Por Ignacio Bosque y Maite Rivero
El Archivo constaba de unos 75 ficheros, cada uno de los cuales contenía alrededor de 1.500 fichas a las que el autor se refería siempre como cédulas. No todos los ficheros poseían el mismo grado de ordenación interna ni todos poseían una articulación similar. Los ficheros seguían aproximadamente el orden que el autor tenía previsto para su Gramática, pero aun así eran muy numerosas las fichas que se agrupaban en apartados como VARIOS o SIN CLASIFICAR. Nuestra intención ha sido la de respetar al máximo las clasificaciones establecidas, ordenar las partes menos articuladas, clasificar las fichas que el autor no llegó a ordenar, y completar, sin añadir ni una sola papeleta, los bloques temáticos existentes tomando siempre como guía el criterio que creemos hubiera sido el de nuestro gramático.
Como sucede en la Gramática Española, el criterio fundamental que sigue el Archivo es el categorial. Así pues, las entradas son, en la mayoría de los casos, clases de palabras. Los apartados van presentando las particularidades sintácticas y semánticas que estas unidades léxicas adquieren en construcciones diferentes, pero las raíces clasificativas de las que surge el entramado de múltiples apartados y subapartados no son las construcciones sintácticas en sí mismas, ni tampoco las funciones gramaticales, sino, esencialmente, las partes de la oración. Aun así, hemos comprobado que existen casos en los que el autor parece mezclar los criterios o clasificar los fenómenos con criterios diferentes. Hemos procurado resolver estos problemas dando preferencia en cada situación a los criterios generales que predominan en la obra.
La ordenación categorial puede tal vez resultar sorprendente para el lector, que tal vez no esperaría tener que buscar en el apartado Conjunciones subordinantes completivas la información que seguramente habría pensado encontrar en Oraciones subordinadas sustantivas, y así en otros muchos casos. No obstante, y aunque advertimos de antemano al lector sobre estos criterios generales que guían toda la obra, hemos dispuesto un sistema de referencias cruzadas que creemos resultará de gran ayuda. Independientemente, el programa de consulta permite cruzar los datos realizando búsquedas que no están previstas en la estructura general del Archivo ni tampoco en las referencias cruzadas que proporcionamos explícitamente, lo que resultará todavía más útil al usuario.
El criterio general que sigue el autor para estudiar las construcciones desde las categorías léxicas es el criterio clásico de la rección, esto es, las relaciones de dependencia que se establecen a partir del elemento analizado. Se especifica así a qué categorías complementa esa unidad léxica y cuáles la complementan a su vez; en qué casos está seleccionada y en cuáles aparece libremente. Una vez delimitados estos apartados, las fichas aparecen por lo general ordenadas alfabéticamente a partir de la palabra expresamente señalada en cada caso. A lo largo de la obra se comprobará, por tanto, en numerosas ocasiones que la naturaleza regida o no regida de los complementos desempeña un papel esencial.
Como seguramente conocerá cualquier lector atento de su Gramática, en la doctrina gramatical de nuestro autor confluyen las fuentes gramaticales de la tradición hispánica con la notable influencia de lingüistas europeos como Jespersen y Bühler. Dado que el objetivo de esta edición es presentar una fuente de datos para ser consultados, el lector no encontrará, lamentablemente, muchas de las interpretaciones que hubieran aparecido en una hipotética versión redactada de estos materiales. Si en lugar de aparecer en este aséptico listado, los datos hubieran sido filtrados y depurados a través de los matizadísimos análisis semánticos que nuestro autor supo elaborar en otros casos, su valor se vería multiplicado por varios enteros.
Los editores queremos manifestar que no hemos pretendido en ningún momento redactar los materiales, ni tampoco interpretarlos de acuerdo con nuestro propio criterio particular, sino simplemente ofrecerlos clasificados de la manera en que a nuestro entender más se respetan los criterios de nuestro gramático. En lo que acierten sus clasificaciones y sus comentarios, deberá reconocerse su mérito y su autoría. En lo que los datos tengan de aprovechable como fuente de futuros trabajos y de estímulo para la investigación, también estará el lector en deuda con Salvador Fernández Ramírez. Solo en algunos casos hemos añadido pequeñas modificaciones en la organización original para reforzar la estructura interna del archivo y orientar mejor las posibles búsquedas de datos.
