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Asunto:
Usos del verbo 'ser'
La dirección de este hilo es: http://cvc.cervantes.es/foros/leer_asunto1.asp?vCodigo=2093
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7008.
Isabel Alcalde
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7040.
Maluisa Schreur
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7073.
Agustín Yagüe Barredo
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7141.
Pilar Pérez Ocón
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7165.
Agustín Yagüe Barredo
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7267.
Pilar Pérez Ocón
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7283.
Myriam Martín-Medrano
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7349.
Pilar Pérez Ocón
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7392.
Concha Moreno
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7394.
Concepción García Alonso
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7507.
Concha Moreno
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7514.
Francisco Matte Bon
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7353.
Francisco Matte Bon
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7506.
Manuel Leonetti Jungl
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7287.
Concha Moreno
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11947.
Armando Francesconi
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7460.
Juan Felipe García Santos
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7578.
Antonio Rueda
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Autor: Isabel Alcalde |
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Título: Usos del verbo 'ser' |
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Fecha y hora:
jueves, 15 de abril de 1999, 15:39 h |
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Queridos foristas,
estamos estudiando en clase los diferentes usos
del verbo ser y hoy se ha planteado una duda muy
curiosa. La frase era:"Enseguida soy con ustedes".
Se encuentra escrito así en el libro "El Jarama"
de Rafael Sánchez Ferlosio y me da a entender que
el verbo ser no sólo se utiliza como copulativo
sino también como predicativo ¿por qué es así?.
Si alguien me pudiera solventar esta duda se lo
agradecería enormamente. ¡Gracias!
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Autor: Maluisa Schreur |
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Título: re:Usos del verbo |
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Fecha y hora:
sábado, 17 de abril de 1999, 16:03 h |
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Estimada forista:
Como contestación a tu pregunta, aunque aún soy
estudiante del español, si te puedo asegurar que el
verbo SER puede ser predicativo,luego no es solo
copulativo.
Es predicativo cuando SER significa: EXISTIR, ESTAR
EN UN SITIO( como creo es el ejemplo que pones),
OCURRIR O SUCEDER.
A mi personalmente, no me gusta la expresión que
citas:"enseguida soy con vosotros", ya que tenemos
el verbo ESTAR, mas apropiado para este contexto, y
que en ese caso también sería predicativo.
Esperando haberte complacido, atentamente,
Maluisa
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Autor: Agustín Yagüe Barredo |
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Título: Ser o no ser |
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Fecha y hora:
martes, 20 de abril de 1999, 10:30 h |
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Apreciada Isabel:
Creo que es muy atractiva la cuestión que planteas,
y sin duda suscitará más de una reflexión en este
foro porque realmente resulta difícil de explicar y
de enseñar. Desde luego parece que esos usos están
documentados como arcaísmos, y como tales los
recoge el Diccionario de María Moliner: "En otras
épocas se ha empleado “ser” por “estar” para
expresar el lugar o situación ocupados por el
sujeto: “No es en la ciudad”. Pero a continuación
añade que su uso es todavía frecuente en frases
como “enseguida soy con usted” (muy semejante al
ejemplo que tú propones). El Diccionario de la RAE
es algo más parco en su definición ya que
circunscribe su uso "a prevenir a uno que espere
para hablarle".
Lo que sí que parece es, por un parte, que se trata
de una fórmula y que los mecanismos que gobiernan
su uso no son extrapolables más allá de esa
utilización como fórmula. Por otra, que el empleo
actual de tal fórmula únicamente tiene una
proyección futura (a mí no se me ocurren ejemplos
que no la tengan) con la que el hablante parece
transmitir una cierta vehemencia, una cierta
urgencia: la acción, por lo general un
desplazamiento (real o imaginario) se quiere
precipitar. Es el caso de situaciones tales como
“No te muevas de casa. Seré allí en diez minutos”
(que, en mi opinión entra en colisión con periodos
más dilatados de tiempo, donde preferiríamos
“estar” o “llegar”; resultan más anómalas, por
infrecuentes (aunque no imposibles), construcciones
del tipo “seré allí dentro de dos semanas”). Lo
mismo parece suceder en expresiones como “El
informe ha de ser encima de mi mesa antes de las
doce” o incluso más “etéreas”: “Que la paz sea con
vosotros”. En todos los casos (expresiones de un
enunciado que pretende tranquilizar, una orden, un
deseo) que se me ocurren parece, pues, que el
hablante desea “acortar” el periodo de tiempo
(futuro) adueñándose del territorio propio de
“estar”.
Eso es lo que creo, aunque, insisto, el problema
resulta complejo. Sobre todo si tenemos en cuenta
que algunos de los usos descritos para el verbo
“ser”. Porque, en efecto, la Gramática de Matte Bon
nos recuerda que “en todos los usos, ser tiende a
presentar las cosas de manera más fría y objetiva,
al contrario de estar, que denota una fuerte
participación del hablante, que se responsabiliza
más de lo que dice, presentándose como centro y
único punto de origen de la relación sujeto
predicado que establece”.
Lo mejor será seguir pensando un poquito más.
Cordialmente,
Agustín Yagüe
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Autor: Pilar Pérez Ocón |
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Título: Depende del tipo de predicado |
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Fecha y hora:
jueves, 22 de abril de 1999, 17:25 h |
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Estimado compañero:
Creemos que tu sugerencia de que el uso de ser en
'Enseguida soy con
vosotros' es arcaico y que la distribución de ser y
estar en un estadio
anterior del español es acertada. Sin embargo, el
uso actual de ser frente
a estar no parece seguirse de las intenciones del
hablante, sino más bien
del tipo de predicado que tenga detrás. De esta
forma, se emplea 'ser'
cuando detrás aparece un predicado (o atributo,
como quieras llamarlo) que
denota una propiedad permanente del individuo, tal
y como 'ser
inteligente'; estos predicados se denominan
predicados de individuo. Por el
contrario, el verbo 'estar' se utiliza para
designar propiedades
transitorias (en este caso se trata de predicados
de estadio). Como en
'estoy cansado'. Algunos adjetivos pueden designar
tanto propiedades
permanentes como transitorias; en este caso, la
utilización de ser o estar
indica si hacermos referencia a uno u otro tipo, de
forma que 'estoy feliz'
indica un estado transitorio mientras que 'soy
feliz' indica uno permanente.
De estas diferencias se siguen las posibilidades de
combinación de estos
verbos con unas categorías u otras; de esta forma,
en caso de que aparezca
un sintagma nominal detrás del verbo copulativo se
utilizará 'ser', debido
a que un sintagma nominal nunca puede designar
propiedades transitorias
(Juan es médico); cuando aparece un sintagma
preposicional, la distribución
es la contraria; estos sintagmas solamente designan
propiedades
transitorias por lo que se combinan siempre con
'estar' (Juan está de
médico / Juan está en París). En cuanto a los
sintagmas adjetivos, la
distribución es la que se ha explicado
anteriormente.
Un artículo útil donde se trata la distribución de
ser-estar es Leonetti,
M. (1994), "Ser y estar: estado de la cuestión",
Barataria, 1, Revista
editada por la Universidad de Alcalá.
Un saludo cordial, Pilar Pérez y Silvia Gumiel.
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Autor: Agustín Yagüe Barredo |
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Título: Sí, pero |
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Fecha y hora:
viernes, 23 de abril de 1999, 17:07 h |
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Apreciadas Pilar y Silvia:
Sí, pero. Sí, es obvio que el tradicional “reparto”
(basado en el predicado) que se ha hecho de los
usos de “ser” y “estar” puede funcionar en muchos
casos -no en todos- y que sin duda parece la
“regla” más sólida y, por lo tanto, la que mejor
funciona en clase, la que más satisfechos deja a
los estudiantes. No obstante -ahí va el primer
“pero”-, resulta difícil creer que el complejo
problema de la distribución entre ser/estar se
resuelva así, de un plumazo (dejando ahora de lado
la incuestionable subjetividad de la oposición
permanente / momentáneo, incrementada además en
unos tiempos como los nuestros en ni siquiera el
color de la piel de algunos cantantes es
“permanente”).
Sobre este particular -y aunque se muestra mucho
más compleja para ser explicada en clase- prefiero
la renuncia explícita que a tal oposición
desarrolla Matte Bon en favor de una presentación
funcional, con la que es posible dar cuenta de un
repertorio más “variado” de casos, repertorios que,
como ya señalé, eran recogidos -cuando así era
posible- en términos de “frialdad y objetividad”
(para el caso de ser) o de “mayor participación del
hablante” (estar). De este modo se podrían
explicar, por ejemplo, casos como “(Durante una
comida) Es buenísimo (el pescado)” frente a “Está
buenísimo (el pescado)”.
La presentación funcional que hace Matte Bon es
igualmente útil para “resolver”, entre otros,
enunciados como “la luna está en el cielo” (a pesar
de que lo está de modo permanente) y "Juan es de
Burgos" (ambos casos introducidos por preposición y
ambos expresando una información permanente).
De todas formas, la distribución de “ser” y “estar”
sigue (y seguirá) siendo muy sutil: siguen
pendientes (al menos para mí) explicaciones para
enunciados “Está loco” (referido a un enfermo
mental incurable -esto es, a una enfermedad
irreversible, permanente-, no a alguien que comete
una imprudencia ni tampoco a alguien que mantiene
una costumbre: “es un loco conduciendo” / “es un
loco de las películas de terror”).
Algunos “peros” más. En este caso circunscritos a
la consulta/comentario inicial que formulaba
Isabel, y para la que estimo que falta una
explicación razonable. Se trata, en efecto, de un
empleo que no creo que pueda ser descrito en
términos de características “permanentes” o
“transitorias” y, por ello, debería ser abordado
con otra óptica (que tampoco encuentro en la
propuesta de Matte Bon). Ahí, sólo ahí, apuntaba yo
-con todas las reservas- mi descripción acerca de
una determinada actitud del hablante (por lo demás
la actitud de los hablantes está presente de una
manera u otra en todos los enunciados).
El ejemplo que apuntaba Isabel puede resultar
arcaico, pero no es menos cierto que aparece con
relativa frecuencia y de forma muy normal en unos
determinados contextos (pocos, eso sí): a un
hablante nativo no le resulta en absoluto extraño
que un/a empleado/a de una tienda le diga, mientras
acaba de acaba de atender a otros clientes: “Seré
con ustedes en un momento” (u otros de los ejemplos
que anunciaba). Son en esos enunciados proyectados
hacia el futuro y que aluden a un cierto tipo de
desplazamiento donde creo ver una actitud
“vehemente” del hablante. Pero, insisto, habrá que
seguir pensando.
Saludos cordiales,
Agustín Yagüe
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Autor: Pilar Pérez Ocón |
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Título: La utilización de ser o estar depende del |
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Fecha y hora:
miércoles, 28 de abril de 1999, 11:47 h |
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Estimado Agustín y demás participantes en el foro:
Queríamos indicarte que parece haberse producido un
malentendido a la hora de captar una interpretación
adecuada de nuestra anterior respuesta; por
otra parte, en esta respuesta pretendemos explicar
que la distinción ser/estar queda codificada en la
gramática y no depende de la implicación del
hablante, así como que una distinción entre los
predicados de estadio y los predicados de individuo
resulta adecuada para establecer esta distribución.
Para ello vamos a hacer uso, principalmente del
artículo de Manuel Leonetti que ya mencionamos
anteriormente y que nos parece
adecuado para establecer las diferencias entre
estos verbos.
En primer lugar, nos gustaría señalar que el
“tradicional reparto” que se ha hecho de los usos
de ser y estar basado en el predicado supone uno de
los motivos de estudio más recurrentes hoy en día
dentro de la gramática generativa, no solo para
lenguas como el español, que utilizan dos verbos
copulativos, sino que esta distinción se ha
propuesto para otras lenguas que no tienen más que
un verbo (así, por ejemplo, Diesing (1992) propone
que en inglés existen dos verbos be similares a los
del español ser y estar). Por otro lado, la
diferencia entre predicados de estadio y
predicados de individuo no atañe solo a los usos de
ser y estar, sino que comprende un conjunto mucho
más amplio de fenómenos, todos ellos
relacionados con la predicación, tal y como veremos
a continuación.
Antes de proponer una explicación aspectual para
esta distribución, hemos de indicar que la
distinción entre predicados de individuos
(predicados que expresan propiedades permanentes) y
predicados de estadio (predicados que
expresan propiedades transitorias) no es en ningún
caso subjetiva, al menos tal y como se concibe
dentro de la gramática generativa, sino que aparece
codificada en la gramática; esto es, la distinción
entre estos dos tipos de predicados no depende en
ningún caso de la interpretación del hablante de
un evento como transitorio o permanente, sino que
esta distinción es aspectual y similar, si no
igual, a la distinción entre perfectivo e
imperfectivo.
Una vez hecha esta aclaración, vamos a centrarnos
en el uso de ser y estar con diferentes tipos de
predicados. De nuevo siguiendo a Leonetti,
comprobaremos que esta distribución es aspectual.
Ser + sintagma nominal: tal y como cualquier
hablante de español puede apreciar, cuando el
predicado de la oración copulativa es un sintagma
nominal (utilizaremos SN) solamente puede
utilizarse el verbo ser (Ernesto
es médico / *Ernesto está medico), lo que tiene
sentido si consideramos que
estos predicados indican siempre “la inclusión en
una clase”, y, por tanto,
“los SSNN parecen comportarse como expresiones
estativas independientemente de su posible
estructura eventiva” (Leonetti, 1994:8). Existen dos
aparentes excepciones a esto, tal y como señala
Leonetti, que pasamos a comentar brevemente:
(1) El Deportivo está el primero en la liga
(2) Ernesto está de médico
Leonetti propone que el SN de (1) tiene propiedades
diferentes a los demás
SSNN, de forma que no aceptan otro tipo de
determinante y son los únicos que pueden funcionar
como predicativos del sujeto (como veremos a
continuación sólo los constituyentes que se
interpretan con lectura de estadio pueden aparecer
como predicativos del sujeto). En cuanto al ejemplo
que se recoge en (2), parece constituir una prueba
a favor de la línea que estamos manteniendo, de
forma que la preposición actúa como un elemento
perfectivizador, de forma que ‘de + SN’ en este
caso, pasa a tener las propiedades de los
predicados de estadio, por lo que puede combinarse
con estar, al tiempo que es agramatical cuando se
combina con ser (*Ernesto es de médico).
Ser / estar + Sintagmas Adjetivos (SA) o Sintagmas
Preposicionales (SP)
Luján (1980) y (1981) distingue entre tres clases
de adjetivos:
-- adjetivos que solo aceptan ser (cuidadoso, capaz,
mortal...)
-- adjetivos que solo aceptan estar (maltrecho,
harto, contento, angustiado) y
--adjetivos que admiten ambos (feliz, alto, gordo,
flojo, estrecho). Los adjetivos que se
combinan con ser expresan claramente propiedades de
individuo o permanentes, mientras que los que se
combinan con estar expresan
propiedades transitorias. La confusión puede
producirse cuando hablamos de aquellos adjetivos
que pueden aparecer con las dos cópulas; en primer
lugar hemos de señalar que un gran número de estos
adjetivos posee un significado
diferente dependiendo de que se interprete como un
predicado de estadio o como un predicado de
individuo; de esta manera, un adjetivo como flojo
puede insertarse en la sintaxis de cualquiera de
las dos formas y se interpretará de una manera u
otra dependiendo del resto de la oración, de
forma que si decimos Este trabajo es demasiado
flojo como para publicarlo interpretamos el
adjetivo como un predicado de individuo, mientras
que en una oración como La cuerda está demasiado
floja, deberíamos tensarla un poco más, lo
interpretamos necesariamente como un predicado de
estadio. Por otra parte Luján supone que existe una
“sinonimia parcial” entre ser y
estar limitada por los limites temporales que
distinguen entre un predicado de estadio y un
predicado de individuo. A partir de esta parcial
sinonimia observa que, mientras que ser feliz /ser
gordo implica estar feliz /estar
gordo no sucede lo contrario, es decir, estar feliz
/estar gordo no implica en modo alguno ser feliz
/ser gordo. Algo similar ocurre con el par mínimo
que señalaba Agustín: estar loco / ser un loco, de
forma que ser un loco implica necesariamente estar
loco, mientras que se puede estar loco sin ser
un loco. [En este punto llamamos la atención sobre
un concurso de gramática que saldrá publicado en la
sección Rinconete el próximo 28/6/99 para lo que
esta distinción resulta muy útil].
Hemos de observar, en contra de lo asumido desde
una perspectiva que haga de la implicación del
hablante el centro de esta distinción, que los
adjetivos que siempre se combinan con ser
(adjetivos de individuo) o los
que siempre se combinan con estar (adjetivos de
estadio) no pueden recibir
una explicación desde esta perspectiva, ya que
estos predicados no permiten la elección por parte
del hablante de uno u otro verbo. En el caso de los
adjetivos que admiten tanto ser como estar la
distinción tampoco parece relacionada con este
hecho. De esta forma, desde una perspectiva como
ésta se podría interpretar que cuando una madre
dice en la boda de su hija “La
novia está guapísima” se implica más que cuando
dice “La novia es guapísima”; sin embargo hemos de
observar que en el primer caso se podría
decir “La novia está guapísima, a pesar de que es
bastante fea”, mientras que esto no sucede cuando
el adjetivo se combina con ser (*La novia es
guapísima a pesar de ser bastante fea), lo que
recibe una explicación natural desde el punto de
vista que adoptamos aquí.
Finalmente, haremos brevemente alusión a los SSPP
locativos y temporales.
En nuestra anterior intervención en el foro sobre
este tema, afirmábamos que los SSPP se combinaban
siempre con el verbo estar dado que designaban
propiedades de estadio; de forma muy acertada,
Agustín Yagüe señaló que “Juan es de Burgos” es un
SP que indica una propiedad permanente y se
combina con ser, mientras que “La luna está en el
cielo” es también un SP que indica una propiedad
permanente y que, sin embargo, se combina con
estar. En este punto, hemos de hacer referencia al
hecho de que estamos concibiendo los predicados de
estadio y los predicados de individuo como
propiedades codificadas en la gramática y no
sujetas necesariamente (si bien es cierto que en
gran número de los casos) a la interpretación del
hablante o a su concepción subjetiva. Hecha esta
aclaración, queda decir que Leonetti señala que los
SSPP locativos o temporales se combinan siempre
con estar (como en “La luna está en el cielo)
independientemente de que la localización esté o no
sujeta a cambios porque “parece que la localización
espacial de un objeto tiende a interpretarse
siempre como una predicación transitoria, limitada,
relativa, inestable, no característica, y por tanto,
perfectiva” (Leonetti, 1994:17). Nótese que "cuando
el sujeto denota un acontecimiento y no un objeto
los elementos locativos y temporales exigen
ser ("La reunión es en el segundo piso" vs. "La
clase está en la planta quinta) " (Leonetti,
1994:15). Este autor sugiere a este respecto que "no
es descabellado sostener que la localización
espacio-temporal de un evento constituye una
propiedad o una característica definitoria de tal
evento[...]. Esta parece ser la razón de que no se
use estar en estos casos".
Hasta el momento hemos pretendido explicar, de
forma muy somera, que la distribución de ser /estar
se encuentra directamente relacionada con el
tipo de predicado con que se combine y la forma en
que éste se encuentre codificada en la gramática.
Tal y como dijimos anteriormente, la distinción
entre predicados de estadio y predicados de
individuo no parece limitarse al español y, en
concreto a la distribución entre ser y estar, sino
que afecta a muchos más fenómenos gramaticales que
se encuentran en todas las lenguas.
Así, por ejemplo, existe un grupo de verbos
deadjetivales (en español los formados según los
paradigmas en + adjetivo + ar, a + adjetivo + ar y
afijo nulo + adjetivo + ar) que expresan cambio de
estado y que solo pueden formarse a partir de
adjetivos que denoten predicados de estadio, de
forma que tenemos engordar, adelgazar, ensanchar...
pero no podemos formar verbos
como *inteligentar. Cuando se forma un verbo
deadjetival de cambio de estado a partir de un
adjetivo que puede ser tanto de estadio como de
individuo, la lectura que la sintaxis selecciona es
siempre la de estadio, de forma que podemos decir
algo así como La cuerda no está lo
suficientemente floja, aflójala (lectura de
estadio), pero no *Este trabajo es demasiado flojo,
no puede aflojarse más (lectura de individuo). Este
fenómeno no se produce solamente en una lengua que,
como el español tiene dos cópulas, sino que aparece
también en las lenguas germánicas, como el
inglés.
Por otro lado, como se señaló anteriormente, los
complementos predicativos del sujeto solamente
pueden formarse con predicados de estadio, de forma
que podemos decir “Los soldados llegaron cansados”,
pero no “*Los soldados llegaron inteligentes”; de
nuevo este fenómeno no es propio del español
sino que aparece recursivamente en muchas lenguas
“Soldiers arrived tired” vs. “*Soldiers arrived
intelligent”.
Entre los muchos fenómenos relacionados con la
distinción entre predicados
de estadio y predicados de individuo podemos
señalar también la formación de predicados
secundarios resultativos, predicados que no pueden
aparecer en español, pero que se ven sujetos a la
misma restricción aspectual, de forma que solamente
los adjetivos de estadio pueden funcionar como un
predicado resultativo, así, una oración como “He
laughed himself sick”
(trad. “Rió hasta que se puso enfermo”) es
gramatical porque el adjetivo es
de estadio, frente a “*He laughed himself
intelligent” que es agramatical
porque el adjetivo es de individuo.
