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El español en el mundo

Instituto Cervantes: proyectos, actividades y centros.

Proyectos

En apenas unas semanas del año 1999, se agotaron en las librerías la Ortografía de la lengua española de la Real Academia Española, el Diccionario del español actual de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, así como los tres volúmenes de la Gramática descriptiva dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte, con tiradas que sumaban cientos de miles de ejemplares.

El Instituto Cervantes se unió en aquellos días a esta auténtica eclosión de la lengua con la incorporación al Centro Virtual Cervantes en Internet (http://cvc.cervantes.es) de la primera parte del imponente Archivo Gramatical de la Lengua Española del profesor Salvador Fernández Ramírez. En él se pueden encontrar más de 16 000 ejemplos dedicados a «Las Partículas» (preposiciones, adverbios, conjunciones, interjecciones y partículas conectivas) ordenados como en un tratado gramatical.

Poco antes, se había producido un hecho trascendental, un acontecimiento mayor: la iniciativa parlamentaria brasileña para convertir el español en lengua obligatoria en la enseñanza. Brasil es una nación con casi 165 millones de habitantes, en la que un 85% de la población está alfabetizada y que tiene más de 50 millones de personas menores de quince años. El propio ministro de Educación, Paulo Renato de Souza, confesaba que la expansión del español en aquel país era «una tendencia natural».

Hechos como estos confirman que el español ha tenido una extraordinaria expansión demográfica en el siglo xx, pero que no ha tocada techo ni lo tocará en el siglo xxi. La lengua la crean los hablantes, los escritores, quienes la usan. El español es una lengua, como se ha señalado, moldeada por andariegos e inmigrantes, una lengua de muchas lenguas y fundadora de la novela moderna; ahora le toca ocupar su lugar como lengua de comunicación internacional; como medio de intercambio científico y económico y como medio de comunicación.

Los programas y proyectos del Instituto Cervantes parten del principio de que su ámbito de actuación está en la proyección exterior, y es allí en donde centrará todos sus recursos y actividades. Y se llevará a cabo, además, en estrecha cooperación con los institutos culturales iberoamericanos, así como con el apoyo no sólo valioso sino inestimable para el Instituto de la Real Academia Española y del resto de las Academias de la Lengua y, en definitiva, del ámbito cultural y lingüístico español y del que se expresa en español.

La Real Academia ha ofrecido un admirable ejemplo con la Ortografía de la lengua española al consensuarla por primera vez con todas las Academias. Es un modelo de actuación, y un modelo de talante. Esta voluntad de diálogo y cooperación es también la que inspira al Instituto.

El 2 de marzo de 2000 se firmó un acuerdo clave para la lengua española, el convenio entre el Instituto Cervantes y la Real Academia Española para colaborar en proyectos de promoción del español. Entre ellos, la elaboración del Diccionario normativo de dudas —primero de carácter panhispánico—, un proyecto conjunto de la Real Academia Española y de las veintiuna Academias asociadas.

En 1999 se firmaron convenios de colaboración con el Instituto Mexicano de Cooperación Internacional y con el Ministerio de Cultura y Educación de Argentina, mientras que con Venezuela se llevó a cabo una experiencia modélica: un curso destinado a formar a los responsables académicos de los 14 Institutos de Cultura venezolanos situados en los países del Caribe de lengua no española. A estos acuerdos los seguirán muchos otros, porque el Instituto quiere avanzar de la difusión de la cultura española a la difusión de la cultura en español.

Los objetivos del Instituto Cervantes son, en esencia, cuatro: promover y promocionar el idioma español, servir de plataforma esencial de las industrias culturales españolas, ser el referente mundial y modelo de modelos para la formación de profesores de español como segunda lengua y llenar de contenidos en español los diversos ámbitos de lo que se ha dado en llamar sociedad de la información y quizá su metáfora más deslumbrante, Internet.

La promoción del idioma supone universalizar la actuación del Instituto, aunque también delimitar con claridad cuáles son las áreas de especial interés y concentrar en ellas los esfuerzos. Estados Unidos y Brasil, así como Extremo Oriente, constituyen zonas prioritarias.

En Brasil se presenta un tercio de los candidatos a los Diplomas de Español, aunque las pruebas se celebran en medio centenar de países. El objetivo del Instituto es contribuir a formar a los 210.000 profesores de español que, según las propias autoridades brasileñas, serán necesarios en los próximos años.

Por ello, el Instituto Cervantes de São Paulo ha adoptado la forma de Centro de Formación de Profesores, el primero de estas características que se crea. Tiene, además, carácter itinerante, lo que le permite programar actividades por toda la nación.

Gracias a un convenio suscrito con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, las dos instituciones organizarán cursos de formación dirigidos también de manera específica a profesores brasileños.

