Guadalajara (Madrid, octubre, 2003)
Zohuair es un chico marroquí que vive en España desde hace casi dos años y que estudia 3.º de ESO en el colegio Santa Ana de Guadalajara.
En esta entrevista, además de hablarnos de su país y de permitirnos acercarnos a su cultura, nos habla de cómo ha vivido la experiencia de iniciar una nueva vida en España y de integrarse en un nuevo sistema escolar y en un colegio donde la mayoría de sus amigos son chicos como él, pero españoles.
En la entrevista Zohuair contesta a las preguntas que aparecen en cada uno de los recuadros. Si quieres conocer sus respuestas pincha sobre ellos.
―Zohuair, ¿te gusta España?
―Sí, mucho. Lo que más me gusta es la cultura. La gente estudia mucho y a mí me gusta mucho estudiar.
―¿Qué sabías de España antes de venir? ¿Qué te habían contado?
―Conocía el nombre de algunas ciudades. En Tetuán tenía amigos que habían estado en España. Ellos me contaron que España era un país muy grande, que tenía un origen romano y cosas así. De todas maneras no tenía que imaginar mucho porque veía muchas imágenes de España en la televisión.
―¿De quién fue la decisión de venir a España?
―De mis padres. Porque en Marruecos, aunque estudies mucho, si no conoces a gente con contactos, tienes que esperar bastante tiempo hasta que te acepten en una escuela o universidad pública. Y mientras esperas tienes que trabajar en las cafeterías, en los bares… Además en Marruecos hay mucha gente con niveles altos de estudios, pero sin trabajo.
―Y cuando te contaron que ibas a venir a estudiar a España, ¿qué pensaste?
―Pensé que mi vida iba a cambiar mucho, porque iba a tener nuevos amigos, porque iba a aprender una lengua nueva y muchas cosas más. Pero me alegré porque iba a poder estudiar para tener un buen trabajo en el futuro.
―¿Qué es lo que más te gusta de España?
―Lo que más… Aquí hay más libertad. En mi país si tienes una amiga y sales con ella, su hermano viene y te pregunta «¿Qué haces con mi hermana?».
―¿Qué es lo que más echas de menos de tu país?
―Echo de menos a mis amigos, a mi familia.
―¿Quieres volver a tu país?
―Sí, pero de vacaciones. No quiero volver a vivir allí. Ahora estoy construyendo una nueva vida y no quiero volver a mi país y que este esfuerzo en España no sirva.
―En Marruecos, ¿qué estudiabas? ¿En qué curso estabas?
―Más o menos como sexto de Primaria.
―¿Cómo se organizan los estudios en tu país?
―Hay seis años de educación fundamental en el ciclo inicial, tres años en el segundo ciclo de enseñanza fundamental y dos años o tres de Enseñanza Secundaria.
―¿Cómo era para ti un día normal en Marruecos?
―Entraba al colegio a las 8 y salía a las 12. Cuando salía a las 12 ya no volvía por la tarde. Otros días salía a las 10, pero tenía que volver por la tarde, de 2 a 5. Y después del cole iba a una escuela de música, de 6 a 8 . Es que tocaba el violín en una orquesta. Además, los sábados por la mañana y por la tarde también había colegio.
―Y ahora fuera del colegio, ¿sigues estudiando música?
―No, no sigo, porque he preguntado en el sitio donde se aprende música (se refiere al conservatorio) y me han dicho que tienes que apuntarte antes de mayo.
―¿Cuánto tiempo hace que vas a tu colegio en España?
―Un año.
―¿Le costó a tu familia encontrar el colegio donde ahora estudias?
―No mucho.
(Mercedes, su profesora que está con nosotros durante la entrevista, explica que los padres fueron a la Delegación de educación en Guadalajara, y que desde allí se realizó la tramitación para que Zouhair entrara en el colegio concertado donde ahora estudia).
―¿Qué diferencias ves entre el colegio de España y al que ibas en Marruecos?
―El de España me gusta mucho. Aquí, por ejemplo hay calefacción y todo eso. En mi cole de allí en invierno hacía mucho frío y tenía que estar con el abrigo. En el de aquí hay salón de actos, salón de música… Y como el colegio en Marruecos no estaba bien preparado, tampoco tenía muchas ganas de estudiar. Además, en Marruecos, en las clases, los alumnos intervienen menos.
―En España, ¿qué es lo que más te gusta del colegio? ¿Y lo que menos?
―Casi todo me gusta. Los profesores todos me caen bien y las asignaturas… normal.
―¿Qué materias o actividades del colegio son las que más te gustan?
