LEYENDA: Parte de la transcripción está marcada de acuerdo con el siguiente código de colores:
El color rojo sirve para destacar los elementos que tratamos. Pon atención, te ayudarán a aprender.
El color azul sirve para señalar los errores que comete el alumno-locutor en relación con el tema tratado.
El color verde sirve para los errores que comete el alumno-locutor, pero que no se relacionan con el tema tratado.
(P) Profesor/a
(A) Alumno/a
P: Hola, aquí estamos de nuevo… Esto es En sintonía con el español. Hoy nos acompaña Marina, hace sol y tenemos muchas ganas de emprender una nueva aventura con el español. ¿Cómo estás, Marina?
A: Muy bien, gracias.
P: Oye, Marina, ¿cuánto tiempo llevas viviendo en España?
A: Ya desde hace más de un año.
P: Oye, ¿has observado que los españoles utilizamos muchos gestos?
A: ¡Uy sí!, y esto es contagioso: las manos ya hablan conmigo muchas veces.
P: Hablan solas, ya, oye, ¿hay algún gesto que te haya llamado especialmente la atención?
A: Sí, hay uno. Muchas veces se llevan las manos a la cabeza cuando muestran como están sorprendidos, muy gracioso para mí.
P: Sí, o sea, para sorprenderse las manos a la cabeza, es bastante curioso porque el lenguaje no verbal ayuda mucho a comunicarse, pero también es fuente de malentendidos entre culturas diferentes. Los españoles nos apoyamos mucho en los gestos, en los movimientos de las manos, de los ojos, en el contacto físico… ¿Cómo es en tu cultura, en Ucrania, esta gestualidad, comparada con lo que observas en España?
A: En Ucrania mantenemos más distancia entre nosotros mientras hablamos, no nos tocamos, pero ahora hago lo mismo y no puedo hablar estando mano sobre mano.
P: Necesitas moverte, ¿no?
A: Sí, eso.
P: Sí, el lenguaje no verbal es muy importante, cuando no dominas la lengua, en nuestro caso, el español, a veces prestas más atención a los movimientos del cuerpo que a lo que la persona te está diciendo. Sin embargo, todo es clave para comunicarse bien. Vamos a revisar algunos de los gestos españoles que resultan especialmente confusos. Empecemos por la mirada: nosotros en España, para transmitir sinceridad generalmente miramos al interlocutor, mantenemos la mirada en sus ojos, ¿vosotros también, Marina?
A: Sí, esto sí.
P: Es curioso porque en algunas culturas, sobre todo en Asia, la mirada directa puede ser interpretada como un desafío, por eso la gente habla mirando hacia otro lado en muchos países de este continente. Es muy importante la mirada, cuando un español te habla y te mira fijamente, casi sin pestañear, generalmente es que se quiere mostrar sincero, ganar en credibilidad respecto a lo que dice o defiende.
A: Sí, es decir, si quieres que te crean tienes que mirar directamente a los ojos.
P: Sí, así es. Hay otro gesto, que yo creo que es bastante universal, no sé, cuando se frunce el ceño, es decir, al apretar hacia abajo las cejas, esto en España es señal de enfado, ¿también es así en Ucrania?
A: Cien por cien.
P: Sí, bien. ¿Y el arquear de cejas, es decir, cuando las levantas? ¿Esto también implica sorpresa como en nuestro caso en vuestra cultura?
A: Sí, esto tenemos en común.
P: ¡Ah, bien! Oye, otro gesto de ojos, guiñar un ojo, ¿qué significa en tu país?
A: Pues, ¿cómo explicar?… Es un gesto de la confianza, creo, entre dos personas pero que están así conjuradas, o bien los hombres lo usan para flirtear con las chicas, pero claro, depende del ambiente.
