Centro Virtual Cervantes
Enseñanza

ESE > Módulo 10 > Leer
En Sintonía con el Español

Leer

LEYENDA: Parte de la transcripción está marcada de acuerdo con el siguiente código de colores:

El color rojo sirve para destacar los elementos que tratamos. Pon atención, te ayudarán a aprender.
El color azul sirve para señalar los errores que comete el alumno-locutor en relación con el tema tratado.
El color verde sirve para los errores que comete el alumno-locutor, pero que no se relacionan con el tema tratado.

(P) Profesor/a
(A) Alumno/a

P: ¡Hola! Aquí estamos un día más en EN SINTONÍA CON EL ESPAÑOL. Hoy nos acompaña Marina, ¿qué tal, Marina?

A: Estupendo, gracias.

P: Bueno, hoy traemos a EN SINTONÍA CON EL ESPAÑOL uno de los muchos casos en los que tenemos que decidir si utilizar indicativo o subjuntivo. Nos vamos a ocupar de algunos verbos (creer, pensar, parecer que…) que están relacionados con la opinión y en los que se produce alternancia según si la oración es afirmativa o negativa. ¿Qué te parece el tema?

A: El tema de subjuntivo es muy amplia, y hay que hacer mucha práctica para aprenderlo.

P: Sí, es verdad. Mira, yo te voy a dar dos ejemplos, y tú me dirás cómo te los explicas, ¿vale? A ver, primer ejemplo: Creo que a los jóvenes no les gusta el teatro y no creo que a los jóvenes les guste el teatro. ¿Por qué dirías que en un caso se usa indicativo, les gusta, y en otro subjuntivo, les guste?

A: Se ve la diferencia entre las frases en la afirmación y la negación, ¿verdad?

P: Sí, sí, sí, así es. También podríamos ir un poquito más allá. Fíjate, si yo digo creo que les gusta o creo que no les gusta, lo que estoy introduciendo es mi opinión, es decir, yo declaro que eso que digo es lo que pienso, pero si yo digo no creo que les guste, en realidad, lo que hago es utilizar una información que  otro ha dado: me gusta, no me gusta… y opino sobre ella: no creo que les guste.  Así que con el subjuntivo, en general, utilizo una información que ya estaba en el contexto y sobre ella, hago algo, en este caso opinar. ¿Entiendes?

A: Sí, muy bien.

P: Oye, Marina, una pregunta, ahora que estás en España, dime ¿has ido al teatro en español alguna vez?

A: Todavía no, solo a unos conciertos de música clásica, musicales…

P: A musicales, sí, pues.

A: Sí.

P: ¿Sí? A musicales, bien.

A: Me gusta, sí, sí.

P: Oye, ¿y por qué crees que no has ido al teatro? ¿Crees que el teatro o ver una obra de teatro es algo más difícil de entender para ti?

A: Pues sí, pienso que el teatro es una obra relacionada cien por cien con el idioma, con el juego de palabras, hay que saber entender muy rápido para poder disfrutar un espectáculo.

P: Sí, es verdad, hace falta tener mucha… la comprensión muy rápida y entender bien los juegos de palabras, es verdad. Yo creo, de todas maneras, que todo depende de la obra, hay textos que son muy complicados porque quizás son literariamente muy complejos, pero, en general, me parece que es un ejercicio estupendo para un aprendiz de español. ¿Tú qué piensas?

A: Pues no creo que los textos sean tan complicados pero pienso que no son tan habituales para los extranjeros.

P: Sí, es verdad, yo estoy de acuerdo con eso, no es un lenguaje cotidiano, ¿verdad?, pero no me parece que sea un mal ejercicio para aprender español.

A: No, es verdad, es un idioma vivo.

P: Claro, sí, es el idioma vivo, ¿verdad? Sí, es verdad. En general, los jóvenes españoles van poco al teatro, esa es la impresión que todos tenemos. Algunos creen, algunos jóvenes creen que es un poco caro

A: Es verdad, pero estoy convencida de que se lo merece, es un arte muy elaborado.

