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El Archivo Gramatical de Salvador Fernández Ramírez

3. El AGLE

3.1. Qué es el AGLE

3.1.1. Introducción: orígenes del Archivo y antecedentes

En los apartados anteriores hemos señalado que Salvador Fernández Ramírez fue recopilando información gramatical en papeletas durante más de sesenta años; el resultado es un archivo compuesto aproximadamente por 115.000 fichas (o cédulas, como él las llamaba) que se encuentran ordenadas siguiendo criterios gramaticales en cincuenta y nueve cajas de cartón. En mayo de 1987, José Antonio Millán e Ignacio Bosque concibieron el proyecto AGLE, que iba a suponer la edición íntegra y electrónica del fichero15. Esta nueva forma de presentación de los datos que recopiló Salvador permitirá a los lingüistas, en particular, y en general a todos los interesados en la lengua española profundizar en la descripción gramatical de nuestra lengua pudiendo hacerlo de formas muy diferentes a las que consideró el autor al elaborar dicho archivo. De este modo, el AGLE permite la consulta por la categoría a la que pertenecen las fichas (infinitivo dependiente de un verbo, por poner un ejemplo), pero también nos permite buscar todas las fichas de obras de Valle Inclán, todas aquellas citas en las que aparece marcado el adjetivo rojo o incluso mezclar varios de estos criterios, como veremos más adelante.

Con respecto a los antecedentes del Archivo, podemos citar las dos obras de Hayward Keniston, que datan de 1937: The syntax of Castilian Prose y Spanish Syntax List, estando la segunda mucho más cercana a los contenidos del AGLE. En la actualidad, el Archivo Gramatical de la Lengua Española es comparable a los grandes corpus de esta lengua, el CREA / CORDE, de la Real Academia, y el corpus de Mark Davies, si bien supera con creces estas dos excelentes obras porque se trata de un archivo y no de un corpus. En este sentido, mientras que los corpus recogen información elegida al azar, el AGLE supone una recopilación de datos escogidos por un gramático como fue Fernández Ramírez; así pues, en los corpus citados solo podemos encontrar, por ejemplo, las palabras que aparecen detrás del verbo estar, mientras que el AGLE nos permite, no solo hacer este tipo de búsqueda, sino que ofrece información clasificada gramaticalmente, así como explicaciones proporcionadas por el autor o por el equipo editorial. En este sentido, el AGLE se parece más a una gramática que a un corpus; se diferencia de la primera en que esta forma de presentar los ejemplos (varios tipos de ejemplos con explicaciones breves sobre estos) proporciona al «lector» una versatilidad mucho mayor que la que da una obra impresa.

Para terminar este apartado, no queremos dejar caer en el olvido algunas palabras escritas sobre el AGLE por Ignacio Bosque y Maite Rivero (anterior equipo editorial) en el primer prólogo que se ofreció en el AGLE:

El Archivo Gramatical de la Lengua Española de Salvador Fernández Ramírez es el resultado del esfuerzo ímprobo, realizado durante más de medio siglo, de quien ha sido considerado con entera justicia como el mejor gramático de la lengua española que ha dado España desde Antonio de Nebrija. El talento gramatical que revela su Gramática Española ha sido ya unánimemente destacado. La paciencia, el tesón y el esfuerzo que demuestra este Archivo saldrán ahora a la luz. Sus miles de fichas manuscritas, comentadas y almacenadas en numerosas cajas de cartón, son el producto de su constancia, de su sabiduría y de su enorme capacidad de trabajo, pero también son el producto de una época. Una obra como esta, realizada por un hombre solo, con escasísimos medios materiales, confeccionada sin bases de datos, sin procesadores de texto, y sin ninguna otra de las facilidades que proporciona la tecnología actual, representa, a pesar de todo, una empresa única. Ningún otro gramático del español, con estos medios o sin ellos, ha conseguido reunir una colección tan articulada de materiales gramaticales. Por múltiples razones, personales, familiares, administrativas, en definitiva históricas[,] estos materiales nunca pudieron ver la luz en la Gramática que con tan buen pie comenzó su andadura en 1951.