Así pues, todos estos fenómenos parecen indicar que
la distinción entre predicados de estadio y
predicados de individuo resulta relevante para
varios aspectos de la sintaxis de varias lenguas.
Finalmente, y de forma breve, intentaremos mostrar
que la distinción propuesta por Matte Bon puede ser
reducida a una explicación como la que
aquí estamos ofreciendo. Con esto no pretendemos
afirmar que el uso de esta
gramática no sea provechoso para los estudiantes de
español sino tan solo
que esta concepción de la distribución de ser y
estar puede derivarse de otra que, sin duda, es más
correcta, ya que, entre otras cosas, atañe a
diversos fenómenos gramaticales que tienen lugar en
muchas lenguas.
En primer lugar, Matte Bon (tomo II, p. 49 y ss.)
indica que “cuando se trata de identificar o de
definir algo, se usa ser”; sin duda esta
conclusión se sigue directamente del hecho de que
para identificar utilicemos SSNN que, como hemos
dicho anteriormente, siempre se interpretan
como predicados de individuos (“Esa es mi mujer”).
Este autor indica también que para señalar
procedencia utilizamos ser, lo cual, puede
derivarse del hecho de que la procedencia es una
propiedad inherente del individuo y por tanto
permantente. En cuanto a la profesión, Matte Bon
señala que se usa ser para referir a ésta, lo cual
se explica también por el hecho de que el atributo
es un SN (Soy médico); este autor señala a su
vez que “cuando se quiere hablar de una actividad
temporal, se usa estar (de) (Juan está de médico en
Zaragoza). Matte Bon señala también que cuando
se informa sobre el material se utiliza ser, de
esta manera obtenemos oraciones como Es de metal y
Es metálico, casos en los que el atributo es
un predicado de individuo puesto que expresa una
propiedad permanente; Leonetti (1994:10) señala que
“los SSPP pueden clasificarse con los mismos
criterios que los SSAA: así, de madera (materia),
de Madrid (procedencia) o de Juan (poseedor) son no
perfectivos, mientras que con María (compañía),
entre la isla y la costa (situación) o de
vacaciones (estado) son perfectivos”. Finalmente,
Matte Bon hace alusión al empleo de coordenadas
temporales o espaciales de un suceso o
acontecimiento, de la localización
espacial, de la descripción de personas o cosas, de
la apreciación subjetiva sobre un dato o hecho y de
la valoración de una actividad o período; no vamos
a detenernos a explicar la hipótesis de este autor,
pero si alguien tiene interés, será suficiente con
que intente dar cuenta de todos los casos que
propone Matte Bon desde una perspectiva como la que
aquí proponemos, lo que le llevará a concluir que
los casos que este autor propone se reducen, en
última instancia, a la diferenciación entre
predicados de individuo y predicados de estadio.
Finalmente, queremos concluir diciendo que,
probablemente, puedan encontrarse aparentes
contraejemplos a lo que aquí se ha dicho. Insistimos
en que esto supone solamente una aproximación
bastante somera a lo que es la distribución entre
ser y estar y de nuevo remitimos a todos los
lectores interesados al artículo de Manuel Leonetti
al que hacíamos referencia en nuestra anterior
intervención sobre este tema. Nuestra intención con
esta respuesta no es proporcionar la distribución
exacta de ser y estar (ya que no hemos mencionado
los casos en que estos verbos se combinan con
oraciones, con participios, gerundios y otras
categorías) sino reflexionar
sobre la adecuación de un enfoque aspectual frente
a uno que tenga en cuenta la implicación del
hablante.
Adjuntamos, además una bibliografía básica sobre
este tema:
Bosque, I. (1989): Las categorías gramaticales,
Madrid, Síntesis.
Carlson, G.N. (1977): “A unified analysis of the
English bare plural”,
Linguistics and Philosophy, 1, pp, 413-456.
Demonte, V. (1979): “Sintaxis y semántica de las
construcciones con SER y ESTAR”, Revista de la
Sociedad Española de Lingüística, 9, pp. 133-171.
Fernández Leborans, MJ (1993): “Las construcciones
con estar: aspectos sintácticos y semánticos”,
trabajo inédito, UCM.
Fernández Ramírez, S. (en prensa): Archivo
Gramatical de la Lengua Española, Instituto
Cervantes.
LEONETTI, M.. (1994): “Ser y estar: estado de la
cuestión”, Barataria, 1,Universidad de Alcalá.
Luján, M (1980): Sintaxis y semántica del adjetivo,
Madrid, Cátedra.
Luján, M. (1981): “The Spanish copulas as aspectual
indicators”, Lingua,54, pp. 165-210.
Suñer, A. (1990): La predicación secundaria en
español, Tesis doctoral, UAB.
Nuestra respuesta no incluye una explicación para
la pregunta inicial sobre la oración "En seguida
soy con ustedes", ya que este uso no corresponde a
la distribución actual de ser y estar en español,
sino que más bien es un residuo de la antigua
distribución de estos verbos. Estamos, no obstante,
recogiendo información sobre este tema que
próximamente enviaremos al foro.
Sin más, un saludo cordial, Pilar y Silvia
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Autor: Myriam Martín-Medrano |
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Título: No entiendo |
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Fecha y hora:
jueves, 29 de abril de 1999, 01:43 h |
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¡Que interesante! Sin embargo, ¡hace falta un
glosario para entender ese mensaje! ¿Podrían
aclarar algunos conceptos como 'predicacion',
'perfectivo/imperfectivo', 'distinción aspectual',
'expresión estativa', 'estructura eventiva'
'elemento perfectivizador' y 'locativo'.
Leyendo atentamente el mensaje y gracias a los
ejemplos se entiende la idea general... pero me
gustaría tener mas información. Espero que no tenga
que leerme todas las teorías de Chomsky.
Muchas Gracias
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|
Autor: Pilar Pérez Ocón |
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Título: Con otras palabras |
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Fecha y hora:
lunes, 03 de mayo de 1999, 14:02 h |
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Saludos nuevamente:
Atendiendo con mucho gusto a la sugerencia de
Myriam de aclarar ciertos conceptos utilizados en
nuestra respuesta anterior (¿7656?), nos gustaría
aprovechar esta ocasión para insistir nuevamente
sobre un enfoque aspectual de la distribución de
‘ser’ y ‘estar’ en español. Y, por otro lado, para hacer
hincapié en la utilidad de la reflexión gramatical
en la enseñanza de segundas lenguas.
Nuestro objetivo es, pues, insistir en que la
NATURALEZA ASPECTUAL DEL PREDICADO
está implicada en la distribución de ‘ser’ y ‘estar’.
Nótese que un gran número de enfoques gramaticales
han partido de intuiciones parecidas con mayor o
menor grado de explicitud para explicar el uso de
‘ser’ y ‘estar’. Bajo nuestro punto de vista, no se trata,
pues, de negar la utilidad del enfoque aspectual, sino
hacerlo suficientemente explícito para que pueda
ser utilizado sin la vaguedad de la que adolecen
muchas de las caracterizaciones de estos
verbos en español.
Utilizaremos la distinción entre PREDICADOS DE
INDIVIDUOS (o predicados no perfectivos) y PREDICADOS
DE ESTADIO (o predicados perfectivos). Los primeros
expresan propiedades estables e intrínsecamente
ligadas a una entidad; los segundos se corresponden
a hechos o estados limitados en el tiempo.
‘Ser’ se combina con predicados de individuos y
‘estar’ con predicados de estadio. Veámos
hasta qué punto esta distinción da cuenta de
la combinación de ‘ser’ y ‘estar’ con los diferentes
tipos de categorías. Para una exposición
razonada remitimos nuevamente a M. Leonetti
(1994), “Ser y estar: estado de la cuestión”,
Barataria, 1, Universidad de Alcalá de Hernares.
‘Ser’ y ‘estar’ con sintagmas nominales
‘Ser’ se puede combinar con predicados que son
sintagmas nominales y ‘estar’ no (‘Ernesto es
médico / *Ernesto está médico’). Esto es un
resultado esperable si se acepta que los sintagmas
nominales son predicados de individuos.
El verbo ‘estar’ no puede introducir ningún sustantivo
a menos que utilice la preposición -de- (elemento
perfectivizador) que convierte a un predicado de
individuo (‘Juan es médico’) en uno de estadio
(‘Juan está de médico’).
‘Ser’ y ‘estar’ con adjetivos y sintagmas preposicionales
Tanto ‘ser’ como ‘estar’ se combinan con adjetivos
y sintagmas preposicionales. Por lo que
respecta a los adjetivos: hay adjetivos que sólo
se pueden combinar con ‘ser’ (‘cuidadoso, capaz,
mortal…’) y que por tanto, son considerados
predicados de individuos, los hay que sólo se
relacionan con ‘estar’ y se consideran predicados
de estadio (‘maltrecho, harto, descalzo’) y los hay,
por último, que se combinan con las dos cópulas y
que pueden ser tanto predicados de individuo
como de estadio (‘alto, gordo, aburrido’).
Por lo que respecta a los sintagmas preposicionales
, el número con el que se agrupa ‘estar’ es
extraordinariamente superior al número con
que se agrupa ‘ser’ (‘estar a mi disposición,
estar de buen humor, estar sin dinero’); tras
ser casi no se emplea más que
-de- y, quizás en este caso cabría suponer
que no se trata de una verdadera preposición
(‘es de Madrid’), ya que hemos dicho que la
preposición aparece con predicados de estadio.
Con sintagmas preposicionales (o expresiones)
que indican tiempo o lugar parece que la
locación espacial de un objeto se interpreta como
algo transitorio (‘Juan está en Burgos’) y la de
un acontecimiento como permanente, como
una cualidad definitoria (‘La ceremonia es en
Burgos’).
‘Ser’ y ‘estar’ participios y gerundios
El que los participios pasados y los gerundios
exijan la presencia de estar también recibe
una explicación en términos aspectuales. El
contenido perfectivo y resultativo del participio
satisface los requisitos impuestos por ‘estar’
(‘El camino está bloqueado’). La compatibilidad
de estar con el gerundio también puede tratarse
de acuerdo con la distinción propuesta ya que
los gerundios son predicados de estadio y no
individuo.
En cuanto a las objecciones hechas por otros
colegas sobre la inadecuación de la distinción
entre ‘ser’ y ‘estar’ en términos de predicado
de estadio y predicado de individuo, queremos
hacer algunas reflexiones, pocas y parcas, sin
duda alguna, sobre los aparentes contraejemplos.
Para ello, hemos de llamar la atención sobre
el hecho de que cuando hacemos referencia
a propiedades transitorias o a propiedades
permanentes de un predicado hablamos de
algo que concierne a la gramática exclusivamente
y en lo que no interviene la subjetividad o la
interpretación del hablante y mucho menos la
cultura de éste, si bien ambas cosas suelen
coincidir en la mayoría de los casos. De esta
manera, concebimos que algo es transitorio
gramaticalmente cuando tiene límites
temporales: un principio, un final, ambos o ninguno
y es permanente cuando no tiene límites temporales.
De esta manera, podemos afirmar tajantemente
que ‘estar muerto’ es gramaticalmente un
predicado de estadio, ya que tiene un límite,
puesto que se pasa de estar vivo a estar muerto;
de cualquier manera, si cualquier persona es
capaz de considerar que ‘estar vivo’ es un
predicado de estadio, no tendríamos que
tener ningún problema en considerar que
‘estar muerto’ también lo es. El caso contrario:
‘ser joven’ parece un predicado de estadio
y, sin embargo, se combina con ‘ser’; la explicación
es la misma pero al revés: no parece fácil
encontrar un límite ni al principio ni al final de la
propiedad de ‘ser joven’; por otro lado, quizás
en nuestra cultura esa propiedad abarque
unos determinados años de nuestra vida, años que
, seguro, son diferentes en otra cultura distinta
a la nuestra.
Parece ser que son bastantes los casos en los
que la diferencia entre predicado de estadio
y predicado de individuo es correcta, así
ocurre con los sintagmas nominales y los
sintagmas preposicionales. Muy brevemente
ahora vamos a hacer alusión a aquellos casos
que traen más problemas: los sintagmas
adjetivos. En este punto pretendemos hacer
una crítica, en cualquier caso constructiva, a
aquellas gramáticas que suponen que la
utilización de ‘ser’ frente a ‘estar’ depende,
en última instancia, de la subjetividad del hablante.
Estas gramáticas suponen que ‘cuando la
persona que habla no pretende dar a la descripción
un tono objetivo y se reconoce como centro
de lo que dice, en lugar de ser usa estar’
(Matte Bon, tomo II, p. 51); la objección es
inmediata: consideremos un adjetivo como
‘inteligente’; parece evidente que en un enunciado
como ‘A mí me da igual lo que penséis todos
vosotros; yo estoy dispuesto a afirmar delante
de quien sea que ‘soy’ la persona más ‘inteligente’
de este mundo’ el hablante no se implique o no
se reconozca como centro de todo lo que dice
y, sin embargo, la utilización de ‘ser ‘es obligatoria;
pues bien, esto ocurre con todos los predicados
que solamente pueden expresar propiedades
permanentes: no admiten la combinación
con ‘estar’. Por otro lado, en los casos en los
que un adjetivo puede combinarse tanto con
una como con otra cópula nos encontramos
con cosas como: ‘No es que Juan esté tonto,
es que es tonto’ donde el uso de ‘ser’ conlleva
una implicación más profunda del hablante,
en contra de lo asumido por estas teorías.
Nos gustaría, por último, llamar la atención
sobre ciertos aspectos de la reflexión gramatical
que pueden ser útiles a la hora de enseñar
lenguas segundas. En primer lugar, el hecho de
que existan datos que no se ajusten a nuestras
generalizaciones no nos ha de llevar a modificar
nuestras hipótesis de forma que estos datos
‘extravagantes’ se conviertan en el punto
central sobre el que edifiquemos nuestra
propuesta.
En segundo lugar, un problema intrínseco a
la enseñanza de segundas lenguas es que no
podemos contar con la intuición del aprendiz y,
además, en muchas ocasiones, éstos tampoco
tienen conocimientos de gramática, de manera
que nuestras herramientas como profesores
disminuyen enormemente. De ahí el éxito de
enfoques que atienden al contexto pragmático
o a la actitud del hablante. Sin embargo, creemos
que esto no obsta para que el profesor de
español se desentienda del enfoque gramatical,
aunque sólo sea para que él mismo entienda
los datos. Así pues, no debemos concebir la
lingüística teórica (o cualquier disciplina de
carácter teórico) como una ciencia aislada
de las demás disciplinas lingüísticas, sino
como un soporte necesario para cualquier
estudio de lingüística aplicada, como la enseñanza
de español para extranjeros, en este caso.
Para terminar, no se puede renunciar a una teoría
solamente porque resuelva la distribución entre ‘ser’
y ‘estar’ ‘de un plumazo’ o porque no nos
convenza, sin ningún tipo de argumento a favor
o en contra; entre otras muchas cosas porque
los estudios lingüísticos son, en su mayor parte,
concienzudos y trabajados. De esta forma, nadie
puede decir que se ajuste mejor a los datos una
explicación basada en el aspecto léxico, a la que
seguramente puedan encontrársele
contraejemplos, que un listado de todos los
adjetivos y sintagmas existentes en español con
todas sus posibilidades de combinación con los
verbos copulativos según el contexto, según la
naturaleza del predicado... sin embargo, cualquiera
podrá darse cuenta de que la primera opción es,
con mucho, más adecuada.
Saludos cordiales, Silvia Gumiel y Pilar Pérez
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Autor: Concha Moreno |
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Título: ¿Somos didácticos? |
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Fecha y hora:
jueves, 06 de mayo de 1999, 09:41 h |
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¿SOMOS DIDÁCTICOS?
No sé si es el hecho de que en julio celebraré mis
bodas de plata con la investigación – observación
de la lengua, o el que me he dedicado de manera
constante a la enseñanza del español a extranjeros,
o ambas cosas, lo que me lleva a dudar cada día de
las teorías que tan científicamente debatimos los
lingüistas en congresos, foros y otros encuentros.
El caso es que hay más reflexiones que me gustaría
compartir con los que, como yo, están todos los
días en el aula, al pie del cañón.
1º: Doy por supuesto que los que nos dedicamos
profesionalmente a la enseñanza de E/LE nos
preocupamos de nuestra formación permanente.
2º: ¿Estamos de acuerdo en que 'didáctica'
significa el arte de enseñar?
3º: Es evidente que nuestros conocimientos –
primera premisa – influyen en nuestra manera de
enseñar.
4º: Pero ¿cómo influyen en nuestro arte o capacidad
de responder quienes nos preguntan? Segunda premisa.
Lo que quiero decir es que en la misma clase pueden
coincidir distintos y muy variados tipos de
alumnos. No todos son filólogos, traductores o
futuros profesores. A un@ técnic@ en
telecomunicaciones, a un estudiante de
empresariales, a alguien que trabaja en el sector
'servicios' no le interesa toda la casuística que,
como sabemos es muy amplia, sino la adecuación al
contexto y/o la corrección del enunciado.
En consecuencia, creo que nuestra labor de
‘enseñantes’ (me gustaría subrayarlo) es dar unas
bases sólidas, es decir no contradictorias, que
preparen al aprendiente para construir su propio
'edificio de reglas' en función de sus necesidades
y teniendo en cuenta las situaciones que se le
presentarán en el futuro.
Permitidme una comparación de la vida cotidiana, a
las que ya sabéis que soy muy aficionada. Todos
conocemos los casos de brillantes expedientes
académicos, investigadores de éxito que son
incapaces de distinguir una indigestión de un
conato de infarto. Aunque los síntomas puedan ser
parecidos, el mal diagnóstico
( = 'calificación que da el médico a la enfermedad
según los signos que advierte', DRAE) puede
provocar resultados desastrosos. ¿De qué le sirve
al paciente ser atendido por una eminencia, si un
buen ATS con experiencia podría dar un diagnóstico
más apropiado al caso?
No digo que haya que ser ATS de la lengua, pero
tengamos en cuenta las necesidades de los alumnos,
atengámonos a resolver in situ sus preguntas, sus
dudas. Son ellos los que marcan la evolución de
nuestra forma de enseñar (que no la de nuestra
sabiduría).
Apliquemos los principios de adecuación al
contexto: la clase, y al interlocutor: los alumnos.
Ante una pregunta concreta de alguien que duda
sobre cómo abordar el tema de ser y estar en clase
por ejemplo, no dejemos de lado una parte del
mensaje: “los alumnos” y “en clase”.
Refiriéndome concretamente a la pregunta del Foro
nº 7008, considero muy interesantes las
intervenciones de los foristas, pero la excesiva
teorización del tema o la jerga lingüística no
ayudan al enseñante a resolver los problemas
concretos de los estudiantes en un contexto
determinado.
Estoy de acuerdo con F. Matte Bon en que
comunicativo no significa no hablar de gramática en
clase, significa tener en cuenta otros elementos
que intervienen en el acto de comunicar.
¿Me permitís pediros que los tengáis en cuenta?
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Autor: Concepción García Alonso |
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Título: Todos los puntos de vista son útiles |
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Fecha y hora:
jueves, 06 de mayo de 1999, 10:20 h |
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Claro que somos didácticos, pero eso no quita que
queramos aprender las reglas más fundadas que dan
cuenta de los temas que tenemos que enseñar a los
alumnos. Una de las virtudes de los profesores es
la de saber resumir o simplificar y hay que saber
mucho para hacerlo.
No hay cosa peor que elegir cualquier explicación
para 'ser y estar' por ejemplo o para el subjuntivo
y empezar a encontrar inmediatametne contraejemplos
que te dejan en mal lugar. Porque los alumnos
extranjeros quizá no sepan español,pero no son
tontos. Unos cuantos alemanes y orientales son
estupendos para hacer una 'Antología del disparate'
de las reglas que dan los profesores en clase.
Además, cuando las reglas que da el profesor no
están claras ellos no aprenden el uso
correctamente. Lo tengo comprobado.
A mí me gustaría que siguiéramos hablando de este
tema desde estos dos puntos de vista y agradezco a
esta gente tan conocida que comparta sus ideas
sobre este tema.
Para clase, lo que me sirve es lo tuyo, Concha,no
sólo lo que acabas de mandar a este foro, sino lo
que llevas publicando en tantos libros desde hace
tiempo.
Sin embargo, me gusta leer las explicaciones más
generales de los fenómenos, entonces recurro a
Matte Bon, lo leo con detenimiento, me convence, lo
intento explicar a mis alumnos y..... CASI NUNCA
ENTIENDEN ESOS CONCEPTOS TAN ABSTRACTOS QUE SE
UTILIZAN EN SU GRAMÁTICA. Sin embargo, no doy por
perdido el tiempo y creo que ellos tampoco, porque
siempre es empujar un poquito más hacia la
interiorización de ese concepto. Las teorías de
Matte Bon sirven para encuadrar los temas, pero no
renuncio a las recetitas más didácticas para que
aprendan mejor el uso.
