
integrante, y así se sienten, de la tradición cultural hispánica, muy reconocida en
todos sitios; el hispanismo estadounidense mismo es, desde principios del siglo XX, de los
más sólidos que existen. Ahí están los centros universitarios, las revistas
científicas especializadas, los centenares de libros impresos, los congresos, simposios y
otros encuentros de gran relieve (Anaya-Las Américas, 1974). Hay que reconocer, sin
embargo, que esta incuestionable marca de estatus cultural no suele descender al hombre de
la calle.
Las manifestaciones socioculturales
más visibles en la comunidad son de tres tipos: a) la importancia que los
estudios oficiales preuniversitarios conceden, a través de programas bilingües, a la
lengua de los inmigrantes; b) el despliegue de toda una serie de actividades
públicas de tipo cultural, en las que el español actúa de protagonista: teatro,
conferencias, certámenes literarios, mesas redondas, etc., actividades a las que es
preciso añadir la publicación de libros, con el natural desarrollo de firmas
editoriales, y c) la más importante de todas, el intenso uso de la lengua
emigrada en los medios de comunicación pública (Fishman y otros, 1985). |

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En 1963 Miami creó su programa de educación bilingüe. Es muy significativo que aunque
en Nueva York, California y el Suroeste existían grandes concentraciones hispánicas
desde hacía ya bastante tiempo, el condado de Dade fue pionero en este tipo de actividad
educativa: Coral Way Elementary School enseñó inglés y español a los hispanohablantes
y español a los anglos. Este magnífico sistema de enseñanza bilingüe, que no
perseguía solo conseguir la transición de los inmigrados hacia el inglés, sino también
el fortalecimiento de su lengua materna, y que también se enseñaba a los alumnos
anglohablantes, fue extendido pronto a otras escuelas del sistema del condado. La gran
cantidad de maestros cubanos que se hallaban en el exilio miamense contribuyó en gran
medida a facilitar las cosas. Más tarde, sirvió de modelo a otros estados de la Unión.
En cuanto a las manifestaciones
culturales, debe anotarse que las representaciones teatrales son constantes, incluyendo la
puesta en escena de zarzuelas, una tradición muy arraigada en Cuba. Los festivales de
teatro que se celebran año tras año alcanzan notables cotas de éxito. Se anuncian con
alta frecuencia conferencias y mesas redondas, en las que participan intelectuales
prestigiosos, muchos de los cuales intervienen en peñas literarias y en tertulias, y se
realizan presentaciones de libros con asombrosa asiduidad. Instituciones como la Sociedad
Pro-Arte Grateli y locales como el Teatro de Bellas Artes se ocupan de excelentes
actividades musicales, y son varios los museos y salones que acogen exposiciones de arte.
Incluso centros ajenos a la cultura cubana, como el Koubek Memorial Center de la
Universidad de Miami, el Miami-Dade Community College y la Florida International
University, organizan seminarios de música, literatura, historia y folclore, y
exposiciones varias. De todo ello quedan pruebas abundantes en la rica colección de
carteles que ha inventariado Varona (1993). |
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Por otro lado, la otrora incipiente industria editorial va en aumento y el consumo de
libros en español supera fácilmente las cotas del año anterior.14 Un ejemplo sobresaliente es el de la Enciclopedia de
Cuba, que a principios de los años setenta contaba con ocho volúmenes y que hoy
consta de catorce. El sorprendente éxito de las últimas ediciones de la Feria del Libro es un buen
índice de esta realidad. La comunidad de Miami, que desde muy pronto se unió a la
producción creativa y crítica de los cubanos en el exilio (Lindstron, 1982; Fernández y
Fernández, 1983; Hospital, 1988; Kanellos, 1989, García, 1996: 171-207), ha comenzado a
aportar nombres a las nóminas de importantes premios literarios españoles: Matías
Montes Huidobro, premio Café Gijón de novela 1997, y Daína Chaviano, premio Azorín
1998.
Los medios de comunicación, por su
parte, sin olvidar la faceta publicitaria (Jong Davis, 1988; Soruco, 1996) han presenciado
un auge realmente espectacular. En 1959 solo existía el Diario las Américas, de
propiedad nicaragüense; diez años después, se publicaban muchos periódicos, periodiquitos
tabloides, revistas y boletines. Es verdad que algunos llegaron solamente a
publicar un número, pero otros, en cambio, han vivido durante veinte años.15 Algunas de estas publicaciones tenían su historia cubana
(Alerta, El Mundo, Bohemia, El Avance Criollo, El Imparcial, Isla, Occidente) y
renacían ahora en el exilio, mientras que las demás nacían de nuevo cuño. El Diario
las Américas amplió considerablemente su estructura y, en consecuencia, su plantilla
en 1960; muchos de los nuevos periodistas eran cubanos, y cubanos eran los temas a los que
más atención se dedicaba, en especial los relativos al exilio. La recién fundada
versión española del Miami Herald llegaba a 36.000 hogares en 1979. En 1987 se
reorganizó del todo, convirtiéndose en un periódico independiente; en 1990 vendía
102.289 ejemplares de la edición diaria, y 118.799 de la dominical. Sus directores y una
gran parte de sus profesionales eran cubanos. Entre tanto, se fundaba el Colegio de
Periodistas. |
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Algo similar sucedió con la radio y la televisión. En 1963, tres estaciones locales
transmitían algunas horas diarias en español. Muy poco después se inauguraba WQBM, La
Cubanísima, y en 1965, WFAB, La Fabulosa, con transmisión completa en
español. En 1973 nace la primera estación radial de propiedad cubana, WRHC Cadena Azul,
con 24 horas de constante programación. Ya para 1980 había diez emisoras. En 1998 se
traslada por completo a Miami, desde Washington, Radio Martí. Las encuestas ponen de
manifiesto que la WQBM es la más escuchada en todo el sur de la Florida.
