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Si el grado de implantación y el crecimiento de la
lengua española en los niveles primario y secundario del sistema escolar norteamericano
permiten afirmar que este idioma es ya en Estados Unidos la primera lengua extranjera (o
que existe una clara orientación hacia un bilingüismo inglés/español), su situación
en la educación superior justifica concluir que esta situación no es coyuntural, ni
está asociada a un fenómeno temporal de tipo demográfico (migraciones y crecimiento de
la población hispana), ya que está hundiendo profundamente sus raíces en las
estructuras académica y social de este país. (Gráfico 19)
Los datos que figuran en las
páginas siguientes abundan en tal conclusión. (Gráfico 20)
Sin duda, este predominio
claro del español en la educación superior es previsible que crezca en el futuro debido
al efecto de factores que ya están operando en la actualidad:
De tipo escolar: la
creciente polarización de los alumnos y los centros de enseñanza primaria y secundaria
hacia el español como segunda lengua se incrementará a medida que los alumnos de
enseñanza primaria (nivel en el que el predominio del español es hoy mucho más acusado)
se incorporen al nivel secundario y, después, a la universidad.
De tipo económico: las
relaciones comerciales «en español» (y sus efectos en el empleo, «marketing», etc.)
están creciendo a un ritmo muy elevado debido a la capacidad de compra de la población
hispana que vive en EE.UU., de una parte, y a las relaciones comerciales con
Hispanoamérica, de otra, lo que a su vez está creando la necesidad de aprender español
entre los profesionales de la economía, medicina, medios de comunicación, etc., y
consiguientemente repercutiendo en los planes de estudio de las universidades para esas
especialidades (en los que está siendo ya habitual el encontrar cursos de «español con
fines específicos»).
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