Aunque astronómicamente hablando la luna sea tan solo un cuerpo celeste, frío y desolado, que continuamente acompaña a la tierra en su movimiento de traslación alrededor del sol, seguro que la imagen que tenemos de ella no tiene nada que ver con esta idea. Las imágenes de la luna dibujadas por los alumnos serán sin duda distintas (luna nueva, creciente, llena, menguante...). Esta actividad de sensibilización, además de poner en contacto a los alumnos con la página principal de Historias de debajo de la luna, puede servir para reflexionar sobre cómo cada uno contempla e interpreta una misma realidad de manera diferente, pues lo hace a partir de referentes personales, sociales y culturales distintos y propios. En este sentido, es posible que el dibujo de la luna de cada alumno tenga que ver con su herencia de aprendizaje, con su estado anímico (nostalgia, romanticismo, etc.) o simplemente con su paisaje geográfico más habitual.
La luna se ha asociado a tantos referentes que ahora es casi imposible enumerarlos aquí. Ya en la Antigüedad se relacionaba con los ciclos de renovación, de nacimiento y de muerte, y de ahí que estuviera en algunas culturas vinculada a la maternidad o a la fertilidad. Pero la luna es también la imagen de la noche, la emoción, el sentimiento, la imaginación, la sensibilidad, el erotismo, el amor, la religión, la salud e incluso la muerte... Estas asociaciones a veces son personales, pero en la mayoría de los casos tienen detrás un referente cultural concreto.
Para ilustrar este aspecto, por ejemplo, se puede comentar que la cruz roja tiene su correlato en los países islámicos en la media luna roja y que, en definitiva, la luna es un símbolo de la identidad de muchos países; tanto es así que está presente en las banderas de muchos de ellos, como es el caso de Turquía, Argelia, Túnez, Malasia, Maldivas, Pakistán, Singapur, Azerbayán, Turkmenistán y Uzbekistán, entre otros.
Además de utilizar la actividad para explotar didácticamente el título del proyecto Historias de debajo de la luna, se busca un espacio en el aula para profundizar en las distintas interpretaciones culturales que conforman nuestra visión del mundo.
Con esta actividad se persigue que los alumnos vayan descubriendo por ellos mismos los contenidos que se incluyen en Historias de debajo de la luna, y vayan familiarizándose con la estructura de los distintos materiales y apartados que se pueden encontrar en la unidad dedicada a cada personaje: «¿Quién es?», «Entrevista con...» y «Mi cuento».
Para responder, es importante prestar atención a la localización de la fotografía de cada persona en el mapa de la portada pues se ha intentado ubicarlos en el lugar de sus respectivos países de origen. No obstante, se pueden utilizar los nombres que aparecen en las fotografías para hacer predicciones. Para las dos últimas preguntas es necesario leer la información adicional. Al hacerlo, aparecen las fichas de cada una de estas personas y en ellas se puede encontrar lo que los une a todos ellos: son extranjeros que viven en España, que estudian o han estudiado español y que quieren dar a conocer su propia cultura y reflexionar con nosotros acerca de cómo vivieron sus primeros contactos con el español y con España.
Con esta actividad se trata de motivar a los alumnos para que lean la entrevista y el cuento de los distintos entrevistados. Las acepciones de la palabra historia son varias. Aquí nos interesan estas dos: ‘conjunto de sucesos y acontecimientos pasados’ y ‘narración de un suceso o de un cuento’. A partir de estas definiciones se trata de reflexionar sobre el significado de «Historias de debajo de la luna». Puede tener varias interpretaciones y lo interesante es comentar todas ellas en clase. Por una parte se refiere a las historias personales de los entrevistados, personas que viven debajo de la misma luna y que también debajo de la misma luna nos cuentan su particular aventura hasta llegar a España, y la historia de cómo fueron los primeros momentos en nuestro país, sus sentimientos, sus reacciones, sus primeras impresiones... Y por otra, el título alude a las historias, a los cuentos que ellos mismos nos cuentan, relatos que hablan de ellos y de su cultura.
En Historias de debajo de la luna aparecen tantos cuentos como personas entrevistadas. En las páginas de portada que presentan a cada uno de los entrevistados se observa un enlace llamado «Su cuento». Los cuentos tienen que ver con ellos, porque ellos mismos los han seleccionado. A todos ellos se les ha pedido que pensaran en un cuento que tuviera que ver con su cultura, que les gustara o que se asociara a los recuerdos o realidades de su país. Algunos cuentos son de autor, otros son de tradiciones orales y algunos han sido escritos por los propios entrevistados. En el icono «¿Por qué ha elegido este cuento?» del apartado «Mi cuento», cada uno de los entrevistados explica por qué ha escogido esa narración y en qué sentido habla de su cultura.
Se trata de una actividad introductoria para reflexionar sobre las diferencias formales que existen entre los cuentos de las distintas culturas. A partir de este primer aspecto se pueden abordar otros elementos culturales que hallamos al hacer una lectura entre líneas de un cuento. Y es que estos son fuente de conocimiento, archivos que conservan y hablan de las costumbres, la imaginación, los sentimientos, las experiencias colectivas, etc. que conforman la identidad de una cultura.
Conscientes de que los cuentos pueden ser una fuente de referentes culturales que no debemos desaprovechar en las clases, en Historias de debajo de la luna hemos intentado utilizarlos para potenciar un mejor entendimiento de la propia cultura y la de los otros. Hemos procurado cubrir estos dos caminos, tanto implicando a los entrevistados en un primer ejercicio de reflexión sobre su propia cultura al pedirles la localización de su cuento, como en las actividades sugeridas que han sido diseñadas para trabajar en el aula teniendo en cuenta objetivos interculturales.
El cuento Las distintas caras de la luna nos sirve para completar la presentación de este proyecto. Deseamos que el recorrido que los alumnos hagan por estas páginas resulte para ellos tan productivo como lo fue el viaje para Antón, y que los cuentos y las historias que aquí recogemos y contamos sirvan para encontrar un espacio en el aula donde hablar y reflexionar sobre identidades culturales distintas, y, en última instancia, para posibilitar un diálogo que nos ayude a comprender nuestra cultura y la de los otros.