La primera cadena de televisión en
fundarse es WLTV, Canal 23, asociada a Univisión, que comenzaba y cerraba su
programación con el himno nacional cubano y vistas de la añorada isla. En 1980
consiguió los índices más altos de audiencia de todas las cadenas que operaban en la
Florida, sobrepasando ampliamente a la ABC, la NBC y la CBS; en 1986 recibió 23
nominaciones del premio Emmy, más del doble que ninguna otra cadena de la zona. Al Canal
23 se le unieron más tarde otras dos cadenas que también transmitían exclusivamente en
español, el Canal 51, asociado a Telemundo, y el Canal 40, conocido como TeleMiami.
Tampoco puede desconocerse la
fundamental actividad de los «municipios». En principio son organizaciones sociales de
ayuda mutua, pero también llevan a cabo actividades culturales y recreativas. De los 126
que existían en Cuba, 114 están representados en Miami. Su principal misión es ayudar,
incluso económicamente, a los amigos y vecinos que los conforman, fomentando y
conservando entre sus asociados, en su mayoría de la clase obrera, una camaradería
especial. Algunos de ellos son famosos por sus programas musicales e históricos, también
por sus tertulias, sus ferias y sus fiestas; son varios los que publican sus propios periodiquitos.
Todos tienen en común un objetivo básico: recordar a todos que son cubanos, no
«americanos». |
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Por otra parte, la Miami hispánica muestra orgullosa sus museos y sus monumentos: el
Museo de Bahía de Cochinos, el Museo Cubano de Arte y Cultura, el Monumento a la Herencia
Cultural Cubana, el Cuban Memorial Boulevard, el Club de Dominó, situado en el parque
Máximo Gómez, la torre de la Libertad, el parque José Martí, la Casa del Beisbol
Cubano, la plaza de la Cubanidad, la ermita de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba y,
por supuesto, la Pequeña Habana, que se extiende a ambos lados de la calle 8, y en la que
destaca su paseo de la Fama.
Sin embargo, con excepción de los
medios de comunicación, todo lo anotado hasta aquí no puede compararse, en cuanto a
medios de fomentar la cohesión sociocultural, con las actividades populares. El
calendario es muy denso, pero entusiasma y hermana a una notable cantidad de asistentes y
participantes. Hay conmemoraciones patrióticas (parada del aniversario [del nacimiento]
de José Martí, héroe nacional por antonomasia, celebración del «Grito de Baire»,
ceremonia de aniversario de bahía de Cochinos, celebración del 20 de mayo, día de la
independencia, y celebración del «Grito de Yara»), religioso-festivas (parada de los
Reyes Magos, televisada a todo el país), festivas (la Gran Romería Hispano-Americana y,
sobre todo, el gran carnaval de Miami, junto a sus famosas comparsas y otras muchas
actividades, que atraen a miles de visitantes y que también se televisa de costa a costa)
y culturales (Festival Ernesto Lecuona y el Hispano Heritage Festival); los cubanos
participan también, muy activamente, en el Hispanic Festival of the Americas, en el
Inter-American Festival y en el Miami Film Festival, que incluye muchas películas en
español (Cuban Heritage Trail, 1994). |
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NOTAS: |
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14. El Catálogo general de libros publicados de
1977 de Ediciones Universal, por ejemplo, lista en sus 48 páginas títulos
correspondientes a 22 colecciones (más otras obras sobre varios temas): Arte,
Antologías, Clásicos Cubanos, Alacrán Azul, Caniqui (novelas y cuentos), Narrativa,
Hispánica Literaria, Espejo de Paciencia (poesía), Teatro, Polymita (crítica
literaria), Juvenil, Estudios Hispánicos, Cuba y sus jueces, Temas Históricos,
Formación Martiana, Félix Varela, Cuba: economía y sociedad, Chicherekú (Lydia
Cabrera), Ébano y Canela, Cultura Afrocubana, Textos y la Colección Aprender. Se ofrecen
también muestras escogidas de discografía de música cubana y litografías a todo color
con vistas de |
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la Cuba colonial (1830). Existen otras siete
editoriales cubanas. 15. Entre los
periódicos, los tabloides y las revistas cubanas publicadas en el exilio estadounidense,
García (1996: 260-262) cita 61 títulos originados en el sur de la Florida, la gran
mayoría, en Miami. A esta lista hay que añadir otros ocho periódicos y revistas de
carácter literario, entre ellas la famosa Revista Mariel, fundada en 1983 por
Reinaldo Arenas. Las publicaciones más tempranas son de 1960, y aunque es verdad que
muchas de ellas han existido durante unos pocos años, también lo es que se trata de unos
esfuerzos que no han cesado nunca. Véase también Varona (1987). |
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