También se puede dar un paso más de abstracción y
entonces relacionamos distintos fenómenos del
español, lo comparamos con otras lenguas y
encajamos todo eso en una explicación más general
todavía. Es verdad que cada vez hay que hacer un
esfuerzo intelectual mayor para entenderlo y que
las ideas que exponen por ejemplo Silvia y Pilar no
se le pueden decir al alumno, me parece que ellas
nunca han dicho que sea esa su intención. Cada
pieza desempeña un papel en el proceso y no creo
que haya que prescindir de ninguna: cada una en su
sitio y sirviendo de base a las otras. Eso sí, hay
que conseguir que no haya contradicciones cuando
saltamos de un nivel a otro y creo que en eso
estamos.
Respecto a médicos y ATS... ¿alguna vez has tenido
la suerte de que te hiciera un análisis un médico?
Convendría buscar los que tienen buenos
conocimientos y ADEMÁS tienen ojo clínico,
experiencia y saben tratar al paciente, como tú,
expresando sus ideas de una forma respetuosa.
Saludos afectuosos de otra Concha
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Autor: Concha Moreno |
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Título: Tienes razón... |
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Fecha y hora:
martes, 11 de mayo de 1999, 11:15 h |
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Gracias por entender mi deseo y por tus palabras de
reconocimiento de mi trabajo. Sólo quiero hacer
una aclaración con respecto a médicos y ATS: tienes
razón, los médicos no tienen tiempo (o ganas) para
hacer análisis, pero ¡qué maravilloso es cuando
encuentras a uno que cumple bien con su cometido y,
además, te explica lo que tienes con palabras que
tú, pobre ignorante, entiendes!
De acuerdo en lo de los contraejemplos y de ahí mi
empeño en que las reglas no sean contradictorias.
De acuerdo también en que hace falta saber mucho
para poder simplificar.
Hasta una próxima intervención, un cariñoso saludo.
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Autor: Francisco Matte Bon |
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Título: Más precisiones |
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Fecha y hora:
martes, 11 de mayo de 1999, 13:22 h |
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(En primer lugar, quiero señalar que en el apartado
19 de mi anterior intervención, un 'no' en lugar de
'nos' -debido a una errata- llevaba al texto a
decir lo contrario de lo que quería decir. Ahora
está corregida.)
Con esta intervención, más breve que la anterior,
me gustaría retomar algunas cuestiones planteadas
después de mi primer texto por Concha Moreno y por
Concepción García Alonso y responder a algunos
puntos de la última intervención de Silvia y Pilar.
Totalmente de acuerdo con Concha Moreno en lo de
ser didáctico. Una cosa es la comprensión de los
fenómenos a la que intentamos llegar nosotros (si
bien no siempre lo conseguimos), y otra, muy
distinta, el cómo se presentan en clase. Ahora
bien, como justamente señala la ‘otra Concha’ —como
se llama a sí misma—, para conseguir didactizar
algo, lo primero es entenderlo. Y esto significa,
con frecuencia, que el profesor necesita saber más
de lo que dice en clase. Uno de los problemas de
muchos profesores es precisamente la
incontinencia, la necesidad que tenemos de
demostrar todo lo que sabemos, la incapacidad para
aguantarnos, perdiendo de vista, a veces, las
necesidades de nuestros estudiantes. Más o menos
todos caemos en algún momento en esto por
diferentes razones como el hecho de que al explicar
algo lo entendemos mejor nosotros mismos, o que por
algún motivo pensemos que todo lo que sabemos sobre
un tema sea vital para nuestros alumnos,
satisfaciendo así, en muchos casos más una
preocupación nuestra que una necesidad real de
nuestro público.
Luego está la necesidad de didactizar.
‘Las teorías de Matte Bon’ —para retomar la
expresión usada por Concha ‘la otra’— no son
teorías que me inventé a partir de la nada, sino
que en algunos casos son el desarrollo de
diferentes planteamientos, que nos vienen, a
veces, de lejos. En el caso de SER / ESTAR, por
ejemplo, la idea de que con ESTAR el enunciador
presenta lo que dice como respaldado por su
experiencia y con SER no, estaba ya en el ‘Curso
superior de sintaxis española’ de D. Samuel Gili
Gaya (la edición consultada por mí es una
reimpresión de 1979 de una edición de 1961. Véase
págs. 62-63). En otros casos son la aplicación de
algunos criterios de análisis de la lengua a
diferentes problemas de gramática española.
Esas ‘teorías’ no siempre pueden llevarse a la
clase tal como aparecen, por ejemplo, en los
debates de este foro. Lo primero es que el profesor
mismo entienda. Luego, buscar estrategias para
conseguir que los alumnos vayan acercándose
paulatinamente al fenómeno estudiado. Una manera de
conseguirlo, es ir haciendo preguntas. En el caso
de SER/ESTAR, por ejemplo, partiendo del eje de las
informaciones, ir preguntando cosas como ‘¿Qué es
lo que ya sabemos sobre este sujeto?’ o ‘¿Sabemos
algo sobre este sujeto o nos está hablando de algo
que no conocemos para nada?’, ‘Eso que sabemos, ¿ha
cambiado?’, etc. Esta estrategia didáctica (de las
preguntas) permite que el estudiante se vaya
acercando al fenómeno paso a paso, y a la vez nos
permite detenernos para discutir/negociar en cuanto
surge un problema, antes de que en la cabeza del
alumno se haya instalado una ensalada donde es muy
difícil discernir las diferentes partes del
problema.
Por otra parte, es preferible no mezclar demasiadas
concepciones distintas de la lengua porque eso
desconcierta mucho a los alumnos y les impide
entender. Quiero decir que la presentación que
demos de SER/ESTAR o de la oposición
SUBJUNTIVO/INDICATIVO o de las maneras de hablar
del futuro, empieza a prepararse desde el principio
del curso, cuando hablamos del pronombre sujeto,
por ejemplo. Se requiere mucha coherencia. No se
puede acostumbrar a los alumnos a explicaciones que
confunden la lengua con lo extralingüístico, o no
enseñarles nunca ningún mecanismo relacionado con
las informaciones y, de repente, pedirles que se
fijen en esos aspectos. Sin embargo, esto no
significa que no se puedan conjugar las
explicaciones / reflexiones más profundas, que
tienen como objetivo la adquisición y la
interiorización del sistema de forma creativa, con
otras observaciones más prácticas, que permiten ir
resolviendo, al menos parcialmente, muchas
cuestiones puntuales. Lo único importante es no
contradecirse. En la mayor parte de los casos lo
mejor es que esas explicaciones puntuales sean
descripciones sencillas de estructuras, intentando
evitar las generalizaciones sobre el valor central
de cada operador si éstas van en una dirección
contraria a la de la reflexión más general que se
va a proponer.
De cualquier forma, todo es muy relativo, y cuando
no tenemos las ideas claras sobre un fenómeno,
puede ser más conveniente reconocerlo
explícitamente, y presentar, honestamente,
diferentes hipótesis sobre su funcionamiento,
procurando hacer que sean comprensibles, cada una de
ellas, en todos sus aspectos, y señalando a la vez
los límites y las ventajas que vemos nosotros en
cada una de ellas.
Ahora bien: dos advertencias.
1. Cuando se usa el concepto de información para
aclarar mecanismos lingüísticos, es esencial que la
gente no piense que una vez que una cosa ha sido
planteada, automáticamente pasa a ser tratada como
información adquirida. Son frecuentes las
renegociaciones de información que por algún motivo
se ha perdido, no ha sido aceptada, no se está
teniendo en cuenta, o que el enunciador quiere
volver a proponer como objeto de negociación. En
cada caso habrá que preguntarse, pues, por qué la
información se presenta como adquirida o por qué se
sigue presentando como objeto de negociación.
Por otro lado, y en relación con lo que decía en mi
anterior mensaje, no debe pensarse que ESTAR es una
manera de tematizar informaciones presentadas
previamente con SER. Nada más lejos de mi
concepción de este microsistema. Lo que decía es
que ESTAR presenta informaciones CON RESPECTO A
algo previo, para que se tengan en cuenta las dos
cosas. Hay casos, en los que el enunciador usa
ESTAR para referirse a algo que él conoce pero su
interlocutor no, presuponiendo el conocimiento de
la existencia del sujeto. Los efectos expresivos
pueden ser múltiples según los contextos.
2. No debemos olvidar que existen en todo enunciado
dos niveles diferentes que debemos procurar no
confundir en el análisis, porque, de lo contrario,
no entenderemos nada. Un nivel que podríamos llamar
nivel de la referencia: es el nivel en el que con
la lengua remito a algo fuera de la lengua. Muchos
se refieren a este nivel con la expresión
‘contenidos proposicionales’, es decir, el sentido,
lo que significa lo que decimos en relación con lo
extralingüístico, lo que con la lengua expresamos
sobre el mundo. Y un segundo nivel en el que con la
lengua hablamos de la lengua y de lo que decimos y
no del mundo extralingüístico. Con SER o ESTAR,
por ejemplo, así como con los artículos o los
tiempos y modos verbales informamos a nuestro
interlocutor del estatuto que queremos atribuir a
lo que decimos, o de cómo esos elementos (verbo,
sustantivo, etc.) se insertan en el desarrollo de
nuestro discurso, o de nuestro punto de vista sobre
lo que estamos diciendo. Este nivel en el que la
lengua habla de sí misma, puede llamarse, por la
línea de la lingüística de la enunciación
desarrollada en Francia, nivel metalingüístico.
Otras escuelas se refieren a él con la expresión
‘contenidos procedimentales’ (es decir,
instrucciones que damos a nuestro interlocutor para
la correcta descodificación del mensaje).
Veamos un caso concreto. En el extraño (lo
considero tal por razones de humana sensatez, que
nada tienen que ver con la gramática…) ejemplo ‘A
mí me da igual lo que penséis todos vosotros; yo
estoy dispuesto a afirmar delante de quien sea que
soy la persona más inteligente de este mundo’
propuesto por Silvia y Pilar en su mensaje titulado
‘Con otras palabras’, hay una fuerte implicación
del enunciador en el nivel de los contenidos
proposicionales: lo que está diciendo es ‘muy
fuerte’ dirían los modernos. (Y sobre este punto
no entiendo bien el texto de Silvia y Pilar. Citáis
este ejemplo como objeción a la ‘Gramática
comunicativa’ pero decís que ‘parece evidente que
[en este enunciado] el hablante no se implique’ y
señaláis que sin embargo el uso de SER es
obligatorio… No entiendo la objeción, ya que lo que
decís está perfectamente en la línea del fragmento
de la ‘Gramática comunicativa…’ que citáis.
Intentando entender vuestro razonamiento, llego a
la conclusión de que en vuestro texto debe haber un
error. Igual sobra un ‘no’ o falta una palabra.
Pero puede que sea yo el que no entiendo algo
elemental, como sucede a veces, en las discusiones
que a uno le apasionan demasiado.) Desde mi punto
de vista, el contenido de este enunciado en
relación con lo extralingüístico se refiere a algo
en lo que el enunciador está implicado en primera
persona, y muy implicado. Sin embargo, en el nivel
metalingüístico (nivel en el que con la lengua
habla de lo que dice), el enunciador escoge SER,
fuertemente obligado por la lengua ya que el
predicado es un predicado nominal (‘la persona más
inteligente de este mundo’). Como bien señalan
Silvia y Pilar, con los predicados nominales lo
normal es que se use SER. (De forma que aquí no
cabe la alternancia, pero por motivos sintácticos,
y entiendo menos la objeción, porque estabais
hablando del ‘adjetivo inteligente’ y aquí aparece
un sustantivo. Además, ya os señalé en mi anterior
mensaje que no son nada inconcebibles ciertos usos
de ‘inteligente’ con ESTAR.) ¿Por qué SER? Porque
lo que se está haciendo es clasificar a través de
un juicio de equivalencia. Para que la
clasificación tenga un mínimo de validez tiene que
presentarse como algo que todo el mundo puede
reconocer / identificar. De ahí el uso de SER. El
uso de SER ayuda aquí al enunciador a ‘imponer’ su
punto de vista, como si dijera: ‘esto lo ve todo
el mundo, no es algo que digo yo desde mi propia
subjetividad’. (Naturalmente, esto no significa
que en el mundo extralingüístico, los demás tengan
que estar de acuerdo. (¡¿Cuántas veces, en las
discusiones, decimos cosas como ‘Sabes
perfectamente que…’ aun cuando no sabemos si el
otro sabe?! Son meras estrategias.) Es decir que,
en cierto sentido, con este operador
metalingüístico el enunciador se esconde tras sus
palabras, para conferir más perentoriedad a lo que
dice, operación metalingüística frecuentísima.
Así sucede, por ejemplo, con la oposición TENER
QUE / DEBER (No entro en lo del ‘deber moral’ o
‘deber material’. Desde mi punto de vista, la moral
no es un criterio lingüístico.) Con TENER QUE el
enunciador presenta lo que dice como basado en
datos de la situación, ajenos a él. Como si dijera
‘no lo digo yo, son los datos objetivos’. Con
DEBER, se reconoce a sí mismo como responsable de
lo que dice (‘es mi opinión, lo digo yo’). Esto
hace que lo que se expresa con TENER QUE tenga la
apariencia de algo más perentorio o más ineludible.
Sin embargo, se trata, a pesar de todo, de
valoraciones o apreciaciones del enunciador. En
última instancia el único responsable de lo que
dice el enunciador es él mismo, y éste es un dato
que no se puede cambiar. En algunos casos, se hace
cargo de lo que dice, relativizando o matizando así
su punto de vista. En otros no, al revés, se
esconde tras sus palabras, oculta su
responsabilidad. Según el tipo de predicado, según
los datos del contexto, tendremos efectos
expresivos diferentes.
En el otro ejemplo de Silvia y Pilar (‘No es que
Juan esté tonto, es que es tonto’) ocurre algo
similar. Lo que nos dice el enunciador es algo así
como ‘no soy yo el que lo considera tonto o dice
que sea tonto [de ahí el uso de ESTAR con
negación], es algo que todos pueden ver [de ahí el
uso de SER]’. O sea que, desde el punto de vista
metalingüístico, en este ejemplo el enunciador
desecha un uso de ESTAR porque sería demasiado
subjetivo y parecería un dato secundario, en favor
de un uso de SER para conferir la máxima
perentoriedad a lo que está diciendo. (Claro que la
implicación del enunciador en el nivel de los
contenidos proposicionales es enorme, pero ésa es
otra cuestión.)
Con un programa de concordancias he hecho una
pequeña búsqueda de usos de SER y ESTAR en un
corpus de limitadas dimensiones. Para cada uno de
estos dos verbos, me he limitado a analizar los
primeros 1736 casos que me presentaba el programa.
Surgen algunas observaciones.
a. Volviendo a la cuestión de la didactización y
de qué presentación de este problema es más
adecuada para nuestras clases. Lo primero que salta
a la vista al analizar los resultados, es que si
nos limitamos a un lenguaje periodístico en un
sentido amplio (es decir, que incluya todo tipo de
textos que suelen aparecer en la prensa escrita
como, por ejemplo, textos de opinión), los usos
problemáticos son escasos. La mayor parte de los
usos que encontramos son usos fuertemente
condicionados por razones sintácticas (por ejemplo,
usos de la pasiva, que, dicho sea de paso, es más
frecuente de lo que uno pudiera pensar, aun en las
novelas) o por categorías de palabras (participios
con ESTAR —excepto los de las construcciones
pasivas—, adjetivos en –BLE o en -OR con SER,
etc.), o por cuestiones nociofuncionales. Los usos
que plantean más problemas suelen aparecer más bien
en contextos donde el peso de la interacción es
mayor: cartas informales, diálogos de todo tipo,
pero más en los informales, literatura, etc. Sin
perjuicio de que estos datos puedan explicarse,
esta constatación me lleva a preguntarme si, por lo
menos en los niveles iniciales, no deberíamos
escoger nuestra manera de presentar el problema
SER/ESTAR según los objetivos del público al que
nos dirigimos. Si damos clase a un grupo de
personas que tenderán a usar el español en
situaciones formales, o en informes escritos, puede
que un enfoque que haga más hincapié en la
distribución sintáctica, combinado con un enfoque
nociofuncional como el que aparece en la ‘Gramática
comunicativa…’ sea suficiente. Lo importante, en
este caso, sería no dar generalizaciones que por
exceso de esquematización no reflejan el
funcionamiento del sistema y que pueden comprometer
cualquier proceso de adquisición. Pero me quedo con
la duda, porque algún uso problemático sí aparece,
como veremos en el párrafo siguiente.
b. En contradicción parcial con lo que acabo de
decir en el párrafo anterior: los usos
problemáticos. En la misma búsqueda he encontrado
numerosos usos de construcciones del tipo ‘El
comité estará presidido por …’ o ‘El presidente
estará asesorado en todo momento por un equipo de
expertos…’. Dichas construcciones se mueven más
bien por la línea de la pasiva y pueden plantear
problemas en un enfoque que haga más hincapié en la
distribución sintáctica. Ahora bien, esos
enunciados se acercan más a los predicados
‘imperfectivos’, por lo menos siguiendo la
presentación de Gili Gaya (‘No se trata de
duración mayor o menor, sino de que la atención se
proyecte hacia el final del acto [perfectivos —
puntualización mía], o lo considere en su
transcurso [imperfectivos —nota mía]’.) ¿Cómo se
conjuga esta ‘pasiva’ con ESTAR con la hipótesis de
los predicados perfectivos con ESTAR? ¿Sería
realmente comprensible o más comprensible este
enfoque para nuestros alumnos?
Por último, me gustaría comentar un par de puntos
más de la intervención ‘Con otras palabras’ de
Silvia y Pilar, sin volver a entrar en la discusión
sobre la concepción que tenemos de SER/ESTAR, que
ya he comentado.
1. Decís en vuestro mensaje que ‘el hecho de que
existan datos que no se ajusten a nuestras
generalizaciones no nos ha de llevar a modificar
nuestras hipótesis de forma que esos datos
'extravagantes' se conviertan en el punto central
sobre el que edifiquemos nuestra propuesta.’ Dicho
así, esto me parece peligrosísimo y tal vez debamos
sentirnos aliviados al pensar que os dedicáis a la
lingüística y no a la medicina o a la ingeniería.
¿Queréis decir que si una teoría que aspira a
describir / dar cuenta de unos hechos no los
refleja, peor para los hechos, la teoría no se
cambia? Por esa línea la Tierra seguiría siendo
plana, el centro del universo, etc. ¿No creéis que
primero hay que valorar atentamente la entidad y el
alcance de esos datos que vosotras llamáis
extravagantes porque no se ajustan con la teoría?
El caso planteado al principio de este debate,
(‘soy con ustedes’…etc.) puede que sea un dato
extravagante que no debemos poner en el centro de
todo. Pero hay otros datos que no pueden
considerarse extravagantes (a no ser que nos
empeñemos a toda costa en decir que sólo hay una
explicación que vale y es la nuestra), como el
hecho de que se encuentran usos de ESTAR con muchos
de los adjetivos que según vosotras van sólo con
SER; o el hecho de que cuando alguien que lleva
diez años fuera de España dice ‘En España la fruta
está buenísima’, no se está refiriendo a ninguna
situación concreta y no está planteando lo que dice
como algo con límites temporales, sino simplemente
respaldando lo que dice con su experiencia
personal; o el hecho de que en ‘Es ciego, pero no
está ciego’ tampoco hay referencia a ninguna
situación concreta ni ningún límite temporal; etc.
Esos datos, supuestamente extravagantes, dejan de
serlo cuando son tantos. Y habría muchos más que
mencionar. Por otro lado, una reflexión rigurosa
puede limitar, tal vez, y en algunos casos, el
alcance de un dato, pero no debe olvidar que en ese
dato podría estar la clave de todo, o que ese dato
podría ofrecer una nueva perspectiva de lectura.
Con frecuencia, las excepciones no son más que la
evidencia de que no hemos entendido o hemos
enfocado mal el problema. Lo que no quita que pueda
haber excepciones que son restos de etapas
anteriores por las que ha pasado el sistema. Pero
de ahí a tratar como marginal todo lo que nos
incomoda, me parece peligroso.
2. Tengo la sensación de que vosotras mismas os
confundís un poco al expresar vuestras ideas.
¿Estáis seguras de que ‘predicado de individuo’ y
‘predicado de estadio’ son lo mismo que
‘perfectivo’ y ‘no perfectivo’(es lo que parece
deducirse de vuestras intervenciones, pero no queda
muy claro) y que eso puede parafrasearse como
‘permanente’ y ‘transitorio’? Cuando en el ‘Curso
superior de Sintaxis española’, D. Samuel Gili Gaya
(Barcelona, Bibliograf, 1961 (1979), págs. 60-65)
recordaba la hipótesis de Hanssen (1913) sobre el
carácter ‘imperfectivo de las frases con SER y el
perfectivo de las construidas con ESTAR’, la
recordaba en contraposición con la idea de
‘permanente’ y ‘transitorio’.
También veo algunas contradicciones. Por un lado
decís que la cultura no tiene que ver y luego usáis
la cultura para justificar ciertos datos (los
ejemplos con el adjetivo ‘joven’). Además, este
adjetivo puede encontrarse tanto con SER como con
ESTAR. Entiendo que puede haber una doble
perspectiva, aun desde vuestro punto de vista, pero
eso en vuestro escrito no queda claro.
