LEYENDA: Parte de la transcripción está marcada de acuerdo con el siguiente código de colores:
El color rojo sirve para destacar los elementos que tratamos. Pon atención, te ayudarán a aprender.
El color azul sirve para señalar los errores que comete el alumno-locutor en relación con el tema tratado.
El color verde sirve para los errores que comete el alumno-locutor, pero que no se relacionan con el tema tratado.
(P)Profesor/a
(A) Alumno/a
P: Hola a todos y a todas, bienvenidos un día más a En sintonía con el español. Hoy tenemos con nosotros a Ana, que es de origen sudafricano, pero reside en Palma de Mallorca. ¡Hola Ana! ¿Cómo va todo?
A: Muy bien; gracias.
P: Hoy traemos a nuestra emisora un contraste que suele causar cierta confusión entre los que aprendéis español y que es, sin embargo, algo muy muy fácil de comprender.
A: ¡Ah sí! ¿Qué es?
P: ¡Vamos a ver! ¿Quieres construir una frase, con cuidar a? ¡Anímate!
A: Vale. Ah… Yo… cuido a mis niños.
P: Estupendo, normalmente ¿a quién cuidas tú?
A: Pues… A mis niños, a mi marido y a mis clientes en el trabajo.
P: ¡Muy bien! En general, se cuida a los niños, a los mayores, a los animales que viven con nosotros en casa… ¿Tú tienes alguna mascota a la que cuidar?
A: Sí, tengo una gata.
P: ¿Sí? Yo tengo dos gatos. Como veis, al usar la preposición a, de cuidar a, el complemento es de persona o ser animado. No se dice cuido a mi casa, ¿verdad?
A: No.
P: No. Vamos a dar un paso más… Si cambiamos la preposición y en vez de utilizar cuidar a, usamos cuidar de, dime ¿se te ocurre algún ejemplo?
A: Ah… Cuido de mis animales.
P: ¡Muy bien! ¡Sí! ¡Exacto! Son equivalentes, ¿veis? Decimos Cuido a mis animales y cuido de mis animales… Con la preposición de, cuidar de, podemos utilizar otros complementos que no son de persona, por ejemplo, cuido de mi casa, cuidamos de la limpieza de la ciudad…
A: Ah… Tenemos que cuidar más del medio ambiente.
P: Um… ¡Muy bien! Estupendo. También usamos este verbo sin preposición para todos los complementos no animados, vamos a ver ejemplos, cuido mi ciudad…
A: Cuido mi casa…
P: Um… ¡Sí! Muy bien. El significado es similar, poner atención a algo o a alguien, ocuparse de ello, ¿lo ves? Cuidar a, para seres animados (mis amigos, mis mascotas), cuidar de también y también para otros complementos no animados (la ciudad, por ejemplo), cuidar sin preposición para los complementos no animados (por ejemplo, el medio ambiente). Venga, vamos a hacer algunos ejemplos para ver si está todo bien claro: ¡A ver, Ana! Mis padres…
A: Cuido a mis padres o cuido a, cuido de mis padres.
P: ¡Muy bien! Mis mascotas.
A: Igual, cuido a mis mascotas o cuido de mis mascotas.
P: ¡Perfecto! Um… El medio ambiente.
A: Cuido del medio ambiente o cuido el medio ambiente.
P: ¡Fenomenal! Aún nos falta por ver una expresión: tener cuidado con, ¿sabes lo que significa? Sí, si es así, formula una frase, ¡Vamos a ver!
A: Ah… ¡Ten cuidado con esa, eso, ese cuchillo!
P: ¡Muy bien! Ese Tener cuidado con… es un modo de avisar de algún peligro que puede sufrir otra persona, ¿verdad?. También decimos ¡Eh, cuidado con la puerta! Antes de que alguien se golpee la cabeza al pasar por debajo. O… ¡A ver!
A: ¡Ten cuidado con las escaleras!
P: Sí, ¡Muy bien! Como vemos, tanto cuidar a como cuidar de o solo cuidar y tener cuidado con implican que alguien tiene que poner atención a algo, pero la expresión tener cuidado con añade un matiz de aviso, está claro, ¿verdad?
A: Sí, así es.
P: Pues vamos a escuchar un reportaje sobre los cuidados de nuestros mayores que incluye entrevistas en la calle. Veamos qué opina la gente sobre los cuidados que reciben… y los que tendrían que recibir.