3.1.2. Características del Archivo

Como ya hemos dicho, el AGLE constaba cincuenta y nueve cajas de cartón cada una de las cuales contenía entre 1500 y 2000 fichas o cédulas con información gramatical. Desafortunadamente, no todos los ficheros presentaban el mismo grado de ordenación; de este modo, el correspondiente a ‘La oración’ está bastante ordenado mientras que otros, como los correspondientes a los verbos ‘Ser y estar’, se presentaban prácticamente sin ordenar. Además, dentro de gran parte de las cajas el equipo editorial se ha encontrado con grupos de fichas agrupadas en apartados del tipo ‘Varios’ o ‘Sin ordenar’. A esto hay que sumarle un fichero que él denominó ‘Miscelánea sintáctica’ y otro cuya única clasificación era que contenía fichas pertenecientes a La Celestina. De este modo, la tarea del equipo editorial ha consistido en elaborar el árbol de categorías a partir de la información extraída del Archivo y digitalizar las fichas mejor clasificadas; posteriormente, debíamos ordenar las partes menos articuladas y clasificar aquellas fichas que no estaban ordenadas pero siempre procurando respetar las clasificaciones establecidas por Fernández Ramírez a partir de lo que consideramos que hubiera sido su criterio; no se ha añadido tampoco ni una sola papeleta nueva.

El criterio de clasificación que sigue el Archivo es el categorial; podemos distinguir cinco grandes categorías: 1. Las partículas, 2. El verbo, 3. El nombre, 4. El pronombre y 5. La oración; de este modo vemos que, salvo la última categoría, las demás recogen las clases de palabras16. Según se va articulando el árbol, los criterios de clasificación van cambiando, si bien el que suele predominar es la rección (‘Preposición a’ ‘Dependiente de un verbo’); a medida que profundizamos en el árbol, los criterios comienzan a mezclarse y no resulta extraño encontrar categorías en las que los criterios sintácticos se mezclan con los semánticos o pragmáticos; así, por ejemplo, la categoría 2.1.1.1.1.1.1.3.1. recoge ejemplos de perífrasis modales con valor ‘De asombro o extrañeza’.

Por otro lado, el Archivo Gramatical de la Lengua Española se ve inmensamente mejorado por algo que lo caracteriza y lo hace único: las finas observaciones que don Salvador anotaba cuando escribía los datos y que permiten a todos los usuarios, ya sean investigadores o personas simplemente interesadas por algún aspecto de la lengua española, reflexionar sobre las construcciones de nuestra lengua. A modo de ejemplo, la cita con número de catálogo 22595, que aparece reproducida en la figura 1, recoge un ejemplo agramatical en español «Antes de salirse el sol»; el autor recoge este ejemplo y añade su propia observación: «Obsérvese que salirse tiene el significado de ‘salir para no volver’ o ‘dejar el lugar que ocupa normalmente’. Así pues, cuando decimos el agua se sale significa también dejar el lugar que debía ocupar un líquido si el recipiente no estuviera estropeado». Resulta evidente la utilidad que este comentario tiene para cualquiera que pretenda acercarse a nuestra lengua, ya sea un estudiante de primeros cursos de Universidad, por ejemplo, o alguien que no hable nuestra lengua y quiera aprenderla, entre otros muchos usuarios.

Figura 2. Cita 22595

Figura 2: Cita 22595.

Como se explica en el §3.2.2., todas las citas tienen un número de catálogo; se trata de un número único asignado por el equipo editorial que nos permite recuperar esa cita en el Archivo17. Para decidir el orden en el que se asignaban dichos números, las técnicos (responsables de la digitalización del Archivo) han procurado en todo momento, y siempre que ha sido posible, respetar el orden que presentaba el fichero.

