Capítulo 5. Las competencias del usuario o alumno
Con el
fin de realizar las tareas y las actividades que se requieren para abordar las situaciones
comunicativas en las que se ven envueltos, los usuarios y los alumnos utilizan varias
competencias desarrolladas en el curso de su experiencia previa. A su vez, la
participación en acontecimientos comunicativos (incluyendo, naturalmente, los
acontecimientos especialmente diseñados para fomentar el aprendizaje de lenguas) da como
resultado un mayor desarrollo de las competencias del alumno, tanto en el uso inmediato
como en el uso a largo plazo.
Todas las competencias humanas contribuyen de una forma u otra a la
capacidad comunicativa del usuario y se pueden considerar como aspectos de la competencia
comunicativa. Sin embargo, puede resultar útil distinguir entre las competencias
generales menos relacionadas con la lengua y las competencias lingüísticas propiamente
dichas.
5.1. Las competencias generales
5.1.1. Conocimiento declarativo (saber)
5.1.1.1. El conocimiento del mundo
Los seres humanos maduros tienen un modelo muy desarrollado y
minuciosamente articulado del mundo y de su funcionamiento que guarda íntima correlación
con el vocabulario y la gramática de su lengua materna. En realidad, ambas partes se
desarrollan relacionadas entre sí. La pregunta «¿qué es eso?» puede referirse al
nombre de un fenómeno observado por primera vez o al significado (referente) de una
palabra nueva. Las características fundamentales de este modelo se desarrollan totalmente
durante la primera infancia, pero el modelo continúa desarrollándose por medio de la
educación y de la experiencia durante la adolescencia y también durante la vida adulta.
La comunicación depende de la congruencia de los modelos del mundo y de la lengua que han
asumido interiormente las personas que participan en ella. Un objetivo de la
investigación científica es descubrir la estructura y el funcionamiento del universo y
proporcionar una terminología normalizada para describirlos y referirse a ellos. El
lenguaje corriente se ha desarrollado de una forma más orgánica y la relación existente
entre las categorías de forma y de significado varía un tanto de una lengua a otra,
aunque dentro de unos límites bastante estrechos impuestos por la fuerza de la realidad.
La divergencia es más amplia en la esfera social que en el entorno físico, aunque ahí
también las lenguas diferencian en gran medida los fenómenos naturales en relación con
su importancia para la vida de la comunidad. La enseñanza de segundas lenguas y de
lenguas extranjeras a menudo es capaz de asumir que los alumnos ya han adquirido un
conocimiento del mundo suficiente para esta finalidad. No obstante, no siempre ocurre así
(véase la sección 2.1.1.).
El conocimiento del mundo (ya derive de la experiencia, de la educación
o de las fuentes de información, etc.) comprende:
- Lugares, instituciones y organizaciones, personas, objetos,
acontecimientos, procesos e intervenciones en distintos ámbitos, como se ejemplifica en
el cuadro 5 (cuadros 5.1. y 5.2., sección 4.1.2.). De especial importancia para el alumno de una lengua
concreta es el conocimiento factual relativo al país o países en que se habla el idioma;
por ejemplo, sus principales características geográficas, medioambientales,
demográficas, económicas y políticas.
- Clases de entidades (concretas y abstractas, animadas e
inanimadas, etc.) y sus propiedades y relaciones (espacio-temporales, asociativas,
analíticas, lógicas, de causa y efecto, etc.), como se establece, por ejemplo, en el
capítulo 6 de Threshold Level 1990.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué
conocimiento del mundo se supone que tiene el alumno o cuál se le exigirá.
- Qué nuevo
conocimiento del mundo, sobre todo respecto al país en que se habla la lengua, tendrá
que adquirir el alumno y cuál se le exigirá que adquiera en el curso del aprendizaje.
5.1.1.2. El conocimiento sociocultural
Estrictamente hablando, el conocimiento de la sociedad y de la cultura
de la comunidad o comunidades en las que se habla el idioma es un aspecto del conocimiento
del mundo. Sin embargo, tiene la importancia suficiente como para merecer la atención del
alumno, sobre todo porque, al contrario que muchos otros aspectos del conocimiento, es
probable que no se encuentre en su experiencia previa y puede que esté distorsionado por
los estereotipos.
Las características distintivas de una sociedad europea concreta y de
su cultura se pueden relacionar, por ejemplo, con:
- La vida diaria; por ejemplo:
- comida y bebida, horas de comidas, modales en la mesa;
- días festivos;
- horas y prácticas de trabajo;
- actividades de ocio (aficiones, deportes, hábitos de
lectura, medios de comunicación).
- Las condiciones de vida; por ejemplo:
- niveles de vida (con variaciones regionales, sociales y
culturales);
- condiciones de la vivienda;
- medidas y acuerdos de asistencia social.
- Las relaciones personales (incluyendo
relaciones de poder y solidaridad); por ejemplo:
- estructura social y las relaciones entre sus miembros;
- relaciones entre sexos;
- estructuras y relaciones familiares;
- relaciones entre generaciones;
- relaciones en situaciones de trabajo;
- relaciones con la autoridad, con la Administración...;
- relaciones de raza y comunidad;
- relaciones entre grupos políticos y religiosos.
- Los valores, las creencias y las actitudes respecto
a factores como los siguientes:
- clase social;
- grupos profesionales (académicos, empresariales, de
servicios públicos, de trabajadores cualificados y manuales);
- riqueza (ingresos y herencia);
- culturas regionales;
- seguridad;
- instituciones;
- tradición y cambio social;
- historia: sobre todo, personajes y acontecimientos
representativos;
- minorías (étnicas y religiosas);
- identidad nacional;
- países, estados y pueblos extranjeros;
- política;
- artes (música, artes visuales, literatura, teatro,
canciones y música populares);
- religión;
- humor.
- El lenguaje corporal (véase la sección 4.4.5.). El conocimiento de las convenciones que rigen dicho comportamiento forma parte de la competencia sociocultural del usuario o alumno.
- Las convenciones sociales (por ejemplo, respecto a
ofrecer y recibir hospitalidad), entre las que destacan las siguientes:
- puntualidad;
- regalos;
- vestidos;
- aperitivos, bebidas, comidas;
- convenciones y tabúes relativos al comportamiento y a las
conversaciones;
- duración de la estancia;
- despedida.
- El comportamiento ritual en áreas como las
siguientes:
- ceremonias y prácticas religiosas;
- nacimiento, matrimonio y muerte;
- comportamiento del público y de los espectadores en
representaciones y ceremonias públicas;
- celebraciones, festividades, bailes, discotecas, etc.
5.1.1.3. La consciencia intercultural
El conocimiento, la percepción y la comprensión de la relación entre el «mundo de
origen» y el «mundo de la comunidad objeto de estudio» (similitudes y diferencias
distintivas) producen una consciencia intercultural, que incluye, naturalmente, la
conciencia de la diversidad regional y social en ambos mundos, que se enriquece con la
conciencia de una serie de culturas más amplia de la que conlleva la lengua materna y la
segunda lengua, lo cual contribuye a ubicar ambas en su contexto. Además del conocimiento
objetivo, la consciencia intercultural supone una toma de conciencia del modo en que
aparece la comunidad desde la perspectiva de los demás, a menudo en forma de estereotipos
nacionales.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué
experiencia y conocimiento sociocultural previo se supone que tiene el alumno y cuál se
le exigirá.
