En la introducción al inventario de Referentes culturales se ha hecho alusión a la dimensión cultural —constituida por los inventarios de Referentes culturales, Saberes y comportamientos socioculturales y Habilidades y actitudes interculturales— desde la perspectiva del análisis de la lengua como comunicación del esquema conceptual de los Niveles de referencia para el español, así como a su entronque con el Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación (MCER, en lo sucesivo)1.
Los contenidos del inventario de Saberes y comportamientos socioculturales hacen referencia al conocimiento, basado en la experiencia, sobre el modo de vida, los aspectos cotidianos, la identidad colectiva, la organización social, las relaciones personales, etc. que se dan en una determinada sociedad. Las especificaciones que se incluyen se refieren solo a España y no a los países de Hispanoamérica, a diferencia de lo que ocurre en el inventario de Referentes culturales. Ello es debido a la dificultad que conlleva realizar un análisis de la enorme variedad de aspectos que se dan en cada una de las sociedades de los países hispanos y ofrecer una presentación adecuada, ni siquiera sobre la base del enfoque adoptado en el tratamiento de los referentes del ámbito cultural. La selección y la gradación de los contenidos socioculturales requieren un conocimiento de primera mano de los aspectos que constituyen la vida cotidiana, los usos y costumbres, el estilo de vida, etc., de una determinada comunidad y el acceso a este conocimiento no es posible, como sucede con los referentes culturales, desde un fondo meramente documental. Además de la complejidad que supondría esta tarea, resulta del todo inviable ofrecer el mismo tipo de análisis para todos y cada uno de los países hispanos y reflejar, en cada caso, la diversidad de aspectos y matices que confluyen en una sociedad determinada. A pesar de estas limitaciones en el primer nivel de concreción que constituyen los Niveles de referencia para el español se pone de manifiesto el interés que puede tener, en un segundo nivel de concreción curricular, llevar a cabo, mediante proyectos de investigación y en relación con los intereses de los alumnos en cada caso, un análisis de los aspectos socioculturales relevantes de una y otra sociedad de los distintos países de Hispanoamérica desde la perspectiva del aprendizaje de la lengua y el acceso a una nueva realidad social y cultural. La falta de estudios de este tipo requiere por parte de todos los interesados en la enseñanza y la difusión del español una labor de recopilación y tratamiento de datos —siempre con el criterio de su aplicación pedagógica— que permita ir componiendo una visión actual y adecuada de la situación sociocultural de los países hispanos. En este sentido, tanto la estructura como los contenidos que se incluyen en el inventario de Saberes y comportamientos socioculturales pueden servir de base para quienes lleven a cabo algún tipo de selección y distribución de contenidos respecto de alguna comunidad o zona geográfica concreta, siempre según las necesidades de los alumnos y las características de la situación de enseñanza y aprendizaje.
En cuanto al tratamiento del material del presente inventario, los saberes se refieren a conocimientos concretos de tipo declarativo que responden a preguntas del tipo: qué es, dónde, cuándo, cómo, quién. Por ejemplo, qué es una merienda, dónde, cuándo y cómo se toma, quién la toma. Incluye, así mismo, las descripciones de categorías y formas de organización que la sociedad tiene establecidas en su vida cotidiana (partes del día, partes de la comida, medidas y cantidades en relación con los alimentos, organización de los productos en el supermercado, etc.). Los saberes llevan asociados, como sucedía con los referentes culturales, una serie de creencias y valores que dan cuenta del efecto que tienen los contenidos descritos sobre los miembros de esa sociedad. Las creencias y los valores tienen que ver con las ideas, los prejuicios, las convicciones, los estereotipos, etc. que se imponen con fuerza de verdad a los miembros de un grupo social, así como los sentimientos que los grupos manifiestan hacia tales aspectos, el grado en que son considerados señas de identidad de la propia cultura, etc. Por ejemplo, las creencias y estereotipos relacionados con conceptos como madrugar, acostarse pronto o trasnochar; la influencia que determinados alimentos o infusiones tienen en el bienestar en general y en la salud; las creencias de que ciertas actitudes respecto a los hábitos y aficiones pertenecen a una determinada edad o de que a algunos deportes solo tienen acceso ciertas clases sociales. Tienen que ver, en definitiva, con las normas y valores morales compartidos sobre los diferentes aspectos de la sociedad y de la cultura.
Los comportamientos, por su parte, se describen poniendo en relación el contenido y las situaciones de interacción. Son aspectos relacionados con las convenciones sociales en temas como la puntualidad, la hospitalidad, el modo de vestirse según la ocasión, los comportamientos no verbales (gestos, lenguaje corporal, sonidos extralingüísticos) asociados a determinadas situaciones, como las presentaciones, por ejemplo, así como la forma de expresar y de vivir los sentimientos, el sentido del humor, la aceptación y la percepción del llanto y de la risa, la crítica, etc. Por ejemplo, las convenciones sociales en el uso de transportes públicos o el comportamiento que se espera de un invitado en una comida o en una cena y el que el invitado espera del anfitrión.