P: Claro, depende del contexto sí, sí pero en España creo que es parecido, si no igual, porque lo guiñamos, el ojo, para mostrar complicidad, es algo así como ‘tú y yo sabemos a lo que me refiero’. En fin, suele ser bastante simpático este gesto, creo que se puede interpretar así, como decimos ahora, en otras muchas culturas. Vamos con algunos que son muy conocidos porque se sabe que generan cierta confusión… y también risa. Mira, el español para indicar que algo huele mal, se coge la nariz con dos dedos y resulta que el japonés, para indicar ‘yo’, señala su nariz…
A: ¿Sí? No lo sabía, qué gracioso.
P: Sí, así que ya sabéis, amigos japoneses de En sintonía con el español, si os tocáis la nariz nosotros en España interpretamos que algo huele mal, porque el español se toca el pecho con un dedo o con la mano para indicar ‘yo’… Vosotros también lo hacéis así, ¿no, Marina?
A: Eso es, por lo menos no me interpretan mal.
P: Eso. Otra cultura que presenta patrones curiosos en relación con la comunicación no verbal en español son los árabes. En Marruecos, por ejemplo, para indicar que un sitio está lleno de gente, se dan golpecillos con el dorso de la mano en la barbilla o con el pulgar… este gesto es muy curioso, porque los españoles, cuando queremos indicar que estamos hartos… de comer, por ejemplo, nos tocamos el cuello con el canto de la mano, son gestos que se parecen bastante. ¿Vosotros en Ucrania cómo indicáis estas dos ideas, sitio lleno de gente y estar lleno después de comer?
A: Pues sitio lleno, no me viene nada a la cabeza, no, lo expresamos más con las palabras, expresiones idiomáticas… pero lleno de la comida, esto sí, hacemos un movimiento también como si cortáramos la garganta con el canto de la mano o damos las palmadas en la barriga.
P: Sí, sí, nosotros también. Bueno, otro ámbito interesante, vamos a los saludos. Excepto en familia, en España los hombres no se besan, se dan la mano, las mujeres sí, sí se besan, y entre hombres y mujeres también. Dos besos. Sin embargo, en el mundo árabe, los hombres se besan, se dan también la mano y luego, en algunos casos, se llevan esa mano que han dado al corazón. ¿Vosotros cómo os saludáis?
A: Sí, me costó un poco acostumbrarme a que me besaban a cada paso. Como he dicho antes somos más fríos en expresarnos. Los hombres sí que se dan la mano y en el mundo empresarial algunas mujeres también, pero normalmente las mujeres saludan con la sonrisa y las palabras, salvo los amigos cercanos o los familiares, claro, se abrazan y se besan, pero normalmente después de un rato largo sin verse.
P: O sea que la familia es el ámbito de los besos en Ucrania.
A: Sí, más cercano.
P: Ya. Bueno, hemos visto muchos gestos, hay infinidad de ellos más. Puede que nuestros oyentes tengan alguno y les apetezca compartirlo con nosotros en el foro. Ahora vamos a repasar algunos verbos interesantes relacionados con la comunicación no verbal, ¿quieres?
A: Por favor.
P: ¡Vamos allá! Cuando se abren y cierran rápidamente los ojos decimos que…
A: Se pestañea.
P: Muy bien, cuando dirigimos la mirada de manera constante a los ojos de nuestro interlocutor, decimos que lo miramos…
A: Fijamente. ¿Y si cerramos un ojo?
P: Pues lo guiñamos. ¿Y si bajamos las cejas, Marina?
A: Fruncimos el ceño, ¿y si las subimos?
P: Pues arqueamos las cejas. Para saludarse, ¿qué gestos son utilizados en todas las culturas?
A: Pues besarse, darse la mano… algunos tocar el corazón. Algunas culturas en Asia solo bajan un poco la cabeza como una… como es decir…
P: ¿Cómo una reverencia?
A: Sí, eso.
P: Bueno, pues ahora vamos a escuchar un diálogo, tipo polémica, sobre las dificultades para entenderse ‘con el cuerpo’ cuando coinciden hablantes de culturas diferentes.
A: Vamos allá.
