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El español en el mundo > Anuario 2000 > T. Fisac. Enseñanza en China
El español en el mundo

La enseñanza del español en Asia Oriental

Taciana Fisac

2. La enseñanza del español en la República Popular China

1. Los primeros contactos de España con China

Los primeros galeones españoles llegaron a China en 1543, tras los pasos de los portugueses. A todos aquellos aventureros procedentes de la península ibérica se les denominó entonces con el nombre de francos (folangji). En un principio, los españoles que pisaron tierra en el llamado Reino del Centro parece ser que fueron comerciantes, pero poco después los misioneros españoles se adentraron en el continente chino con objetivos muy distintos. Como testimonio de primera mano de aquellos viajeros encontramos en el siglo xvi la publicación en España de varios textos sobre China. En 1575 aparece La relación verdadera de las cosas del Reino de Taibia por otro nombre China, escrito por Fray Martín de Rada, y otro texto: Verdadera relación de la grandeza del Reino de China de Miguel de Loarca. En 1577 se publica en Sevilla El discurso de la navegación que los portugueses hacen a los reinos y provincias de Oriente y de las noticias que se tienen de las grandezas del Reino de la China, obra de Bernardino de Escalante, que sirvió a Ortelius para rectificar su Atlas Theatrum Orbis Terrarum. Años más tarde, un franciscano, Juan González de Mendoza, publica un libro que haría las delicias de su época: Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran Reino de la China. Llegó a las 57 ediciones a lo largo de ochenta y nueve años y fue traducido a numerosas lenguas.

Sin embargo, ese primer ímpetu español no sólo no se consolidó sino que se apagó tras la desintegración del imperio español. Las relaciones entre España y China iniciaron así un largo período de silencio, que se rompió únicamente con la presencia testimonial de los misioneros y misioneras que se adentraron de nuevo en tierras chinas. No existe, pues, una tradición antigua de enseñanza del español en China.

Ya en el siglo xx, con anterioridad a 1949, la docencia del español no fue mucho más que anecdótica, al igual que ocurrió con la difusión de la literatura española o algunas otras manifestaciones de nuestra cultura. Tras la ascensión al poder del Partido Comunista Chino, pocos años después de la proclamación de la República Popular, una curiosa circunstancia se convirtió en el impulso definitivo para la introducción de cursos de lengua española en las aulas universitarias chinas. En agosto de 1952, con motivo de la celebración de una conferencia internacional en Pekín (Beijing)11, ante la necesidad de atender a las delegaciones oficiales de Chile, Colombia, Perú, Ecuador y México, se va a formar a un grupo de jóvenes intérpretes, algunos de los cuales luego tendrán la osadía y perseverancia suficientes para convertirse en los primeros profesores de lengua española. Chen Chulan, junto a otras catorce personas, todas ellas estudiantes de francés, fueron reclutadas para asistir como intérpretes a las delegaciones de habla española que asistieron a la conferencia. En tan sólo dos semanas, concentrados en un hotel de Pekín, recibieron un cursillo intensivo de español. El relato de cómo la lengua española dio sus primeros pasos en las aulas universitarias continúa en palabras de la propia profesora Chen Chulan:

«... terminamos nuestro trabajo de intérpretes en diciembre de 1952 y regresamos al Instituto. Nos licenciamos en la Facultad de Francés. La dirección del Instituto decidió que dos compañeros y yo nos quedáramos en el Instituto a trabajar como profesores ayudantes, pero que pasáramos a estudiar español durante tres meses con aquel único profesor chino, el Sr. Meng Fu, para ser futuros docentes de español. Entonces se fundó oficialmente la sección de español en la Facultad de Alemán, Español y Francés del Instituto de Lenguas Extranjeras de Beijing.»2

Han pasado treinta y nueve años desde que se creara la primera facultad de español en la República Popular China. Hoy, la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing (entonces Instituto de Lenguas Extranjeras) sigue siendo referencia inexcusable para la docencia del español en China. En 1954, la Universidad de Economía y Comercio Exterior de Beijing introdujo en sus aulas cursos de lengua española, y sucesivamente, le siguieron la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai, y la Universidad de Beijing3. A finales del siglo xx los centros que imparten docencia superior de español de modo consolidado son, junto a los ya mencionados, concretamente: el Instituto n.º 2 de Lenguas Extranjeras, la Universidad Pedagógica de la Capital, la Universidad de Lenguas y Culturas de Beijing, el Instituto de Lenguas Extranjeras de Tianjin, la Universidad de Lenguas Extranjeras y Comercio Exterior de Guangdong, la Universidad de Nanjing, el Instituto de Lenguas Extranjeras de Xi’an y el Instituto de Lenguas Extranjeras de Luoyang.