Todos estos conocimientos —en forma de saberes y comportamientos— son imprescindibles si se desea una comunicación rentable y eficaz. Al igual que sucede con los referentes culturales, el alumno debe ser capaz de poner en relación sus competencias lingüísticas con el conocimiento de aspectos socioculturales que van a determinar la elección de los exponentes lingüísticos, del vocabulario, del registro, que deberá utilizar según la situación comunicativa en que se encuentre. Por ejemplo, para dirigirse a un desconocido, el alumno no solo deberá ser capaz de hacer uso de las funciones lingüísticas y el vocabulario adecuados, sino que también deberá ser muy consciente de los factores extralingüísticos (uso del espacio, del tiempo, de los movimientos corporales) que se dan en esa situación comunicativa y cuyo desconocimiento puede ser fatal para el éxito de la comunicación.
A la hora de plantear el enfoque del inventario de Saberes y comportamientos socioculturales, aunque se tomó como fuente inicial de información la lista de temas que presentan los documentos del nivel umbral, se consideró necesario desarrollar un esquema que permitiera un tratamiento más adecuado de los distintos aspectos socioculturales en toda su complejidad. La selección de contenidos y el orden de presentación de los distintos apartados del inventario responden a un esquema que corre en gran medida paralelo al de Nociones específicas. Esto responde a razones obvias de rentabilidad pedagógica y refleja la imbricación de dos perspectivas de análisis claramente concomitantes. Además de presentar esta estructura paralela, el inventario de Saberes y comportamientos socioculturales incluye también las oportunas referencias al inventario de Nociones específicas. Por otra parte, como ya se ha indicado, las convenciones sociales que rigen los comportamientos de los hablantes en situaciones de comunicación inciden en la elección de las funciones lingüísticas, en el registro, en cuestiones relacionadas con la cortesía verbal o en la elección del vocabulario adecuado a cada situación. Por ello se han establecido referencias también a otros inventarios, sobre todo al de Funciones y al de Tácticas y estrategias pragmáticas.
Este inventario, al igual que el de Referentes culturales, responde a un enfoque modular en la presentación de los contenidos. El material se organiza en tres fases o estadios —de aproximación, de profundización y de consolidación— que establecen un modo de gradación en los contenidos. Es importante tener en cuenta que estas fases no tienen una correspondencia sistemática con los niveles de gradación de dificultad establecidos en la dimensión lingüística del inventario. El criterio principal que se ha seguido para establecer la distribución en las tres fases es el de que los contenidos resulten más o menos necesarios para los contactos y las interacciones de los alumnos. Así, en el nivel de aproximación se presentan los contenidos relacionados con temas más cercanos a sus experiencias cotidianas. En los niveles de profundización y de consolidación los contenidos que se presentan responden a un análisis más sistemático de las estructuras sociales y de los fenómenos culturales, que permite ampliar las experiencias socioculturales inmediatas de los aprendientes. También en los niveles de profundización y de consolidación se presentan aquellos aspectos más relacionados con las implicaciones interculturales de los hábitos y rituales (choques, conflictos y malentendidos) y con temas que tienen un interés profesional.
Los contenidos del inventario se organizan en tres grandes apartados. En el primero, «Condiciones de vida y organización social», se recogen aspectos relativos a la vida diaria (comida y bebida, horarios laborales, de servicios públicos, de tiendas, actividades de ocio, etc.) y a las condiciones de vida (niveles de vida, acceso a la vivienda, servicios, medidas sociales de atención y apoyo al ciudadano, etc.).
En el segundo apartado, «Relaciones interpersonales», se incluyen los saberes, las convenciones sociales y los comportamientos que regulan la estructura social y las relaciones entre sus miembros (relaciones entre sexos, generaciones, familiares, de amistad, en el ámbito laboral, etc.) en los cuatro ámbitos en que el MCER divide la esfera social: personal, público, profesional y educativo.
Por último, en el apartado tercero, «Identidad colectiva y estilo de vida», se incluyen todos los aspectos que permiten a los individuos sentirse parte integrante de una sociedad. Tiene que ver, pues, con las convenciones sociales respecto a los saludos, las despedidas, el comportamiento en celebraciones, fiestas, invitaciones o en determinados actos sociales, como bodas o cumpleaños; con el comportamiento ritual colectivo en las ceremonias y las prácticas religiosas, el nacimiento o la muerte; con la participación ciudadana en la esfera social y con las tradiciones que perviven y las que son cuestionadas por nuevos estilos de vida y de relaciones.
Como en otros inventarios, se han establecido referencias desde determinados contenidos del inventario de Saberes y comportamientos socioculturales a otros contenidos o apartados del mismo inventario o de otros en los que se puede encontrar información complementaria o concomitante sobre un mismo componente.