(R) reportero/a
(C) entrevistado 1
(G) entrevistado 2
R: Hola, amigos de En sintonía con el español, bienvenidos un día más a nuestro programa Viajeros latinos. Hoy nos hemos preguntado por los desencuentros culturales que nuestros colaboradores, nuestros viajeros latinos, han tenido en su largo recorrer por todo lo ancho de este plural mundo. Les presento a Candela Aparicio, de Barcelona y a Germán Urrutia, de San Sebastián. ¿Qué tal? Hola amigos. Bienvenidos.
C: Hola, bien hallado.
G: Hola, ¿qué tal?
R: Bien, veamos, vosotros que, como viajeros infatigables que sois, habéis recorrido tantos pueblos, ¿qué aspectos de la comunicación no verbal consideráis más, no sé, más relevantes? Me refiero a cuestiones importantes y que habéis tenido que aprender para poder manejaros bien en un determinado contexto. Candela, por ejemplo.
C: Pues mira, yo, lo que recuerdo con más simpatía es mi aterrizaje en Katmandú, la capital de Nepal. Fíjate, desde afirmar algo, pasando por saludarse, el hablar sin mirarse a los ojos… toda la gestualidad me era extraña. Llegué por la tarde, cogí un taxi en el aeropuerto, enseguida me llamó la atención que todo el mundo estaba sonriendo… yo pensé, ‘les haré gracia’. El caso es que le dije al taxista el nombre del hotel al que iba y él contestó ‘ok’ moviendo la cabeza de izquierda a derecha, como cuando nosotros dudamos de algo. Me puse en alerta, estaba convencida de que, o no sabía dónde estaba el hotel o algo raro pasaba. Pero llegué bien. Y es que decir que sí en Nepal es como dudar en español.
R: ¡Qué gracia! Y es un gesto fundamental, vaya.
C: Ya lo creo. También saludan, como en India, juntando las palmas de las manos como si fueran a rezar, e inclinando un poco la cabeza…
G: Sí, yo lo he observado también, es un gesto muy respetuoso, no se besa mucho por allí. A mí uno de los ritos de saludo que más me sorprende es el árabe, los hombres se besan y se dan la mano, pero en algunas zonas del Magreb, las mujeres se dan tres besos, y el último doble, o sea que se dan cuatro besos pero los dos últimos en la misma mejilla.
R: Sí, sí, y algunos franceses también se dan cuatro, ¿eh? Aunque, claro, uno por mejilla. Los tibetanos tengo entendido que sacan la lengua para decir hola.
C: Sí, y al español le sale del alma el hacer lo mismo, aquí es burla y hasta que no te lo dicen, pues te imaginas que los sonrientes asiáticos se están riendo de ti.
R: Bueno y de las miradas, ¿qué me decís de las miradas?
C: Pues ya te comentaba antes, en Nepal mirar fijamente puede ser interpretado como enfado, o entre sexos diferentes, como un reclamo amoroso, así que ya podéis imaginar lo que una mujer debe cuidar a dónde mira, para nosotros es muy difícil hablar sin mirar a la persona, es como si uno no fuera sincero.
G: Pues sin embargo los árabes, entre hombres o entre mujeres, se miran y mucho, es un poco como en nuestra cultura. Y lo que más sorprende es que se acercan mucho a ti para hablar. Yo he visto europeos que andan hacia atrás para alejarse un poco de ellos… También sorprende, por ejemplo, la intensidad de arriba a abajo con que te miran en las calles de Tel Aviv, parece que allí es normal.
