Centro Virtual Cervantes
Lengua
El español en el mundo > Anuario 2000 > D. Martín. Conclusiones
El español en el mundo

El español en la sociedad de la información

Daniel Martín Mayorga

5. Conclusiones

A la vista de los datos expuestos, estamos en disposición de extraer algunas conclusiones:

  • La sociedad de la información está en pleno desarrollo, y su futuro es muy promisorio.
  • La expansión de la sociedad de la información no se da por igual en todas las lenguas: el inglés se ha visto beneficiado mucho más que cualquier otro idioma.
  • El español empieza a quedar relegado o, cuando menos, desaprovecha las inmensas posibilidades que esta sociedad globalizada le ofrece.
  • El buen ritmo de crecimiento de internautas en los países hispanohablantes no se está viendo afectado por el frenazo del español en la red.

Es decir, nos enfrentamos a un problema grave, de fondo, que va más allá de los límites lingüísticos o culturales. Parecería darse una cierta resignación por parte de los que hablamos en español. Asumimos que el idioma natural, la lingua franca en nuestras relaciones con las nuevas tecnologías ha de ser el inglés, y que el español está para otras cosas: la vida familiar, la literatura. Al coincidir casi exactamente las capas sociales que disfrutan de mejor educación —conocimiento fluido del idioma inglés— y las que tienen acceso a las modernas tecnologías, no se echa de menos ni se demanda un internet en español. En un elevadísimo porcentaje, mayor cuanto menor es el PIB per cápita del país, el individuo argentino, mexicano o español que dispone de los medios económicos para adquirir los equipos y pagar la conexión a la red, también tiene al inglés como lengua de uso frecuente.

Y así, vamos dejándonos llevar hacia un modelo de relaciones donde la tecnología, las ciencias y la economía las hablamos y vivimos en inglés, y sólo para el resto «todo lo que no es globalizable» conservamos la lengua de nuestros mayores.

Pues bien, hay que combatir activamente este tipo de planteamientos, que parecen desconocer o menospreciar la influencia real que tiene en nuestras vidas —en todos los aspectos, también en la cultura— el actual modelo de relaciones sociales y económicas que se conoce como sociedad de la información.

Si se nos acepta, por tanto, este discurso circular que parte de la lengua, soporte fundamental de la información (la cual, a su vez, es la base de la sociedad de la información, cuya influencia en nuestras vidas supera ampliamente los aspectos tecnológicos para avanzar sobre la economía, la cultura y las relaciones personales), llegamos otra vez al idioma y comprendemos así que es parte de un engranaje, un eslabón de la cadena, que no podemos despachar desde posiciones simplistas. Lo cierto es que la lengua es parte, y parte fundamental, de este negocio, y así debemos considerarla si la queremos salvar de los indudables peligros que la acechan.

No está mal que nos refiramos a nuestro idioma desde la pulcritud de su vocabulario, la armonía de su sintaxis o la belleza de sus textos; pero hoy existen otros temas más urgentes para debatir:

  • Si la aplicación de las nuevas tecnologías aporta ventajas para la enseñanza, promoción y defensa del idioma español.
  • Si lo que se ha venido en denominar «industrias de la lengua», que abarcan desde la traducción automática a los conversores voz-texto, están suficientemente desarrolladas en nuestro idioma.
  • Si podemos mejorar la capacidad del español para generar los neologismos que el desarrollo tecnológico demanda.
  • Si la estructura de nuestro idioma es adecuada en términos fonéticos, ortográficos, sintácticos y semánticos para su uso en las redes globales, y cómo corregir las posibles deficiencias.
  • Si los grupos económicos de países hispanohablantes comprometidos con nuestro idioma van a estar o no presentes en el selecto club de grandes consorcios multinacionales que dominarán el negocio de la comunicación en un futuro inmediato.
  • Si, además de en términos sentimentales, somos capaces de pensar en nuestra lengua como el bien económico que indiscutiblemente es: nuestro mayor activo en ese gran mercado global que es la sociedad de la información.
  • En definitiva, si las instituciones públicas y privadas van a dar una respuesta a la necesidad económica, social y política de colocar la lengua española, dentro de la sociedad de la información, en el lugar que le debería corresponder por su importancia demográfica y cultural; lugar del que, desgraciadamente, estamos hoy muy lejos.
flecha a la izquierda (anterior) flecha hacia arriba (subir) flecha a la derecha (siguiente)
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es