‘No podemos contar con la intuición del aprendiz’,
decís. Bien, pero ese aprendiz es un hablante de
otra lengua, y hay mecanismos que, si bien se
manifiestan de maneras diferentes en cada lengua,
son universales. A mí me parece que sí podemos
guiar al aprendiz para que vaya formándose una
conciencia lingüística en español. De acuerdo con
lo de que no tiene por qué saber de gramática.
(Pero vuestra hipótesis me parece muy difícil de
entender para quien no sabe de gramática.) Pero
luego, si entiendo bien vuestro texto, sugerís que
se adopte un enfoque que contempla una reflexión
sobre el léxico frente a uno que presenta listados
de combinaciones (concordancias). Esto está en
aparente contradicción con lo anterior (no podemos
contar con la intuición…, el alumno no tiene por
qué saber de gramática), si bien a mí personalmente
me parece correcto. Si se pretende que el alumno
adquiera la lengua y no se quede en el nivel del
aprendizaje, parece útil la reflexión. Ahora, no
entiendo cómo en este marco parece que sugerís que
el profesor se desentienda del enfoque gramatical
(‘esto no obsta para que el profesor se
desentienda…’) para entender mejor los datos
(‘aunque sólo sea para que él mismo entienda…’).
Supongo que aquí también se os debe haber saltado
alguna parte de vuestro texto.
Espero que estas reflexiones, que son más dudas que
propuestas, puedan servir para enriquecer la
reflexión colectiva. Algunas de ellas aparecen en
el artículo que estoy terminando en este momento
para las Actas del último Congreso de ASELE.
(La nota algo crítica, irónica o polémica que puede
haber adquirido el texto de mis dos intervenciones
en algún momento se refiere únicamente a las ideas
expresadas —en tanto que objeto de discusión—, y
no debe interpretarse como falta de respeto hacia
las personas —fuera del ámbito de un debate más o
menos acalorado. Se debe, sobre todo, al
apasionamiento por el tema y a las ganas de
mantener una discusión franca, abierta, directa.)
Un saludo a todos.
Francisco Matte Bon
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Autor: Francisco Matte Bon |
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Título: Sobre SER y ESTAR |
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Fecha y hora:
lunes, 03 de mayo de 1999, 15:44 h |
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Muchas son las observaciones que caben aquí
en relación con lo que se ha venido diciendo
sobre la oposición SER/ESTAR. Desgraciadamente,
no dispongo del tiempo necesario para
desarrollarlas todas. Limito, pues, mi intervención
a algunos puntos, a ver si pueden contribuir en
algo a este debate. Me referiré esencialmente a
diferentes cuestiones planteadas por Pilar y Silvia.
Premisa: Por mi parte, quiero aclarar que no
pretendo demostrar nada. Como mucho, puedo
aportar algunos elementos para la reflexión. Eso
es todo. Lo demás ni siquiera me interesaría: no
me interesa ni tengo tiempo para intentar demostrar
que los demás se equivocan. Me interesa más
entender cómo funcionan SER y ESTAR. Y no me
identifico tanto con lo que he aprendido o leído, o
las conclusiones a las que he llegado, como
para no poder ponerlo todo en tela de juicio. Desde
mi punto de vista, la única actitud rigurosa y
científica es la de quien está dispuesto a replantearse
cosas y dudar. Entiendo que hay seguridades
recibidas que es más cómodo volver a proponer,
o reformular con nuevos nombres.
Las brutalidades cometidas a lo largo de la historia
en nombre de las seguridades recibidas
están ahí y hablan solas.
1. No entiendo lo que queréis decir, Silvia y Pilar,
con lo de que ‘el ‘tradicional reparto’ que se ha
hecho de los usos de ser y estar basado en el
predicado supone uno de los motivos de estudio
más recurrentes hoy en día dentro de la gramática
generativa, no solo para lenguas como el
español’: ¿queréis decir que es un planteamiento
muy criticado? ¿Os referís al hecho de que
muchos siguen esta idea? ¿Es éste un argumento
para convencer al lector de las ventajas de dicho
planteamiento? Desde mi punto de vista, este
dato en sí no aporta nada. No demuestra ni que
se trata de un buen enfoque ni que debe ser
combatido. Las masas a veces se equivocan
y llegan a cimas inimaginables de barbarie y la
Historia lo demuestra claramente, y otras
veces obran con cordura. Lo mismo ocurre con
las instituciones. Otra cosa es la Ciencia oficial,
que por principio se opone a cualquier movimiento
o idea que pueda sembrar la duda sobre sus
seguridades, desplegando ejércitos de cruzados
en su lucha contra cualquier herejía (y deja así
de ser ciencia). Bien sabemos que cuando
Galileo se enfrentó con todos porque afirmaba
que el mundo se movía, o cuando Colón fue a ver
a los Reyes Católicos para decirles que el mundo
era redondo tuvieron que enfrentarse con la
academia, el poder, y la ciencia toda. La Historia
de la humanidad es una historia de errores de
la Ciencia oficial que cometió todo tipo de
atrocidades para no tener que replantearse
nada, no perder su poder, no reflexionar
honestamente.
En el modesto contexto que nos ocupa aquí,
estas palabras no deben interpretarse
como una falta de respeto hacia los que
escribieron la historia de la lingüística. Nada
más lejos de mi intención. Al revés, los
admiro y respeto tanto que no puedo permitirme
el lujo de quedarme en sus ideas. Ninguno
de ellos lo habría hecho. Y por eso fueron los
protagonistas de la historia de la lingüística,
cada uno de ellos con sus aportaciones, basadas
siempre en la idea de no quedarse
conformes con lo que habían hecho sus
antecesores.
2. Por otro lado, y antes de abordar el problema
de la oposición SER / ESTAR propiamente
dicho, cabe preguntarse qué se entiende
por gramática. Decís, Pilar y Silvia, que
pretendéis ‘explicar que la distinción ser/estar
queda codificada en la gramática y no
depende de la implicación del hablante’. ¿Es
que los hablantes no aprovechan los recursos
que pone a su disposición la lengua, es decir,
la gramática, para expresar sus puntos de
vista y actitudes? Me da la sensación de que
con lo de ‘implicación del hablante’ entendéis
algo así como ‘vago, inexplicable, sometido
exclusivamente a los datos del contexto que
serían inexplicables’. Personalmente, considero
que, como muchos otros fenómenos en la
lengua, éste también está muy fuertemente
codificado, y que los contextos son explicables
y analizables. La gramática (en el sentido de
‘descripción autoexplicativa’ que damos del
funcionamiento del sistema) tiene que
proporcionarnos explicaciones que permitan
dar cuenta luego de los diferentes efectos
expresivos (implicaturas) que se dan en cada
contexto, pero sin confundir el sistema con el
contexto. En este sentido, es correcta la
aspiración a dar cuenta de los mecanismos
esenciales. El hecho de que en la 'Gramática
comunicativa del español' (al no disponer
de cursiva ni de subrayado, adopto esta forma
para marcar los títulos) haya dado una lista
de efectos expresivos por la vía nociofuncional
es criticable, soy el primero en reconocerlo, y
se debe esencialmente a un problema
estratégico. La oposición en cuestión es
tremendamente abstracta (en la 'Gramática...'
sólo puse una pequeña parte de lo que veo y
he podido observar a este respecto) por lo
que limitarse a los aspectos esenciales hubiera
sido casi inútil para la mayor parte de los
lectores, porque el resultado no hubiera sido
fácilmente descodificable. Ahora bien, si en
lugar de problematizar la cuestión en el aula
se aborda por contextos nociofuncionales y a
medida que éstos vayan apareciendo en
clase, una buena parte de los usos queda más
o menos resuelta. Es lo que dice Concha
Moreno: empezar por los aspectos menos
problemáticos.
(Más adelante en este escrito apuntaré a
algunos de los aspectos del problema de los
que no me había percatado cuando escribí la
'Gramática comunicativa...', algunas
conclusiones (que no dejan de ser provisionales)
a las que he llegado en esta estapa.)
3. Por la línea de lo que acabo de apuntar,
cabe llamar la atención sobre el hecho de
que hablar de grado de implicación del hablante
no equivale en absoluto a decir que cualquier
cosa vale, igual que 'comunicativo' no significa
'simpático' ni implica que ya no deba hablarse
de gramática en clase. (Lamentablemente, hay
en nuestro ámbito profesional una serie de
actitudes superficiales que no hacen más que
confundir a algunos profesores, y que no
debemos dejar de combatir de la manera más
enérgica posible.)
Pero si 'implicación del hablante' no significa
‘cualquier cosa vale’, entonces no entiendo
el siguiente párrafo de vuestro escrito:
‘Hemos de observar, en contra de lo asumido
desde una perspectiva que haga de la
implicación del hablante el centro de esta
distinción, que los adjetivos que siempre se
combinan con ser (adjetivos de individuo) o
los que siempre se combinan con estar
(adjetivos de estadio) no pueden recibir
una explicación desde esta perspectiva, ya
que estos predicados no permiten la elección
por parte del hablante de uno u otro verbo. En
el caso de los adjetivos que admiten tanto ser
como estar la distinción tampoco parece
relacionada con este hecho. De esta forma,
desde una perspectiva como ésta se podría
interpretar que cuando una madre dice en la
boda de su hija ‘La novia está guapísima’ se
implica más que cuando dice ‘La novia es
guapísima’; sin embargo hemos de observar
que en el primer caso se podría decir ‘La novia
está guapísima, a pesar de que es bastante fea’,
mientras que esto no sucede cuando el adjetivo
se combina con ser (*La novia es guapísima a
pesar de ser bastante fea), lo que recibe una
explicación natural desde el punto de vista que
adoptamos aquí.’
¡Claro que no se puede decir ‘es guapísima,
a pesar de ser bastante fea’ puesto que los
dos predicados están presentados con el
mismo operador (SER) y se contradicen! Hablar
de la actitud del enunciador no es equivalente
de ‘cualquier cosa vale’. Nadie ha dicho que
se admitan las contradicciones. Pero esto no
demuestra la bondad de una explicación
frente al error de otra. Demuestra un simple
error de razonamiento. Ahora bien, a mí me
parece que el que dice ‘¡Qué guapa está la
novia!’ o ‘Está guapísima’ (porque lo de ‘La novia
está guapísima’ plantea otros problemas
que no vienen al caso aquí) está hablando de
la situación concreta, expresando una
valoración sobre lo que ve, y por tanto sí se
implica más en esa situación. Esto no significa
que con SER no haya valoración
subjetiva. Simplemente, dicha valoración
se mueve en otro nivel.
4. En relación con lo siguiente: ‘Por otra parte
Luján supone que existe una ‘sinonimia
parcial’ entre ser y estar limitada por los
límites temporales que distinguen entre un
predicado de estadio y un predicado de
individuo. A partir de esta parcial sinonimia
observa que, mientras que ser feliz /ser
gordo implica estar feliz /estar gordo no
sucede lo contrario, es decir, estar feliz /estar
gordo no implica en modo alguno ser feliz /ser
gordo. Algo similar ocurre con el par mínimo
que señalaba Agustín: estar loco / ser un
loco, de forma que ser un loco implica
necesariamente estar loco, mientras que se
puede estar loco sin ser un loco.’
hay que notar que hablando de una persona
encerrada en un manicomio puede decirse ‘Es
loco pero no está loco’; hablando de un
invidente puede decirse ‘es ciego pero no
está ciego’; hablando de un gordo puede
decirse ‘es gordo pero no está gordo’, hablando
de algo que se come o bebe puede decirse
‘es bueno, pero no está bueno’. (Todos estos
ejemplos proceden de usos reales escuchados
por mí en diferentes situaciones. Las
intenciones con las que se profirió cada uno
de estos enunciados eran diferentes. Pero
eso son implicaturas.) Si se consideran sólo
los datos objetivos no se puede llegar a dar
cuenta de este microsistema ni de muchos
otros… Ser loco no implica estar loco sino
por un razonamiento cuyo supuesto fundamental
es por lo menos dudoso (que SER se
refiera a algo que dura más que ESTAR) y
con una lógica que no es la de la lengua ni
de la mente humana. Pero aquí se cae en algo
muy angustioso (la falta de seguridades, y el
hecho de que nuestra mente no es sólo lógica
aristotélica y que incluso no podría funcionar
sin ciertos ‘errores de razonamiento’) a lo que
me referiré, si bien muy brevemente, más
adelante. Y hablando de la misma novia
puede decirse ‘Es guapa pero no está
guapa’ y también ‘Es guapa y está guapa’.
Aquí la diferencia puede tener que ver con
lo que decís vosotras. En otros casos, como
en el de ‘Es ciego, pero no está ciego’, lo
dudo.
5. Tengo muchas dudas sobre algunos de
los juicios de agramaticalidad a los que os
referís, Silvia y Pilar, en vuestra intervención.
Así en ‘La novia es guapísima a pesar de ser
bastante fea’ me pregunto si el problema no
tiene que ver con algo que no depende de la
gramática. Este enunciado podría ser interpretable
por la vía de la implicatura, con datos
contextuales claros. En ‘Los soldados llegaron
inteligentes’ el problema tiene más que ver
con el hecho de que no se digan fácilmente
cosas así, pero se puede imaginar un contexto
en el que se hiciera referencia a un largo
viaje con muchas peripecias que transforman
a las personas, en el que apareciera un
sujeto del que se dijera que cuando emprendió
el viaje era tonto y que llegó inteligente al
final del viaje. O en un contexto como ‘¿Qué le
habéis hecho para cambiarlo así? Os
mandamos (a) un idiota, y nos habéis devuelto
un genio’ podría contestarse con ‘no, a nosotros
ya nos llegó inteligente’. Cosas como ‘has
vuelto un poco tonto’ o ‘¡qué listo se ha vuelto
mi niño!’ son perfectamente concebibles.
(En el primer caso, puede alegarse que el
enunciado se mueve por la línea de
ESTAR, lo que tendería a confirmar vuestra
hipótesis. Pero en el segundo, no). Y en
inglés, ¿estáis seguras de que no puede
darse ‘He read himself blind’? A mí me
parece que sí.
6. En relación con el problema de ‘inteligentar’
habría mucho que decir. Por un lado, es
verdad que este verbo no sólo no existe,
sino que además suena fatal. Pero no
parecen tan inconcebibles (si bien tampoco
existen) ‘eninteligentar’ e ‘inteligentizar’. Por
otro lado, tampoco pueden formarse verbos
así con adjetivos que sí admiten ESTAR,
como ‘feliz’ y ‘guapa’. ‘Redondo’ suele ir
con SER pero existe ‘redondear’. ‘Eterno’
suele ir con SER pero existe ‘eternizar’, y
hay más…Vosotras mismas citáis el caso
de ‘ensanchar’ cuando acabáis de decir
que estos verbos sólo pueden formarse a
partir de ‘adjetivos que denoten predicados
de estadio’. ¿Queréis decir que ‘ancho’ sólo
se usa con ESTAR? Todo esto tiene que
ver con léxico y gramática a la vez.
7. Me parece que en vuestros planteamientos
hay un problema de fondo: me de la
sensación de que analizáis una lengua
inventada en laboratorio y no la realidad. Esto
tiene graves inconvenientes. En primer lugar
, los hablantes, aun nativos, no siempre
somos conscientes de lo que decimos en
la realidad. Llevo veinte años analizando
lengua y descubirendo que muchos fenómenos
descritos en los trabajos de gramática
teórica no se dan en la realidad, o bien
se dan de maneras distintas, o con implicaturas
que no sospechábamos. ¿Algún ejemplo?
Pues un sintagma como ‘el libro mío’, que
tantas gramáticas y tantos estudios dan por
bueno. (Véase J. Alcina Franch, J. M. Blecua,
'Gramática española', Barcelona, Ariel,
1975 y 1983, pág. 618; E. Alarcos LLorach,
'Gramática de la lengua española', Madrid,
Espasa Calpe, 1994, págs. 94-97; Don
Samuel Gili Gaya da una descripción análoga,
si bien evita los ejemplos artificiales —cfr.
'Curso Superior de Sintaxis española',
Barcelona, Bibliograf, ed. de 1961 (1979),
pág. 220—; el 'Esbozo...' no aborda el
problema sino de manera indirecta.) Empecé
a buscar usos reales (espontáneos) a
principios de los años ochenta. Sólo he
encontrado un uso en una novela de Vargas
Llosa. Me parece que era 'La tía Julia y
el escribidor'. Sí he encontrado a muchas
personas que aseguraban usar sintagmas
análogos en determinadas situaciones,
pero luego, observando a las mismas
personas en la realidad, no he pillado
un sólo uso. Por eso sólo doy por buenos
los usos espontáneos. Por lo menos
para intentar entender cómo funciona el
sistema, y si bien puedo imaginar algún
caso especial en el que tal vez pudiera
aparecer un sintagma análogo. ¿Otro ejemplo?
La famosa frase ‘La casa es bonita’
(ejemplo sugerido por Lourdes Miquel y
Neus Sans hace algunos años, y aprovechado
por ellas mismas en muchos seminarios
de formación de profesores). La mayor
parte de los hablantes ingenuamente
parafrasean esta oración más o menos así:
‘una casa de la que estamos hablando o
de la que ya hemos hablado es bonita, es
decir, me gusta’) al convertirse en
enunciado (uso concreto en un contexto
específico) requiere un salto a otro nivel
de discurso (por ejemplo, ‘la casa es
bonita, ¿cuándo podemos firmar el
contrato?’ o, ‘la casa es bonita, me la quedo’),
con la consiguiente ruptura de la cohesión
discursiva que esto supone, o bien
dispara una implicatura: hay un problema
en algo (por ejemplo: ‘la casa es bonita
pero es demasiado cara’ o ‘la casa es
bonita, pero está demasiado lejos’, etc.). Y
si ese problema (introducido por el ‘pero’
de estos ejemplos) no se formula explícitamente,
la reacción del interlocutor suele ser ‘entonces,
¿cuál es el problema?’ o ‘¿pero…?’. Todo
esto tiene una explicación (implicatura debida
a la ruptura de una regla básica del español
que nos obliga a tematizar el sujeto
borrándolo cuando ya ha aparecido) ,
pero para poder llegar a dicha explicación
hay que haber notado el problema previamente.
(En mis exámenes y mis clases —de lingüística
española, no me refiero a cursos generales
de lengua— ésas son preguntas recurrentes:
¿Por qué no se da habitualmente el sintagma
‘el libro mío’, teóricamente posible? ¿Qué
pasa en el ejemplo ‘la casa es bonita’?) El
resultado de esos planteamientos que no
parten de la realidad es una descripción gramatical
de una lengua sobre cuya existencia tengo
serias dudas.
Pero volvamos a nuestro caso concreto:
SER/ESTAR. Afirmáis en vuestro escrito lo
siguiente: ‘La confusión puede producirse
cuando hablamos de aquellos adjetivos que
pueden aparecer con las dos cópulas; en primer
lugar hemos de señalar que un gran número de
estos adjetivos posee un significado diferente
dependiendo de que se interprete como un predicado
de estadio o como un predicado de individuo;
de esta manera, un adjetivo como flojo puede
insertarse en la sintaxis de cualquiera de las
dos formas y se interpretará de una manera u
otra dependiendo del resto de la oración, de
forma que si decimos Este trabajo es
demasiado flojo como para publicarlo interpretamos
el adjetivo como un predicado de individuo,
mientras que en una oración como La cuerda
está demasiado floja, deberíamos tensarla
un poco más, lo interpretamos necesariamente
como un predicado de estadio.’
No entiendo bien lo que queréis decir... Claro
que hay interpretaciones diferentes, puesto
que en un caso tenemos SER y en el otro
ESTAR. La sensación que saco al leer esto
es que el adjetivo ‘flojo’ adquiere sentidos
distintos con SER o con ESTAR. Con SER
significaría algo así como 'de mala calidad'
y con ESTAR algo parecido a 'poco tenso'.
¿Significa esto que no daríais como posible
una frase como ‘Este trabajo está muy flojo’
(Ignoremos aquí el problema de la tematización
del sujeto, necesaria en la mayor parte de los
contextos reales en los que esta frase pudiera
pasar a ser enunciado, y concentrémonos
en la oposición SER/ESTAR)? Os lo pregunto,
porque me parece que si le pregunto a un
compañero que está corrigiendo unos
exámenes escritos algo así como ‘¿Qué tal
el examen de Javier?’ sería perfectamente
plausible una respuesta como ‘Está flojillo’ o
‘Está bastante flojo.’ Nos hallaríamos ante un
uso de 'flojo' con ESTAR y con una
significación idéntica a la que tenía en vuestro
ejemplo con SER. Aquí no vale pues, la
hipótesis del cambio de significado. Y habría
que aclarar mejor lo del ‘predicado de
individuo’ frente al ‘predicado de estadio’,
puesto que el trabajo sigue siendo el mismo
y no puede cambiar. El examen ya está hecho,
y salvo que haya corrupción de los miembros
del tribunal (pero esto rebasa los límites de la
gramática) así se quedará. (Tal vez el análisis
de ejemplos procedentes de la realidad pudiera
evitar estas ambigüedades.)
Por otra parte, no es imposible imaginar
contextos en los que se utilice el mismo adjetivo
‘flojo’ con SER y con un sentido análogo al
que adquiere en vuestro ejemplo de la cuerda.