- Qué nueva
experiencia y qué conocimiento de la vida social de su comunidad y de la comunidad objeto
de estudio tendrá que adquirir el alumno con el fin de cumplir los requisitos de la
comunicación en la segunda lengua.
- Qué
consciencia de la relación existente entre la cultura materna y la cultura objeto de
estudio necesitará el alumno para desarrollar una competencia intercultural apropiada.
5.1.2. Las destrezas y las
habilidades (saber-faire)
5.1.2.1. Las destrezas y las habilidades prácticas
- Destrezas sociales: la capacidad de actuar de acuerdo con los
tipos de convenciones presentados en 5.1.1.2. y de
comportarse de la forma esperada, siempre que los foráneos, y en especial los
extranjeros, lo consideren apropiado.
- Destrezas de la vida: la capacidad de llevar a cabo con
eficacia las acciones rutinarias que se requieren en la vida diaria (bañarse, vestirse,
pasear, cocinar, comer, etc.), el mantenimiento y la reparación de los aparatos de la
casa; etc.
- Destrezas profesionales: la capacidad de realizar acciones
especializadas (mentales y físicas) que se necesitan para realizar los deberes del
(auto)empleo.
- Destrezas de ocio: la capacidad de realizar con eficacia las
acciones necesarias para las actividades de ocio; por ejemplo:
- artes (pintura, escultura, tocar instrumentos musicales, etc.);
- trabajos manuales (hacer punto, bordado, tejer, cestería,
carpintería, etc.);
- deportes (juegos de equipo, atletismo, carrera, escalada,
natación, etc.);
- aficiones (fotografía, jardinería, etc.).
Los usuarios del Marco de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué destrezas y habilidades prácticas necesitará
el alumno o cuáles se le exigirá que tenga con el fin de comunicarse con eficacia en un
área de interés.
5.1.2.2. Las destrezas y las habilidades interculturales
Este apartado incluye:
- La capacidad de relacionar entre sí la cultura de origen y
la cultura extranjera.
- La sensibilidad cultural y la capacidad de identificar y
utilizar una variedad de estrategias para establecer contacto con personas de otras
culturas.
- La capacidad de cumplir el papel de intermediario cultural
entre la cultura propia y la cultura extranjera y de abordar con eficacia los
malentendidos interculturales y las situaciones conflictivas.
- La capacidad de superar relaciones estereotipadas.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué papeles y
funciones de intermediario cultural tendrá que cumplir el alumno, cómo se le capacitará
para ello o qué se le exigirá al respecto.
- Qué
características de las culturas propia y extranjera tendrá que distinguir el alumno,
cómo se le capacitará para ello o qué se le exigirá al respecto.
- Qué se le
puede ofrecer al alumno para que experimente la cultura objeto de estudio.
- Qué
posibilidades tendrá el alumno de actuar como intermediario cultural.
5.1.3. La competencia
«existencial» (saber ser)
La actividad comunicativa de los usuarios o alumnos no sólo se ve
afectada por sus conocimientos, su comprensión y sus destrezas, sino también por
factores individuales relacionados con su personalidad y caracterizados por las actitudes,
las motivaciones, los valores, las creencias, los estilos cognitivos y los tipos de
personalidad que contribuyen a su identidad personal y que comprenden:
- Las actitudes; el grado que los usuarios o alumnos tienen de lo siguiente, por
ejemplo:
- apertura hacia nuevas experiencias, otras personas, ideas,
pueblos, sociedades y culturas, y el interés que muestran hacia ello;
- voluntad de relativizar la propia perspectiva cultural y el
propio sistema de valores culturales;
- voluntad y capacidad de distanciarse de las actitudes
convencionales en cuanto a la diferencia cultural.
- Las motivaciones:
- intrínsecas y extrínsecas;
- instrumentales e integradoras;
- impulso comunicativo, la necesidad humana de comunicarse.
- Los valores; por ejemplo, éticos y morales.
- Las creencias; por ejemplo, religiosas, ideológicas,
filosóficas.
- Los estilos cognitivos:
- convergente y divergente;
- holístico, analítico y sintético.
- Los factores de personalidad, por ejemplo:
- locuacidad y parquedad;
- espíritu emprendedor e indecisión;
- optimismo y pesimismo;
- introversión y extraversión;
- actividad y pasividad;
- personalidad con complejo de culpabilidad, acusadora y
disculpadora;
- el miedo y la vergüenza o la personalidad liberada de ellos;
- rigidez y flexibilidad;
- mentalidad abierta y mentalidad cerrada;
- espontaneidad y autocontrol;
- grado de inteligencia;
- meticulosidad y descuido;
- capacidad memorística;
- diligencia y pereza;
- ambición y conformismo;
- autoconciencia y falta de autoconciencia;
- independencia y falta de independencia;
- seguridad en sí mismo y falta de seguridad;
- autoestima y falta de autoestima.
Los factores de actitud y de personalidad inciden enormemente no sólo
en los papeles que cumplen los usuarios o alumnos de idiomas en los actos comunicativos,
sino también en su capacidad de aprender. El desarrollo de una «personalidad
intercultural» que comprenda tanto las actitudes como la toma de conciencia es
considerado por muchos como una meta educativa importante en sí misma. A este respecto,
surgen importantes cuestiones éticas y pedagógicas como, por ejemplo:
- Hasta qué punto el desarrollo de la personalidad puede ser un
objetivo educativo explícito.
- Cómo se reconcilia el relativismo cultural con la integridad
ética y moral.
- Qué factores de personalidad facilitan o impiden el
aprendizaje y la adquisición de una lengua extranjera o de una segunda lengua.
- Cómo se puede ayudar a los alumnos a que aprovechen sus
cualidades para vencer sus carencias.
- Cómo se pueden reconciliar la diversidad de personalidades y
los obstáculos impuestos en y por los sistemas educativos.
Los usuarios del Marco de
referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Si se da el
caso, qué rasgos de la personalidad tendrá que aprender a desarrollar o a exhibir el
alumno, cómo se le capacitará para ello o qué se le exigirá al respecto.
- Si se da el
caso, de qué formas se tienen en cuenta las características del alumno a la hora de
preparar lo necesario para el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de la lengua.
5.1.4. La capacidad de aprender
(saber aprender)
En su sentido más general, saber aprender es la capacidad de
observar y de participar en nuevas experiencias y de incorporar conocimientos nuevos a los
conocimientos existentes, modificando estos cuando sea necesario. Las capacidades de
aprendizaje de lenguas se desarrollan en el curso de la experiencia de aprendizaje.
Permiten al alumno abordar con mayor eficacia e independencia los nuevos desafíos del
aprendizaje de la lengua para ver qué opciones existen y hacer un mejor uso de las
oportunidades. La capacidad de aprender tiene varios componentes como, por ejemplo, la
reflexión sobre el sistema de la lengua y la comunicación, las destrezas fonéticas
generales, las destrezas de estudio y las destrezas de descubrimiento y análisis.