En el relato de los primeros pasos del español en China tienen un gran protagonismo algunas personas concretas. Junto a la profesora Chen Chulan, merece destacarse el papel de una pareja de españoles que en 1955 llegaron desde la Unión Soviética, concretamente María Lecea y Ataúlfo Melendo. En el impulso que durante la década de los cincuenta y de los sesenta se dio a la enseñanza del español resultó decisiva la relación de la República Popular China con algunos países de habla española, como fue por ejemplo el caso de Cuba y, posteriormente, de otros muchos países de la América hispanohablante. De hecho, gran número de profesores que imparten asignaturas de lengua o cultura españolas completaron su formación en países del continente americano. Hay que resaltar también en este primer período el apoyo que supusieron algunos profesores extranjeros, que durante los difíciles años del maoísmo trabajaron con dedicación para la difusión de la lengua y la cultura españolas. El establecimiento de relaciones diplomáticas entre España y la República Popular China en 1973 no tuvo impacto, de forma inmediata, en la difusión de la lengua y la cultura españolas en el Reino del Centro. Corrían entonces los últimos años del maoísmo y aunque un reducido número de becarios chinos viajara a España cada curso académico, el país imponía un fuerte control sobre todo lo que llegaba de Occidente.

2. La situación actual de la enseñanza del español en la República Popular China

De acuerdo con los últimos datos oficiales publicados por el Buró Estadístico de China, la población en la República Popular China ascendía en 1998 a 1.248.100.000 habitantes. Por su parte, el número total de universidades era de 1.022, en las cuales ese curso académico ingresaron 1.084.000 estudiantes. El número total de estudiantes universitarios asciende a 3.409.000, y de ellos, alrededor de 830.000 finalizaron sus estudios universitarios ese año4. En ese marco podemos cuantificar los datos sobre la enseñanza del español5

En la actualidad el número de estudiantes matriculados en cursos regulares de lengua española se eleva aproximadamente a setecientos por año en el total de los centros. En su conjunto, el número de profesores que trabaja en departamentos de español está alrededor de los doscientos, agrupando tanto a los catedráticos y profesores titulares, como a jóvenes ayudantes todavía en proceso de formación, muchos de los cuales se encuentran en el extranjero para completar su especialización. De acuerdo con los datos proporcionados por el Ministerio de Educación de China, en 1998 eran 101 los profesores chinos dedicados a la docencia de español y 13 los profesores extranjeros en centros universitarios6. En cualquier caso, de acuerdo con las propias fuentes que se adjuntan en el apéndice I, no superan en mucho el centenar los profesores que de modo estable se encargan de la formación en estudios hispánicos.

Junto a la actividad propiamente docente del profesorado universitario, merece resaltarse la continua labor de difusión de la cultura española que se ha llevado a cabo con la realización de traducciones de obras clásicas y contemporáneas, al tiempo que se trabajaba en estudios más propiamente de lingüística española o en la elaboración de materiales docentes7. Es también muy amplio el trabajo lexicográfico que se ha realizado y plasmado en numerosos diccionarios8.

En su conjunto, el número de centros de docencia de español es significativo, pero naturalmente muy pequeño si lo comparamos con otras lenguas como el inglés (con una estimación de 120.000 estudiantes), el francés (aproximadamente 1.800) e incluso el alemán (alrededor de 1.600)9.

En lo que se refiere a la duración de los cursos que se imparten en los centros de educación superior, en su mayoría oscilan entre los primeros títulos oficiales que constan de dos años y medio a tres años y los títulos propiamente equivalentes a nuestra licenciatura, que se cursan a lo largo de cuatro años. Existe además un programa de posgrado equivalente a una maestría, con una duración de dos años, cuyo plan de estudios incluye la elaboración de una tesina. Hay que resaltar que recientemente la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing ha introducido los estudios de doctorado, posibilitando de ese modo la culminación del ciclo completo de estudios de lengua y cultura españolas en el propio territorio chino. Sin embargo, muchos de los estudiantes o jóvenes profesores que optan al título de doctor realizan una estancia de duración variable fuera de su país.