Si digo esto es porque lo he observado en los
usos espontáneos. Yo también creía que el
adjetivo significaba cosas distintas y punto, pero
la realidad me ha desmentido y he tendio que
desechar esta hipótesis. Hay pocos casos
así. El hecho de que el adjetivo se interprete
de maneras distintas depende de la conjunción
de varios factores y la oposición SER/ESTAR
es sólo uno entre muchos. Los demás datos
contextuales infuyen en gran medida en la
interpretación que damos: por ejemplo, el
hecho de que en un caso estemos hablando de
una cuerda y en el otro de un trabajo escrito. El
trabajo escrito no puede ser o estar 'flojo' en el
mismo sentido que la cuerda. Sí puede haber
contextos en los que el adjetivo 'flojo' se utilice
referido a una cuerda con un sentido análogo al
que adquiere en el ejemplo del examen, es
decir, 'de un nivel insuficiente', 'de poca calidad'.
8. En relación con el punto anterior, creo que
una parte del problema podría tener que ver
con la falta de definición de algunos términos.
Es frecuente que utilicemos términos que no
hemos definido claramente. Yo mismo caigo
con frecuencia en este error. Tal vez ocurra
esto en la 'Gramática comunicativa...' cuando
me refiero a la implicación del hablante en
lo que dice. En vuestro escrito no me parece
que expliquéis muy claramente lo que
significan las expresiones ‘predicado de
individuo’ y ‘predicado de estadio’ y las
implicaciones de este modelo. Sí, ofrecéis una
breve explicación, pero da la sensación de
que se ha rebautizado lo que venía en todas
las gramáticas. Ambas expresiones son muy
pulcras y suenan muy bien, muy científicas,
rigurosas, modernas y técnicas, pero ¿hasta
qué punto se trata de conceptos nuevos y
hasta qué punto non son nuevas maneras de
nombrar lo mismo o refritos de lo mismo?
(pido perdón por la irreverencia de esta
última expresión. La crítica que conlleva no
va dirigida a vosotras, sino a cierta actitud
frecuente en lingüística cuando se afrontan
cuestiones como SER / ESTAR o
SUBJUNTIVO / INDICATIVO.) La necesidad
de definiciones se hace mucho más urgente
cuando se manejan conceptos parecidos a
los que se utilizaban antes o desde otras
perspectivas. Cuando los conceptos son
distintos es más fácil que el lector emprenda
un esfuerzo por imaginar lo que se quiere
decir.
También echo en falta una explicación de lo
que queréis decir al plantear como análoga
a la que nos ocupa la oposición perfectivo
/ imperfectivo. (Con respecto a esta última
oposición, me pregunto si es lícito utilizarla
en gramática española. Tengo serias dudas,
por diferentes razones que no es pertinente
explicar aquí.)
9. Son realmente pocos los adjetivos que
no admiten en algunos casos el uso con
ambos verbos, a pesar de las tendencias
a las que os referís en vuestra intervención.
Es verdad que hay adjetivos que aparecen
más a menudo, o casi siempre con SER
(cuidadoso, capaz, mortal, redondo,
cuadrado, triangular, etc. así como todos
los adjetivos en –BLE —comprensible,
traducible, explicable, deducible,
presentable, etc.—), y otros que prefieren
ESTAR (muchos participios pasados, etc.).
Sin embargo, en la mayor parte de los casos
pueden encontrarse contextos en los que
aquéllos se usan con ESTAR y éstos, con
SER: ‘Este balón está cuadrado.’, o ‘¡Qué
inteligente está!’.
Se necesita pues una explicación que dé
cuenta de esos usos.
10. Volviendo a la oposición ‘predicado de
individuo’ / ‘predicado de estadio’, algunas dudas:
a. el que dice ‘Soy presidente de...’ o ‘Soy jefe
de estudios de...’, ¿está condenado a serlo
de por vida? ¿Tiene la característica aludida
como algo tan íntimamente relacionado con
su persona? ¿Por qué, entonces, según con
quién y en qué contextos, la misma persona
dice a veces ‘Soy presidente de...’ y otras
veces, ‘Estoy de presidente de...’?
b. de una persona podemos decir que ES ciega,
ES sorda, ES paralítica, pero también
que ESTÁ ciega, sorda o paralítica. Y,
desgraciadamente, cuando escogemos la
posibilidad con ESTAR, en la mayor parte de
los casos no queremos expresar con ello la
esperanza de que la situación pueda cambiar,
sino que estamos igual de resignados. ¿De
qué depende la elección? ¿Cómo encaja
esto con la hipótesis que defendéis?
c. ¿Cómo explicáis los casos típicos de ‘ESTAR
muerto / vivo / quemado / pulverizado / etc.’?
Entiendo que aquí puede hablarse de situación
actual frente a un antes diferente, lo que
permitiría defender vuestra teoría. Pero me
quedan muchas dudas.
11. ¿Qué hacéis con los ejemplos de alternancia
como ‘Soy casado’ / ‘Estoy casado’? ¿Es menos
feliz o está menos condenada la persona en un
caso que en el otro? Puede que haya diferentes
maneras de concebir el matrimonio, pero esto
aquí tiene muy poco que ver.
Los ejemplos como éstos son muchos: ‘Es
joven / mayor / etc.’ / ‘Está joven / mayor / etc.’
El tiempo pasa para todos de la misma manera...
Con 'joven, mayor, etc.' puede hablarse de
'estadio'. Pero entonces, ¿por qué puede
usarse SER? ¿Qué diferencia hay entre los dos?
¿Y qué pasa con 'casado'?
12. Al leer en el menú de un restaurante ‘Pollo
con patatas’ puedo pedir aclaraciones al
camarero: ‘Oiga, ¿las patatas son fritas?’
(Ejemplo propuesto por unos profesores
en un seminario en Bremen). Luego, al
comerlas y probarlas, puedo exclamar ‘¡Estas
patatas están hervidas, no son/están fritas!’.
Aquí caben otras posibilidades, si bien la
reacción más probable es ésta.
Aquí la hipótesis que presentáis vosotras
sólo encaja a medias y no explica por ejemplo,
por qué en el último caso es más probable ‘están
hervidas’ que ‘son hervidas’.
13. Al hablar de España y de alimentación,
en el extranjero, alguien que lleva varios
años sin ir a España podría proferir algo
como ‘En España la fruta está buenísima.’ Lo
que dice es totalmente distinto de lo que diría
si en lugar de ESTAR empleara SER. ¿Cómo
dar cuenta de esto desde la perspectiva de
los predicados de individuo y de estadio?
14. Conozco personalmente a Manuel Leonetti,
somos amigos, y le tengo un gran aprecio como
lingüista. Sin embargo, las palabras que citáis
de su artículo de 1994 (que desgraciadamente
no he leído) suscitan alguna perplejidad: ‘parece
que la localización espacial de un objeto tiende
a interpretarse siempre como una predicación
transitoria, limitada, relativa, inestable, no
característica, y por tanto, perfectiva’.
Lo que yo he podido observar respecto de estos
usos relacionados con el espacio es que
normalmente la localización espacial se expresa
con ESTAR como muy bien decís vosotras citando
a Manuel Leonetti. Ahora, sobre el hecho de que
concibamos la localización como algo fluctuante,
no sé, tengo mis dudas. Si hablo de dónde está
el coche, tal vez. Pero si me refiero a que París
está en Francia, no tanto.
En la expresión de las coordenadas espaciales
y temporales de sucesos, acontecimientos, etc.
se utiliza SER.
Ahora bien, veamos la cosa desde otra perspectiva.
En las preguntas por la ubicación de algo conocido,
se utiliza normalmente ESTAR: ‘¿En qué parte
de Bélgica está Bruselas?’, ‘¿Dónde está la Plaza
Mayor?’. Sin embargo, cuando la pregunta se
refiere a algo que el enunciador no ha reconocido
o considera raro, aparece a veces SER. (Creo
que es más frecuente entre latinoamericanos, pero
también lo he oído entre españoles de toda la vida.
No dispongo de datos estadísticos. De momento
sólo me he fijado en el tipo de contexto en que
aparecen.) ‘A—Vivo en Zagarolo. B—Y eso, ¿dónde
es? A—Es un pueblo cerca de Roma.’ Es interesante
notar que en estos casos la respuesta va más por
la línea de la definición / explicación que de la
simple localización.
Por otra parte, pueden concebirse usos de
ESTAR en relación con sucesos. Veamos el
caso de una conferencia. El primer dato se
presenta con SER. ‘La conferencia es en el
aula 3.’ Llegamos al aula 3 el día de la
conferencia, a la hora anunciada, y podríamos
encontranos con que no hay nadie, sólo una
persona leyendo, que, al vernos, nos dice: ‘¿Busca
la conferencia? Es / está en el aula 4.’ Es
interesante notar que en este último ejemplo,
aun siendo preferible y más probable el uso de
SER no parece tan inconcebible e insoportable
el de ESTAR.
Todo esto es perfectamente coherente con
el funcionamiento del sistema, como veremos
dentro de poco.
15. La presentación que de este problema
aparece en la 'Gramática comunicativa...'
no me satisface mucho. Presentaré, pues,
aquí el estado actual de mis investigaciones,
que no debe considerarse más que como
mi punto de vista actual sobre el problema,
que podría cambiar en los próximos años
(y espero que así sea). Pido perdón por
presentar mi punto de vista personal, y espero
que esto no se interprete como acto de
presunción por mi parte. Simplemente,
como veo que una parte del debate ha girado
en torno a lo que había en la 'Gramática
comunicativa...', a ver si así puedo aportar
algo nuevo a la reflexión colectiva.
En los últimos años toda mi investigación
ha ido dirigida a la búsqueda de los
parámetros fundamentales que mejor permiten
dar cuenta de manera coherente de los
diferentes microsistemas que componen un
idioma, y a la comprensión de los mecanismos
lógicos que gobiernan la lengua. En parte,
esto está en la 'Gramática...', pero en esa
obra me limito a utilizar los criterios que he
ido explicitando mejor después. En particular,
he trabajado sobre diferentes aspectos
relacionados con la información (qué información
se presenta como nueva y qué información
se presenta como previamente adquirida, cómo
se relacionan las informaciones entre sí, cómo
se jerarquizan, cómo se negocian, etc.),
sobre el enunciador (toma posición en
lo que dice o no, es explícito o se esconde
tras sus palabras, qué tipos de posturas
adopta, que información metalingüística
proporciona a su interlocutor, etc.) y sobre
el resultado de la interacción de estos dos
ejes, el grado de referencia a lo
extralingüístico (en qué medida lo que
expresamos con la lengua remite a lo
extralingüístico o no).
Esto me ha llevado a analizar diferentes
operadores y microsistemas desde la
perspectiva de las informaciones y la del
enunciador para ver posteriormente hasta
qué punto remitían a lo extralingüístico,
sobre todo en el caso de microsistemas
que todavía se me escapaban, que me
parecía no haber entendido del todo, como
era el caso de la oposición SER / ESTAR.
Hay mecanismos de la lengua que se
explican mejor con respecto al eje de las
informaciones (artículos, orden de las
palabras, muy-mucho / tan-tanto, etc.);
otros se entienden mejor si se analizan
las actitudes del enunciador (un poco /
bastante / muy-mucho / demasiado,
maneras de presentar una cantidad,
también / hasta / además / siquiera / etc.,
tener que / deber, cuestiones relacionadas
con el léxico); por último, hay microsistemas
complejos en los que influyen ambos
criterios. En algunos de sus usos se
impone el uno sobre el otro, en otros,
al revés. Es lo que ocurre con la oposición
SER / ESTAR. Veamos, pues, lo que sucede
con SER y con ESTAR en cada uno de estos
dos ejes.
16. En lo que respecta al enunciador, lo
principal está expresado en la 'Gramática...':
con ESTAR, el enunciador se hace
cargo de lo que dice, es decir que se
reconoce a sí mismo como punto de
origen de lo que dice (‘esto lo digo yo,
es mi opinión’), mientras que con SER
se esconde tras sus palabras, no se
reconoce como responsable de lo que
dice, intenta presentar las cosas como
si se tratara de datos objetivos. Ahora
bien, no debemos olvidar que en cualquier
caso, el único responsable de lo que dice
el enunciador es él mismo. Decir que
alguien ES INTELIGENTE no es describir
un dato objetivo, sino presentar una
valoración nuestra, sobre todo cuando
se utilizan adjetivos como 'inteligente'
que remiten a algo altamente subjetivo.
Al decirlo con SER el enunciador
pretende presentar el dato como universalmente
reconocible, por todo el mundo, como
si no se tratara de una valoración suya.
Por eso los adjetivos en –BLE suelen
usarse con SER.
Reconocerse a sí mismo como único origen
de lo dicho es relativizar, no debemos
olvidarlo. Por este motivo usamos
expresiones como ‘Vamos, digo yo’ o
‘Vamos, creo yo’ después de expresar
nuestra opinión sobre algo, cuando
queremos dejar claro que puede haber
otras opiniones. Así, pues, al hacerse
cargo de lo que expresa con ESTAR,
el enunciador deja la puerta abierta a
otras posibilidades.
Las razones por las que el enunciador deja
clara su responsabilidad pueden ser múltiples.
Estoy hablando de lo que veo, estoy
basando lo que digo en mi experiencia personal,
estoy comparando momentos, estoy
hablando de lo que veo frente a la información
previa que ya tenía, etc.
Los efectos expresivos pueden ser diferentes,
según los contextos, los sujetos y el tipo de
adjetivo utilizado. Al decir ‘En España la fruta
está buenísima’, el enunciador presenta lo que
dice como respaldado por su propia
experiencia, y no como dato objetivo.
17. En lo que respecta a la información quiero
dejar claro que éste es el nivel por el que
más cojea la presentación de la oposición
SER / ESTAR que hay en la 'Gramática...',
ya que casi no se tiene en cuenta. Sobre
este punto diré que con SER se presentan
primeras informaciones, es decir que se
dan datos sobre sujetos con respecto a los
que el interlocutor no dispone casi de
información. Al hablar de mi vecina con
alguien que no la conoce ni sabe nada de
ella, uso SER si quiero presentarle lo que
le digo como información nueva sobre algo
cuyo conocimiento no presupongo, y diré
‘Es gorda, es simpática, etc.’ igual que
diré ‘es profesora de español’ o ‘es argentina’.
Análogamente, el presidente de la
empresa X, al presentarse a alguien con
quien no tiene relación, o a quien acaba de
conocer dirá ‘Soy (el) presidente de...’. Por
el contrario, ESTAR presupone siempre
algún tipo de conocimiento del sujeto del que
se está hablando, así como la aceptación de
su existencia en tanto que dato. La información
presentada con ESTAR es información que se
‘añade’ con respecto a otros datos
preexistentes, sin borrarlos o modificarlos, es
decir, sin replantearlos como objeto de
negociación. Por este motivo, diré ‘está gordo,
delgado, etc.’ de alguien a quien mi interlocutor
ya conoce por lo menos parcialmente, sobre
quien ya tiene datos, y de cuya existencia ya
está informado. El uso de ESTAR sirve, a la
vez para apelar a ese conocimiento del que
el otro ya dispone, como si dijéramos algo
así como ‘esto te lo digo en relación con lo
que tú ya sabes’. Esto no significa que el
otro tenga que conocer perfectamente el
sujeto del que se está hablando. En algunos
casos, el enunciador se contenta con dar
por conocida su existencia, en otros se basa
en algo más. Así, pues, el mismo presidente
de la empresa X, al hablar con alguien que
ya le conoce y sabe cosas de él (por ejemplo,
con un amigo) dirá más bien ‘Estoy de
presidente de...’.
Al localizar en el espacio, solemos hablar de
cosas cuya existencia damos por asumida.
De ahí el uso de ESTAR. Sé que existe una
ciudad que se llama París, cuando digo
París está en Francia. Sin embargo cuando
no se reconoce la cosa de la que se está
hablando, es decir, cuando dicho conocimiento
previo plantea problemas, aparece SER.
(En este sentido, no debemos olvidar que ESTAR
también se opone a HABER (HAY). Este último
sirve para plantear la existencia, es decir, hablar
de cosas por primera vez, y ESTAR para
referirse a cosas cuya existencia ya se conoce.
Por este motivo HABER (HAY) se utiliza con
operadores ‘de primera mención’ como
UN, ALGUN, etc. y ESTAR con operadores
que presuponen el conocimiento como los
nombres propios, los determinantes ‘de
segunda mención’ como EL/LA,
ESTE/ESE/AQUEL, etc.)
‘ES ciego/sordo/loco/etc.’ se usan al presentar
el dato por primera vez, o cuando
hablamos de un sujeto cuyo conocimiento
no se presupone. ESTÁ ciego/sordo/etc.,
cuando se habla de alguien sobre quien
nuestro interlocutor ya tenía algún tipo de
conocimiento. En el caso de SOY / ESTOY
casado también he podido notar que si
estamos respondiendo a las preguntas de un
empleado que va rellenando un impreso, o
presentándonos a alguien que no nos
conoce usaremos más bien el primero, y
cuando hablamos con alguien que ya nos
conoce, en cuyo mundo ya hemos entrado,
uso más bien el segundo.
18. ¿Por qué en ‘Es ciego pero no está
ciego’ damos dos interpretaciones distintas
del adjetivo 'ciego'?
Al decir ‘ES ciego’ el enunciador informa a
su interlocutor de una circunstancia objetiva.
La interpretación más fría y objetiva que
podemos dar del adjetivo 'ciego' es = 'invidente'.
Al añadir ‘no está ciego’, se añade un dato
que no borra el anterior. Es decir que se
está negando el adjetivo 'ciego' referido a
ese sujeto, pero a la vez se está diciendo
que este nuevo dato se añade con
respecto a lo que ya se sabía, sin anular lo
que ya se había dicho. La aparente
contradicción tiene que resolverse por la vía
de la implicatura. Por otro lado, el uso de
ESTAR nos informa del hecho de que la
segunda parte del enunciado tiene un carácter
altamente subjetivo, y está respaldada por
la experiencia / valoración del enunciador.
Se deduce pues que ese segundo uso de
'ciego' tiene un valor diferente y más subjetivo
que no sea incompatible con el dato anterior
(‘es ciego’). Todo esto nos lleva a la única
interpretación posible del conjunto: ‘no ve
pero no es una persona que no se dé
cuenta de lo que ocurre, no es tonto.’
Algo análogo ocurre con ‘Es loco pero no
está loco’, si bien según los datos del
contexto anterior aquí pueden caber más
posibles interpretaciones: ‘está encerrado
en un manicomio, pero se da cuenta de lo
que ocurre a su alrededor’, ‘tiene problemas
mentales, pero no es imposible relacionarse
con él,’ etc.
19. En el ejemplo ‘¿Las patatas son fritas?’
estamos pidiendo una primera información
objetiva. Al decir ‘estas patatas están
hervidas, no son fritas’ estamos expresando
una valoración fruto de nuestra
experiencia (‘están hervidas’) que nos
lleva a modificar el dato previo del que
disponíamos (‘no son fritas’).
20. Todo esto me lleva a una conclusión:
lo que expresamos con SER hace más
hincapié en el dato extralingüístico, lo que
expresamos con ESTAR se mueve más
en el nivel de lo que se dice, pero no remite
tan directamente a lo extralingüístico.
Las sensaciones de ‘predicado
permanente’ o de ‘predicado transitorio’
no son más que efectos expresivos
contextuales. Esta percepción de las
cosas se ve facilitada por un mecanismo
descrito en psicoanálisis (pero cuyo
conocimiento se está aprovechando
cada vez más en diferentes ámbitos
del saber) que tiene que ver con la
lógica con la que funciona nuestra mente,
que nos lleva a simetrizar algunas relaciones.
Así pues, con SER el enunciador se limita
a decir algo así como ‘esto no depende
de mí’ y presenta lo dicho como primera
información sobre el sujeto. Nostros
sacamos una conclusión ilícita que es:
‘si no depende del enunciador, y
además si se trata de primera información
será que es un dato esencial, una propiedad
del sujeto’, aun en casos en los que el
enunciado expresa una valoración
puramente subjetiva como ‘es listo’ o ‘
es simpático’ o ‘es tonto’. Como si se
tratara de propiedades del sujeto y no
de valoraciones nuestras. Por otra parte,
cuando al usar ESTAR el enunciador se
reconoce a sí mismo como origen de lo
que dice, sacamos la conclusión de que
la propiedad expresada no pertenece al
sujeto. Esto, conjugado con el hecho de
que con ESTAR se dan datos que se
añaden a un conocimiento anterior pero
no modifican la información previa, y que
además con ESTAR se relativiza lo
dicho, nos lleva en muchos casos (pero
no en todos, véase el caso de ‘está muerto’)
a la sensación de transitoriedad.
(Sobre estas cuestiones relacionadas con
la Lógica de la mente humana, véase Eric
Rayner, 'Unconscious Logic. An Introduction
to Matte Blanco’s Bi-Logic and its Uses',
Londres, Routledge, 1995, y, los dos libros
principales de I. Matte Blanco, (el iniciador
de esta corriente), 'The Unconscious as
Infinite Sets', Londres, Duckworth, 1975,
nueva ed. Londres, Karnac, 1998 y
'Thinking, Feeling, and Being', Londres,
Routledge. Véase también F. Matte Bon,
‘Lingua, analisi della lingua e bilogica’,
en las actas del coloquio ‘L’antinomia
costitutiva dell’essere. Sviluppi e
prospettive dell’opera di Ignacio Matte
Blanco’, Roma, Franco Angeli, 1999
(en prensa).