P: Sí, es verdad. A otros jóvenes les parece aburrido

A: No estoy de acuerdo con que sea aburrido, en general. Algunos casos, cuando los actores no están bien preparados para expresarse.

P: Sí. A mí me da la impresión, me parece que para mucha gente joven ir al teatro es como leer a un autor clásico, pienso que muchos jóvenes entienden el teatro como una obra de alta literatura, y eso no siempre es así, quiero decir que hay muchos autores contemporáneos que tratan temas actuales, en un lenguaje mucho más cotidiano, más habitual. ¿Tú crees que el rechazo de la juventud tiene que ver con esto?

A: En realidad, no todo el teatro es clásico, por ejemplo, en la universidad se organizan grupos amateur de rescatan a autores contemporáneos, teatro más o menos alternativo.

P: Sí, es verdad. De eso hay mucho, en la universidad se mueven muchas compañías de teatro alternativo. Fíjate, justamente el otro día hablaba con un universitario joven, un chico de 19 años, yo le preguntaba qué pensaba de lo poco que va la gente joven al teatro, de por qué podía ser y ¿sabes qué me contestó? que la gente joven cree que en el teatro no hay acción, y por eso prefieren irse al cine donde la diversión está asegurada. ¿Tú qué piensas?

A: El teatro puede ser muy divertido, hay teatro experimental al que cierta parte del público joven acude, el teatro es una experiencia que no se parece a otra.

P: Sí, hombre, yo además creo que, no creo, mejor dicho, que la oferta les llegue, una oferta que les pueda interesar, probablemente no hay muchas obras para ellos, pero sobre todo lo que creo es que el teatro no tiene tanta promoción como el cine, ¿no?

A: Está claro, mucha velocidad, mucho fuego y sangre, esto atrae a los jóvenes, es más barato y no hace mucho pensar

P: Es verdad…

A: Me parece que tiene así una promoción perfecta, ¿no?

P: Acción, acción y acción.

A: Sí.

P: Sí, esa es la promoción… ¡Vaya, nos ha salido un pareado!  Ahora en España, ¿sabes?, por otro lado, se están poniendo de moda los monólogos. ¿Sabes lo que es un monólogo, Marina?

A: Sí, claro.

P: Sí, ¿no? O sea, una persona que se sube al escenario, generalmente en un bar o en un pub, y habla de algo durante media hora, por ejemplo. Y esto, fíjate, me hace pensar que si la oferta teatral se acercara a los bares, porque allí siempre hay jóvenes, quizá tendría más éxito de público joven el teatro, ¿tú qué crees?

A: No me parece que muchos actores tengan éxito. La pública de bares es más dura, hay que tener el pico de oro y saber improvisar muy bien para que la gente sigan, siga por ellos. En mi país, por ejemplo, había un anciano que podía hacer callar a un mil de adolescentes actuando y, a la vez, docenas de humoristas y actores que ni siquiera pudieron hacerlos volverse.

P: Ah, ¿sí?

A: Sí, la pública no está dispuesto a escuchar en lugares así, me parece.

P: Sí, están como más dispuestos a divertirse pero no a escuchar, ¿verdad?

A: Sí.

P: No, no piensan que escuchando se pueden divertir mucho también, la verdad es que hay que tener mucho talento para hacer un monólogo, ¿eh? Me parece a mí… Bueno, vamos ahora a practicar un poco la alternancia de modo con estos verbos de opinión. Dame, Marina, una afirmación y yo voy a mostrarte mi acuerdo o mi desacuerdo, ¿vale? De ese modo, ofrecemos unos ejemplos a nuestros oyentes.

A: Muy bien.

P: Empieza.

A: Creo que sería muy difícil llevar el teatro a los bares porque no son espacios demasiado compatibles…

P: Bueno, yo creo que el espacio en sí no creo que sea incompatible con la actividad del teatro, pero sí que debe adaptarse, debería haber al menos un pequeño escenario donde la gente pudiera actuar. No creo que sean incompatibles.

A: No creo que le falte promoción al teatro, me parece que si quieres ir, encuentras información suficiente.

P: No creo que sea suficiente la información, en absoluto. Yo, en la calle, cuando paseo, veo muchísimos más carteles de promoción de películas de estreno que de obras de teatro, la verdad.

A: Creo que a los jóvenes españoles no les gusta el teatro porque no tiene suficiente acción.

P: No creo que sea por falta de acción, creo que no tienen suficiente información: hay muchísimo teatro alternativo, experimental que ofrece acción a raudales.

A: No creo que la gente joven deje de ir al teatro porque sea caro.

P: Yo creo que prefieren gastarse el dinero en otra cosa, fíjate, en el cine, por ejemplo.

P: Bien, ¿ha quedado claro, amigos, Marina, claro?

A: Muy bien.

P: Bien, vamos a escuchar ahora una entrevista con un autor teatral que nos va a permitir entender mejor cuál es la situación del teatro hoy en España.

A: Volveremos pronto.

P: Enseguida.

(R) Reportero/a
(E) Entrevistado

R: Hola de nuevo, amigos y amigas del espacio De cerca, en EN SINTONÍA CON EL ESPAÑOL. ¿Preparados para profundizar un poco en el tema de hoy? Nosotros lo estamos, porque aunque el sol invade esta mañana nuestro estudio, vamos a reflexionar sobre un género, el teatro, que se asocia más con la luz artificial, con las noches en el patio de butacas, pero que es un mundo lleno de luces y de sombras. Tal es así, que hoy nos hemos interesado por analizar cuál es la situación del teatro en España, sus autores, sus empresas y el público. De todo ello vamos a conversar con Gonzalo Trillas, un joven autor teatral que lleva varios años entregado a la difícil tarea de poner en escena sus textos. Hola, Gonzalo, ¿cómo estás?

E: Hola, muy bien, y muy agradecido por darme la oportunidad de poner sobre la mesa este asunto. Por cierto, que no soy tan joven, ¿eh?

R: Bueno, bueno, no creo que tus 40, ¿no? sean precisamente la edad de la vejez…

E: No, claro, pero juventud, juventud…

R: Bien. La razón por la que hoy elegimos este tema de la situación del teatro en España tiene que ver con la publicación de tres estudios realizados por tres universidades españolas y encaminados a analizar la situación del teatro en España. Se han hecho públicos en la tercera edición del congreso Escenium, celebrado el pasado mes de febrero. En ellos parece indicarse, entre otras cosas, que el aumento de las salas de teatro que, en veinte años ha pasado de trescientas a mil cien, corre paralelo a las subvenciones que se conceden a estos espectáculos.

E: Sí, pero también queda de manifiesto la necesidad de que esas subvenciones lleguen a todas las salas. Precisamente, según uno de esos informes, cerca del 70% de las subvenciones llegan al Teatro Real de Madrid y al Liceo de Barcelona, que son, como es sabido, espacios para la lírica.

R: Sí, la lírica es parte fundamental de las artes escénicas, no cabe duda, pero, es cierto, no parece que ese dinero llegue a muchas salas que llevan varios años sin poder poner en escena ninguna obra de teatro. ¿Qué consecuencias crees que tiene esto?

E: Pues está claro, estas dificultades económicas afectan a todos los que intentamos vivir del teatro. Me parece que nos afecta a todos, incluidos los espectadores.

R: Claro, si la oferta es menor, las posibilidades de disfrutar de obras nuevas o de reposiciones de otras ya estrenadas se reducen sustancialmente. Desde tu perspectiva de autor teatral, ¿crees que el público reclama una mayor oferta, más salas de teatro, más alternativas en las obras que pueden disfrutar?

E: No sé, no creo que falte oferta desde la perspectiva del público, aunque entre los aficionados al teatro debe haber opiniones para todos los gustos. A mí, como autor, no me parece que se esté dando suficiente cabida a autores sin renombre, ni que se estén ofreciendo montajes muy alternativos, porque colocar una obra es una tarea casi imposible en los tiempos que corren. Las salas que están disponibles no pueden asumir el riesgo económico que esto supone…

R: Sí, eso es evidente, los costes son inabordables en muchas ocasiones. Pienso que los empresarios no se pueden comprometer tampoco a darle una publicidad necesaria a los montajes teatrales más novedosos, minoritarios o alternativos. Estos… de la promoción son gastos que tampoco se pueden asumir, ¿qué opinas?

E: Pues fíjate, no me parece a mí que sea tan importante la promoción, al fin y al cabo, el círculo de aficionados al teatro, en España al menos, es bastante reducido. El verdadero aficionado conoce las vías por las que obtener información de los estrenos… muchos blogs en la red actualizan constantemente la información y eso permite a los amantes del teatro estar al día.

R: Sí, esa es otra de las cuestiones que se plantearon en Escenium, el papel de las audiencias. El público joven, que es el consumidor de ocio, digámoslo así, por excelencia, no tiene mucha afición por el teatro y sería de gran ayuda para la industria de la escena el que este público acudiera con más asiduidad a las salas, ¿no?

E: Sí, pero no creo que se pueda aficionar la gente al teatro mientras se mantenga una política de precios, por así decirlo, para adultos. El poder adquisitivo de los jóvenes es generalmente menor.

R: Pero también es verdad que en muchas comunidades autónomas se ofrecen tarifas reducidas para los jóvenes. Quizás, según lo veo yo, el problema resida más en la educación, en despertar la afición desde la escuela y desde la familia, ¿no te parece?

E: Sí, ese factor es innegable.

R: En la línea de lo que estamos comentando sobre el asunto de las audiencias, cabe detenerse en la influencia que tienen sobre la economía teatral y, sobre todo, ya que estamos con un autor de teatro, del papel que dichas audiencias juegan en la valoración de una obra teatral.

E: Pues ahí pones el dedo en la llaga. Un clásico autor de teatro español, Lope de Vega, que escribió un sinfín de obras y tenía un éxito espectacular de público, dijo en cierta ocasión algo como: puesto que el vulgo es quien las paga, más vale hablarle en necio para darle gusto. No cito literal, no recuerdo exactamente, pero redundaba en esta idea: si el público demanda un tipo de obra, eso es lo que a los empresarios teatrales les interesará poner en escena, solo las obras que aseguren la recaudación…

R: Sí, desde luego esto es un desastre para los autores menos convencionales, ¿verdad?

E: Indudablemente. Pienso que la crítica tiene un papel muy importante que jugar aquí también, no solo los empresarios; no me parece que el número de espectadores sea un criterio para decidir si una obra o un montaje es mejor o peor. A veces, desde la prensa, se cae en este tópico tan peligroso.

R: Sí, y además, ¿no hay cierto conservadurismo por parte de los empresarios que consideran que si una obra es divertida tiene el éxito asegurado?

E: Ya lo creo. Mira, Alfonso Sastre, reconocidísimo autor teatral contemporáneo, afirmaba hace tiempo en una entrevista que la clave del éxito de una determinada obra de teatro puede ser el entretenimiento, pero no necesariamente la diversión. También decía que el teatro debe ser una dilatación de la realidad… y la realidad casi nunca es divertida, ¿no?

R: Pues no, desde luego. Para terminar, Gonzalo, que ya se acaba nuestro tiempo, como autor, visto lo visto, ¿qué reflexión podemos dejar para nuestros oyentes de EN SINTONÍA CON EL ESPAÑOL?

E: Pues mira, yo siempre digo que un teatro sin autores no existe, por más que los empresarios teatrales programen una y otra vez los mismos contenidos… Pienso que estaremos todos de acuerdo en que en tanto en cuanto es un género literario, su riqueza se apoyará en la publicación de obras de autores diversos, y publicar, en teatro, es poner en escena. Es fundamental asumir económicamente la disponibilidad de escenarios para autores alternativos, y esto es responsabilidad de las autoridades competentes.

R: Sí, pero no pienso que sea solo cuestión de dinero. Hay que educar para que la gente de todas las edades acuda al teatro, también es responsabilidad de las autoridades educativas, como acabamos de comentar.