En ese sentido, cabe subrayar la importancia que adquiere la cooperación española en la formación de especialistas e investigadores. Hasta hace poco el convenio de colaboración científica y cultural entre España y la República Popular China contemplaba un modesto intercambio de becarios que no superaba en mucho la docena. En la actualidad, la Agencia Española de Cooperación Internacional ha dado un fuerte impulso a la cooperación con China, ampliando el número de becarios chinos que permanecen en nuestro país entre uno y tres años para estancias de investigación o de estudios de tercer ciclo, entre los que se incluyen la realización de programas de doctorado. España ha pasado de ofrecer una docena de becas para investigación y realización de estudios del tercer ciclo a mediados de los años noventa, a un número que se acerca al medio centenar al inicio del siglo xxi. Por otra parte, se han incrementado el número de lectorados apoyados por la Agencia Española de Cooperación Internacional: en la actualidad subvenciona nueve lectorados en tres universidades de Pekín, y uno en las universidades de Tianjin, Nanjing, Guanzhou, Xi’an y Shanghai. A éstos hay que añadir el profesorado visitante que, procedente de España, cada año se incorpora a la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing y a la Universidad de Beijing, procedente de la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Granada, respectivamente, y en virtud de convenios de colaboración muy consolidados, que cuentan ya con más de una década de vigencia, y que contemplan una colaboración más amplia.

Tanto desde el Ministerio de Asuntos Exteriores y AECI, como desde el Ministerio de Educación y Cultura se han realizado acciones para mejorar los medios, fundamentalmente bibliográficos, de los diversos centros dedicados a la docencia de español en China. En este sentido hay que destacar que los departamentos de español cuentan con escasos medios, tanto en infraestructuras, como en equipamientos y bibliotecas, lo cual contrasta sin embargo con los resultados que se obtienen en la formación del alumnado, debidos principalmente a la sustitución de dichas carencias por una dedicación y voluntad admirables.

La cifra aproximada de personas que han finalizado estudios superiores de español en estos casi cincuenta años se puede estimar en unas cinco mil. Muchas de ellas han desarrollado su trabajo en el cuerpo diplomático, en ministerios de China, en medios de comunicación, como traductores, intérpretes, docentes e investigadores y, en los últimos años, en empresas chinas o internacionales.

La enseñanza de la lengua española en China se ha caracterizado por la utilización de metodologías que exigen un apreciable esfuerzo por parte del estudiante, en cierto sentido unidas a la propia tradición china de memorización y repetición, y con una considerable distancia entre lo que significa adquisición de conocimientos y aplicación de los mismos a la realidad cotidiana. Por otra parte, cualquier persona que haya tenido la experiencia de impartir clases a estudiantes universitarios chinos de español coincide en que se trata de alumnos, en su conjunto, motivados y estudiosos, que con los escasos medios con los que cuentan alcanzan un dominio más que notable de la lengua española. En ese sentido, hay que subrayar también que los estudiantes que acceden a la universidad han pasado por un difícil examen de admisión y son conscientes además de que al terminar sus estudios sus posibilidades de encontrar empleo son prácticamente totales.

En sus inicios, la sección de español que se creó en lo que hoy día es la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing contó con dos únicos manuales de la Universidad Nocturna del Ministerio de Comercio Exterior de la antigua Unión Soviética. Poco más tarde, el control político y la ruptura con la Unión Soviética impuso la elaboración de manuales propios, que utilizaban el lenguaje político de la época. La memorización y repetición ocupaba a tiempo completo a los estudiantes de entonces, que fundamentalmente utilizaban el tradicional método de gramática-traducción10. A partir de 1964 y hasta prácticamente el final del período maoísta, se comienzan a incluir métodos en donde tienen un mayor protagonismo el desarrollo de capacidades de comprensión y expresión oral. La apertura de China al mundo exterior, con las reformas económicas introducidas por Deng Xiaoping, especialmente a partir de finales de 1978, permitirán el conocimiento de algunos métodos de enseñanza extranjeros. La mayor movilidad que se permitió entonces a los profesores chinos fue acompañada de un mayor contacto e intercambio académico con centros de educación superior del mundo entero. A partir de ese momento, se inicia una discusión más activa sobre cuál es el método apropiado para los estudiantes chinos. En general perdura la idea de que se pueden incorporar elementos de las diversas metodologías extranjeras, sin olvidar la propia idiosincrasia china. El énfasis actual se hace en la repetición, los ejercicios y la práctica, junto con explicaciones gramaticales que sirvan como apoyo a la adquisición de un conocimiento de la lengua práctico. Mientras el protagonismo de las nuevas tecnologías aplicadas a la docencia es aún escaso, han sido, ciertamente, diversos los manuales propios elaborados y publicados en la República Popular China 11.

