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En Sintonía con el Español

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LEYENDA: Parte de la transcripción está marcada de acuerdo con el siguiente código de colores:

El color rojo sirve para destacar los elementos que tratamos. Pon atención, te ayudarán a aprender.
El color azul sirve para señalar los errores que comete el alumno-locutor en relación con el tema tratado.
El color verde sirve para los errores que comete el alumno-locutor, pero que no se relacionan con el tema tratado.

(P) Profesor/a
(A) Alumno/a

P: ¡Hola! ¡Ya estamos de nuevo con vosotros! Ya sabéis, esto es EN SINTONÍA CON EL ESPAÑOL. Hoy tenemos el enorme privilegio de contar con Yen Lin. Hola, Yen Lin, ¿cómo estás?, ¿qué tal va todo?

A: Todo muy bien.

P: Hoy vamos a dedicar nuestro tiempo a hablar de dolores, ¿qué te parece? De dolores físicos… Puede que no suene muy bien, pero también necesitamos saber cómo expresar el dolor en español, ¿no?

A: Sí, porque también es un tema importante de la vida diaria.

P: Ya lo creo. Mira, a mí ahora no me duele nada, la verdad, estoy fenomenal, ¿a ti te duele algo?

A: Pues ahora estoy estupendamente, aunque ayer me dolía muchísimo la espalda.

P: Fíjate, Yen Lin, fijaos amigos de EN SINTONÍA, resulta que a menudo, cuando hablamos de las partes del cuerpo en español, no decimos me duele mi cabeza, sino me duele la cabeza, así que no usamos el posesivo. Se sobreentiende que es la mía, mi cabeza, la que me duele. Esto causa algunos problemas a los hablantes no nativos porque en otras lenguas es diferente, así que, si te parece, al tiempo que repasamos las partes del cuerpo «dolorosas», aprendemos algo más sobre el dichoso determinante español…

A: Me parece muy importante saber el uso correcto de artículo.

P: Sí, aquí tenemos un uso pequeñín, pero un uso al fin. Hay dolores que son muy comunes;  vamos a dar un repaso, pensando en el cuerpo de arriba, de la cabeza, a abajo, a los pies. Por ejemplo, a mí me suele doler la cabeza cuando trabajo demasiado tiempo seguido en el ordenador.

A: Pues a mí me suelen doler los hombros por el estrés.

P: ¡Ah, sí! A mí, de vez en cuando, me duelen las muelas, creo que tengo infección.

A: Pues cuando descuido mi postura de sentar, me duele la espalda.

P: A mí, si corro mucho, mucho, la verdad es que me duelen las piernas. No tengo mucha costumbre de hacer ejercicio.

A: Me suelen doler los pies cuando voy de tiendas.

P: ¿Vas mucho de tiendas?

A: Bueno, algunas veces.

P: Bien. Fijaos, todo eso nos duele y resulta que no estamos enfermos, parece que el cuerpo es una máquina poco perfecta. La verdad es que la salud depende mucho de nuestra actividad; de hecho, hay muchísimas enfermedades y dolencias asociadas a cierto tipo de trabajo. A la gente que trabaja en el ordenador, por ejemplo, le molestan normalmente los ojos; a los albañiles, que trabajan con tanto peso, y a menudo al aire libre, pues les debe de doler mucho la espalda

A: Con el trabajo fuera, también les debe de doler la garganta, a veces.

P: Sí, deben de coger más de un catarro, y con catarro te duele todo el cuerpo, desde los oídos hasta el pecho. La verdad es que ese trabajo, el de albañil, es bastante duro. Otro que lo es también mucho es el de los deportistas profesionales… Fijaos en la cantidad de problemas con las articulaciones, los huesos, los músculos que puede tener un corredor o un jugador de fútbol o de baloncesto. A estas personas, ¿qué no les dolerá?

A: Pues les dolerán los tobillos, las rodillas, sobre todo.

P: Sí, las rodillas mucho. Oye, Yen Lin, ¿tú qué actividad desarrollas normalmente, en tu día a día?

A: Estudio, prácticamente todo el día.

P: Claro, y tú, ¿cómo crees que afecta esa actividad que tú realizas cotidianamente a tu salud? ¿Sueles tener algún dolor o alguna molestia que puedas relacionar con el estudio?

A: Pues sí, bastante: suelo acabar con la vista cansada, los hombros cargados, la espalda dolorosa y dolor de lumbago también.

P: ¿También tienes lumbago?

A: Sí.

P: Deduzco que trabajas con el ordenador… ¿Sí?

A: Efectivamente.

P: Yo también. A mí, por la noche, me duele mucho la espalda, en la parte de arriba, cerca del cuello, me molestan mucho las cervicales, ¿a ti no te pasa?

A: Sí, sí, me pasa frecuentemente.

P: Generalmente las personas que trabajan mucho con el ordenador les suele molestar la espalda, les duele la espalda, la cabeza; claro, eso a veces también tiene un poco que ver, o mucho que ver,  con la postura incorrecta que adoptamos al sentarnos en el escritorio, ¿no?