Finalmente, y como se explica en el §3.2.2., las citas presentaban, además del texto y la información gramatical, información sobre el autor y la obra de las que procede dicho texto [véase figura 2]. En este punto hay que señalar que el equipo editorial no ha cotejado las citas una a una para comprobar la veracidad de estos datos, pero dada la conocida meticulosidad de nuestro autor, podemos afirmar que estos datos son totalmente fiables.

3.1.3. Organización del Archivo

Como ya se ha mencionado anteriormente, las fichas se organizan en cinco grandes grupos que a su vez se organizan en grupos más pequeños, tal y como se recoge en la Figura 3:

  1. Las partículas
    • 1.1. La preposición
    • 1.2. El adverbio
    • 1.3. La conjunción
    • 1.4. La interjección
    • 1.5. Las partículas conectivas
  2. El verbo
    • 2.1. Formas no personales
      • 2.1.1. Infinitivo
      • 2.1.2. Gerundio
      • 2.1.3. Participio
    • 2.2. Formas personales del verbo
      • 2.2.1. El tiempo y modo verbales
      • 2.2.2. [El número verbal]
      • 2.2.3. [El aspecto verbal]
      • 2.2.4. Régimen de los subjuntos
    • 2.3. El verbo y sus complementos
      • 2.3.1. Clases de verbos
      • 2.3.2. Tipos de complementos
      • 2.3.3. Locuciones verbales
      • 2.3.4. Personas gramaticales
      • 2.3.5. Oraciones con ‘se’
  3. El nombre
    • 3.1. El sustantivo
    • 3.2. El adjetivo
    • 3.3. Adjetivación
    • 3.4. Sustantivación
    • 3.5. Adjetivos que pueden ser sustantivos
  4. Determinantes y pronombres
  5. La oración

Figura 3: Organización del AGLE

De este modo, el AGLE posee una estructura arborescente considerablemente ramificada. Como se observa en la figura 3, las subdivisiones se marcan con numeración consecutiva de manera que los subapartados del apartado 1 son 11, 12, 13, etcétera; de la misma manera, los subapartados del 313 serán 3131, 3132, 3133 y así sucesivamente. En muchas ocasiones encontramos más de nueve subdivisiones por apartado, razón por la cual hemos tenido que acudir a las letras para continuar la clasificación de manera que el apartado que sigue a 1119 es 111A. Resulta importante señalar que el dígito 0 se ha excluido de la numeración, de manera que el subapartado 11O debe interpretarse como el que sigue al subapartado 11N (para evitar las dificultades informáticas se ha evitado utilizar la letra Ñ) y el que precedería a un supuesto 11P, lo que, además, ha de tenerse en cuenta para realizar las búsquedas.

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  • (15) En realidad, hay una parte del fichero que no se encuentra digitalizada; se trata, como ya se ha dicho, de ocho dos cajas que contienen información sobre morfología, fonología y gramática latina. El proyecto AGLE fue, de este modo, concebido, para recoger las citas correspondientes a la sintaxis del español. volver
  • (16) La categoría de las partículas agrupa la preposición, el adverbio, la conjunción, la interjección y las partículas conectivas, mientras que la correspondiente al nombre contiene tanto al nombre sustantivo como al nombre adjetivo. volver
  • (17) Las citas contienen además un número de referencia; este número aparecía en la primera base de datos que se diseñó para el AGLE; presentaba la particularidad de que era asignado de manera automática por la propia base de datos y ha sido el número mediante el cual se han citado las fichas del AGLE en trabajos anteriores a 2007, fecha de creación de la nueva base de datos. El problema del número de referencia es que no es único, esto es, que en ocasiones podemos encontrar más de una ficha con el mismo número. Por este motivo, en la nueva base de datos se ha optado por utilizar como forma de cita el número de catálogo, si bien hemos conservado el número de referencia para aquellos casos en los que la cita procede de trabajos en los que se usó la primera base de datos. volver
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