5.1.4.1. La reflexión sobre el sistema de la lengua y la
comunicación
La sensibilidad hacia la lengua y hacia el uso de la lengua, que supone
el conocimiento y la comprensión de los principios según los cuales se organizan y se
utilizan las lenguas, permite que se asimile la nueva experiencia en un marco ordenado y
que se acepte como un enriquecimiento. De ese modo, la nueva lengua se puede aprender y
utilizar con mayor facilidad y no se la considera una amenaza para el sistema
lingüístico ya establecido del alumno, lo cual a menudo se considera normal y
«natural».
5.1.4.2. La reflexión sobre el sistema fonético y las destrezas
correspondientes
Muchos alumnos, sobre todo los de edad madura, verán facilitada su
capacidad de pronunciación de las nuevas lenguas por medio de:
- La capacidad de distinguir y de producir sonidos corrientes y
estructuras prosódicas.
- La capacidad de percibir y de concatenar secuencias
desconocidas de sonidos.
- La capacidad, como oyente, de convertir (es decir, dividir en
partes distintivas y significativas) una corriente continua de sonido en una cadena
significativa y estructurada de elementos fonológicos.
- La comprensión o dominio de los procesos de percepción y
producción de sonido aplicables al aprendizaje de una nueva lengua.
Estas destrezas fonéticas generales se distinguen de la capacidad de pronunciar una
lengua concreta.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué pasos, si
se da alguno, se toman para desarrollar en el alumno la reflexión sobre el sistema de la
lengua y la comunicación.
- Qué destrezas
de discriminación auditiva y articulatorias necesitará el alumno, cómo se le
capacitará para ello o qué se le exigirá al respecto.
5.1.4.3. Las destrezas de estudio
Estas destrezas comprenden:
- La capacidad de hacer un uso eficaz de las
oportunidades de aprendizaje creadas por las situaciones de enseñanza; por ejemplo:
- mantener la atención sobre la información presentada;
- comprender la intención de la tarea establecida;
- colaborar con eficacia en parejas y en grupos de trabajo;
- hacer un uso rápido, activo y frecuente de la lengua
aprendida.
- La capacidad de utilizar materiales
disponibles para el aprendizaje independiente.
- La capacidad de organizar y utilizar
materiales para el aprendizaje autodirigido.
- La capacidad de aprender con eficacia (tanto
desde el punto de vista lingüístico como sociocultural) partiendo de la observación
directa de los acontecimientos de comunicación y de la participación en ellos mediante
el desarrollo de destrezas perceptivas, analíticas y heurísticas (de descubrimiento y
análisis).
- El reconocimiento de las cualidades y las
carencias propias como alumno.
- La capacidad de identificar las necesidades y
las metas propias.
- La capacidad de organizar las estrategias y
los procedimientos propios para conseguir estos fines de acuerdo con las características
y los recursos que cada uno tiene.
5.1.4.4. Las destrezas heurísticas (de descubrimiento y análisis)
- La capacidad que tiene el alumno de adaptarse a la nueva
experiencia (lengua nueva, personas nuevas, nuevas formas de comportamiento, etc.) y de
ejercer otras competencias (por ejemplo, observando, captando la importancia de lo que se
observa, analizando, infiriendo, memorizando, etc.) en la situación específica de
aprendizaje.
- La capacidad que tiene el alumno (sobre todo a la hora de usar
recursos de referencia de la lengua meta) de encontrar, comprender y, si es necesario,
transmitir nueva información.
- La capacidad de utilizar nuevas tecnologías (por ejemplo,
para buscar información en bases de datos, hipertextos, etc.).
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué destrezas
de estudio se fomenta en los alumnos o cómo se les enseña a desarrollarlas.
- Qué
capacidades heurísticas (de descubrimiento y análisis) se fomenta en los alumnos o se
les enseña. a desarrollar.
- Qué se ofrece
a los alumnos para que se independicen cada vez más en su aprendizaje y en su uso de la
lengua.
5.2. Las competencias comunicativas de
la lengua
Para la realización de las intenciones comunicativas, los usuarios de
la lengua o los alumnos ejercen sus capacidades generales, como se ha detallado
anteriormente, junto con una competencia comunicativa más específicamente relacionada
con la lengua. La competencia comunicativa en este sentido limitado tiene los siguientes
componentes:
- las competencias lingüísticas;
- las competencias sociolingüísticas;
- las competencias pragmáticas.
5.2.1. Las competencias lingüísticas
Nunca se ha elaborado una descripción completa y exhaustiva de ninguna
lengua como un sistema formal para la expresión de significados. Los sistemas
lingüísticos son enormemente complejos y la lengua de una sociedad amplia, diversificada
y avanzada nunca llega a ser dominada por ninguno de sus usuarios; ni puede ser así, pues
cada lengua sufre una evolución continua como respuesta a las exigencias de su uso en la
comunicación. La mayoría de los estados nacionales ha intentado establecer una forma
normalizada de la lengua, aunque nunca exhaustivamente pormenorizada. Para su
presentación, el modelo de descripción lingüística utilizado para la enseñanza del
corpus lingüístico en cuestión sigue siendo el mismo modelo que se empleó para las
lenguas clásicas ya muertas. Sin embargo, este modelo «tradicional» fue rechazado hace
más de cien años por la mayoría de los lingüistas profesionales, que afirmaron que las
lenguas había que describirlas tal y como existen en el uso y no como alguna autoridad
cree que deberían ser descritas, y que el modelo tradicional, al haber sido desarrollado
para un tipo concreto de lenguas, resultaba inadecuado para la descripción de sistemas
lingüísticos que tienen una organización muy diferente.
No obstante, ninguna de las muchas propuestas de modelos alternativos ha
conseguido la aceptación general. De hecho, se ha negado la posibilidad de que exista un
modelo universal de descripción para todas las lenguas. Los trabajos recientes sobre los
universales lingüísticos no han producido todavía resultados que puedan ser utilizados
directamente para facilitar el aprendizaje, la enseñanza y la evaluación de lenguas. La
mayoría de los lingüistas descriptivos se contentan ahora con codificar la práctica,
relacionando la forma y el significado y utilizando una terminología que difiere de la
práctica tradicional sólo cuando resulta necesario abordar fenómenos que están fuera
de la serie de modelos tradicionales de descripción. Éste es el enfoque adoptado en la sección 4.2., que procura determinar y clasificar los
componentes principales de la competencia lingüística, definidos como el conocimiento de
los recursos formales y la capacidad para utilizarlos. A partir de estos componentes, se
pueden articular y formular mensajes bien formados y significativos. El esquema siguiente
sólo pretende ofrecer, como instrumentos de clasificación, algunos parámetros y
categorías que pueden resultar útiles para la descripción del contenido lingüístico y
como base para la reflexión. Los profesionales que prefieran utilizar un marco de
referencia distinto son libres, en este asunto como en cualquier otro, de hacerlo. En tal
caso, deberían establecer la teoría, la tradición o la práctica que van a seguir.
Aquí, nosotros distinguimos lo siguiente:
- 5.2.1.1. La competencia léxica
- 5.2.1.2. La competencia gramatical
- 5.2.1.3. La competencia semántica
- 5.2.1.4. La competencia fonológica
- 5.2.1.5. La competencia ortográfica
- 5.2.1.6. La competencia ortoépica
El progreso en el desarrollo de la capacidad que tiene un alumno de
utilizar los recursos lingüísticos se puede clasificar por escalas. De esa forma se
presenta aquí.
5.2.1.1. La competencia léxica
La competencia léxica, que es el conocimiento del vocabulario de una
lengua y la capacidad para utilizarlo, se compone de elementos léxicos y elementos
gramaticales.
Los elementos léxicos o unidades léxicas comprenden:
- Unidades fraseológicas o unidades pluriverbales, que se componen de varias
palabras que se utilizan y se aprenden como un todo. Incluyen:
- Fórmulas fijas, que comprenden:
- exponentes directos de funciones comunicativas (véase la sección 5.2.3.2.) como, por ejemplo, saludos: Encantado de
conocerle, Buenos días, etc.;
- refranes, proverbios, etc. (véase la sección 5.2.2.3.);
- arcaísmos residuales; por ejemplo: Desfacer entuertos,
Válgame Dios.
- Modismos; a menudo:
- metáforas lexicalizadas, semánticamente opacas; por ejemplo: Estiró la pata (murió). Se quedó de piedra (se quedó asombrado). Estaba
en las nubes (no prestaba atención);
- intensificadores, ponderativos o epítetos. Su uso es a menudo
contextual y estilísticamente restringido; por ejemplo: blanco como la nieve (=
«puro»), como opuesto a blanco como la pared (= «pálido»);
- estructuras fijas, aprendidas y utilizadas como
conjuntos no analizados, en los que se insertan palabras o frases para formar oraciones
con sentido; por ejemplo: «Por favor, sería tan amable de + infinitivo...?».
- Otras frases hechas como:
- verbos con régimen preposicional; por ejemplo: convencerse
de, alinearse con, atreverse a;
- locuciones prepositivas; por ejemplo: delante de, por medio
de.
- Régimen semántico: expresiones que se componen de palabras
que habitualmente se utilizan juntas; por ejemplo: Cometer un crimen/error, ser
culpable de (algo malo), disfrutar de (algo bueno).
- Palabras: una palabra puede tener varios
significados distintos (polisemia); por ejemplo: tanque, un recipiente de líquido o un vehículo
armado y blindado; o banco, lugar para sentarse o entidad financiera. Estas
palabras incluyen miembros de las clases abiertas de palabras: sustantivo, verbo,
adjetivo, adverbio, aunque éstas pueden incluir conjuntos léxicos cerrados (por ejemplo:
días de la semana, meses del año, pesos y medidas, etc.). Se pueden establecer otros
conjuntos léxicos con fines gramaticales y semánticos (véase a continuación).
Los elementos gramaticales pertenecen a clases cerradas de
palabras; por ejemplo:
- artículos (el, la, los, las...)
- cuantificadores (algo, poco, mucho...)
- demostrativos (este, esta, estos, estas...)
- pronombres personales (yo, tú, él, ella, nosotros...)
- pronombres relativos y adverbios interrogativos (qué, cuál, quién, dónde, cómo, cuándo)
- posesivos (mi, tu, su...)
- preposiciones (a, ante, bajo, cabe, con, contra...)
- verbos auxiliares (ser, estar, haber...)
- conjunciones (y, o, pero, aunque...)
Las escalas ilustrativas (Riqueza de vocabulario y Dominio del vocabulario) están
disponibles para la gradación del conocimiento de vocabulario y para la capacidad de
controlar ese conocimiento.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué elementos
léxicos (expresiones hechas y palabras polisémicas) tendrá que aprender a reconocer y
utilizar el alumno, cómo se le capacitará para ello, o qué se le exigirá al respecto.
- Cómo se eligen
y se ordenan tales elementos.
5.2.1.2. La competencia gramatical
La competencia gramatical se puede definir como el conocimiento de los
recursos gramaticales de una lengua y la capacidad de utilizarlos.
Formalmente, la gramática de una lengua se puede considerar como un
conjunto de principios que rige el ensamblaje de elementos en compendios (oraciones) con
significado, clasificados y relacionados entre sí. La competencia gramatical es la
capacidad de comprender y expresar significados expresando y reconociendo frases y
oraciones bien formadas de acuerdo con estos principios (como opuesto a su memorización y
reproducción en fórmulas fijas). La gramática de cualquier lengua en este sentido es
enormemente compleja y hasta ahora se resiste a un tratamiento concluyente o exhaustivo.
Hay varias teorías y modelos en conflicto sobre la organización de palabras en
oraciones. No es competencia del Marco de referencia valorarlas ni preconizar el
uso de ninguna, sino más bien procurar que los usuarios manifiesten cuál han decidido
adoptar y qué consecuencias tiene esa elección para su práctica. Aquí nos limitamos a
señalar algunos parámetros y categorías que se han utilizado ampliamente en la
descripción gramatical.
La descripción de la organización gramatical supone la especificación
de:
- elementos; por ejemplo:
- morfemas y alomorfos
- raíces y afijos
- palabras
- categorías; por ejemplo:
- número, caso, género
- concreto/abstracto, contable/incontable
- transitivo/intransitivo, voz activa/pasiva
- tiempo pasado/presente/futuro
- aspecto perfectivo/imperfectivo
- clases; por ejemplo:
- conjugaciones
- declinaciones
- clases abiertas de palabras: sustantivos, verbos, adjetivos, adverbios, clases cerradas de
palabras (elementos gramaticales: véase la sección 5.2.1.1.)
- estructuras; por ejemplo:
- palabras compuestas y complejas
- sintagmas: (nominal, verbal, etc.)
- cláusulas: (principal, subordinada, coordinada)
- oraciones: (simple, compuesta)
- procesos (descriptivos); por ejemplo:
- sustantivación
- afijación
- flexión
- gradación
- transposición
- transformación
- régimen (sintáctico o semántico)
- relaciones; por ejemplo:
- concordancia (gramatical o ad sensum)
- valencias
Hay disponible una escala ilustrativa para la corrección gramatical. Esta escala
hay que verla en relación con la escala de la competencia lingüística general mostrada
al principio de esta sección. No se considera posible elaborar una escala de la
progresión relativa a la estructura gramatical que sea aplicable a todas las lenguas.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- En qué teoría
gramatical han basado su trabajo.
- Qué elementos,
categorías, clases, estructuras, procesos y relaciones gramaticales tendrá que dominar
el alumno, cómo se le capacitará para ello o qué se le exigirá al respecto.
Tradicionalmente se establece una distinción entre la morfología y la sintaxis:
—La morfología se ocupa de la organización
interna de las palabras. Las palabras se pueden analizar como morfemas, clasificadas de la
siguiente forma:
- raíces;
- afijos (prefijos, sufijos, infijos), que comprenden:
- afijos de derivación (por ejemplo: re-, -mente, -dad);
- afijos de flexión (por ejemplo: -aba, -ase).
Formación de palabras:
Las palabras se pueden clasificar en:
- palabras simples (sólo la raíz; por ejemplo: seis,
árbol, romper);
- palabras complejas (raíz + afijos; por ejemplo: irrompible, seises);
- palabras compuestas y lexías complejas (que contienen más de
una palabra; por ejemplo: rompehielos, cascanueces, vestido de noche, cuello de botella).
La morfología también se ocupa de otras maneras de modificar formas de
palabras; por ejemplo:
- alternancia de vocales (dormir/duermo, demostrar/demuestro);
- modificación de las consonantes (escoger/escojo);
- formas irregulares (andar/anduve, voy/iba/fui);
- flexión (tengo/tienes/tiene/tenemos/tenéis/tienen);
- formas invariables (crisis/crisis, amamos/amamos).
La morfofonología, por su parte, se ocuparía de la variación condicionada
fonéticamente de morfemas. Se ocuparía, por lo tanto, de estudiar los casos en los que
un mismo morfema se pronuncia de dos maneras diferentes por vulgarismo (como, por ejemplo,
el morfema de participio en -ado> -ao: Se ha acabao ya), o por
ultracorrección (el morfema tras-> trans-: Estaba transtornado).
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué elementos
morfológicos y procesos tendrá que dominar el alumno, o cómo se le capacitará para
ello, o qué se le exigirá al respecto.
—La sintaxis, por su parte, se ocupa de
la organización de palabras en forma de oraciones en función de las categorías, los
elementos, las clases, las estructuras, los procesos y las relaciones que conlleva, y a
menudo se presenta en forma de conjunto de reglas. La sintaxis de la lengua de un hablante
nativo y maduro es enormemente compleja y en gran parte inconsciente. La capacidad de
organizar oraciones que transmitan sentido es un aspecto fundamental de la competencia
comunicativa.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué elementos,
categorías, clases, estructuras, procesos y relaciones tendrá que dominar el alumno,
cómo se le capacitará para ello o qué se le exigirá al respecto.
5.2.1.3. La competencia semántica
Comprende la conciencia y el control de la organización del significado
que posee el alumno:
La semántica léxica trata asuntos relacionados con el significado de
las palabras:
- Relación de las palabras con el contexto general:
- referencia;
- connotación;
- exponencia de nociones específicas
generales.
- Relaciones semánticas como, por ejemplo:
- sinonimia/antonimia;
- hiponimia/hiperonimia;
- régimen semántico;
- relaciones de la parte por el todo
(metonimia);
- análisis componencial;
- equivalencia de traducción.
La semántica gramatical trata el significado de los elementos, las
categorías, las estructuras y los procesos gramaticales (véase la sección 5.2.1.2.).
La semántica pragmática se ocupa de relaciones lógicas como, por
ejemplo, la vinculación, la presuposición, la implicación, etc.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué tipos de
relación semántica tendrá que desarrollar o demostrar el alumno, o cómo se le
capacitará para ello, o qué se le exigirá al respecto.
Las cuestiones de significado son, naturalmente,
fundamentales para la comunicación, y este Marco de referencia se ocupa de ellas
en diversas ocasiones (véase en concreto la sección 5.1.1.1.).
La competencia lingüística se trata aquí en un sentido formal. Desde
el punto de vista de la lingüística teórica o descriptiva, una lengua es un sistema
simbólico enormemente complejo. Cuando, como aquí ocurre, se intenta separar los
numerosos y distintos componentes de la competencia comunicativa, resulta legítimo
señalar que el conocimiento (en gran parte inconsciente) de las estructuras formales y la
capacidad de manejarlas constituye uno de esos componentes. Un asunto distinto es
determinar qué cantidad, si acaso, de análisis formal debería introducirse en el
aprendizaje o en la enseñanza de idiomas. El enfoque nocional/funcional adoptado en las
publicaciones Waystage 1990, Threshold Level 1990 y Vantage Level del
Consejo de Europa ofrece una alternativa al tratamiento que de la competencia
lingüística se hace en las secciones 5.2.1., 5.2.2. y 5.2.3. En vez de comenzar
partiendo de las formas lingüísticas y sus significados, comienza partiendo de una
clasificación sistemática de funciones y de nociones comunicativas, divididas en
generales y específicas, y de forma secundaria trata las formas, léxicas y gramaticales,
como sus exponentes. Los enfoques son formas complementarias de tratar la «doble
articulación» de la lengua. Las lenguas se basan en una organización de la forma y en
una organización del significado. Los dos tipos de organización se cruzan entre sí de
una forma en gran parte arbitraria. La descripción basada en la organización de las
formas de expresión atomiza el significado, y la basada en la organización del
significado atomiza la forma. Cuál sea la que el usuario prefiera depende de la finalidad
para la que se ha producido la descripción. El éxito del enfoque de Un nivel
umbral indica que a muchos profesionales les resulta más ventajoso ir del significado
a la forma y no seguir la práctica más tradicional de organizar la progresión en
términos puramente formales. Por el contrario, algunos pueden preferir la utilización de
una «gramática comunicativa» como, por ejemplo, en Un niveau-seuil. Lo que está
claro es que el estudiante de lenguas tiene que adquirir tanto las formas como los
significados.
5.2.1.4. La competencia fonológica
La competencia
fonológica supone el conocimiento y la destreza en la percepción y la producción
de:
- las unidades de sonido (fonemas) de la lengua y su
realización en contextos concretos (alófonos);
- los rasgos fonéticos que distinguen fonemas (rasgos
distintivos; por ejemplo: sonoridad, nasalidad, oclusión, labialidad);
- la composición fonética de las palabras (estructura
silábica, la secuencia acentual de las palabras, etc.);
- fonética de las oraciones (prosodia):
- acento y ritmo de las oraciones;
- entonación;
- reducción fonética:
- reducción vocal,
- formas fuertes y débiles,
- asimilación,
- elisión.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué destrezas
fonológicas nuevas se le piden al alumno.
- Cuál es la
importancia relativa de los sonidos y de la prosodia.
- Si la
corrección y la fluidez fonética son un objetivo temprano del aprendizaje o si se
desarrollan como un objetivo a largo plazo.
5.2.1.5. La competencia ortográfica
La competencia ortográfica supone el conocimiento y la destreza en la
percepción y la producción de los símbolos de que se componen los textos escritos. Los
sistemas de escritura de todas las lenguas europeas se basan en el principio alfabético,
aunque los de algunas otras lenguas siguen el principio ideográfico (por ejemplo: el
chino) o el principio consonántico (por ejemplo: el árabe). Para los sistemas
alfabéticos, los alumnos deben saber y ser capaces de percibir y producir lo siguiente:
- las formas de las letras en sus modalidades normal y cursiva,
tanto mayúsculas como minúsculas;
- la correcta ortografía de las palabras, incluidas las formas
de contracción aceptadas;
- los signos de puntuación y sus normas de uso;
- las convenciones tipográficas y las variedades de tipos de
letras, etc.;
- los signos no alfabetizables de uso común (por ejemplo: @,
&, $, etc.).
5.2.1.6. La competencia ortoépica
A la inversa, los usuarios a los que se les pide que lean en alto un texto preparado o
que utilicen en el habla palabras que han aprendido en su forma escrita, necesitan saber
articular una pronunciación correcta partiendo de la forma escrita. Esto puede suponer lo
siguiente:
- el conocimiento de las convenciones ortográficas;
- la capacidad de consultar un diccionario y el conocimiento de
las convenciones utilizadas en los diccionarios para la representación de la
pronunciación;
- el conocimiento de la repercusión que las formas escritas,
sobre todo los signos de puntuación, tienen en la expresión y en la entonación;
- la capacidad de resolver la ambigüedad (palabras homónimas,
ambigüedades sintácticas, etc.) en función del contexto.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Las necesidades
ortográficas y ortoépicas de los alumnos en relación con su uso de las variedades
habladas y escritas de la lengua, y su necesidad de convertir textos de su forma hablada a
su forma escrita y viceversa.
5.2.2. La competencia
sociolingüística
La competencia sociolingüística comprende el conocimiento y las
destrezas necesarias para abordar la dimensión social del uso de la lengua. Como se
destacó respecto a la competencia sociocultural, puesto que la lengua es un fenómeno
sociocultural, gran parte de lo que contiene el Marco de referencia, respecto a
este ámbito, resulta adecuado para la competencia sociolingüística. Los asuntos
tratados aquí son los que se relacionan específicamente con el uso de la lengua y que no
se abordan en otra parte: los marcadores lingüísticos de relaciones sociales, las normas
de cortesía, las expresiones de la sabiduría popular, las diferencias de registro, el
dialecto y el acento.
5.2.2.1. Los marcadores lingüísticos de relaciones sociales
Naturalmente, estos marcadores difieren ampliamente según las distintas
lenguas y culturas, dependiendo de factores tales como a) el estatus relativo, b)
la cercanía de la relación, c) el registro del discurso, etc.
- Uso y elección del saludo:
- al llegar a un sitio, por ejemplo: Hola, buenos días...;
- presentaciones, por ejemplo: Encantado, ¿cómo estás?...;
- despedidas, por ejemplo: Adiós, hasta luego, hasta
mañana...
- Uso y elección de formas de tratamiento:
- solemne, por ejemplo: Usía, Su ilustrísima...;
- formal, por ejemplo: Señor, señora, señorita +
apellido, doctor, profesor + apellido;
- informal, por ejemplo: Juan, Susana, sólo el nombre
de pila, sin forma de tratamiento;
- familiar, por ejemplo: cariño, amor, mi vida;
- perentorio, por ejemplo: sólo el apellido como: ¡Sánchez,
tú, aquí!;
- insulto ritual, por ejemplo: idiota, tonto (a menudo
de forma cariñosa).
- Convenciones para el turno de palabras.
- Uso y elección de interjecciones y frases interjectivas (por
ejemplo: ¡Dios mío!, ¡Venga ya!, ¡Hay que ver!...).
5.2.2.2. Las normas de cortesía
Las normas de cortesía proporcionan una de las razones más importantes
para alejarse de la aplicación literal del «principio de cooperación» (véase la sección 5.2.3.1.). Varían de una cultura a otra y son una
fuente habitual de malentendidos interétnicos, sobre todo cuando las normas de cortesía
se interpretan literalmente.
- Cortesía «positiva»; por ejemplo:
- mostrar interés por el bienestar de una persona, etc.;
- compartir experiencias y preocupaciones, «charla sobre
problemas», etc.;
- expresar admiración, afecto, gratitud, etc.;
- ofrecer regalos, prometer futuros favores, hospitalidad, etc.
- Cortesía «negativa»; por ejemplo:
- evitar el comportamiento amenazante (dogmatismo, órdenes
directas, etc.);
- expresar arrepentimiento, disculparse por comportamiento
amenazante (corrección, contradicción, prohibiciones, etc.);
- utilizar enunciados evasivos, etc. (por ejemplo: Creo
que..., preguntas cortas de confirmación, etc.).
- Uso apropiado de por favor, gracias, etc.
- Descortesía (incumplimiento deliberado de las normas de
cortesía); por ejemplo:
- brusquedad, franqueza;
- expresión de desprecio, antipatía;
- queja fuerte y reprimenda;
- descarga de ira, impaciencia;
- afirmación de la superioridad.
5.2.2.3. Las expresiones de sabiduría popular
Estas fórmulas fijas —que incorporan a la vez que refuerzan
actitudes comunes— contribuyen de forma significativa a la cultura popular. Se
utilizan a menudo, por ejemplo, en los titulares de los periódicos. El conocimiento de
esta sabiduría popular acumulada, expresado en un lenguaje que se supone conocido, es un
componente importante del aspecto lingüístico de la competencia sociocultural.
- refranes, por ejemplo: No por mucho madrugar amanece más
temprano;
- modismos, por ejemplo: A troche y moche. A la pata la
llana;
- comillas coloquiales, por ejemplo: To' pa' na'. Me voy pa'
casa;
- expresiones de:
- creencias como, por ejemplo, refranes sobre el tiempo
atmosférico: En abril, aguas mil;
- actitudes como, por ejemplo, frases estereotipadas del tipo: De
todo hay en la viña del Señor;
- valores como, por ejemplo: Eso no es juego limpio.
Los graffiti, los lemas de las camisetas, las frases con gancho
de la televisión, las tarjetas y los carteles de los lugares de trabajo a menudo tienen
ahora esa función.
5.2.2.4. Diferencias de registro
El término registro se utiliza para referirse a las
diferencias sistemáticas existentes entre las variedades de la lengua utilizadas en
distintos contextos. Éste es un concepto amplio, que podría abarcar lo que aquí
denominamos «tareas» (sección 4.3.), «tipos de texto» (sección 4.6.3.) y «macrofunciones» (sección
5.2.3.2.). En esta sección tratamos las diferencias en el nivel de formalidad:
- solemne, por ejemplo: Hace entrega del premio Su Alteza
Real el Príncipe de Asturias;
- formal, por ejemplo: ¡Orden en la sala, por favor! Tiene
la palabra el fiscal;
- neutral, por ejemplo: ¿Podemos comenzar?;
- informal, por ejemplo: ¡Venga! ¿Empezamos ya o qué?;
- familiar, por ejemplo: ¡Vale! Al tema;
- íntimo, por ejemplo: ¿Ya, cariño?
En el aprendizaje temprano (digamos que hasta el nivel B1), lo apropiado
es un registro relativamente neutral, a menos que existan poderosos motivos en contra. Es
este registro el que los hablantes nativos probablemente utilicen con extranjeros y
desconocidos, y el que esperan de ellos. Es probable que se adquiera un conocimiento de
registros más formales o más corrientes con el paso del tiempo, quizá mediante la
lectura de distintos tipos de texto, sobre todo novelas, al principio como una competencia
de comprensión. Se debe tener cierta precaución al utilizar registros más formales o
más corrientes, ya que su uso inapropiado puede provocar una interpretación errónea y,
en su caso, el ridículo.
5.2.2.5. Dialecto y acento
La competencia sociolingüística también comprende la capacidad de
reconocer los marcadores lingüísticos de, por ejemplo:
- la clase social;
- la procedencia regional;
- el origen nacional;
- el grupo étnico;
- el grupo profesional.
Dichos marcadores comprenden:
- léxico; por ejemplo: la palabra miaja (de migaja) se utiliza en determinadas zonas de España para significar una parte muy pequeña de
algo;
- gramática; por ejemplo: la expresión jergal currarse
algo para significar que se ha puesto mucho empeño en la ejecución o resolución de
algo;
- fonología; por ejemplo: la voz andaluza quillo por chiquillo;
- características vocales (ritmo, volumen, etc.);
- paralingüística;
- lenguaje corporal.
Ninguna comunidad de lengua europea es totalmente homogénea. Las
distintas regiones tienen sus peculiaridades lingüísticas y culturales. Estas
peculiaridades suelen estar más marcadas en las personas que viven una vida puramente
local y guardan relación, por tanto, con la clase social, la ocupación y el nivel
educativo. El reconocimiento de dichos rasgos dialectales ofrece, pues, claves
significativas respecto a las características del interlocutor. Los estereotipos juegan
un papel importante en este proceso que se puede reducir con el desarrollo de destrezas
interculturales (véase la sección 5.1.2.2.). Con el paso
del tiempo, los alumnos también entrarán en contacto con hablantes de varias
procedencias; antes de que puedan adoptar ellos mismos las formas dialectales, deberían
ser conscientes de sus connotaciones sociales y de la necesidad de coherencia y de
constancia.
La gradación de ítems relacionados con aspectos de la competencia
sociolingüística ha demostrado ser problemática (véase el anejo B).
Los ítems que se clasificaron satisfactoriamente se muestran en esta escala ilustrativa.
Como se puede ver, la parte inferior de la escala comprende sólo
marcadores de relaciones sociales y normas de cortesía. Desde el nivel B2, se ve que los
usuarios son capaces de expresarse adecuadamente en una lengua que es
sociolingüísticamente apropiada a las situaciones y a las personas implicadas, y
comienzan a adquirir la capacidad de abordar la variedad del habla, además de un grado
mayor de control sobre el registro y los modismos.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué serie de
saludos, fórmulas de tratamiento y expletivos tendrá que reconocer, evaluar
sociológicamente y utilizar el alumno, o cómo se le capacitará para ello, o qué se le
exigirá al respecto.
- Qué normas de
cortesía tendrá que reconocer, comprender y utilizar el alumno, o cómo se le
capacitará para ello, o qué se le exigirá al respecto.
- Qué normas de
descortesía tendrá que reconocer, comprender y utilizar el alumno, y en qué
situaciones, o cómo se le capacitará para ello, o qué se le exigirá al respecto.
- Qué refranes,
estereotipos y modismos populares tendrá que reconocer, comprender y utilizar el alumno,
o cómo se le capacitará para ello, o qué se le exigirá al respecto.
- Qué registros
tendrá que reconocer y utilizar el alumno, o cómo se le capacitará para ello, o qué se
le exigirá al respecto.
- Qué grupos
sociales de la comunidad meta o de la comunidad internacional tendrá el alumno que
reconocer por el uso que hacen de la lengua, o cómo se le capacitará para ello, o qué
se le exigirá al respecto.
5.2.3. Las competencias pragmáticas
Las competencias pragmáticas se refieren al conocimiento que posee el
usuario o alumno de los principios según los cuales los mensajes:
- se organizan, se estructuran y se ordenan
(«competencia discursiva»);
- se utilizan para realizar funciones
comunicativas («competencia funcional»);
- se secuencian según esquemas de interacción y
de transacción («competencia organizativa»).
5.2.3.1. La competencia discursiva
La competencia discursiva es la capacidad que posee el usuario o alumno
de ordenar oraciones en secuencias para producir fragmentos coherentes de lengua.
Comprende el conocimiento de la ordenación de las oraciones y la capacidad de controlar
esa ordenación en función de:
- los temas y las perspectivas;
- que las oraciones estén ya dadas o que sean nuevas;
- la secuencia «natural»: por ejemplo, temporal: Él se cayó y yo lo golpeé, como opuesta a Yo lo golpeé y él se cayó;
- relaciones de causa y efecto (o viceversa): los precios
están subiendo, las personas quieren salarios más altos;
- la capacidad de estructurar y controlar el discurso en
función de:
- la organización temática;
- la coherencia y la cohesión;
- la ordenación lógica;
- el estilo y el registro;
- la eficacia retórica;
- el principio de cooperación (Grice, 1975): «realice
su intervención tal y como se le pide, en la etapa en la que ocurra, mediante la
finalidad o dirección aceptadas del intercambio hablado en el que usted participa,
observando las máximas siguientes:
- la calidad (intente que su intervención sea
verdadera);
- la cantidad (procure que su intervención sea tan
informativa como haga falta, pero no más);
- la relación (no diga lo que no sea relevante);
- el modo (sea breve y ordenado; evite la oscuridad y
la ambigüedad)».
Si se desea desviarse de estos criterios como base para conseguir una
comunicación sencilla y eficaz, debería ser por una finalidad específica y no debido a
la incapacidad de cumplirlos.
- La organización del texto: conocimiento de las
normas de organización de la información de la comunidad en cuestión relativas a, por
ejemplo:
- cómo se estructura la información en la realización de
las distintas macrofunciones (descripción, narración, exposición, etc.);
- cómo se cuentan las historias, las anécdotas, los
chistes, etc.;
- cómo se desarrolla una argumentación (en el mundo del
Derecho, en debates, etc.);
- cómo se elaboran, se señalan y se secuencian los textos
escritos (redacciones, cartas formales, etc.).
Una gran parte de la educación en la lengua materna se dedica a
desarrollar las destrezas del discurso de un joven. Al aprender una lengua extranjera, es
probable que el alumno comience con turnos de palabra breves en los que suele decir una
sola oración. En niveles más altos de dominio de la lengua, adquiere cada vez mayor
importancia el desarrollo de la competencia del discurso, cuyos componentes se indican en
esta sección.
Las escalas ilustrativas están disponibles para los siguientes aspectos
de la competencia del discurso:
5.2.3.2. La competencia funcional
Este componente supone el uso del discurso hablado y de los textos escritos en la
comunicación para fines funcionales concretos (véase la sección
4.2.). La competencia en la conversación no es sólo cuestión de saber qué formas
lingüísticas expresan determinadas funciones (microfunciones) concretas. Los
participantes mantienen una interacción en la que cada iniciativa produce una respuesta y
hace progresar la interacción, según su finalidad, a través de una sucesión de etapas
que se desarrollan desde los intercambios iniciales hasta la conclusión. Los hablantes
competentes comprenden los procesos y las destrezas implicadas. Una macrofunción se
caracteriza por su estructura interaccional. Puede que las situaciones más complejas
tengan una estructura interna que comprenda secuencias de macrofunciones que en muchos
casos están ordenadas según modelos formales o informales de interacción social
(esquemas).
- Las microfunciones son categorías para el
uso funcional de enunciados aislados (generalmente breves), normalmente como turnos de
palabra de una interacción. Las microfunciones se clasifican por categorías con cierto
detalle (pero no exhaustivamente) en el capítulo 5 de Threshold Level 1990 de la
siguiente forma:
- 1.1. Ofrecer y buscar información factual:
- identificar;
- presentar un informe;
- corregir;
- preguntar;
- responder.
- 1.2. Expresar y descubrir actitudes:
- factual (acuerdo/desacuerdo);
- conocimiento (conocimiento/ignorancia, recuerdo/olvido,
duda/certeza);
- modalidad (obligaciones, necesidad, capacidad, permiso);
- volición (carencias, deseos, intenciones, preferencias);
- emociones (placer/desagrado, lo que gusta/no gusta,
satisfacción, interés, sorpresa, esperanza, desilusión, miedo, preocupación,
gratitud);
- moral (disculpas, aprobación, arrepentimiento, lástima).
- 1.3. Persuasión:
- Sugerencias, demandas, avisos, consejos, ánimos, petición de
ayuda, invitaciones, ofrecimientos.
- 1.4. Vida social:
- Atraer la atención, tratamiento a los demás, saludos,
presentaciones, brindis, despedidas.
- 1.5. Estructuración del discurso:
- (28 microfunciones, comienzo, turno de habla, conclusión, etc.).
- 1.6. Corrección de la comunicación:
- Las macrofunciones son categorías para el
uso funcional del discurso hablado o del texto escrito que consisten en una secuencia (a
veces ampliada) de oraciones; por ejemplo:
- descripción;
- narración;
- comentario;
- exposición;
- exégesis;
- explicación;
- demostración;
- instrucción;
- argumentación;
- persuasión;
- etc.
- Esquemas de interacción
La competencia funcional también comprende el conocimiento de los esquemas (modelos de
interacción social) que subyacen tras la comunicación como, por ejemplo, los modelos de
intercambio verbal, y la capacidad de utilizarlos. Las actividades comunicativas
interactivas presentadas en la sección 4.4.3. suponen
secuencias estructuradas de acciones realizadas por las partes en turnos de palabra.
Básicamente, forman pares como, por ejemplo, los siguientes:
- pregunta:
- respuesta
- afirmación:
- acuerdo/desacuerdo
- petición/ofrecimiento/disculpa:
- aceptación/no aceptación
- saludo/brindis:
- respuesta
Son comunes los tríos en los que el primer hablante admite la respuesta
del interlocutor o responde a ella. Los pares y los tríos suelen ir adheridos a
transacciones e interacciones más extensas. Por ejemplo, en transacciones de
colaboración que son más complejas y que están orientadas a la meta, la lengua se hace
necesaria para:
- formar el grupo de trabajo y establecer relaciones entre los
participantes;
- establecer el conocimiento común de las características
relevantes de la situación actual y llegar a una lectura común;
- identificar lo que podría y debería ser cambiado;
- establecer un acuerdo común sobre los objetivos y la acción
requerida para cumplirlos;
- acordar roles para realizar la acción;
- controlar las acciones prácticas que hay que realizar a la
hora de, por ejemplo:
- identificar y abordar los problemas que surjan;
- coordinar y secuenciar las intervenciones;
- alentarse mutuamente;
- reconocer el logro de metas intermedias;
- reconocer la consecución de la tarea;
- evaluar la transacción;
- completar y terminar la transacción.
El proceso total se puede representar esquemáticamente. Un ejemplo es
el esquema general que se ofrece para la compra de bienes y servicios en el capítulo 8 de Threshold Level 1990:
Esquema general para la compra de bienes y servicios
- 1. Desplazarse al lugar de la transacción:
- 1.1. encontrar el camino a la tienda, almacén, supermercado,
restaurante, estación, hotel, etc.;
- 1.2. encontrar el camino al mostrador, al departamento, a la mesa, a la taquilla, a la
recepción, etc.
- 2. Establecer el contacto:
- 2.1. intercambio de saludos con el tendero o el dependiente o
el camarero o el recepcionista, etc.:
- 2.1.1. el dependiente saluda;
- 2.1.2. el cliente saluda.
- 3. Elegir bienes o servicios:
- 3.1. Determinar la categoría de los bienes o servicios
requeridos:
- 3.1.1. buscar información;
- 3.1.2. dar información.
- 3.2. Identificar opciones.
- 3.3. Discutir las ventajas y los inconvenientes de las
opciones (por ejemplo: calidad, precio, color, tamaño de los bienes):
- 3.3.1. buscar información;
- 3.3.2. dar información;
- 3.3.3. pedir consejo;
- 3.3.4. dar consejo;
- 3.3.5. preguntar por preferencias;
- 3.3.6. expresar preferencias, etc.
- 3.4. Identificar los bienes concretos requeridos.
- 3.5. Examinar bienes.
- 3.6. Acordar la compra.
- 4. Intercambio de bienes por
dinero:
- 4.1. acordar los precios de los objetos;
- 4.2. acordar la suma del total;
- 4.3. recibir o entregar el pago;
- 4.4. recibir o entregar los bienes (y el recibo);
- 4.5. intercambio de agradecimientos:
- 4.5.1. el dependiente da las gracias;
- 4.5.2. el cliente da las gracias.
- 5. Despedida:
- 5.1. Expresión de satisfacción (mutua):
- 5.1.1. el dependiente expresa satisfacción;
- 5.1.2. el cliente expresa satisfacción.
- 5.2. Intercambio de comentarios interpersonales (por ejemplo:
sobre el tiempo, cotilleos de la zona).
- 5.3. Intercambio de saludos de despedida:
- 5.3.1. el dependiente se despide;
- 5.3.2. el cliente se despide.
Nota aclaratoria: Hay que decir que, al igual que otros esquemas parecidos, la disponibilidad de este
esquema para clientes y dependientes en el marco de la compraventa de bienes no significa
que esta forma se utilice en todas las ocasiones. Especialmente en condiciones modernas,
la lengua se utiliza a menudo de forma más moderada, sobre todo para abordar problemas
que surgen en una transacción despersonalizada y semiautomatizada, o para humanizarla
(véase la sección 4.1.1.).
No resulta factible desarrollar escalas ilustrativas para todas las
posibles áreas de competencia relativas a la capacidad funcional. De hecho, ciertas
actividades microfuncionales forman parte de escalas ilustrativas de actividades
comunicativas interactivas y productivas.
Dos factores genéricos y cualitativos que determinan el éxito
funcional del alumno o usuario son los siguientes:
- La fluidez, que es la
capacidad de articular, de seguir adelante y de desenvolverse bien cuando se llega a un
callejón sin salida.
- La precisión, que es la capacidad de formular pensamientos y proposiciones para aclarar lo que se quiere
decir.
Hay disponibles dos escalas ilustrativas para estos dos aspectos
cualitativos.
Los usuarios del Marco
de referencia pueden tener presente y, en su caso, determinar:
- Qué características del discurso tendrá que controlar el alumno, o cómo se le
capacitará para ello, o qué se le exigirá al respecto.
- Qué macrofunciones tendrá que controlar el alumno, o cómo se le capacitará para ello,
o qué se le exigirá al respecto.
- Qué microfunciones tendrá que controlar el alumno, o cómo se le capacitará para ello,
o qué se le exigirá al respecto.
- Qué esquemas de interacción necesita el alumno o cuáles se le exigen.
- Cuáles se supone que controla y cuáles se le van a enseñar.
- Según qué principios se eligen y se ordenan las macrofunciones y las microfunciones.
- Cómo se puede caracterizar el progreso cualitativo del componente pragmático.