Por Maite Hernández y Félix Villalba
Organiza la clase en dos grupos. A cada uno de ellos deberás facilitarle una de estas fichas de actividades que puedes llevar impresas al aula:
Con la primera ficha se pretende que los estudiantes adquieran unos conocimientos básicos sobre la geografía y la cultura de Irán. Con la segunda, que los estudiantes, por una parte, contrasten la visión que tienen los nativos de su propia cultura con la que tienen de ella otros pueblos y, por otra, que los alumnos reflexionen acerca del uso racista y xenófobo que se hace del lenguaje en la prensa.
Después del trabajo individual de cada uno de los grupos, tendrás que establecer un espacio para la puesta en común de la información recogida y para contrastarla con las aportaciones de todos los alumnos de la clase.
Si lo prefieres, puedes trabajar con las dos fichas en días distintos de clase de modo que todos los alumnos trabajen de manera directa estos dos temas.
Masoud nos cuenta algunas similitudes y diferencias gastronómicas entre España e Irán. Busca cinco recetas iraníes que te resulten apetitosas.
¿Son parecidas a alguna de tu país? ¿Qué ingredientes se suelen utilizar en la cocina iraní? ¿Los puedes encontrar en tu país? Busca información sobre tiendas de productos iraníes en tu ciudad. Por último, consulta alguna guía de restaurantes en tu ciudad y elige uno iraní para ir a comer. Piensa en qué platos y postres te gustaría pedir.
Haz reflexionar a tus alumnos sobre el hecho de que probablemente lleven estudiando inglés, francés o español como lengua extranjera unos cuantos años. Pídeles que desde su propia perspectiva de estudiantes de una segunda lengua piensen si son capaces de comunicarse en esa lengua extranjera. Después tienen que comparar su situación con la de Masoud, que en seis meses podía hablar en español. Haz que consideren estas cuestiones y que discutan sobre qué factores creen que ayudaron a Masoud a aprender tan rápido la lengua española. Pueden elegir entre los factores que se presentan y añadir otros:
Después, pide a tus alumnos que, de manera individual, contesten estas preguntas: si tuvieses que aprender una nueva lengua, ¿cuál te gustaría aprender?, ¿por qué?, ¿cómo te gustaría aprenderla?
Recuerda a tus alumnos lo que cuenta Masoud en la entrevista, el hecho de que él, al principio, utilizaba los gestos para hacerse entender. Ahora se trata de que en la clase ellos hagan algo similar. Ponles en la siguiente situación: están en un país donde se habla una lengua distinta a la suya. No conocen el idioma pero necesitan comprar y conseguir una serie de productos. Para la representación de esta situación, la clase se divide en tres grupos:
- un kilo de chuletas de cordero;
- medio kilo de carne picada;
- cinco filetes de ternera;
- un pollo y media docena de huevos;
- un insecticida;
- un quitamanchas;
- polvos de talco;
- colonia para hombre;
- un ambientador con olor a pino.
Como la actividad es compleja, tendrás que dejar tiempo para que los estudiantes la preparen y dar algunos trucos a los estudiantes del tercer grupo para que les sea fácil crear una nueva lengua. Estos trucos pueden ser: que la lengua que inventen solo tenga palabras que contengan la letra e; que las palabras lleven siempre al principio la sílaba sa- (sacarne, sapicada...); que sustituyan los verbos por el verbo canicar, etcétera.
Tras la escenificación, habrá una puesta en común en la que se analicen: