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Convenciones ortotipográficas

Las convenciones ortotipográficas a las que se ajustan los Niveles de referencia para el español del Plan curricular del Instituto Cervantes siguen las de la Ortografía y del Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española y las que el propio Instituto Cervantes tiene establecidas para la redacción de documentos. Sin embargo, debido a las características peculiares de los inventarios, que requieren un tratamiento específico del material, se da una serie de particularidades, que se presentan a continuación.

En cuanto al uso de las mayúsculas, en los ejemplos que se incluyen en el tratamiento del material de los distintos inventarios, se distingue entre minúscula inicial cuando se trata de una sola palabra —salvo palabras que requieran la mayúscula, como los nombres propios— o de un sintagma, y mayúscula inicial cuando se trata de oraciones.

Los signos convencionales que se han utilizado en la redacción de los inventarios y que presentan alguna particularidad son los siguientes:

  • Las barras. Se utilizan para representar fonemas, presentar alternativas entre formas lingüísticas (por ejemplo, Juan quiere / desea…) o pareados (por ejemplo, rubio / moreno). En los inventarios de Nociones generales y de Nociones específicas, que son los que presentan mayor frecuencia de uso de las barras, se utilizan sobre todo para relacionar las unidades léxicas de una misma serie en un determinado exponente. En todo caso, cuando hay usos especiales de las barras se indica en la introducción del inventario correspondiente.
  • El asterisco, con su uso convencional como marca de agramaticalidad.
  • Los paréntesis. Los usos más significativos son aportar información complementaria para el usuario y presentar elementos opcionales o intercambiables de un enunciado.
  • Los corchetes. Presentan diversos usos. Aparecen en las remisiones (por ejemplo, [v. Gramática 1.1.1.]) de un inventario a otro o en las internas en un mismo inventario. También se utilizan cuando se hace referencia a la zonificación de las variedades del español con respecto a un determinado fenómeno (por ejemplo, [Hispanoamérica]; [Argentina, Uruguay]) o para indicar que un epígrafe o subepígrafe de las especificaciones de un inventario no tiene desarrollo en ese nivel (en cuyo caso se indica [—]). Otros usos frecuentes son facilitar información complementaria o aclaratoria para el lector y presentar el primer enunciado de un par adyacente. Otros posibles usos se indican en las introducciones cuando es oportuno.
  • Los puntos suspensivos. Pueden indicar una terminación abierta de un determinado exponente, de modo que puede realizarse con todas las posibilidades sintácticas que el propio exponente permita. O que una determinada serie de unidades léxicas es abierta, es decir, que puede completarse con otras unidades (como ocurre con frecuencia, por ejemplo, en el inventario de Nociones generales). En el inventario de Nociones específicas, dado que prácticamente todas las entradas son series abiertas de unidades léxicas, se ha optado por no poner los puntos suspensivos al final de cada serie, para no hacer molesta la lectura (esta opción se hace constar en la introducción correspondiente).

Otra forma de representación productiva en todos los documentos son las abreviaturas. En este caso se dan dos tipos: las que están admitidas por la Real Academia Española y aparecen en la lista que se da en la Ortografía y en el Diccionario panhispánico de dudas, y las que se han creado para los inventarios con el fin de facilitar su uso y agilizar la lectura. Entre las primeras se pueden encontrar algunas como las siguientes: Ud./Uds., avda., c/, Fdo., Ilmo., n.º, tel. Entre las segundas, las más frecuentes son las referidas a términos gramaticales (por ejemplo, pres., subj., SN, OD, V). El inventario que presenta más abreviaturas es el de Funciones, ya que incluye una gran abundancia de exponentes cuyo desarrollo requiere varias indicaciones de términos gramaticales. Para hacer más ágil la lectura se ha optado en estos casos por presentar en abreviaturas este tipo de términos. En otros inventarios se utilizan también, aunque de forma esporádica, las abreviaturas, si bien se sigue el criterio de no dar abreviados los términos cuando no sea necesario por razones de presentación del material. Las abreviaturas que se han empleado son las siguientes:

adj.
(adjetivo)
adv.
(adverbio)
comp.
(compuesto)
compl.
(complemento)
condic.
(condicional)
cuantif.
(cuantificador)
fut.
(futuro)
imperf.
(imperfecto)
indef.
(indefinido)
indic.
(indicativo)
inf.
(infinitivo)
interrog.
(interrogativo)
O.
(oración)
O. declar.
(oración declarativa)
O. explicat.
(oración explicativa)
O. relat.
(oración de relativo)
OD
(objeto directo)
OI
(objeto indirecto)
perf.
(perfecto)
pers.
(persona)
pl.
(plural)
plusc.
(pluscuamperfecto)
pres.
(presente)
pret.
(pretérito)
pron.
(pronombre)
sing.
(singular)
SN
(sintagma nominal)
sub.
(subordinada)
subj.
(subjuntivo)
sust.
(sustantivo)
SV
(sintagma verbal)
temp.
(temporal)
V
(verbo)

En la Introducción general y en las introducciones a los inventarios se ha evitado en lo posible el uso de las siglas. La excepción más importante de este criterio es el uso de MCER por Marco común europeo de referencia para las lenguas: aprendizaje, enseñanza, evaluación.

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