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Historias de debajo de la luna

Actividad inicial

Para el profesor

Fase 1Fase 1

Dibuja una luna y observa tu dibujo.

Relaciona cada una de las imágenes de la luna que aparecen más abajo con alguno de estos términos:

  • Luna nuevanueva
  • Luna llenallena
  • Luna en cuarto crecientecreciente
  • Luna en cuarto menguantemenguante

¿Cómo ha dibujado la luna tu compañero?

Vuelve a observar tu dibujo de la luna. ¿Por qué la has dibujado así? ¿Es de esa manera como te la imaginas? ¿Siempre la has dibujado así? ¿Es como la ves normalmente? ¿Es el tipo de luna que se ve en verano en tu país?


Para el profesor

Fase 2Fase 2

Reflexiona y contesta a estas preguntas:

[Ilustración] Luna en cuarto creciente
  • ¿Qué imágenes, realidades, personas u objetos te vienen a la mente cuando piensas en la luna?
  • Y en tu cultura, ¿a qué se asocia la luna?
  • ¿Coinciden tus respuestas con las de tu compañero?

Para el profesor

Fase 3Fase 3

Investiga y contesta estas preguntas:


Para el profesor

Fase 4Fase 4

 

Busca en el diccionario los distintos significados de la palabra historia. A partir de las definiciones, contesta a estas preguntas:

[Ilustración] Soporte de telescopio, de hierro, del que cuelgan tres figuras del sol, la luna en cuarto menguante y un planeta.
  • ¿Qué te sugiere el título «Historias de debajo de la luna»?
  • La interpretación que has hecho, ¿se parece a la de tu compañero?
  • ¿Qué dos tipos de historias puedes encontrar en Historias de debajo de la luna?

A través de una entrevista se puede conocer la historia de una persona. Localiza la entrevista realizada a María Gonzalves y lee las preguntas que le han hecho. ¿Qué preguntas añadirías a la entrevista?


Para el profesor

Fase 5Fase 5

 

La palabra historia en algunas ocasiones es sinónimo de «cuento». Investiga en estas páginas y contesta a las siguientes preguntas:

[Ilustración] Grupo de estrellas entre las que están el sol y la luna en cuarto menguante.
  • Cada entrevistado nos cuenta un cuento, ¿cuál es el título del cuento de María?
  • ¿Por qué ha elegido contar esa historia y no otra?

Para el profesor

Fase 6Fase 6

 

Muchos cuentos españoles comienzan por «Érase una vez...» y terminan con «Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado».

[Ilustración] Luna llena leyendo un libro.
  • ¿Cómo empiezan y acaban los cuentos en tu país?, ¿se cuentan oralmente?, ¿se leen?, ¿son muy largos?
  • ¿Qué elementos de ficción, objetos y personajes te parece que se repiten con frecuencia?

Para el profesor

Fase 7Fase 7

Reflexiona y contesta:

[Ilustración] Zarina rusa con bastón y corona bizantina.
  • ¿Cuál es tu cuento favorito? Cuéntaselo a tu profesor. Él podrá publicarlo en Internet en nuestro espacio de debate de «Inmigración y enfoque intercultural».
  • ¿Qué crees que dice de ti o de tu cultura el cuento que has elegido?
  • ¿Crees que los cuentos pueden ayudar a mejorar el entendimiento y la percepción que se tiene de una cultura? ¿Por qué?

Para el profesor

Fase 8Fase 8

Lee el cuento y contesta después a estas preguntas:

  • ¿Cuál es el problema de Antón, el protagonista de Las distintas caras de la luna?
  • ¿Quiénes lo ayudan a resolver su problema? ¿Cómo lo hacen?
  • ¿Qué aprende Antón de las personas que se encuentra en su viaje?
  • ¿Por qué después de su viaje Antón es capaz de mirar sin angustia la luna todas las noches?

Las distintas caras de la luna

[Ilustración] Astrónomo con chistera, sentado en el soporte descrito en la ilustración de la Fase 4, observando las estrellas.

Érase una vez un joven astrónomo llamado Antón. Estaba enamorado de la luna y pasaba noches enteras observándola. Conocía perfectamente sus cráteres, los fenómenos lunares visibles desde la Tierra que se manifiestan en forma de eclipses y mareas, y soñaba con sus montañas... Pero cada veintiocho días Antón entristecía porque dejaba de ver a su amada, porque mientras duraba la luna nueva, ella desaparecía y no le hacía ni siquiera un guiño. Durante esas noches, para él eternas, Antón se desesperaba... Y por el mismo motivo, sentía que solo era plenamente feliz cada veintiocho días, y esperaba impaciente la gran cita con la luna llena, cuando su amada estallaba con todo su esplendor.

Antón se sentía prisionero de leyes no humanas. Soñaba con una noche de luna llena en la que poder atar a la luna a su ventana para siempre. Había decidido salir a buscar a alguien que lo pudiera ayudar en su empresa. Una noche ensilló su mejor caballo, tomó provisiones para un largo viaje y desapareció durante un tiempo.

Cuentan que transcurrieron años enteros hasta que volvió a mirar a la luna. En su viaje, Antón deseaba encontrar a alguien que lo ayudara a congelar para siempre la imagen de la luna llena. Para ello, se entrevistó con hombres y mujeres de razas diferentes y de nombres extraños que no acertaba a pronunciar del todo bien... Ashok, Masoud, Rasha... Y a todos ellos les preguntaba por ella, quería saber cómo se mostraba la luna en sus distintos países, qué cara les ofrecía a ellos, cómo se comportaba, cómo la veían... Y estos hombres y mujeres de rostros extraños se compadecían de Antón y para distraerlo y hacerle olvidar su pena, además de sobre la luna, le hablaban de sus vidas, le contaban sus historias, cómo habían llegado hasta allí... A la luz de las hogueras, y siempre debajo de la luna, le hablaban de sus costumbres, de su cultura y de sus gentes.

Y poco a poco, noche tras noche, la obsesión de Antón por la luna fue desapareciendo a medida que los relatos y el recuerdo de los nuevos amigos acompañaban sus horas de sueño.

Por fin un día Antón no volvió a sentir angustia. Su corazón latía tranquilo a pesar de ser una noche estrellada con luna nueva. A esas gentes distintas, a esas gentes que encontró en su camino y que eran diferentes en sus rostros y en sus formas de vestir y de hablar, pero en las que había reconocido siempre la misma cara, la suya propia, les debía ahora que todas sus noches fueran de luna llena. Había aprendido a reconocer a esa luna inmensa en sus distintas caras y trajes.

Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

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