―Hacer deporte, música, estudiar en general. Y de asignaturas, en Marruecos me gustaban mucho la gimnasia, la música y las matemáticas. Aquí esas tres y además la plástica. Además me gusta mucho la lengua.
―¿Cuántos alumnos sois en tu clase? ¿Qué edad tienen tus compañeros?
―En clase somos unos treinta. Algunos de mis compañeros son mayores porque han repetido curso y tienen catorce años o catorce y medio. Y hay algunos más pequeños que tienen doce o doce y medio.
(Zouhair nació en febrero y algunos compañeros de su clase nacieron en diciembre y a eso se debe esa diferencia de edad).
―En la clase, ¿hay algunos alumnos de otros países como tú?
―No, en mi clase, no, pero en otras clases sí. Hay chicos de Ecuador, de Colombia y de otros lugares, como Rumanía, Guinea, Siria o la India.
―¿En qué lugar de la clase te sientas? ¿Por qué?
―Al principio en la primera fila, me ponían ahí los profesores. Pero ahora todos vamos rotando. Echamos a suerte con qué otros compañeros nos sentamos en clase.
―¿Qué es lo más importante que haces en el colegio? ¿Para qué crees que te sirve?
―Participar en clase, tener muchos amigos, conocer cosas nuevas. Y me sirve para que cuando sea mayor, tenga una vida mejor que la que tendría en Marruecos.
―Zouhair, ¿recuerdas cómo fue tu primer día de clase?
―Estaba muy nervioso. No entendía casi nada. Pasé mucha vergüenza cuando la profesora me presentó. Me senté con dos compañeros y me dieron el horario. En el recreo estuve solo hasta que dos chicos se acercaron a preguntarme cómo me llamaba.
―¿Te costó hacer amigos en el colegio? ¿Cómo hiciste amigos?
―Hice pronto amigos. En general, era yo el que tenía que hablar con ellos. Si no, no tendría ahora amigos. (Mercedes le recuerda a Zouhair que también en la clase se le acercaban muchos, especialmente las chicas y que al principio él se llevaba mal con ellas). Es que aquí las chicas vienen y dicen: «Hola, ¿cómo te llamas?» y eso era muy raro para mí. En Marruecos no hablamos mucho con ellas.
(Mercedes nos da más información y nos cuenta anécdotas sobre los primeros días de clase de Zouhair: «Aunque luego no hablara con los chicos en clase, desde el primer día Zouhair jugaba al fútbol con ellos en el recreo. Al principio, algunos compañeros le hacían bromas, por ejemplo, le decían: «Mira, a esta chica no la llames así, mejor llámala así...» y Zouhair, en su inocencia, la llamaba de esa manera. Después al ver la reacción de su compañera se daba cuenta de que se habían burlado de él y se enfadaba»).
―¿A veces te ha resultado difícil hacer amigos españoles en el colegio?
―Al principio sí, algunos me rechazaban porque era extranjero. Ahora ya no, porque ellos ya conocen cómo soy.
(Mercedes cuenta que parte del recelo de sus compañeros se debía a que veían que los profesores le prestaban a él una atención especial).
―¿Quiénes fueron tus primeros amigos? ¿Cómo te entendías con ellos?
―Mi mejor amigo fue Pedro, un chico de mi clase. Siempre, desde el principio, en los intercambios, se acercaba y me decía: «Vente a jugar con nosotros, no te quedes ahí solo». Otros amigos son Samuel, Gema, Manuel, Abel… Son todos españoles. Para hablar con ellos hacía muchos gestos con la mano o les dibujaba lo que quería decir. Ahora tengo muchos más amigos que al principio y salgo con ellos fuera del colegio. Jugamos al fútbol en el barrio, o con los ordenadores, a la play station…
―Al principio, ¿querías parecerte a tus compañeros de clase? ¿En qué?
―Claro, todos queremos ser como otros. Por ejemplo, si yo sé una cosa que no sabe algún amigo mío, es normal que él quiera saberlo. Yo quería saber lo que ellos sabían.
―¿Te gusta que haya chicos y chicas de diferentes países en el colegio? ¿Te gusta relacionarte con ellos? ¿Crees que a tus compañeros les gusta?
―A mí sí, me gusta, aunque me llevo mejor con unos que con otros. De todas maneras, yo prefiero ir con chicos españoles y también creo que hay más rechazo hacia mí y hacia las gentes como yo que hacia chicos de otros países. En general, me gustaría que las reacciones hacia los chicos de otros países fueran un poco más abiertas. En la calle es más fácil relacionarte, da lo mismo de qué país eres. Si a unos chicos se les va el balón y se lo devuelvo, ellos dicen: «Hola, ¿cómo te llamas?», « ¿de dónde eres?».
― ¿Qué crees que piensan los padres de tus compañeros españoles de las personas que vienen de otros países? ¿Y tus padres de los españoles?
―Creo que no les gusta mucho. El año pasado, un chico marroquí se enfadó con un español porque uno le pidió el balón para jugar y el otro le dijo que no. Se pegaron y cuando se enteraron los padres, la madre del chico español empezó a decir: «Esos moros de aquí, siempre se están peleando con nuestros hijos». (Mercedes insiste en que son casos aislados y que la integración de los chicos extranjeros en el colegio es buena). Mis padres me dicen que es bueno tener amigos españoles para compartir cosas.
―¿Se interesan tus compañeros y tu profesor por tu cultura?
―Sí, mucho… Mis compañeros me preguntan por qué las mujeres llevan pañuelo en la cabeza, por qué no pueden entrar a los bares y las discotecas y cosas así.
―Cuando sale un tema en clase relacionado con tu país o tu cultura que tus compañeros desconocen, ¿te sientes orgulloso de saberlo y de ser de tu país?
―Pues unas veces sí y otras no. La mayoría de las veces se habla de mi país y se relaciona con el Sahara o con gente de mi país de las zonas rurales que vive de una manera muy pobre. Normalmente no se habla del norte o de otras ciudades de Marruecos o de otras situaciones.
―¿Has enseñado a tus compañeros cosas de tu país que no existen en España?
―Sí, por ejemplo, ellos me piden que escriba sus nombres en árabe.
(Mercedes, su tutora, nos dice que en las fiestas del colegio Zouhair también ha tocado música marroquí vestido con chilaba).
―¿Cómo es el traje con el que has tocado el violín?
―El vestido es una chilaba, y las zapatillas se llaman belga, y el gorro, tarbuch.
―Cuéntanos cómo es un juego típico de tu país.
―Se hacen dos grupos. Un chico que tiene un trapo en la mano dice un número. Un chico de cada equipo tiene que conseguir el trapo y evitar que lo coja el otro.
―Pero ese juego se juega también en España.
―¿Ah, sí? Pues entonces los juegos son parecidos en todas partes.
―Dinos una prenda de ropa que exista en Marruecos y aquí no.
―La chilaba. Las de las mujeres pueden llevar flores y muchos colores y las de los hombres son muy simples. Y debajo de la chilaba nos ponemos algo que se llama llavador que es como un pantalón pirata y una camisa.
―¿Y la alimentación? ¿Es diferente?
―En Marruecos no hay ninguna carnicería que venda cerdo porque nosotros no comemos cerdo.
―Háblanos de una realidad que sea diferente aquí en España y en Marruecos.
―Aquí las mujeres hacen lo que quieren. En Marruecos muchas mujeres están en casa, cuidando a los niños, preparando la comida… Además en Marruecos puedes tener cuatro mujeres, pero ahora ha salido una ley nueva que va a cambiar la situación de las mujeres.
―Y tú, ¿qué situación crees que es más positiva para las mujeres?
―El sistema de España porque con dos o tres mujeres vas a tener muchos problemas… (se ríe). Es broma, en general mejor la situación en España para la mujer.
―Estudias en un colegio católico, pero tú eres musulmán. ¿Eso ha sido un problema? ¿Crees que puede serlo para algunos chicos musulmanes?
―A mí no me ha creado ningún problema y creo que tampoco se lo tiene que crear a otros chicos. Creo que todas las religiones son parecidas, que no hay tantas diferencias, que todas dicen cosas buenas, como «no matar», «no robar», «rezar», «hacer el bien»...
―Zouhair, en algunas ocasiones, ¿te gustaría ser español?
―Es una pregunta difícil. Claro que no puedo olvidar mi cultura, mi país, mi religión porque he vivido toda mi vida viviendo eso y conociendo eso, y ahora, en un momento, no puedo borrar todo eso, pero me gustaría ser las dos cosas.
―Antes de venir a España, ¿sabías algo de español?
―Sabía alguna palabra, por ejemplo, hola, adiós, sí, no, toma, ¿qué tal? Había estudiado un año cuando tenía cinco años en una escuela española.
―¿Qué es lo que más te ha ayudado a aprender español?
―La tele, sobre todo los programas de cosas infantiles, las películas y las series.
―¿Qué es lo que te ha resultado más complicado del español?
―Hablar y leer, pero escribir no tanto, porque el francés tiene las mismas letras que el español. Aprender español después de francés me ha ayudado. Cuando empecé con el francés tuve que acostumbrarme a escribir de izquierda a derecha porque en mi lengua es al revés: se escribe de derecha a izquierda. Es que en Marruecos empezamos a estudiar francés desde tercero de Primaria. Pero no solo estudiamos francés en la clase de lengua. Por ejemplo, mi profesora de matemáticas muchas veces daba la clase en francés. Si la clase es en francés o árabe depende un poco del profesor.