Existe un aspecto importante en el que se diferencian la investigación gramatical actual y la que se realiza en el marco de la gramática descriptiva clásica, como la que esta obra representa. En la actualidad, e independientemente de la teoría gramatical que defiendan, los gramáticos no pretenden analizar todos los datos que aparezcan ante ellos, sino que tratan de presentar una teoría de la gramática que interprete su relevancia de manera relativa a una serie de principios de alcance general. Las teorías gramaticales han de crecer, por tanto, para ir dando cabida a los datos nuevos, para ganar en capacidad explicativa y para perder en redundancia. Lo fundamental en este proceso es el hecho de que la actitud del gramático no consiste en avanzar en extensión, sino en tratar de hacerlo en profundidad. El gramático teórico ha de proponer unidades y relaciones intercategoriales, y debe reducir, en la medida de lo posible, unos fenómenos a otros para ganar en capacidad explicativa.
Ciertamente, no puede decirse que éstos sean los criterios que predominan en las obras clásicas que manejaban decenas de millares de datos, particularmente las que destacan en la tradición europea. Al no partir, por lo general, de unidades de análisis previamente restringidas, esos gramáticos se veían en la necesidad de urdir complejos entramados clasificatorios para ir acogiendo las más imprevisibles combinaciones que pudieran ir apareciendo ante sus ojos. Por el contrario, la mayor parte de estas obras aportan algo diferente, a lo que los gramáticos más teóricos no están quizá tan acostumbrados: aportan innumerables observaciones minuciosas, y sumamente ricas en los aspectos interpretativos, sobre las más variadas construcciones gramaticales. Esta característica resalta particularmente en el archivo. El lector medio de la Gramática Española de Fernández Ramírez ya notaba que el autor (tal vez por no estar constreñido por los principios teóricos que filtran la interpretación de los datos) le sorprende constantemente con observaciones, comentarios, anotaciones y sugerencias que seguramente no haría otro tipo de gramático. Esta característica hace que una obra como la presente, aun estando lejos de lo que hubiera sido la Gramática de haberse concluido, pueda ser útil a múltiples usuarios: desde los profesores y estudiantes de la enseñanza media y superior, en todas sus vertientes, hasta los gramáticos teóricos más puros, pasando por cuantos observadores atentos, sean o no profesionales, pueda tener la lengua española.
Los editores queremos señalar que hemos evitado hacer referencia en la edición de este Archivo a las interpretaciones teóricas que más recientemente se han dado a algunos de los fenómenos que aquí se recogen, a veces profusamente. También hemos declinado, en la medida de lo posible, introducir conceptos teóricos que tal vez pudieran haber sido correctos, y lo hemos hecho porque el autor los habría rechazado seguramente como ajenos. Tampoco incluiremos referencias bibliográficas para profundizar en el estudio de esos fenómenos porque entendemos que ello desvirtuaría la esencia misma de esta edición. En definitiva, los editores queremos manifestar que, independientemente de nuestra vinculación profesional con la gramática española, no actuaremos en esta tarea como investigadores, sino como intérpretes.
Las cédulas proceden generalmente de obras literarias de todas las épocas, pero también de textos científicos, de diversos periódicos, de prospectos medicinales o de ejercicios de alumnos de bachillerato. Más raramente se incluyen ejemplos tomados de la lengua hablada, entre los que se citan algunos extraídos de conversaciones ocasionales realizadas en la calle o escuchadas en el autobús. Algunas secciones del Archivo contenían ejemplos de otros idiomas, generalmente latín, griego, francés, inglés y alemán. No los hemos incluido en esta edición por su carácter no sistemático y porque no sabemos si en realidad estaban destinados a la Gramática o bien a otros estudios independientes.
El Archivo posee una estructura arborescente relativamente simple, pero a la vez considerablemente ramificada. Hemos establecido cinco grandes secciones: 1. Las partículas, 2. El verbo, 3. El nombre, 4. Determinantes y pronombres, y 5. La oración. Las subdivisiones se marcan, como es habitual, con numeración consecutiva. Los apartados cuyo texto aparece entre corchetes han sido creados por los editores. Si no aparecen corchetes debe entenderse que la clasificación y la nomenclatura pertenecen al autor.
Siguiendo los criterios que se exponen arriba, hemos creado apartados siempre que existía un número razonable de cédulas que así lo aconsejara. Cuando las fichas pertenecían a clases aisladas o se agrupaban con criterios no sistemáticos, han sido reclasificadas teniendo en cuenta el esquema general de la obra.
La ficha-tipo consta de las siguientes entradas: número de referencia, cita, autor, obra y categoría. Opcionalmente pueden aparecer comentarios, que se aplican a un grupo de fichas, y se asignan entonces al nombre de la categoría correspondiente, o bien a una sola ficha, y en tal caso remiten a ella. Son de dos tipos:
Muchas fichas aparecían con comentarios diversos. Han sido reproducidos todos los que nos han parecido pertinentes o relevantes. En los casos en que hemos considerado que esa información ya aparecía en otra parte, o bien que no era suficientemente clara o pertinente, no ha sido reproducida.