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Autor: Manuel Leonetti Jungl |
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Título: 'Ser' y 'estar': propiedades y estados |
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Fecha y hora:
martes, 11 de mayo de 1999, 11:08 h |
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Me siento de alguna manera obligado a intervenir
en el intercambio de mensajes de los últimos días
sobre SER y ESTAR, tanto por la mención de un
trabajo mío sobre el tema como por el deseo de
perfilar mejor algunos puntos.
Del ejemplo originario que dio lugar a las
intervenciones sólo quiero decir que efectivamente
es una fórmula arcaica y no merece la pena que
discutamos sobre él, porque está desligado del
problema general del uso de los dos verbos
copulativos en español actual.
Personalmente, jamás había oído nada semejante a
‘enseguida soy con ustedes’ y para mí es
agramatical. Podría ser interesante, en todo caso,
para tratar la progresiva extensión de los usos de
ESTAR a costa de SER en la historia del español.
Otro asunto que se ha mencionado es el de
si SER y ESTAR tienen usos no copulativos.
Tradicionalmente se dice que sí, y los ejemplos
están recogidos en el mensaje de Concha Moreno. Yo
soy más bien favorable a un análisis unificado que
trate todos los usos como copulativos, en la línea
de las propuestas de Dik y Hengeveld, pero quiero
dejar de lado este punto porque me desviaría de las
cuestiones centrales.
Vamos ahora con el meollo de la cuestión,
que es el siguiente: ¿qué conceptos o qué nociones
nos permiten explicar el funcionamiento de los dos
verbos copulativos en español actual? En sus
intervenciones Silvia y Pilar han presentado un
enfoque, predominante hoy en día en la teoría
gramatical, basado en una distinción de tipo
aspectual (en el sentido de ‘aspecto léxico’). Es
el que yo defiendo, y retoma intuiciones
clásicas bien conocidas por todos. Sin embargo, me
temo que Pilar y Silvia no han conseguido una
presentación lo suficientemente clara y
comprensible de las nociones centrales (teniendo en
cuenta que este foro no está dedicado a debates de
lingüística teórica y que ciertas ideas habrían
requerido una explicación pausada) y han pecado de
rigidez excesiva en algún punto (lo relativo a los
SSPP, a ‘ser joven’, o el uso de los términos
‘perfectivo’ / ‘imperfectivo’, que
muchos hemos empleado, pero que aquí no hacen más
que añadir confusión en este nivel, y que por lo
tanto no voy a mencionar más). Ahora bien, el
objetivo primordial de sus mensajes era el de
insistir sobre el hecho de que la selección de uno
u otro verbo está determinada, en principio, por
criterios gramaticales, y sólo en los casos en que
la sintaxis y la semántica lo permiten pueden
intervenir factores de tipo subjetivo que tienen
que ver con la actitud o con las intenciones del
hablante. A esto volveré más adelante, pero de
momento quiero decir que esta me parece la única
postura adecuada. En otras palabras, la alternancia
no puede describirse como un problema de elección
estilística (aunque en varios casos pueda serlo);
es, ante todo, un problema de sintaxis
y semántica. Sólo después de definirlo en términos
sintácticos y semánticos se puede empezar a hablar
del papel de los hablantes.
En lo que sigue, voy a revisar muchas de las
cuestiones que se han mencionado, y no sé si lo
haré en el orden ideal, pero intentaré ser claro.
Sí os prevengo de que no seré breve.
1. El enfoque de la distinción SER/ESTAR como
una distinción de tipo aspectual no hace más que
elaborar intuiciones clásicas, e intenta explotarlas
para dar cuenta de otros fenómenos gramaticales
(por ejemplo, la interpretación de los llamados
plurales escuetos, ciertos aspectos del orden de
palabras, el comportamiento de los complementos
predicativos), tanto en español como en otras lenguas.
Volver a las intuiciones clásicas
significa volver a los conceptos de ‘permanente’
y ‘transitorio’, notoriamente problemáticos,
especialmente desde el punto de vista pedagógico.
Efectivamente, hay formas más acertadas de plantear
la distinción. Como además quiero evitar los
términos ‘individuo’ y ‘estadio’, que son los que
originalmente acuñó G. Carlson hace veinte años
y pueden resultar oscuros, en adelante hablaré de
PROPIEDADES y ESTADOS (para referirme
a lo mismo). La idea es que las propiedades son
rasgos que definen o caracterizan a una entidad,
mientras que los estados son rasgos que corresponden
a una manifestación espacio-temporal de una
entidad (lo que Carlson denomina ‘stage’ -
estadio-). Muchas personas se apoyan en esta
distinción entre propiedades que entendemos como
clasificadoras o definidoras y estados para
explicar la gramática de SER y ESTAR, y creo que
las ventajas son claras.
2. Las propiedades suelen ser estables y fijas,
los estados transitorios, limitados o accesorios.
Los casos prototípicos responden a esta
caracterización, pero es cierto que no siempre es
así, y por eso el empleo rígido de ‘permanente’ y
‘transitorio’ tropieza con numerosos obstáculos (no
me refiero al trillado ejemplo de ‘estar muerto’,
en el que se alude sin ninguna duda a un estado, y
no a una propiedad, a pesar de que dicho estado sea
irreversible, sino a otros ejemplos que se
han mencionado en el foro). Tampoco es
necesario sostener que los estados sean siempre
estados resultantes que cierren una situación. Yo
diría, entonces, que permanente y transitorio son
rasgos prototípicos de las propiedades y de
los estados, pero no necesariamente presentes.
Con esto afirmo que la gramática tradicional
había intuido bien, pero había formulado mal
esa intuición. Lo que buscamos es un planteamiento
más abarcador y más flexible.
A menudo nos deja perplejos el hecho
de que resulte cada vez más difícil
delimitar con precisión en la realidad
extralingüística qué es una propiedad
esencial en una entidad y qué es un
estado accidental. Efectivamente, esa
dificultad existe, y basta con pensar en las
operaciones de cambio de sexo. Sin embargo,
la gramática es independiente de todo esto. Aquí
nos interesa únicamente la forma en la que
se conceptualiza lingüísticamente la atribución
de un rasgo a una entidad, y NO lo que pueda
suceder en la realidad extralingüística.
Todo esto no es incompatible con el
reconocimiento de que los hablantes, en ciertas
condiciones, pueden manipular o forzar la
presentación de un rasgo como propiedad o
como estado en función de sus intereses y de
su intención comunicativa. Nadie niega el papel
del hablante en la configuración de los
enunciados. PERO hay que tener en cuenta que
- si el hablante explota según sus
ciertos recursos gramaticales es porque la
gramática como sistema abstracto los pone
a su disposición (y ese sistema se debe describir);
- cualquiera que pretenda comprender los
fenómenos ligados al uso del idioma
debe comprender previamente cuál es la
organización interna del sistema gramatical.
No se deben confundir las propiedades
gramaticales o semánticas básicas con los
efectos comunicativos derivados del uso.
3. A veces se dice que las polémicas gramaticales
se originan por el empeño de los gramáticos
en recoger y englobar muchos datos complejos
bajo un concepto único (o una única pareja
de conceptos). Este me parece un punto
de vista sorprendente, y nocivo. Lo que
esperamos de un buen gramático es, precisamente,
que sea capaz de reconducir la mayor cantidad de
hechos aparentemente heterogéneos y
dispersos a una explicación unitaria y
máximamente simple. En realidad, es lo que
esperamos de cualquier científico. Las listas y
las enumeraciones de datos pueden servir, pero
lo que se busca son generalizaciones poderosas
y sencillas.
Así que la gramática de SER y ESTAR
debería explicarse, en la medida de lo posible,
con una única pareja de conceptos (al igual
que la del indicativo y el subjuntivo, por
ejemplo). Y esa pareja de conceptos debe
cumplir, además, otros requisitos para ser
realmente explicativa: uno de ellos consiste
en permitir relacionar lo que sucede en
español con lo que se observa en otras
lenguas naturales, y otro consiste en combinarse
elegantemente con los demás supuestos
asentados en la teoría gramatical (es decir, en
no quedar completamente aislada dentro del
entramado conceptual de la teoría).
4. La distinción entre propiedades y estados
reúne todos estos requisitos, creo, y a
continuación la utilizaré para comentar un buen
número de ejemplos. La distinción alternativa
propuesta por mi buen amigo Francisco Matte Bon,
sin embargo, no me parece del todo adecuada. Su
idea es que SER presenta las cosas como si se
tratara de datos objetivos, mientras que ESTAR
denota una fuerte implicación del hablante, que se
reconoce a sí mismo como punto de origen de lo que
dice. Los conceptos que se oponen son entonces: a)
la objetividad de la predicación con SER, y b) el
carácter subjetivo y dependiente de la percepción
del hablante en la predicación con ESTAR.
Entiendo que la insatisfacción que uno
puede sentir con el enfoque tradicional al
enfrentarse a datos como los de ‘X es buenísimo’
y ‘X está buenísimo’ es un motivo para
replantearse las cosas y buscar una explicación
nueva. El problema es que la hipótesis alternativa
está obligada a recoger estos datos y al mismo
tiempo conservar las bondades y las ventajas
del punto de vista anterior. En este caso creo
que obtenemos algo interesante con respecto
a ejemplos como los que he citado, pero
perdemos generalizaciones ventajosas que e
staban sólidamente asentadas en el punto de
vista clásico. ¿Por qué? Porque ejemplos
como los que he citado constituyen un contraste
sutil que desde luego es interesante estudiar,
pero no deberían convertirse en el paradigma
dominante para la nueva hipótesis: es decir,
no son los datos básicos y centrales que
cualquier enfoque tiene que tratar (me refiero
a cosas como la combinación de ESTAR con
la localización espacial o los gerundios, la
necesidad de emplear SER con SSNN, o la
oposición entre adjetivos que sólo van con
SER y adjetivos que sólo van con ESTAR).
Obviamente, si consiguiéramos explicar de
forma satisfactoria todos los hechos en
términos de objetividad y participación
subjetiva, no habría dificultades. PERO hay
varias razones por las que esta propuesta no
sustituye ventajosamente a una explicación
heredera de la clásica:
1) No es fácil describir como resultados
de la implicación del hablante los usos
de ESTAR: es indemostrable que esta
implicación exista en ‘La luna está en el cielo’
o en ‘Los precios están bajando’ o ‘Las
conversaciones están bloqueadas’ o ‘El
agujero en la capa de ozono se está
agrandando’, o en muchos otros ejemplos.
2) Tampoco veo cómo mostrar que
esa implicación está ausente de los usos de
SER tipo ‘Esta película es estupenda’ (en la
gramática de Matte Bon, puntos 4.8 y 4.9, se
habla también de valoraciones subjetivas
con SER). O cómo explicar desde este punto
de partida que sólo SER vaya con SSNN.
3) El problema básico es que la
distinción es difícil de manejar y de aplicar,
y lleva fácilmente a discusiones confusas
sobre puntos de vista y grados de subjetividad.
4) Finalmente, la propuesta está
desligada de las anteriores, que sin embargo
no estaban desencaminadas, y no es fácil
de integrar en la descripción gramatical.
En términos generales, la propuesta equivaldría,
si entiendo bien, a decir que las dos
cópulas del español son algo parecido a
lo que en otras lenguas se denominan ‘marcas
evidenciales’ (o sea, marcas de la actitud y de
los fundamentos del hablante al emitir un
enunciado). Pero no creo que podamos
tratar el sistema de SER y ESTAR como
un sistema de marcas evidenciales. Lo que
muestra el trabajo de los últimos veinte años
en gramática generativa es que el factor
que determina el uso de SER y ESTAR es
el mismo que determina muchos otros
fenómenos; pues bien, se entiende que esos
fenómenos sean en última instancia de tipo
aspectual, pero no se entiende cómo podrían
depender todos del grado de implicación
del hablante (pensad en los estudios sobre
la interpretación de los SSNN escuetos, o
en las construcciones resultativas).
Surgen preguntas como las siguientes
(y, por cierto, uno de los grandes méritos
de Matte Bon es precisamente el de
haber reflexionado de forma independiente
y original para que nosotros ahora podamos
formular estas preguntas):
- ¿Qué relación existe entre la localización
en el espacio y la implicación subjetiva?
- Como es un hecho que los hablantes
explotan los mecanismos gramaticales
según sus intereses, ¿cómo se combina un
enfoque gramatical con la necesidad de
explicar esta intervención del hablante?
- ¿Cuál es la conexión que existe entre
el reparto de la información y el uso de
las cópulas, de acuerdo con lo expuesto
por Matte Bon en su mensaje?
Intentaré hacer alguna sugerencia
en lo que sigue.
5. Creo que la influencia de las ideas
de Matte Bon sobre el panorama
gramatical español en la última década
ha sido positiva, sana, refrescante, muy
productiva e intelectualmente provocadora.
Así que, a pesar de mi desacuerdo con sus
sugerencias sobre SER y ESTAR, me parece
necesario prestar atención a los hechos
que él señala y recogerlos adecuadamente.
Básicamente, ¿en qué consiste el desacuerdo?
¿Cuál es el motivo de fondo que ha
ocasionado este intercambio de opiniones
sobre SER y ESTAR?
El desacuerdo está en determinar
cuál es el significado lingüístico de las
cópulas y qué contenidos son secundarios
o derivados o inferidos. Matte Bon supone
que el contenido básico es el de presentación
objetiva o valoración subjetiva fruto de la
experiencia, mientras que las sensaciones
de ‘predicado permanente’ o de
‘predicado transitorio’ no son más que
efectos expresivos contextuales (por
ejemplo, con ESTAR el hablante se
presenta como origen de lo que dice
y por tanto se relativiza lo dicho, y de
esto se infiere pragmáticamente la
sensación de transitoriedad). El argumento
es brillante, como cabe esperar del autor.
Yo sostengo que la situación es
la contraria: el significado lingüístico de
SER y ESTAR es el de indicar que se
predican propiedades o estados (esto
se puede formular con más precisión en
un modelo sintáctico formal), y los matices
de objetividad o valoración subjetiva son
secundarios y derivados, y de ellos no
es responsable la gramática. Como he
dicho anteriormente, este punto de vista
se combina a la perfección con el resto
de la teoría gramatical y resulta más
natural desde el punto de vista tipológico. A
continuación lo aplicaré a los datos de la polémica.
En cualquier caso, hay que aceptar que
la oposición entre SER y ESTAR no es
perfectamente simétrica, sino que es, como
tantas otras en lingüística, una oposición
privativa, en la que SER es el
término no marcado, al ser inerte y carecer
del rasgo aspectual característico de
ESTAR, mientras que ESTAR es el
término marcado o fuerte. Como me
ha comentado Marta Baralo, esto
puede traducirse en términos didácticos
en una sencilla fórmula como ‘Use SER,
por defecto, a menos que quiera indicar
un estado con ESTAR’.
Las relaciones lógicas entre
SER y ESTAR comentadas en el trabajo
de M. Luján no hacen más que mostrar
este carácter asimétrico de la oposición. Por
eso se sacan a relucir ejemplos como ‘Está
guapa, aunque no sea guapa’, y por eso
también se ha observado que los adjetivos
que van con SER suelen poder combinarse
con ESTAR en algunos contextos (si bien
dando lugar a construcciones especiales o
estilísticamente marcadas del tipo ‘Hoy
estás muy británico’), pero los que van
con ESTAR difícilmente se combinan
con SER (cf. *’María era desnuda’). Todo
depende de las posibilidades que el entorno
ofrezca para reinterpretar un adjetivo de una
clase como si fuera de la otra, pero parece
que las alteraciones no se dan con la misma
facilidad en los dos sentidos, sino que es más
fácil forzar el uso de una propiedad como
un estado que hacer lo contrario. Esto se
sigue también de la propuesta de Matte Bon.
El motivo de desacuerdo, repito, está en que
no considero las nociones de objetividad
y apreciación subjetiva como parte de la
semántica de SER y ESTAR, sino como
algo externo y secundario.
6. En cuanto a los ejemplos ‘Es ciego
pero no está ciego’ o ‘Es bueno pero
no está bueno’, que Matte Bon aduce en
contra del razonamiento de Luján porque
muestran que SER no implica ESTAR
necesariamente, debo decir que me han
dejado perplejo porque a primera vista
me parecían ininterpretables. En realidad, la
única interpretación que podrían tener es,
como afirma Matte Bon, una en la que el
adjetivo signifique dos cosas diferentes en
cada aparición. Con ESTAR, efectivamente,
la lectura del adjetivo es subjetiva y
en el primer caso metafórica (estar ciego
equivaldría a no darse cuenta de lo que ocurre).
Pues bien, es esto lo que nos permite huir
de la contradicción. Para ‘ser bueno’ y
‘estar bueno’, si se está hablando de algo
comestible, hay que suponer que con
SER se alude a una propiedad general
de ese alimento, mientras que con
ESTAR se alude a la sensación que produce
al probarlo, con lo que posiblemente no
se habla ya del alimento en general sino
del plato específico que uno tiene a mano.
Si las cosas son así, estos no son
contraejemplos a la hipótesis de Luján,
porque están en juego claros cambios
de significado (que no aparecen con todos
los adjetivos). Además, se trata de ejemplos
realmente forzados. En todo caso, lo que
nos interesa es cómo se producen esos
cambios, o en qué medida podemos
moldear la interpretación de un
adjetivo por medio de la cópula y de
los condicionamientos contextuales.
Los ejemplos con LOCO y
ENFERMO se aducen con frecuencia
como problemáticos, y hasta cierto punto
lo son, pero quiero decir que lo primero
que habría que establecer en ellos
es por qué en español estas palabras
sólo se combinan con SER como
nombres, y no como adjetivos, es decir,
por qué no tenemos *ser loco ni *ser
enfermo. Diría que LOCO y ENFERMO
son básicamente predicados de estado,
pero al pasar a emplearse como nombres
en algunos contextos funcionan como
si fueran de propiedades. En pocas
palabras, lo que está en juego aquí es
el paso de adjetivo a nombre, y no la
distinción entre las dos cópulas.
En cuanto a SORDO, CASADO
o JOVEN, simplemente pueden tomarse
como propiedades o como estados, con
las consiguientes diferencias de matiz, y por
eso son compatibles con los dos verbos. La
noción de estado que empleo abarca incluso
estados que no han sufrido modificaciones
y que pueden ser irreversibles, pero que no
están en la lista de rasgos prototípicos,
esenciales o característicos de la especie o de la
denotada (o sea, admito que requiere algo
de flexibilidad).
7. Como he indicado antes, no creo que
ESTAR esté sistematicamente asociado a
evaluaciones subjetivas, pero es cierto
que en muchos casos es así, y es preciso
hacer justicia a las observaciones de
Matte Bon. Es verdad que con ‘Está
guapísima’ se expresa una valoración
de alguien en una situación concreta, y
también son el resultado de la percepción
del hablante los juicios relativos al
sabor (‘Esto está buenísimo’) y otros juicios
como los expresados en ‘Este trabajo
está muy flojo’, ‘La fiesta estuvo muy
divertida’ o ‘Está genial en ese
papel’: todos expresan evaluaciones
basadas en la experiencia. ¿Por qué
marcamos con una cópula de estado
estos enunciados en los que el hablante
se presenta como origen de lo que dice?
Existe una diferencia importante
entre predicados de propiedades y predicados
de estado: los primeros no están anclados
en la situación de habla y no requieren
ser ligados a una localización espacio-temporal,
mientras que los segundos sí que
activan la recuperación de un ‘punto
de apoyo’ contextual o situacional determinado
con respecto a la situación de habla.
Dicho de otra forma, las propiedades
son independientes de la situación, los
estados son relativos y exigen que se
especifique un ‘anclaje’ del evento. No
es difícil percibir esta asimetría cuando
se intenta construir titulares y pies de foto
con ambos tipos de predicados: por
ejemplo, ‘Juan, inteligente’ o ‘Juan,
de Madrid’ son claramente anómalos
(imaginadlos como titulares) frente
a ‘Juan, condenado’ o ‘Juan, en
Ibiza’, perfectamente naturales. Los
titulares y los pies de foto me
interesan porque son enunciados
aislados de todo contexto lingüístico, y
de ellos se espera que aludan o a algo
que sucede ahora o a algo que sucedía
en la foto. Pues bien, con los predicados
de estado (y hasta cierto punto con los
de propiedades cuando el contexto obliga
a tomarlos como estados) esa conexión
que especifica la localización espacio-temporal
se activa de manera automática. En gramática
generativa algunos intentaron captar esta
idea proponiendo que los predicados
de estado contenían un argumento
eventivo o espacio-temporal abstracto
del que carecían los de propiedades.
Sea cual sea la forma de recoger
esto en la teoría, es relevante para los
usos de ESTAR. La pregunta que debemos
hacernos es: ¿por qué utilizamos una
cópula de estados para introducir
valoraciones personales fruto de la experiencia
subjetiva? La clave del fenómeno está, a mi
entender, en que los estados son relativos y
dependientes de ese anclaje situacional que
he mencionado, y eso hace que podamos
inferir que algo que se presenta como
estado es algo que depende de una evaluación
previa de la situación por parte del hablante.
