Por Manuel Leonetti. Universidad de Alcalá
El proyecto AGLE ha tenido una vida larga y complicada desde que se puso en marcha a finales de los años ochenta. De todas las dificultades que han surgido al emprender una tarea como la de sistematización y digitalización del AGLE, la primera y más evidente ha sido sin duda el tamaño del archivo y la enorme cantidad de tiempo necesaria para revisarlo y ordenarlo. Es por ello por lo que no ha sido fácil compatibilizar el trabajo en el archivo con otras actividades profesionales. La segunda dificultad que debe destacarse ha sido la de cómo elegir los criterios de clasificación y ordenación cuando el contenido de los ficheros estaba parcialmente desordenado, sin apartarse demasiado, en la medida de lo posible, de las ideas originales de Fernández Ramírez. A estos dos obstáculos han de añadirse otros problemas de índole administrativa, organizativa y económica que no merece la pena reseñar.
Fue sobre todo la falta de tiempo y la llegada de nuevos compromisos y obligaciones lo que obligó al profesor Ignacio Bosque a dejar la dirección científica en mis manos a mediados de 2002. En ese momento comenzó una segunda etapa en el proyecto: el equipo editorial se reorganizó con la incorporación de Juan Romero como coordinador, mientras Pilar Pérez y Silvia Gumiel continuaban su labor como técnicos, iniciada en la etapa anterior. A partir de entonces el trabajo se ha desarrollado con pocos cambios. Juan Romero tuvo que dejar el proyecto cuatro años después, y de 2008 a 2009 la colaboración de Cristina Sánchez y de Victoria Escandell ha permitido terminar la revisión de las últimas grandes secciones del archivo.
Con el fin de que el usuario pueda manejar con provecho los materiales del archivo, Silvia Gumiel ha redactado un «manual» para el uso del AGLE (que se publicará próximamente); este manual ofrece información detallada no solo sobre la historia del archivo y sobre su autor, sino también sobre su organización interna, sobre el tipo de búsquedas que su nuevo formato permite, y, en definitiva, sobre cómo aprovechar al máximo esta herramienta para la investigación. Esperamos que resulte útil a todos los que se quieran consultar el archivo.
Lo que se ha mantenido estable a lo largo de todos estos años ha sido el apoyo y la generosa financiación del Instituto Cervantes, a pesar de que a menudo las previsiones de finalización de las secciones no se cumplían, y el final definitivo del proyecto se veía siempre muy lejano. Ahora que el AGLE está concluido y finalmente a disposición de los usuarios, los momentos de desánimo y de incertidumbre de nuestro equipo han quedado atrás, y es el momento de expresar nuestro agradecimiento al Instituto y a todas las personas que nos ayudaron, dentro y fuera de él, durante esta segunda etapa. Es también el momento de recordar todo lo que nuestra experiencia con el archivo nos ha permitido aprender. Como equipo editorial, simplemente esperamos que, por un lado, el AGLE contribuya a consolidar en el recuerdo la figura de Salvador Fernández Ramírez como un gramático excepcional, y, por otro, pueda ofrecer a los gramáticos del siglo xxi una amplia colección de datos clasificados de gran valor que sin duda dará lugar a nuevas reflexiones, nuevas preguntas, nuevos descubrimientos…