A: Vamos allá.
(R) reportero/a
(E1) entrevistada 1
(E2) entrevistado 2
(E3) entrevistada 3
(R) 2006 será recordado por mucha gente como el año en el que se aprobó la muy esperada Ley de Dependencia en España. Con ella, los ciudadanos que cuenten entre sus familiares con ancianos, enfermos o personas impedidas, podrán disfrutar de ayudas que faciliten esta ardua tarea de cuidar a sus seres más queridos. Hoy nos hemos interesado por los hijos que cuidan de sus padres y que, en numerosas ocasiones, no disponen de los medios para hacerse cargo de ellos. Para estos familiares, la vida laboral y familiar resulta de una dureza a veces extrema. Hemos salido a la calle y hemos querido saber qué opinan de la Ley de Dependencia los afectados. Estamos en la puerta del Centro de Día «Las Delicias».
(E1) Sí, ya nos dejaron un folleto aquí en el centro de esto de la nueva ley… a ver si podemos pedir las ayudas, porque económicamente nosotros lo tenemos muy difícil. Fíjese, yo tengo que cuidar a mi suegra por las tardes y por eso no puedo trabajar. Sola no la dejo porque camina bastante mal y hay que tener un cuidado tremendo.
(E2) Pues yo espero que nos abran más centros y que financien más ayuda a domicilio. Tanto mi mujer como yo trabajamos por la mañana y no podemos cuidar de nuestro hijo, así que tenemos que traerlo aquí. Y está muy bien, ¿eh?, que no me quejo, pero claro, el chico igual en casa, con sus libros y su ordenador, pues estaría más distraído. Veremos qué pasa.
(E3) Yo lo que he visto es que también quieren dar información a las familias para prevenir accidentes y cuidarlos mejor. Mi hermano tiene Alzheimer y aquí en el centro está muy seguro, hacen actividades para mejorar su vida. En casa, pues hay que tener cuidado con todo, con que no coja nada de la cocina (porque es que tiene la dentadura postiza y nos da miedo que se atragante), con que no se tropiece… en fin, que un poco de información, además de las subvenciones y la ampliación de la asistencia a domicilio, pues no nos viene nada mal, la verdad… ¡Ah! Y también que nos enseñen primeros auxilios, claro.
(R) La Ley de Dependencia, que ha entrado en vigor en diciembre de este año, tiene un presupuesto inicial de 12.638 millones de euros, un período de implantación entre 2007 y 2015. Se estima que son cerca de 200.000 personas las destinatarias principales de estas ayudas, al hallarse en grado de dependencia severa. Informó Domingo Castillo desde Zaragoza.
(P)Profesor/a
(A) Alumno/a
(P) Cuidar de o a nuestros mayores es un tema que a todos, más tarde o más temprano nos afecta. El reportaje sobre la Ley de Dependencia que acabáis de escuchar nos ha permitido ilustrar la diferencia entre cuidar de o cuidar a y tener cuidado con. Vamos a escuchar ahora los fragmentos con ejemplos otra vez:
… los ciudadanos que cuenten entre sus familiares con ancianos, enfermos o personas impedidas, podrán disfrutar de ayudas que faciliten esta ardua tarea de cuidar a sus seres más queridos…
… Hoy nos hemos interesado por los hijos que cuidan de sus padres…
… yo tengo que cuidar a mi suegra por las tardes y por eso no puedo trabajar…
… Tanto mi mujer como yo trabajamos por la mañana y no podemos cuidar de nuestro hijo…
… En casa, pues hay que tener cuidado con todo, con que no coja nada de la cocina, con que no se tropiece…
(P) Ahora, pueden nuestros oyentes pensar en lo siguiente:
¿Tenéis o habéis tenido que cuidar regularmente a vuestros mayores? ¿En qué consistían esos cuidados?
¿Con qué objetos creéis que hay que tener cuidado en el hogar para evitar accidentes a estos mayores o a nuestros niños?
Esperamos que nuestro programa de hoy haya sido de vuestro interés y que os haya permitido estar en sintonía con el español. No olvidéis dejar vuestras sugerencias en nuestro buzón. ¡Hasta pronto, amigos!
Agradecemos la colaboración a las siguientes personas, que han cedido sus voces para ESE 2: Anna Pink, Brenda Vallés, Amor Chárlez, Marcos Bitrián y Enrique Berna.