C: Sí, parece que dependiendo del país y la cultura, la gente tiende a mantener más o menos la mirada. Por otro lado, como dices, la proximidad es muy importante, es una de esas cosas que uno percibe enseguida. Con los japoneses has de mantener una distancia mayor, y no hay contacto, se sienten muy violentados si al hablar les agarras por el brazo…
R: Sí, hay que reconocer que los españoles somos bastante tocones, vamos, que nos gusta tocar al interlocutor para mostrar cierta confianza…
G: Sí, está clarísimo. Otra cosa que es bastante llamativa es el uso de las manos: para muchas culturas, como los árabes o los asiáticos, la mano izquierda es impura porque la utilizan para lavarse y por eso no pueden tocar la comida con ella…
C: Sí, a mí me echaron de una cocina en Katmandú por chuparme un dedo… de la mano izquierda.
R: Jajaja, bueno supongo que aun así te invitarían a comer.
C: ¡Por supuesto! Y sin dejar de sonreír. Yo creo que la sonrisa también sirve para hacer más próxima la relación entre las personas que conversan, aunque a veces también puede mostrar que no te entienden o que no están de acuerdo con lo que dices. Esto es bastante complejo.
R: Pues con una sonrisa nos quedamos hoy. Amigos, esperamos que este espacio os haya permitido comprender el trasfondo cultural que tiene la comunicación no verbal y que está en buena medida, como vemos, conformada por patrones preestablecidos, pero que también es vehículo de expresión de lo que sentimos. Así nos lo dice Cervantes, en esta versión adaptada y libre nuestra, cuando Don Quijote envía a Sancho a observar los gestos de su amada Dulcinea, en el capítulo X de la segunda parte:
«Ten memoria -le dice D. Quijote a Sancho- y no se te pase de ella cómo te recibe: si cambia de color cuando le des mi mensaje, si se pone nerviosa al oír mi nombre, si se mueve inquieta, si acaso la encuentras sentada con autoridad y, si está de pie, mira si se apoya sobre un pie y luego sobre el otro, si te repite su respuesta, si cambia de dulce en áspera, de fría a amorosa, si levanta la mano para arreglarse el pelo aunque no esté despeinada… Finalmente, hijo, mira todas sus acciones y movimientos, porque si tú me los cuentas como fueron, sacaré yo lo que ella tiene escondido en lo secreto de su corazón acerca de lo que toca a mis amores: que has de saber, Sancho, si no lo sabes, que entre los amantes las acciones y movimientos exteriores que muestran cuando de sus amores se trata son verdaderos correos que traen noticias de lo que en el interior del alma pasa».
(P) Profesor/a
(A) Alumno/a
(P) Aún adaptado, ¡qué bien suena Cervantes! Y qué verdad es que se transmiten con los gestos los sentimientos, las opiniones, las intenciones…
(A) Sí, pero se le olvida decirle a Sancho que tiene que mirar si pestañea nerviosa o si se sorprende arqueando las cejas, o las frunce, porque está enfadada.
(P) Ja, ja, ja, claro, bueno, sí. En fin, Marina, seguro que muchas de estas cosas que acaban de comentar sobre la comunicación no verbal las conocías, ¿te sorprende algo en particular?
(A) Pues lo de la mirada me llama la atención. Por ejemplo, cuando vas en autobús, tú, como española, ¿a dónde miras?
(P) Pues a dónde no sé, a todas partes, desde luego no miro fijamente a nadie. Si me quiero fijar en alguien en particular, pues lo miro de reojo, para que no perciba mi mirada. Y vosotros, queridos oyentes, ¿a dónde miráis cuando estáis en el autobús o en un ascensor? Y ¿cuál es aproximadamente la distancia que mantenéis con vuestro interlocutor al hablar, o al guardar cola?
(A) Yo procuro ponerme lejos en la cola, para no molestar.
(P) Yo también ¿Y vosotros? Hasta aquí hemos llegado hoy. Os dejamos, de momento, con abrazos, besos y a la espera de recibir vuestras sugerencias, como siempre, en nuestro buzón. Volvemos.
(A) Ya lo creo.
(P) ¡Uy!, Marina nos guiña un ojo, adiós.
Agradecemos la colaboración a las siguientes personas, que han cedido sus voces para ESE 6: Marina Puziy, Marcos Bitrián, David Serrano y Lina Uriarte.