Si SER transmite un matiz de objetividad y
distanciamiento se debe al hecho de
combinarse con propiedades, o sea, rasgos
genéricos no relativos a la situación. Si
ESTAR transmite evaluaciones subjetivas
es porque introduce estados, y los estados
remiten a la situación y a la percepción de
esta por parte del hablante.
Hay, entonces, implicación del
hablante, pero no diría que es el rasgo
definitorio de ESTAR, sino que es un
efecto derivado de sus características
aspectuales.
8. Paso a revisar los datos relativos
a complementos predicativos y atributos.
Los predicativos del sujeto son siempre
predicados de estado (aunque esta
restricción se debilita en el estilo
literario). Matte Bon indica que ‘Los
soldados llegaron inteligentes’ contradice
este supuesto, ya que basta encontrar un
contexto adecuado para que la oración
sea aceptable. Sin duda es así, pero: a) el
ejemplo, en cualquier caso, no es natural, y
requiere un contexto muy específico
para ser interpretado, lo cual muestra
que su organización interna infringe
algún principio semántico; b) el predicado
‘inteligentes’ se interpreta como un
estado, a pesar de ser de propiedades, y
es la sintaxis la que obliga a interpretarlo
así; es precisamente el hecho de forzar
la gramática al obligar a tomar una
propiedad como un estado lo que origina
la extrañeza del ejemplo; c) no debemos
poner en un mismo plano los
ejemplos naturales y aquellos más marcados
o estilísticamente anómalos.
¿Cuál es el problema con ‘volverse
listo’? Es una expresión gramatical
porque ‘volverse’, a pesar de denotar
un cambio o una transformación, es un
verbo que exige predicados de propiedades
como atributos (o, si lo preferís, que
impone la lectura de propiedad al
atributo), y en esto se opone a ‘ponerse’
o ‘quedarse’.
¿Y el inglés ‘He read himself blind’?
Si se puede decir (no lo he comprobado), es
porque la construcción sintáctica
obliga a tomar ‘blind’ como un estado
resultante, lo que es perfectamente normal. Llegados
a este punto, alguien podría pensar que
parece que es la sintaxis la que determina
la lectura de individuo o de estado, y no los
predicados por sí mismos. Bueno, hay un
poco de todo: el rasgo de propiedad o estado
es un rasgo de los predicados (adjetivos,
SSPP, etc.), PERO en ciertas condiciones
puede ser alterado o modificado por el
entorno sintáctico, y esto dará lugar a
secuencias más o menos aceptables
según los casos. No puedo ofrecer una
teoría plenamente desarrollada de las
condiciones en que esto sucede, pero no
es nada extraño ni sorprendente: es
una muestra más de la composicionalidad
del significado oracional.
Esto nos permite aceptar sin problemas
lo que justamente señala Matte Bon a
propósito de ejemplos como ‘Este trabajo
está muy flojo’, donde ‘flojo’ no se entiende
como ‘poco tenso’, sino como ‘de mala calidad’
(o sea, con el mismo significado que con
SER). ¿Qué sucede en este caso? Que por
motivos de compatibilidad semántica
con el sujeto ‘flojo’ no puede significar
‘poco tenso’, y al mismo tiempo
ESTAR requiere tomarlo como un estado,
o sea, como resultado de nuestra percepción
y relativo (por lo que he explicado antes). La
interpretación, efectivamente, no depende
únicamente de SER y ESTAR, sino también
del resto de los elementos oracionales. Y
decir que ESTAR introduce estados no
implica concebir el trabajo en cuestión
como algo necesariamente susceptible de
cambios o modificaciones, sino presentar
el rasgo que se predica como resultado de
nuestra valoración. Creo que esto no
invalida en modo alguno el enfoque aspectual.
9. Los datos de ‘¿Estas patatas son fritas?’ o,
en un bar, ‘¿Es fría, la leche?’ (la que nos
están vertiendo en el café) están entre los
más interesantes de los comentados por
Matte Bon. El motivo por el que
empleamos SER es que preguntamos
por una información clasificadora y
definitoria (algo así como ‘¿Qué tipo
de objeto es X?’), y para clasificar
recurrimos al formato gramatical de la
predicación de propiedades. Esto no
excluye la posibilidad de utilizar ESTAR
para formular una pregunta sobre el estado
de las patatas o de la leche, pero es más
bien SER lo que se espera.
A propósito de ‘ser presidente de X’,
hablar de propiedades aquí no implica que
el cargo sea vitalicio; es que ‘presidente’
es un nombre y los nombres denotan
conjuntos de propiedades. O sea, rasgos
relevantes para la clasificación de entidades.
De nuevo, admito que podemos manipular
a nuestro antojo la forma de concebir
algo como propiedad o como estado, pero
dentro de ciertos límites.
10. El de la localización espacial con
ESTAR es un asunto delicado, y Matte
Bon hace bien en preguntarse por qué
una localización estable en el tiempo
como la de ‘París está en Francia’ se
construye con ESTAR. De hecho, estar
situada en Francia parece más bien
una propiedad definitoria de París, y no
está delimitada temporalmente. Además,
la forma en que comenté este punto en
mi artículo de 1994 es bastante confusa. De
hecho, no es fácil relacionar el fenómeno
con la distinción propiedades / estados
si no se repara en el hecho de que
conceptualizamos los estados (físicos,
psicológicos, mentales, etc.) como una
metáfora de la localización espacial. Desde
el punto de vista histórico, es porque ESTAR
era originariamente un verbo locativo por lo
que se convirtió en una cópula de estados,
siguiendo un patrón evolutivo bien atestiguado
en muchas lenguas: lo que sirve para
expresar situación en el espacio pasa
con naturalidad a expresar estados
de diversos tipos. Desde el punto de vista
comparativo, existe una correlación
conocida entre marcas de aspecto y
expresiones locativas, y me remito al
libro clásico de Bernard Comrie sobre el
aspecto (1976: 98-106). El caso es que
muchas lenguas representan los estados
por medio de construcciones o elementos
locativos, y el español es una de ellas.
Desde luego, aquí todavía hay
cosas que no entiendo bien, pero no me
parece que la noción de implicación
subjetiva pueda sernos de ayuda, de todas formas.
Por supuesto, Matte Bon tiene
razón al explicar preguntas del tipo ‘¿Y eso
dónde es?’ o ‘La secretaría, ¿dónde es?’
como intentos de conseguir información
clasificadora o definitoria. Estoy de acuerdo.
Pero ‘¿Busca la conferencia? Está en el
aula 4’ me parece imposible...
11. Finalmente, Matte Bon propone unas
originales reflexiones sobre la relación entre
las cópulas y el reparto de la información:
con SER atribuimos rasgos a entidades
que se presentan por primera vez, con
ESTAR predicamos acerca de entidades
de alguna manera ya accesibles en el
contexto. No había pensado nunca en
esto, y es cierto que esa tendencia parece
real. No obstante, creo que estaremos
todos de acuerdo en que es eso, una
tendencia, y nada más. Si quisiéramos
buscar una explicación, podríamos
decir que cuando presentamos una entidad
nueva tendemos a caracterizarla con
rasgos que permitan a nuestro interlocutor
clasificarla e integrarla en su modelo del
discurso, o sea, con propiedades definitorias
o estables; si añadimos información sobre
entidades ya conocidas, podemos atribuirles
estados. Como véis, no estamos hablando
de rasgos propios de SER o ESTAR,
sino de efectos no sistemáticos derivados
de la predicación de propiedades o de estados.
12. Mi intención, y la de Silvia y Pilar, es hablar
de cómo se comportan SER y ESTAR, y
NO de cómo se puede enseñar su funcionamiento.
Trabajamos en lingüística teórica, y no pretendemos
hacer ningún comentario de corte didáctico o
pedagógico. Por cierto, las críticas contra la
lingüística teórica referidas al empleo de
instrumentos de la lógica y al análisis de una
lengua de laboratorio en lugar de la real no me
resultan nuevas, sino todo lo contrario: no por
ello me parecen menos irritantes. A este respecto
debo decir que los llamados ejemplos de laboratorio
y los datos de la introspección son tan reales
como los llamados datos del uso real (en realidad
lo son mucho más, por razones que omito aquí), y
además son los cimientos en los que debe
asentarse la teoría gramatical, entre otros
motivos porque necesitamos ‘datos negativos’.
No hay ninguna razón, en principio, por
la que debamos utilizar ejemplos realmente
atestiguados en lugar de los habituales
datos de la introspección: sencillamente
porque lo que la teoría gramatical intenta
describir es un conocimiento interiorizado, y
NO el comportamiento espontáneo en
bruto, entremezclado con múltiples factores
externos muy variables. Lo único que se
necesita es un poco de sensatez y de
sensibilidad lingüística. A propósito de los
ejemplos mencionados por Francisco Matte
Bon: ‘el libro mío’ es perfectamente
gramatical, aunque efectivamente se emplee
más en algunos dialectos que en otros, y ‘La
casa es bonita’ refleja un interesantísimo
problema de pragmática o de adecuación
contextual, pero diría que es irrelevante
para la sintaxis. La teoría gramatical no
estudia con qué frecuencia se emplea una
expresión, sino si es posible en una
lengua, y por qué.
Con esto concluyo. Si no ando
desencaminado, mi desacuerdo con
Paco Matte estriba en qué propiedades
de las cópulas son inherentes y cuáles
son derivadas o contextuales, pero no
afecta a los datos, en lo esencial. Hay
una buena cantidad de cuestiones
de detalle que no se han tratado con
profundidad todavía, a pesar de
que la bibliografía sobre SER y ESTAR
es ya voluminosa, pero el Foro puede
contribuir a suscitar debates muy
provechosos y por tanto a impulsar
investigaciones innovadoras en el futuro.
Manuel Leonetti
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Autor: Concha Moreno |
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Título: 'Ser' y 'Estar' , cómo explicarlo |
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Fecha y hora:
jueves, 29 de abril de 1999, 10:47 h |
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USOS DE SER Y ESTAR.
Para abordar el uso de ser y estar, al menos para
explicárnoslo a nosotros mismos como lingüistas,
debemos tener presente cuál es el origen de ambos
verbos. Ello nos explicará por qué tanto cruce en
su uso y nos tranquilizará porque, lo que sentimos
como casos anómalos o excepciones, pueden ser
simples referencias o recuerdos de sus respectivos
orígenes.
La duda se planteaba en frases del tipo: Enseguida
soy con ustedes. La primera respuesta podría ser:
arcaismo en desuso.
Si nos interesa el porqué de este arcaísmo, debemos
recordar que ser tiene dos procedencias: una,
'sedere' y otra, 'esse'.
Bastaría con esto para entender por qué podemos
expresar la presencia de alguien o el lugar con
ser.
No sé si estas sesudas reflexiones pueden interesar
a los alumnos. Dejo al sentido común de mis colegas
el presentarlas en clase o no.
A esta doble procedencia, que ya nos 'complica la
vida', hay que añadir 'stare' que, como se ve,
entra en conflicto con ese 'sedere' citado
anteriormente.
Otro de los problemas surgidos del intercambio de
respuestas era el de los usos predicativos y
copulativos.
Tanto ser como estar pueden funcionar como
predicativos, es decir, como verbos 'normales'. En
esos casos nunca entran en conflicto o no deberían
hacerlo.
Aquí os presento algunos ejemplos:
(Nota: al ser imposible incluir tablas en el foro
la presentación puede perder claridad. Obsérvese
que hay tres apartados: 1. usos predicativos; II
expresar tiempo y III expresar lugar. Dentro de
cada apartado se confrontan los usos que llevan la
misma letra a), b), etc.)
1.- USOS PREDICATIVOS.
En este caso SER y ESTAR funcionan como cualquier
verbo, con significados independientes.
SER
a) SEÑALA LA EXISTENCIA
Ser o no ser .
Érase una vez una princesa que …
Esto no puede ser.
b) Ocurrir, tener lugar.
Las cosas fueron como te las cuento.
No me acuerdo de nada, eso fue en verano, ¿no?
c) Es que: sirve para explicar, justificar.
Llego tarde, ya lo sé, es que había mucho tráfico.
Etc.
ESTAR
a) Indica la presencia o la ausencia.
¿Está Martina? La buscan en secretaría.
No estoy para nadie.
Preferiría que ellos no estuvieran allí.
b) Permanecer, quedarse.
¿Cómo puedes estar así, sin hacer nada?
A veces estoy sin saber qué hacer.
c) Está que + frase: sirve para expresar estados
que presentamos como muy exagerados.
No puedo más, estoy que subo por las paredes,
esta misma tarde voy al dentista.
La situación está que arde, no sé cómo acabará.
d) Preparado, terminado.
La cena ya está, vamos a la mesa.
¿Estamos? Entonces podemos empezar.
El coche estará el lunes que viene.
II.- EXPRESAR TIEMPO
a) Fechas
Hoy es 7 de octubre
b) Ser de día; ser de noche; ser de madrugada; ser
pronto; ser tarde, etc.
c) La hora
- ¿Qué hora es?
< Son las 5,30h. a) Fechas
(Siempre en la persona 'nosotros')
Hoy estamos a 7 de octubre
b) Localización en el tiempo, semejante al espacio
(encontrase)
Estamos en un momento histórico que debemos
aprovechar.
III.- EXPRESAR LUGAR
Si el sujeto de la frase es un evento, usamos SER
nunca ESTAR. (ocurrir)
El concierto es en el Palacio de la Música.
La asamblea será en el Aula Magna.
ENCONTRARSE
Los servicios están a la derecha.
El hotel está a la orilla del mar.
Estamos muy lejos de nuestra meta.
Con ordinales, se expresa el lugar que se ha alcanzado.
De pequeña siempre estaba la primera de la clase.
Como vemos, estos casos no deben entrar en
conflicto unos con otros. Tendríamos que hacer una
reflexión importante a propósito del uso del precio
y del modo, pero lo dejaremos para otro momento.
Tampoco deberían causarnos problemas los
construcciones de ser + sustantivos y palabras
equivalentes (infinitivos / pronombres, etc.) y
estar + gerundios (y algunos otros casos), lo cual
creo que también se mencionaba: tener en cuenta el
tipo de predicado.
¿Dónde empiezan nuestros problemas? Con los
adjetivos y participios.
Aquí nunca acudo a la explicación de lo permanente
y transitorio porque no hay nada más permanente que
estar muerto, ni nada que cambie tanto como ser
joven.
Para mí, como regla general, lo que mejor funciona
en clase es la definición, la generalización, la
clasificación y uso ejemplos llamativos del tipo:
'enseñar/ estar de pie / trabajar al ordenador ES
muy cansado', sin tener en cuenta si lo he hecho o
no. Sólo es una definición de la actividad.
En cuanto a estar, lo que mejor funciona – siempre
hablando de la experiencia personal – es el
resultado de las acciones realizadas: 'estoy
cansada de / por trabajar/estar de pie' o el
resultado de la experiencia: '¡qué buena está esta
paella!'. La comparación de una cualidad actual con
un momento anterior o con mi idea previa: '¿Has
visto lo joven que está Dolores?'.
A pesar de toda la casuística que pudiéramos
aportar, hay algo cierto y es que en muchas
circunstancias la elección del uno o del otro es
totalmente subjetiva e intercambiable. ¿Qué
diferencia existe en un intercambio como este?
> ¿COOOOOOOOOOOOONNNNNNNNNCHAAAAAAAAAAAA!
< Oye, no me grites que no soy / estoy sorda.
¿Qué hacemos con toda esta 'sabiduría'?
DOSIFICARLA. Elegir / simplificar / 'soltarla'
según las necesidades de nuestros alumnos.
Mi teoría con respecto a cualquier regla que
podamos dar es que debe ser lo más general posible,
debe ser el primer ladrillo del edificio que quizá
vayamos a construir, por lo cual no debe
contradecir las ampliaciones futuras y en
consecuencia, no debe inducir a error.
Resumiendo y aplicando esto a la clase:
1º: usos no conflictivos:
a. predicativos
b. con sustantivos y equivalentes
Los docentes, siguiendo los manuales o su propio
criterio irán segmentando los contenidos.
2º: usos con adjetivos / participios.
Definición / generalización/clasificación frente a
dos cosas
(1)--Resultados de acciones /
experiencia y
(2)--Comparación de ahora con otro
momento / mi idea previa
3º: cambios de significado
4º: la pasiva si ha lugar.
Queridos foristas:
Podríamos seguir intercambiando experiencias y
quizá nunca llegaríamos a ponernos de acuerdo. Lo
que he pretendido es compartir un poco de teoría,
disponible en cualquier gramática, pero
especialmente mi forma de abordar el tema en clase,
que, como veis, se basa en la simplificación de las
reglas. En mi opinión, todo se reduce a eso. lo
demás es casuística. Espero haberos sido de
utilidad.
Concha Moreno
Universidad de Málaga
Del libro: 'Para practicar la gramática'
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Autor: Armando Francesconi |
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Título: Ser y Estar in italiano Essere/stare |
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Fecha y hora:
martes, 08 de febrero de 2000, 19:33 h |
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El uso de 'Ser y 'estar' para un italohablante
llega a ser de difícil solución
cuando se quiere traducir la pasiva en acción :
por ejemplo la frase española: "la casa es construida"
sería en italiano :"la casa viene costruita",
de modo que "la casa está construida"
se traduce con :"la casa è stata costruita".
Un otro ejemplo que puede causar ambigüedad es el siguiente:
"el niño es aburrido" en italiano pasa a ser:
"il bambino è noioso/il bambino viene annoiato"
pero :"el niño está aburrido" sería :"il bambino è annoiato"
sin otra posibilidad.
Creo que muchas veces es el contexo lo que puede
explicar el verdadero significado
de estos sintagmas como occurre en la frase siguiente:
" venivano serviti vini francesi" que el español resolve
con una simple pasiva refleja :"se servían vinos franceses".
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Autor: Juan Felipe García Santos |
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Título: Contribución a esta mesa redonda virtual |
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Fecha y hora:
lunes, 10 de mayo de 1999, 14:07 h |
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Queridos foristas:
Se me invita a participar en esta ‘mesa
redonda virtual’ y sólo el hecho de no parecer
descortés explica que esté aquí dispuesto a robar
un poco de vuestro tiempo. Voy a presentar el tema
básicamente como lo desarrollo para mis estudiantes
españoles y extranjeros del programa Sócrates, en
una asignatura de los planes oficiales de estudio
de la Licenciatura de Hispánicas de la Universidad
de Salamanca, orientada esta asignatura a la
presentación de la gramática desde la perspectiva
de la enseñanza de E/LE. En el desarrollo del tema
irán saliendo la mayor parte de los aspectos que se
han tocado hasta ahora en el foro y quiero aclarar
que, cuando me manifiesto radicalmente opuesto a
alguna teoría, sólo me refiero a la teoría (y no a
las personas), y es más, esa oposición radical no
es cosa de este momento, del foro, sino algo muy
viejo (de hace más de 20 años y de la que incluso
alguno de vosotros puede haber tenido noticia ya,
pues aparece en alguna de mis publicaciones, de
donde, por otra parte, procede gran parte de lo que
sigue).
DOS VERBOS PROBLEMÁTICOS: SER y ESTAR
[Comienzo la clase preguntando a los estudiantes
algo así como: ¿Cuál es la diferencia fundamental
entre ser y estar? ¿Cuál es la regla que permite
usarlos correctamente? Y nunca tarda la respuesta:
‘ser = permanente / estar = accidental’. Conseguido
ese objetivo, pasamos a hacer las frases que
siguen:]
A. Presentación. Complete con ‘ser’ o ‘estar’.
[Yo me atrevería a pediros, queridos colegas, que
hicierais las frases que siguen. Veréis enseguida
que están destinadas a confundir a los estudiantes,
a hacerles ver que si aplican la regla no darán una
en el clavo (y de hecho así ocurre: los estudiantes
extranjeros ‘con más conciencia gramatical’ se van
desesperando a medida que cometen error tras
error). Como veréis, las frases 1 y 2 juegan con el
consabido ‘muerto’; en las frases que van a
continuación, las que tienen o apuntan a ‘siempre’
llevan todas ‘estar’, y las de ‘algunas veces’
exigen ‘ser’. Llega un momento en que los
extranjeros piensan que la presencia de ‘siempre’
lleva a ‘estar’, pero las frases 12, 13 y 14 los
acaban de volver locos. Con la frase 16 aprovecho
para hacerles ver que, si fuera cierto lo de la
permanencia, ‘ser’ sería un verbo defectivo, con
una sola forma de valor atemporal, pero todos
sabemos que no es así. Pero tampoco es cosa de que
os explique lo que hago con cada frase: analizadlas
vosotros, por favor:]
1. Nos acercamos y comprobamos que ........ muerto.
2. Es que eso ........ un muerto de mucho cuidado.
3. No sé qué le pasa, pero siempre ........ enfermo.
4. Ten cuidado, porque .... un enfermo peligroso.
Aunque tiene días.
5. A veces -sólo a veces, de acuerdo-, pero hay
ocasiones en que (tú)........ muy egoísta.
6. Ana ........ siempre guapísima. [precisamente,
sólo si quitamos ‘siempre’ es posible ‘ser’]
7. Tiene un carácter insoportable: siempre ........
enfadado.