A: Efectivamente, pero muchas veces nos cuesta mantener todo el rato la buena postura.

P: Pero si te sientas con la espalda recta, apoyándola bien contra el respaldo de la silla, y si colocas los brazos bien para que los codos no te queden debajo de la línea del ordenador, pues yo creo que la cosa mejora bastante.

A: Pues sí, conviene hacer un poco de ejercicios de estiramiento para descargar la tensión corporal.

P: Sí, es verdad. Yo creo que también es muy importante procurar que la luz de la habitación donde trabajas sea una luz ni demasiado fuerte ni demasiado débil. Y también la temperatura: no es bueno trabajar cuando hace demasiado calor, tampoco es bueno trabajar cuando hace frío. Y, una cosa que sí hago yo muy a menudo es descansar la vista cada cierto tiempo, porque si estás demasiado rato mirando el ordenador, al final te lloran los ojos.

A: Pues sí, estoy de acuerdo. Además, saber descansar la vista es fundamental.

P: Ahora, vamos a escuchar los consejos de una enfermera sobre de qué modo podemos prevenir los dolores asociados al trabajo con el ordenador. Aunque hay profesiones mucho más arriesgadas, me parece que a todos los oyentes de EN SINTONÍA CON EL ESPAÑOL nos interesa esto de los ordenadores, ¿no?

A:Yo creo que sí, como es una herramienta tan corriente y todo el mundo debe saber cómo trabajar con este aparato sin que nos perjudique la salud.

P: Eso es. Bueno, pues escuchemos. Por cierto, fijaos que doler se conjuga como gustar

A: Sí, me gusta, me gustanme duele, me duelen.

P: Muy bien, vamos a escuchar.

(R) Reportero/a
(E) Mujer entrevistada

R: Hola, muy buenas; sed muy bienvenidos, un día más, al espacio De cerca. Hoy está con nosotros Carmina Cirac, ¿qué tal, Carmina?

E: Hola, muy bien.

R: Digamos a nuestros oyentes que Carmina es enfermera en un centro de salud y que hoy nos acompaña para hablar de un problema que nos es muy común, una especie de enfermedad inespecífica, con muchos y variados síntomas, y que es causa de numerosas y también muy variadas dolencias. Hablamos de los dolores del ordenador, ¿digo bien, Carmina?

E: Sí, sí, dices bien. La verdad es que en la mayor parte de los casos, la gente no acude al médico porque le duele el cuello o le duele la cabeza, salvo que sean dolores muy persistentes y fuertes. Quiero decir, que no vemos en el centro de salud ni la mitad de los casos.

R: Seguro que muchos de los que nos escuchan han padecido o padecen dolores por un uso continuado de los monitores y de los teclados del ordenador y, como dices, no van a la consulta. Pero los que sí acuden, ¿qué tipo de dolencias o molestias presentan?

E: Normalmente, vienen por dolores de cabeza o porque les duele la espalda o les duele el cuello, o por trastornos en la vista. Hay gente que viene porque le duele de repente la muñeca con la que maneja el ratón, o gente que viene porque le lloran mucho los ojos… hay dolencias muy variadas, como decías.

R: Se ha hablado mucho, parece, sobre contracturas y tendinitis, a mí, por ejemplo, a menudo me duelen los hombros, las muñecas… ¿Crees que la razón de todos estos dolores está más relacionada con el mal uso o la mala postura con el ordenador, o es el ordenador mismo el que causa los dolores?

E: Pues yo creo que es el mal uso. Lo que es evidente es que después de pasadas dos horas trabajando concentrado en el ordenador, los ojos, la espalda y la cabeza te pueden doler, pero es necesario no prolongar demasiado esa postura y esa actividad porque el cansancio sobreviene y si se acumula, es que se usa mal el ordenador. Creo que hay que usarlo con moderación, hacer descansos…

R: De las posturas se ha hablado mucho también…

E: Claro, claro, esto tiene que ver con el mal uso. Siempre se ha dicho que el codo y el antebrazo tienen que estar en ángulo recto sobre la mesa, que el respaldo de la silla debe ser recto y rígido, tener siempre la espalda recta. Si uno se observa, verá que… que no cumple, no cumple  con estas buenas costumbres…

R: No, ya te digo que yo no.  De hecho, para que no te duelan los ojos, para que no te lloren, es importante mantener una cierta distancia de la pantalla…

E: Sí, sí, unos… unos 50 centímetros de distancia es lo que se recomienda. Hay personas que utilizan gafas especiales, otras prefieren los filtros en la pantalla, cualquiera de estas medidas es recomendable si uno quiere evitar que le duela la cabeza o le lloren los ojos.

R: A ti, que te ha interesado tanto el tema de, como los hemos llamado, los dolores de ordenador, ¿te parece que el uso inadecuado del ordenador genera patologías más graves que se pueden prevenir?