―¿Qué lengua hablas en casa con tu familia?
―Aunque hablamos español, entre nosotros utilizamos el árabe. Solo con mi tío hablo en español. Él siempre me dice: «tienes que hablar conmigo en español para aprender».
―¿Utilizas a veces el árabe fuera de tu casa? ¿Cuándo?
―A veces a compañeros de clase les explico alguna palabra. También cuando me cabreo digo cosas en mi lengua.
―¿Hay muchas diferencias entre el español y el árabe? ¿Cuáles?
―Sí, las letras son diferentes y también las palabras. Bueno, tenemos algunas palabras en árabe que son las mismas que en español, por ejemplo cama, armario, cocina… La gramática, la pronunciación también es diferente.
―¿Has ido a clases de apoyo para aprender español en el colegio? ¿Cuánto tiempo? ¿Tenías compañeros en estas clases? ¿En qué lengua hablabas con ellos?
―Sí, con la hermana Felisa estuve casi todo el curso pasado en clases de apoyo. Venía a buscarme a clase y estaba con ella unas dos horas al día, casi todos los días. Con ella estudiábamos español y matemáticas y estaba con otras dos chicas de Marruecos, con otras dos de Rumanía y con otro chico de Argelia. Hablaba en español con la hermana Felisa y también en español con los chicos rumanos, pero en árabe con las chicas marroquíes.
―¿Te gustaban esas clases? ¿Qué hacías en ellas?
―Sí, me gustaban bastante. Estudiábamos vocabulario, verbos…
―Al principio, ¿dónde lo pasabas mejor, en las clases de apoyo o en las otras?
―En las clases de español porque tenía muchas ganas de aprender la lengua. Me gustaba ir a las clases de español. En las otras me aburría porque no entendía mucho.
―¿En cuánto tiempo ya podías comunicarte en español con tus compañeros?
―En siete u ocho meses.
(Mercedes dice que incluso antes, que a los seis meses de estar en el colegio, Zouhair ya podía comunicarse en español sin muchos problemas).
―¿Y cuánto tiempo te costó poder seguir más o menos una clase normal?
―Unos meses. Todavía hay algunas palabras que no las entiendo, pero si no entiendo algo, pregunto a los profesores.
(Mercedes explica que el proceso de Zouhair visto desde fuera resulta asombroso. Nos cuenta que en el tercer trimestre del curso pasado, cuando Zouhair ya podía seguir las clases más o menos como el resto de sus compañeros, de alguna manera no quería dejar de reclamar la atención de sus profesores y entonces, empezó a decir: «no entiendo esto», «no sé qué quiere decir esto», pero que ya lo sabía perfectamente. Lo único que quería era que siguieran tratándolo como hasta ese momento).
―Al principio, ¿las tareas que te mandaban eran más sencillas que las del resto?
―Sí, eran más fáciles. El vocabulario era fácil para que lo entendiera.
―¿Cómo te sentías haciendo esas tareas diferentes a las que hacían tus compañeros de clase?
―No me gustaban mucho, porque me hacían sentirme un poco tonto, como que era un vago y que no sabía muchas cosas.
―Y ahora en las clases normales, ¿los profesores te preguntan igual que al resto? Cuando lo hacen, ¿tienes tiempo para responder?
―No me preguntan igual que a los otros chicos, me hacen preguntas fáciles. Y para responder depende… Unas veces tengo tiempo, otras veces, no.
―¿Utilizas ya en clase los mismos libros que los otros chicos? Si es así, ¿te resulta fácil trabajar con ellos?
―Siempre he utilizado los mismos libros. Al principio la mayoría de los ejercicios no los entendía. Tenía que buscar casi todo en el diccionario, preguntar todo el rato y me costó mucho. Tenía que estudiar más tiempo que otros compañeros de la clase. Pero ahora ya puedo trabajar con ellos.
―¿Qué personas te han ayudado y te ayudan en ese esfuerzo?
―Aquí en el colegio, mis amigos y los profesores, y en casa mi tío. Los profesores siempre buscan para mí la explicación más sencilla. También me dicen cuando hago las cosas bien. Siempre me están animando diciéndome que soy un chico muy inteligente y que si tengo dudas, puedo preguntar. También me dicen que es importante hablar con la gente, aunque (lo haga) con palabras o frases incompletas.
―¿Sacaste buenas notas el año pasado?
―Sí, buenas.