El Instituto coordina con el Ministerio de Educación y Cultura y con la Agencia Española de Cooperación Internacional un proyecto conjunto para la promoción del español, que incluirá programas de formación de profesores y el uso conjunto de la red de seis centros que el Instituto de Cooperación Iberoamericana tiene en Brasil, para tal fin.

Hace 400 años se fundó San Gabriel, primer asentamiento europeo en Estados Unidos, en el actual de Nuevo México. En el año 2050, aquella nación tendrá 100 millones de hispanos.

Hoy, Estados Unidos es uno de los países con mayor número de hablantes de español, lengua que se enseña en un 80 % de las escuelas de enseñanza elemental y en un 90 % de los colegios de enseñanza secundaria que ofrecen idiomas extranjeros. En la educación superior, la estudian un 61 % de los universitarios, mientras que el restante 39 % se reparte entre docenas de otros idiomas.

Estados Unidos es una de las naciones claves para la difusión del español en todo el mundo. El éxito del español en la nación norteamericana es la plataforma decisiva para que se convierta en una de las dos grandes lenguas de comunicación internacional del siglo xxi.

La relevancia económica de los países de lengua española centra el interés de los estadounidenses de habla inglesa por aprender español, a lo que ha contribuido el impulso dado a las relaciones económicas por el Tratado de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México, así como los esfuerzos de la Administración de Estados Unidos para ampliar hacia el sur este mercado.

El Instituto Cervantes dispone hoy de un centro en Chicago y otro en Nueva York, donde en el año 2000 inaugurará uno de los más deslumbrantes espacios culturales de Manhattan. En los planes de expansión del Instituto, Estados Unidos ocupa un lugar esencial, con nuevos centros en Washington, la costa Oeste y, ahora, en Albuquerque (Nuevo México), dentro del nuevo Centro Nacional de Cultura Hispánica.

También el año 2000 será el punto de inflexión de la cultura española en Estados Unidos. El Instituto desarrollará un amplio programa cultural en el que colaborarán la Federación de Gremios de Editores, la Federación de Asociaciones de Productores Audiovisuales, la Sociedad General de Autores y Editores, el Instituto Español de Comercio Exterior, los Ministerios de Asuntos Exteriores y de Educación y Cultura, así como fundaciones y empresas.

Como las dos caras de una hoja de papel, la lengua y la cultura van unidas y es imposible su separación. La más certera difusión del español es la difusión de sus manifestaciones culturales. De ahí que el Instituto naciera para difundir una y otra y que ambas constituyan el fundamento de su actividad y de sus quehaceres cotidianos.

Las lenguas son ante todo instrumentos de comunicación, pero también componen un conjunto de saberes, comportamientos y códigos culturales sin los que no es posible su pleno dominio. La cultura señala, también, el precio y directo itinerario para que un idioma logre crédito e influencia y, en definitiva, para que se convierta en lengua de prestigio.

Por ello, los cursos magistrales de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo se extenderán a los centros del Instituto, y se organizará con la UNED un máster en Humanidades para formar a profesionales en la difusión cultural exterior.

La vitalidad de la creación española e iberoamericana debe transformar la lengua en un importante recurso económico, como hoy se muestra en la industria editorial, en la cinematográfica o en la música.

Los centros del Instituto Cervantes hoy son ya plataformas de lanzamiento de las industrias culturales, que se benefician al disponer de un espacio a su servicio en cada capital del mundo culturalmente relevante.

Y es que, los centros, en inmejorable posición respecto a su comunicación directa con la vida cultural y académica de cada nación, facilitan los contactos en el exterior, y son espacios permanentes de promoción de las industrias culturales en español.

Desde la perspectiva de la promoción de la lengua española —labor recogida en la Ley funcional, artículo 4 de la ley 7/91, de 21 de marzo— el fomento de la formación de profesores significa multiplicar de relevante manera el número de alumnos que podrán aprender la lengua. El Instituto Cervantes tiene la obligación, además, de que sus métodos se constituyan en ejemplo de cómo preparar a quienes enseñan español como segunda lengua. Formar a muchos y buenos profesores es, por ello, otro de los grandes objetivos.

El cuarto objetivo es emplear de manera intensiva los recursos que ofrece la sociedad de la información. No trabajar con las nuevas tecnologías es ir hacia atrás.

Hoy, la información se ha convertido en un bien en sí mismo, y en un bien de primera magnitud. En torno a ella giran las grandes apuestas estratégicas de la economía mundial para los próximos años, sobre todo tras la aparición de Internet y de los soportes electrónicos.

Las lenguas se juegan su futuro en el ámbito de las nuevas tecnologías y de la información. El Anuario de 1999 del Instituto establecía que el español es, después del inglés, el idioma que tiene una mayor presencia de diarios en Internet, por lo que la prensa constituye el núcleo decisivo de creación regular de textos en español para la red. La conclusión se impone por sí sola: el porvenir de la lengua está en los medios de comunicación. O dicho de otra manera: el idioma crece cuando la información lo hace.