E: También es verdad.

R: Pues desde De Cerca os animamos a pasar por las salas, a estar al día de la cartelera y a no olvidar acudir a las pequeñas salas donde autores como Gonzalo nos proponen opciones muy interesantes.

E: Eso es, animamos a todos. Muchas gracias por invitarme.

R: Gracias a ti por estar con nosotros compartiendo el espacio de reflexión de hoy. Y a vosotros, amigos y amigas oyentes, os despido hasta muy pronto. Volvemos, no nos falléis.

(P) Profesor/a
(A) Alumno/a

(A) ¡Vaya, sí que parece enfadado!

(P) Sí, bastante, el caso es que ha sido muy interesante la entrevista que acabamos de escuchar. A mí, fíjate, me parece muy positivo que se organicen debates en torno a la situación del teatro. Creo que es un buen punto de partida para mejorar las condiciones de todos los que participan en esta forma de expresión artística.

(A) Sí, el debate, pero también me parece que tiene que haber festivales y premios, aunque creo que los premios son siempre para los que pueden estrenar una obra, quiero decir que a lo mejor no son justos, porque los autores que no pueden estrenar no tienen posibilidad de tenerlos.

(P) Es verdad, el autor que no estrena no tiene acceso a los premios. Esto es cierto. Yo pienso que hay que dar medios para que esos otros autores que están fuera del circuito puedan acceder a esos premios, y sobre todo para que la gente que se dedica al teatro pueda seguir haciéndolo, para que viva de ello, vamos.

(A) Estamos de acuerdo.

(P) Totalmente. En fin, vamos a escuchar parte de la entrevista y de ese modo también podremos revisar los ejemplos de alternancia de indicativo y subjuntivo con estos verbos de opinión.

(A) Vamos.

(P) Venga.

No parece que ese dinero llegue a muchas salas que llevan varios años sin poder poner en escena ninguna obra de teatro.

Me parece que nos afecta a todos, incluidos los espectadores.

No sé, no creo que falte oferta desde la perspectiva del público.

A mí, como autor, no me parece que se esté dando suficiente cabida a autores sin renombre ni que se estén ofreciendo montajes muy alternativos.

Pienso que los empresarios no se pueden comprometer tampoco a darle una publicidad necesaria a los montajes teatrales más novedosos.

No me parece a mí que sea tan importante la promoción.

No creo que se pueda aficionar la gente al teatro mientras se mantenga una política de precios, por así decirlo, para adultos.

Pienso que la crítica tiene un papel muy importante que jugar aquí también.

No me parece que el número de espectadores sea un criterio para decidir si una obra o un montaje es mejor o peor.

Pienso que estaremos todos de acuerdo en que en tanto en cuanto es un género literario, su riqueza se apoyará en la publicación.

No pienso que sea solo cuestión de dinero.

(P) Recordad, amigos oyentes, que hoy hemos ilustrado la alternancia de modo con los verbos creer, pensar y parecer que. Estos verbos son de opinión, y en ellos la negación determina la aparición del subjuntivo.

(A) Pero hay otras estructuras para opinar también y algunas van solo con subjuntivo.

(P) Sí.

(A) No sé, estaba pensando que cuando dices me parece bien que, siempre va subjuntivo, ¿no?

(P) Sí, sí.

(A) Decimos me parece bien que vengas a mi fiesta.

(P) Sí, así es. Hoy nosotros hemos practicado me parece que seguido de verbo, no seguido de adjetivo o adverbio. De todas las demás estructuras iremos ocupándonos en sucesivos programas de En sintonía con el español. Yo creo que es más fácil recordar algo cuando es breve, ¿no?

(A) Tienes toda la razón.

(P) Pues eso. Hasta aquí hemos llegado. Disfrutad y nos oímos pronto.

(A) ¡Hasta pronto, amigos!

(P) ¡Adiós!

Agradecemos la colaboración a las siguientes personas, que han cedido sus voces para ESE 10: Alejandro Serrano, Marcos Bitrián y Marina Puzyi.

Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es