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La enseñanza del español en Asia Oriental se
encuentra actualmente en niveles aceptables, si tenemos en cuenta las circunstancias
concretas del desarrollo de los estudios de español en cada uno de los países analizados
previamente. A lo largo de las últimas décadas se ha producido, por una parte, un
incremento de la demanda de cursos relacionados con la lengua y la cultura españolas, y
por otra, España se ha dado a conocer de modo más amplio entre los pueblos de China,
Japón y Corea. El principal apoyo que en su conjunto reciben los centros de enseñanza
superior de Asia Oriental donde se enseña el idioma español parte de diversas instancias
oficiales españolas, fundamentalmente: embajadas de España, Ministerio de Educación y
Cultura, Ministerio de Asuntos Exteriores y Agencia Española de Cooperación
Internacional. Con todo, y aunque se trata de una ayuda importante, es insuficiente.
La relación de España con
Asia Oriental adolece también de una importante carencia: la inexistencia de una
titulación oficial de especialización en estudios chinos, japoneses o coreanos en la
universidad española. Se trata de una situación que indica ciertamente la escasa
atención que España ha prestado tradicionalmente a estos países. El panorama no es del
todo desolador, ya que algunas universidades han introducido en los últimos años
asignaturas relacionadas con la lengua china y la lengua japonesa, así como asignaturas
relacionadas con la China tradicional y contemporánea, especialmente dedicadas al estudio
de la historia, el arte, la economía y la sociedad. Alguna de estas iniciativas puede
culminar con la configuración de un programa curricular que inicie la difusión rigurosa
de la realidad de los países de Asia Oriental. En ese sentido, conviene realizar un
esfuerzo para concentrar los apoyos en algunos centros, formar con rigor al conjunto del
profesorado español que se convierta en pionero de los estudios de Asia Oriental en
España, haciendo en un primer momento más hincapié en los estudios contemporáneos, que
en la formación de filólogos al modo tradicional. Junto a ello se deberá trabajar en la
formación de un buen grupo de intérpretes y traductores españoles que faciliten el
diálogo con Asia Oriental, en todas sus facetas, entre las que pueden destacar la
diplomática, la comercial y la literaria, por mencionar sólo algunas.
España debe proceder, con
más entusiasmo y mayor presencia que en la actualidad, a la difusión de la lengua y la
cultura españolas en la República Popular China, Japón, Corea y Taiwan, para facilitar
un mayor conocimiento de nuestra realidad y todo lo que ello conlleva. Se trata de
responder a ciertas demandas que existen en esos países, al tiempo que se favorece el
entendimiento entre nuestras culturas y nuestros pueblos. La apertura de delegaciones del
Instituto Cervantes en estos países supondría un paso importante en esa dirección. |