E: Sí, sin duda, sobre todo aparecen con el tiempo los problemas de espalda y de la vista, aunque también son relativamente frecuentes las… las  tendinitis, como has comentado. La prevención es muy importante, espero que los oyentes se animen a seguir nuestros consejos.

R: ¿Dirías que hay que acudir al médico ante la aparición de los primeros síntomas? Quiero decir, si yo noto que me duele la espalda o que me lloran mucho los ojos, ¿debo ir al médico inmediatamente?

E: No, no hay que asustarse. Pienso que lo mejor sería intentar modificar las condiciones de uso: adaptar la silla, la pantalla, ajustar bien los brazos y la espalda; buena luz y descansos cada cierto tiempo, por ejemplo. Si cambiando las condiciones noto mejoría, pues soluciono el problema.

R: Es verdad, buenos consejos, Carmina.

E: A todo esto, si me permites, añadiría que es necesario hacer ejercicio físico cuando uno trabaja mucho con el ordenador. Por ejemplo, hacer estiramientos de brazos, caminar un poco o tomar aire fresco son cosas que ayudan a evitar los trastornos del ordenador, los dolores de ordenador que decimos.

R: Pues a hacer ejercicios, amigos. No hemos mencionado todavía los problemas de tipo psicológico que puede generar el uso inadecuado del ordenador, aunque creo que es importante recordar a nuestros oyentes que la fatiga, el cansancio mental, también son perjudiciales…

E: Sí, a corto y a largo plazo. Si estás cansado, disminuye tu atención y por tanto también tu rendimiento en el trabajo. Se ha hablado mucho, ¿sabes?, sobre el efecto hipnótico del ordenador, ¿conoces el fenómeno?

R: Me imagino que ocurre cuando navegas por Internet y después de mucho tiempo ya no sabes ni lo que buscas, ni lo que lees…

E: Sí, algo así es. Es un fenómeno bastante común y que hay que evitar. Después de un rato de hipnosis, es normal que al usuario le duela todo el cuerpo, desde la cabeza hasta la parte inferior de la espalda.

R: Pues ya lo hemos escuchado, queridos oyentes, ¿os animáis a mejorar y rentabilizar el uso de vuestros ordenadores? Esperamos que este espacio De cerca de hoy os ayude a disfrutar más de actividades informáticas, como esta nuestra. Muchas gracias por tu tiempo, Carmina.

E: Gracias a vosotros, siempre es un placer.

R: Gracias a nuestros oyentes también por escucharnos. Hasta muy pronto.

(P) Profesor/a
(A) Alumno/a

A: ¡Vaya! Es justamente lo que hemos comentado antes.

P: Sí. Hemos coincidido con el asunto del programa. Por lo menos, hemos sido capaces de ver todos los problemas que genera el uso inadecuado del ordenador. Y los consejos son muy útiles, la verdad es que toda precaución es poca.

A: Por supuesto. Yo tengo una duda…

P: ¿Ah, sí?

A: Decimos me duele la cabeza, pero no mi cabeza, ¿esto es siempre así?, ¿se usa el artículo con las partes de cuerpo y otros verbos?

P: Sí, con otros verbos también se utiliza. Y a ello dedicaremos un próximo programa de EN SINTONÍA CON EL ESPAÑOL.

A: Y, por ejemplo, puedo decir levanto la mano y no digo levanto mi mano.

P: Exacto, eso es, también en ese contexto, generalmente, utilizamos el artículo, pero no el posesivo. Además, ya que lo comentas, el artículo se usa también con cosas que casi podríamos decir que forman parte de una persona como su abrigo, su bolso, pero espera… esto lo veremos más despacio en otro programa.

A: Pues entonces, a esperar otra nueva entrega de EN SINTONÍA.

P: Eso es. ¿Te apetece, Yen Lin, que repasemos este asunto para terminar?

A: De acuerdo.

P: Yo te digo una frase y tú, y nuestros oyentes, construís otra con el verbo doler, ¿vale? Empiezo: si miras mucho tiempo la pantalla del ordenador

A: … te duelen los ojos.

P: Muy bien. Si la pantalla está por debajo de la línea de los ojos, entonces

A: … te duelen las cervicales.

P: ¡Muy bien! Cuando usamos el ratón muy continuadamente, a lo mejor

A: … nos pueden doler las muñecas.

P: Muy bien. Y, por fin, si no mantenemos los antebrazos y los codos en ángulo recto

A: … nos puede doler la espalda.

P: ¡Muy bien! Creo que nos ha quedado claro. Ahora podemos prestar más atención al uso del artículo en estos contextos, ¡y al ordenador! Con esto nos despedimos de vosotros, esperando que no faltéis en nuestra próxima cita en EN SINTONÍA CON EL ESPAÑOL.

A: ¡Hasta luego!

P: ¡Hasta pronto!

Agradecemos la colaboración a las siguientes personas, que han cedido sus voces para ESE 12: Luis Felipe Alegre, Amor Chárlez y Yen Lin.

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