Pero la abundancia de información no es suficiente. Favorece sobre todo a las lenguas que disponen de la creatividad adecuada y de los medios tecnológicos necesarios.

El Instituto Cervantes dispone de un Plan Estratégico del español en la sociedad de la información. Con este plan se trabajará, al hilo del acuerdo del Consejo de Ministros del 9 de abril de 1999, en coordinación con un conjunto de instituciones y empresas tanto de enseñanza como de I + D (+I), culturales, comerciales e industriales para alcanzar una mayor presencia y uso de la información y del comercio en español en la red.

En definitiva, de lo que se trata es de que las empresas estén presentes en Internet en español, que se consulten sus páginas en español y que se comercie en español empleando la amplísima gama de recursos tecnológicos.

Esta preocupación se plasmará también en el II Congreso Internacional de la Lengua —el primero se desarrolló en Zacatecas (México) en 1997— que se celebrará en Valladolid en 2001 bajo el lema El español en la sociedad de la información. El español como recurso económico, y que será organizado por el Instituto y la Real Academia Española.

La labor debe ser plural y complementaria. Es un reto para el conjunto de la sociedad española e iberoamericana, que se extiende a múltiples y diversas manifestaciones.

Por ello, el Instituto Cervantes ha firmado un convenio con Radio Televisión Española con el fin de elaborar de forma conjunta un curso de español para televisión que emitirá TVE Internacional y que utilizarán los profesores del Instituto en sus clases.

Este curso se unirá a otro concebido para Internet que prepara al propio Instituto y que aprovecha todas las posibilidades de enseñanza que ofrece la red e incorpora un sistema de tutorías a distancia que permite el seguimiento y la evaluación de los alumnos.

También se utilizará Internet para la formación de profesores, que, como queda dicho, es actividad prioritaria.

Tales programas son sólo el comienzo de una más amplia presencia y colaboración con los medios de comunicación, tal como pedía la Ley fundacional.

Del mismo modo, las Aulas Cervantes son el complemento del curso de español por Internet y actúan como centros de apoyo y de recursos para centros universitarios e instituciones educativas, como en las universidades de San Clemente de Orjid de Sofía, Carolina de Praga y Eötvos Lorand de Budapest, así como en las naciones del Caribe de habla inglesa.

Pero, además, para lograr sus objetivos el Instituto debe continuar la extensión de su red de centros en el exterior y crecer más, continuar con una expansión que lo lleve a las grandes capitales políticas y culturales del mundo.

Están proyectadas nuevas sedes en Berlín y Tokio, pero antes que acabe el año académico 1999-2000 se inaugurará el Instituto Cervantes de Estambul y, de inmediato, el de Albuquerque, en Nuevo México. A corto y medio plazo, estará además presente en Moscú, Pekín, Washington, la costa Oeste de Estados Unidos y Río de Janeiro.

Hoy, la demanda y emergencia de la lengua española y de la cultura en español obliga a realizar un esfuerzo especial para dar una respuesta equilibrada y rigurosa a tal demanda.

La creación de una red de centros asociados es clave para la extensión de las actividades. Con ello, se ampliará así el ámbito de influencia y de actuación del Instituto y permitirá mejorar la calidad de la enseñanza del idioma.

Los centros que deseen asociarse aplicarán el plan de estudios del Instituto Cervantes y desarrollarán a partir de él un proyecto curricular específico. El Instituto, al tiempo que les prestará asesoramiento técnico, realizará las correspondientes evaluaciones de su actividad, permitirá el traslado del expediente de los alumnos a cualquiera de los centros del Instituto, y ambas instituciones expedirán certificados conjuntos.

En resumen, los retos anunciados en mayo de 1999 se han puesto en marcha a lo largo de este año: cooperación con Iberoamérica, programa de actuación en la sociedad de la información, creación de centros asociados y las sedes en el exterior del Instituto como plataformas de las industrias culturales.

España posee un patrimonio lingüístico deslumbrante al sumar la lengua castellana, la lengua catalana, la lengua gallega y la lengua vasca. El Instituto Cervantes establecerá programas de actuación y de colaboración con las instituciones representativas de cada una de ellas.

El Instituto tiene el respaldo y la ayuda de infinidad de instituciones, organismos y empresas. Las contribuciones aumentan año a año en número y calidad. Ello se debe a la creciente y certera percepción de que la lengua española es, hoy más que nunca, un instrumento de creación de cultura, riqueza y empleo, algo a lo que sin duda contribuye el esfuerzo y entusiasmo de las cerca de 900 personas que trabajan o colaboran con el Instituto Cervantes.

Esto no ha hecho sino comenzar.

Fernando R. Lafuente
Director del Instituto Cervantes

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