8. Eso que ........ diciendo ........ una mentira
como un templo.
9. (Yo) ........ molida. Es que ........ un día muy
cansado.
10. Pues yo ........ cansada de ........ tirada en
la cama.
11. (Él)...pobre, sí; pero ahora...uno de los más
ricos de la ciudad.
12. No sé cómo hace, pero sus comidas ........
siempre las más ricas.
13. No sé, habrá sonado la flauta, pero hoy tu
tortilla...la más rica.
14. No sé cómo te las apañas, pero tus comidas
siempre ........ ricas.
15. -¡Qué muchacho! Siempre ........ como nervioso.
-Es que lo ........
16. No te entiendo: ayer .... el mejor, el más
inteligente, el...;
hoy, según tú, .... un desastre, y mañana a saber
qué .... para ti.
17. En este momento (yo) ........ la mujer más
feliz del mundo.
18. -Fíjate qué joven ........
-Bueno, es que todavía ........ joven.
19. Como tú sabes, no ... lo mismo ‘.... joven’ que
‘.... joven’. ‘.... joven’ .... tener pocos años;
‘..... joven’, en cambio, .... aparentar menos años
de los que se tienen.
20. Siempre ........ atento a cualquier indicación.
21. El piso ........ bien, pero ........ algo
oscuro.
22. Esa calle ........ siempre muy oscura.
23. Te digo que me gusta cómo escribe, pero a
veces...algo oscuro.
24. Y si hoy ........ lo que ........ , no olvides
de dónde saliste.
25. Y si hoy ........ donde ........ , no olvides
de dónde saliste.
[Creo que no es necesario que os diga que, mucho
antes de llegar a la frase 25, los estudiantes,
nativos y extranjeros, están de acuerdo con esta
CONCLUSIÓN: La regla más conocida para el uso de
‘ser’ y ‘estar’, que afirma que para lo permanente
se usa ser y para lo accidental estar, es
básicamente falsa. Y no sólo eso: cuando un
hablante extranjero de español ha tenido la
desgracia de conocerla, es la culpable de la mayor
parte de los errores que comete]
[Preparados así los estudiantes, pasamos a la parte
positiva del tema: ¿cómo podemos explicárselo,
entonces, al hablante extranjero? Como veréis, en
mi opinión hay que hacer una distinción radical
entre los principiantes y los estudiantes
avanzados:]
B. Los verbos ser y estar en los niveles de iniciación.
[Las explicaciones gramaticales en la enseñanza de
una lengua extranjera están siempre al servicio del
objetivo fundamental: la posibilidad de
comunicación. Pues bien, cuando para conseguir ese
objetivo es preferible una presentación
exclusivamente funcional, hay que hacerlo así y
olvidarse de la gramática. Es lo que hay que hacer
con ser y estar en los niveles de iniciación: el
hablante extranjero irá incorporando a su uso una
serie de funciones comunicativas (identificarse,
hablar de la posesión, de la localización, etc.),
que es lo focal, el objetivo, y de manera pasiva
irá incorporando usos de ser y estar]
1. Presentación funcional:
[Las series de funciones que siguen son eso,
series. Todos sabemos que en los materiales reales
para la enseñanza, la presentación y la
distribución son otra cosa; aquí se trata
simplemente de dárselas a los estudiantes reunidas
y agrupadas: por un lado, las que usan ser, y por
otro, las de estar.
- Se usa ‘ser’:
a. En la identificación de personas y de cosas:
Soy Andrés / ¿Qué es eso?
b. Para hablar de la posesión y de las propiedades:
¿De quién es esta maleta? / El libro es de Luis.
c. Para hablar de la profesión:
¿Qué es usted? / Soy azafata.
d. Para hablar de la procedencia u origen de las
personas o las cosas:
¿De dónde es? / Soy kosovar.
e. Para hablar de la fecha y de la hora:
Hoy es 24 de octubre de 1995 / Mañana es viernes.
¿Qué hora es? Son las dos y media.
f. Para preguntar con intención de pagar y para
decir el precio al pagar:
¿Cuánto es? / Son cuatrocientas pesetas.
g. Para preguntar por la calidad de las cosas o de
las personas:
¿Qué tal es ese restaurante? / El profesor es bueno.
h. Para pedir o dar descripciones de personas o de
cosas:
¿Cómo es la niña? / Es rubio. / Mi ciudad es
pequeña.
i. Para hablar del destinatario de algo:
¿Para quién es el filete? / La merluza es para mí.
j. Para preguntar o indicar de qué está hecho algo:
¿De qué es eso? / La camisa es de algodón.
k. Para decir cuándo y dónde tienen lugar los
eventos:
¿Cuándo es la cena? / La fiesta es en la Plaza
Mayor.
-Se usa estar:
a. Para localizar las personas o las cosas:
El jefe está en la oficina. / Los libros están ahí
b. Para preguntar y responder si está en un lugar
la persona que se busca: ¿Está tu padre? / No,
no está.
c. En las construcciones con gerundio (estar + -
ndo):
¿Qué estás haciendo? / Estoy comiendo.
d. Para hablar de la fecha (día del mes):
¿A cuántos estamos? / Estamos a quince.
e. Para hablar del precio de las cosas:
¿A cuánto están las fresas?
Las naranjas están a doscientas el kilo.
f. Para hablar del estado civil:
¿Está usted casado? / Estamos solteros.
g. Para preguntar si un asiento está libre:
¿Está ocupado?
h. Para interesarse por la salud o el estado de los
demás:
¿Cómo están tus padres? / Está enfermo.
i. Para expresar la distancia:
¿A cuánto está Barcelona? / Salamanca está a unos
doscientos kilómetros de Madrid.
j. Para hablar de la compañía:
-Está con Julio.
k. Para expresar una opinión o valoración de algo
que se acaba de probar:
¿Qué tal está la sopa? / El agua está fría.
l. Para hablar del estado físico o psíquico de las
personas:
Carmen está triste. / Estoy bastante cansado.
2.Primera toma de conciencia por parte del
hablante extranjero de la existencia de dos verbos:
Todavía dentro de los niveles de
iniciación, llegado el momento en que el estudiante
extranjero caiga en la cuenta de la presencia de
dos verbos (donde su lengua usa sólo uno), o
sencillamente cuando se considere oportuno, el
profesor puede (y debe) plantear directamente el
problema de ser y estar y dedicarle alguna
atención, haciendo por ejemplo ajercicios con las
funciones ya conocidas, pero donde lo focal no es
ahora ya la función (que se conoce), sino fijar el
uso de ser y estar. Desde el punto de vista
teórico, yo recomiendo:
a. De carácter general. Yo me limitaría a decir
algo como: El español usa dos verbos (ser y estar)
para cuestiones donde otras lenguas sólo usan uno.
Vamo a hacer unos ejercicios específicos para fijar
el uso de ambos verbos.
b. Posible modo de presentación del aspecto más
problemático, es decir, la función h. de ser (pedir
o dar una descripción) y la l. de estar (estado
físico o psíquico):
Distinga entre frases como:
Carmen es muy guapa.
Carmen está muy guapa.
Con la primera se intenta ‘describir’ a
Carmen (por ejemplo, para informar a alguien de
cómo es), y se recurre a una de sus
características: la belleza. Con la segunda, el
hablante comunica a otra persona que ya conoce a
Carmen ‘cómo la encuentra’, qué impresión le ha
producido. [Y añadiría: Debe saber que esta
diferencia de usos entre ser y estar resulta
difícil de dominar. Sepa que existe, pero no se
preocupe si no acierta siempre con el verbo
adecuado: por lo general no tendrá problemas de
comunicación]
PERO EL GRAN LEMA PARA ESTOS NIVELES DE INICIACIÓN
(Y PARA CUALQUIER NIVEL) DEBE SER: evitar por todos
los medios cualquier mención, ni positiva -por
supuesto- pero ni siquiera negativa, de la
desgraciada regla de la accidentalidad y la
permanencia, porque es tan dañina como fácil de
asimilar, y por eso tan difícil de erradicar
después.
C. Estudio descriptivo de ser y estar y forma de
presentación en los niveles avanzados.
- Cuestión previa:
a) verbos copulativos:
Pedro es alto.
Pedro está alto.
b) verbos predicativos:
Pedro come.
Antonio corre.
- Ser y estar son fundamentalmente verbos
copulativos -y ahí radica el problema de su uso-,
pero son también verbos predicativos.
a.Ser y estar predicativos [debemos hacer ver
al extranjero que]:
No deben constituir un problema, como no lo
constituyen ‘trabajar’ y ‘dormir’, o ‘comer’ y
‘beber’, o no lo deben constituir ‘ir’ y ‘venir’
cuando se conoce bien su significado, porque son
dos verbos con significados distintos:
-’Ser’ significa:
1. «existir»: Dios es = Dios existe
A LA VIDA RETIRADA
¡Qué descansada vida
la que huye del mundanal ruido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo ‘han sido’;
(Fray Luis de León)
MI SALAMANCA
Del corazón en las honduras guardo
tu alma robusta, cuando yo muera
guarda, dorada Salamanca mía,
tú mi recuerdo.
Y cuando el sol al acostarse encienda
el oro secular que te recama
con tu lenguaje, de lo eterno heraldo,
di tú que ‘he sido’.
(Miguel de Unamuno)
[De conocimiento exclusiva o principalmente pasivo
para el extranjero, pues es de uso filosófico o
poético]
2. «ocurrir, suceder» o «celebrarse, tener
lugar un acontecimiento literario, deportivo,
cultural».
¿Qué va a ‘ser’ de ellos ahora? = ¿Qué va a
‘pasar’, qué va a ‘suceder’ con ellos ahora?
El concierto ‘es’ el miércoles por la noche = El
concierto ‘se celebrará’ el miércoles por la noche.
[Frente a esos valores de ‘ser’, inconfundibles con
‘estar’, sencillamente porque ‘estar’ no significa
existir ni ocurrir, resulta que:]
- Estar significa [y no se puede confundir con ‘ser’]:
«ocupar un lugar, permanecer o vivir en un sitio»:
Creo que está en casa / Estuvo en América unos años.
-Debe distinguirse entre ‘¿dónde es?’ y ‘¿dónde está?’:
-¿Dónde es la conferencia de esta tarde?
-En la Universidad.
-¿Dónde está la conferencia?
-Está en el cajón de mi mesilla.
b. Ser y estar copulativos: su distinta
naturaleza y revisión de las reglas más conocidas.
[Éste, como todos sabemos, es el gran problema del
uso de ser y estar. Para entender lo que sigue,
téngase en cuenta que creo que no sería necesaria
ninguna regla, sino hacer operativo lo que más
abajo llamo punto 7.]
Cualidad permanente ---> ser: Petra es guapa.
1.
Cualidad accidental ---> estar: Petra está guapa.
Esta regla es básicamente falsa y la responsable
del mayor número de errores cometidos
por los hablantes extranjeros de nivel avanzado.
------------------------------------------
este uso no es más que un aspecto parcial del
punto 7.
-------------------------------------------
2.Acción acabada, resultado de un proceso
anterior ---> estar:
Está cansado (maduro, roto, harto, enfadado...).
Esta regla no es operativa [porque es más
difícil definir lo de acción acabada que el uso
directo].
------------------------------------------
este uso no es más que un aspecto parcial del
punto 7.
-------------------------------------------
3. Atributo = sustantivo, pronombre o
infinitivo ---> ser:
Lo que ha dicho es verdad.
Es ése.
Aquello era vivir.
Esta regla es más «seria» que las dos
anteriores. Pero si acaso sirve para escribir
[¿Quién, al hablar, puede pararse a pensar si en lo
va a decir hay una fgrase con ser o estar y si el
atributo...].
------------------------------------------
este uso no es más que un aspecto parcial del
punto 7.
-------------------------------------------
4. Atributo = numeral:
+ número total ---> ser
- Cardinal ¦
+ número parcial ---> estar
En clase somos diez, pero normalmente estamos seis.
+ cuando implica definición ---> ser
- Ordinal
+ cuando significa ocupar un puesto ---> estar
Su hijo es el primero =/= Su hijo está el primero.
Es una regla tan «seria» como la anterior,
pero tampoco es necesario retenerla, porque
------------------------------------------
este uso no es más que un aspecto parcial del
punto 7.
-------------------------------------------
5.Atributo = adjetivo calificativo. Si se
sobrentiende un sustantivo ---> ser:
El gato es [un animal] cariñoso.
La decisión fue [una decisión] legal.
Es evidente que esta regla no se puede
aplicar al hablar, porque ella misma nos lo
impediría.
------------------------------------------
este uso no es más que un aspecto parcial del
punto 7.
-------------------------------------------
6. Las reglas incluidas en el apartado B. Los
verbos ser y estar en los niveles de iniciación:
(la compañía -> estar; cuando sigue un gerundio ->
estar; profesión -> ser; materia -> ser; etc.) son
muy simples, y por lo tanto tan operativas que
recomendamos que se apliquen directamente. Aunque
no se debe olvidar que son:
-----------------------------------------
aspectos parciales del punto 7.
-------------------------------------------
- No se trata de una regla, en el sentido de
que lo que aquí vamos a ver no se puede aplicar
directamente como, por ejemplo, «la compañía» ->
estar.
- Estamos ante dos conceptos, un tanto
abstractos, que, en primer lugar, más que
«aprender» hay que intentar «comprender».
- Ser y estar, como verbos copulativos, son
tan distintos en su significado como cuando son
predicativos. Entonces, si el hablante extranjero
llega a captar en qué consiste la diferencia básica
entre los dos, no tendrá por qué confundirlos,
como son inconfundibles cuando son predicativos, o
lo son comer y beber, etc.
------------------------------------------------
SER es un verbo «esencial»; ser DEFINE al
sujeto, es decir,señala una característica, sea
ésta permanente o accidental -porque eso no
importa-: ser IDENTIFICA sujeto y atributo:
S = A
Pedro es inteligente
------------------------------------------------
.
------------------------------------------------
ESTAR, en cambio, es un verbo de «estado»;
señala cómo SE ENCUENTRA, en un momento
determinado o siempre -esto no importa-, el
sujeto:
Pedro está cansado
------------------------------------------------
- Forma de hacer operativa la teoría:
[Son muy importantes en todo esto los elementos
psicológicos, de los que hablaba, creo, Concha
(Moreno): en primer lugar hay que predisponer al
estudiante; luego ‘sacar la explicación del
estómago’ (con eso podemos esperar que el
estudiante comprenda la diferencia entre ser y
estar, pero eso no quiere decir que sea capaz de
practicarla). Por eso, inmediatamente hay que
tratar de hacer operativa la teoría y para ello hay
que bombardear al estudiante:]
1º)Con un ejemplo:
De un prisionero se pueden decir cosas que tratan
de informarnos de «en qué consiste», es decir,
quién es, qué es, cómo es:
es croata
es alto y fuerte
es valiente
es inteligente
es capitán
(¿Puede haber algo más «accidental» que el hecho de
ser capitán? Hoy es capitán; hace un año era
teniente, y mañana puede ser coronel).
Pero también se nos puede informar de cómo se
encuentra, es decir, cómo está:
está cansado
está tirado sobre la cama
está pensativo
está con las manos en la cabeza
está sucio
está en mangas de camisa
está nervioso
Un paso más y vamos a hacernos unas preguntas y a
responderlas.
- ¿Alguien puede ser «estar tirado en la cama»?
Evidentemente, no; se puede ser muchas cosas, y
alguien puede estar tirado toda su vida en una
cama, pero no se puede «ser tirado sobre una cama».
- ¿Y es que alguien puede ser «estar con las manos
en la cabeza» o «estar en mangas de camisa»? Se
podrá estar siempre así, pero nunca se llegará a
ser.
- Pero del prisionero se dicen otras cosas, como:
está cansado
está sucio
está nervioso
Cansado, sucio, nervioso,... la mayor parte de los
adjetivos se puede construir tanto con ser como con
estar. Pero una cosa será «ser cansado» y otra
«estar cansado». Así:
-Un viaje puede ser cansado. También una persona
puede ser muy cansada, es decir, tener un carácter
tal que aburra o canse a los demás. Y eso será
distinto de estar -siempre o alguna vez- cansado.
-Un color puede ser sucio, porque es muy claro por
ejemplo; por su color, pues, un suelo puede ser
también sucio. También un niño puede ser, entre
otras muchas cosas, sucio. Pero suelo y niño pueden
estar -ahora o siempre, esto no importa- sucios.
- Por lo mismo, debemos distinguir ya y no
confundir: ser nervioso y estar (siempre) nervioso.
2º) Otro paso más. En cada una de las reglas
particulares hemos ido destacando que no eran sino
aspectos concretos de este punto 7. Vamos a ir
comprobando que eso era así y, al mismo tiempo,
efectuaremos una especie de bombardeo sobre la
mente, porque la insistencia -en este caso más que
en ningún otro- es el mejor camino para la asimila-
ción de esta distinción:
- La compañía -> estar
Lógico. Una persona puede ser muy amiga de otra;
puede ser muchas cosas. Pero lo que nunca podrá ser
es «estar con Andrés»: con Andrés podrá estar
siempre o alguna vez, pero no ser.
- Cuando sigue un gerundio -> estar
Claro. Se puede ser amante del campo o de la
naturaleza; se puede ser cazador como se puede ser
ecologista. Lo que no se puede ser es «estar
cazando»: porque alguien es cazador puede estar
‘siempre’ cazando.
- Origen -> ser
Normal. Se es español como se es alto o bajo, rubio
o moreno, o como se es hombre o mujer. Y todo ello,
claro, distinto de «estar muy español», como no es
lo mismo ser alto que estar alto.
- Si se sobrentiende un sustantivo -> ser
->Dios es [un ser] incomprensible.
Dios es, o puede ser, muchas cosas: eterno, padre,
creador, etc., etc. Pues bien, entre otras cosas,
es también incomprensible.
- Ordinal que define -> ser
No podría ser de otra forma. Lo mismo que Dios es
incomprensible, alguien puede ser inteligente o el
más inteligente, es decir, puede «ser el primero».
Distinto, lógicamente, de «estar el primero».
-Acción acabada -> estar
Un reloj puede ser muchas cosas: puede ser de
pulsera o de pared, automático o no, calendario o
no, puede ser de oro o de plástico, como puede ser,
simplemente, bonito o feo; pero lo que no será
nunca el reloj es «estar roto»: el reloj podrá
estar eternamente roto o parado, pero no llegará a
ser. Sí puede «ser parado» o «ser un parado»,
distintos de «estar parado», mi vecino por ejemplo.
- por último, decimos:
Petra es guapa.
Y decimos también:
Petra siempre está igual de guapa.
llana y sencillamente porque
---------------------------
son dos cosas distintas.
---------------------------
[Os puedo garantizar que, tras este bombardeo y
muchos ejercicios que, lógicamente, he tenido que
eliminar para el foro, los estudiantes llegan
incluso a la autocorrección, cuando meten la pata,
y a detectar los errores de los demás. //// Lo que
sigue no son más que otras reglas conocidas, pero
que son también aspectos de 7, y por último algunos
casos residuales]
9. ser/estar ---> cambio de significado
Muchos adjetivos cambian de significado al
construirse con ser y con estar. Esto plantea dos
tipos de problemas distintos:
- Por un lado, habrá siempre una diferencia básica
que responderá a la distinción entre ser y estar,
es decir, al punto 7. De manera que:
-estar católico se referirá siempre a un estado
-ser católico será una característica
-Pero, por otra parte, se tendrá que conocer el
«significado concreto» de cada expresión, como si
de cualquier otro aspecto del vocabulario se
tratara:
10. Casos residuales [se tratarán como tales]:
- Neutralización entre ser y estar
Aunque ser y estar son dos verbos tan distintos
como ya sabemos, con determinados adjetivos (ciego,
sordo, casado, viudo, soltero, tonto, bobo, idiota,
calvo, cojo,...) neutralizan su diferencia:
ser ciego » estar ciego
- Arcaísmos, modismos, etc. (punto de arranque de
este foro: enseguida seré con vosotros, la paz sea
con vosotros): ya se ha contestado muy bien en el
foro: 1) desde el punto de vista de la explicación
teórica no son más que residuos del origen y de la
historia de ser y estar, y por lo tanto constituyen
sincronías distintas (que es como decir lenguas o
sistemas distintos, tan distintos como comparar el
francés y el español, por ejemplo). Y 2) Desde la
perspectiva de E/LE, ya se ha dicho, lo mejor
quizás el silencio; si se dice algo, a título
informativo (de conocimiento pasivo), pero
inmediatamente se le dirá al hablante extranjero:
‘Por favor, di 'enseguida estoy con vosotros' y 'la
paz esté con vosotros', porque hasta la Iglesia,
con ser tan conservadora como toda institución, se
ha puesto al día’.
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Autor: Antonio Rueda |
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Título: Seguimos con las dudas |
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Fecha y hora:
viernes, 14 de mayo de 1999, 09:08 h |
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Después de todo lo dicho, seguimos con las dudas.
¿Es correcto el uso de "ser" para hablar del estado
civil de las personas?
En un programa muy popular de TVE el presentador
Jaime Bores hizo la siguiente pregunta a una de
las participantes: «¿Usted es casada, verdad?»
Atte. Antonio
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