En la actualidad, la Asociación China para la Enseñanza del Español y del Portugués (ACEEPO) se configura como uno de los foros para el intercambio de experiencias entre los docentes universitarios chinos. Iniciativas como el Primer Simposio Internacional de Hispanistas, celebrado en agosto de 1998, o el Primer Concurso Nacional de Oratoria, en marzo de 1999, convocado por la ACEEPO, en ambos casos en la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, indican el deseo de introducir nuevos incentivos a profesores y estudiantes. Asimismo, es necesario resaltar la creación del Centro Cervantes de la Universidad de Nanjing, en donde se han celebrado diversos encuentros internacionales, entre los que destaca el Primer Congreso Cervantino Asiático. Todas estas actividades tienen por objeto dinamizar los estudios de español que, al igual que el conjunto de los estudios universitarios de la República Popular China, se encuentran actualmente en un proceso de reforma.

Cabe subrayar, por último, que varias universidades chinas han iniciado recientemente cursos de español para la formación de grupos de adultos con una finalidad específica, no conducente a la obtención de un título universitario. En muchos casos se trata de la formación de personas que van a llevar a cabo trabajos en proyectos específicos, en especial en países del continente americano. Otra variedad es la de cursos, fundamentalmente en el turno nocturno, dirigidos a quienes, por interés personal o alguna otra razón, desean aprender español.

  • (1) Si bien hace unos años que desde la República Popular China se ha tratado de popularizar la transcripción oficial de Beijing, actualmente está más generalizado entre nosotros el uso de Pekín. La pronunciación original del nombre de la capital en español se habría plasmado de modo más apropiado en la forma de Peichin. A lo largo el texto utilizo la grafía de Pekín, pero mantengo la de Beijing en los nombres oficiales de las universidades chinas, para facilitar su identificación al lector en otros contextos, puesto que es la que oficialmente se utiliza en la República Popular China. volver
  • (2) Agradezco a la profesora Chen Chulan, de la Universidad de Estudios Extranjeros de Beijing, el pormenorizado relato sobre el inicio de la docencia del español en China, que me narra en su carta del 25 de septiembre de 1999. Los párrafos entrecomillados están extraídos literalmente de dicha carta. volver
  • (3) Lu Jingsheng, «Enseñanza e investigación del español en China», en Actas del Cuarto Congreso de Hispanistas de Asia, Asociación Asiática de Hispanistas, Seúl, 1996, págs. 737-738. El profesor Lu ha realizado un extenso trabajo sobre la enseñanza del español en China, gracias al apoyo de la Asociación de Amigos de China, con sede en Madrid, si bien todavía no ha sido publicado ni difundido por otros medios. volver
  • (4) 1999 Zhongguo tongji nianjian, Beijing, Zhongguo tongji chubanshe, 1999, pág. 637. volver
  • (5) Agradezco a la Embajada de España en Pekín, especialmente a Inma González Puy, a la Embajada de China en Madrid, especialmente al Sr. Sun Jiamu, y al profesor Liu Yongxin, la información que me han facilitado para la redacción de este apartado. volver
  • (6) Datos proporcionados por el Sr. Sun Jiamu, consejero cultural de la Embajada de la República Popular China en Madrid, con indicación de que las cifras proceden del Ministerio de Educación de China. volver
  • (7) Cabe destacar la traducción del Quijote realizada por el profesor Dong Yansheng o el manual de español, del que él mismo es autor, utilizado actualmente en numerosos centros. También me gustaría destacar los trabajos del profesor Zhao Shiyu.Volver al texto volver
  • (8) Una pormenorizada relación de los diccionarios publicados aparece en Lu Jingsheng, op. cit., págs. 746-747. volver
  • (9) Cifras proporcionadas por Inma González Puy, de la Embajada de España en Pekín. volver
  • (10) Utilizo para la elaboración de este apartado la información que me ha proporcionado la profesor Chen Chulan, así como una parte del trabajo presentado por el profesor Liu Yongxin en el Primer Simposio Internacional de Hispanistas celebrado en Pekín, en agosto de 1999. volver
  • (11) Véase la relación que hace Lu Jingsheng en el texto mencionado anteriormente. volver
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