Centro Virtual Cervantes
Enseñanza

Biblioteca del profesor > Reseñas > Índice para profesores > A. García
Reseñas de manuales de gramática

Del lenguaje, de Agustín García Calvo

Reseña de Mario Gómez del Estal Villarino

Funcionalidad

Del lenguaje es el primero de la serie de tres volúmenes en los que Agustín García Calvo se dedica a describir tanto las producciones lingüísticas como el sistema gramatical del español oficial contemporáneo, como él mismo denomina al registro estándar de esta lengua. Al hilo de ambas tareas, complementarias y hasta contradictorias en muchos aspectos, el autor ofrece un sinfín de acertadas reflexiones y penetrantes vislumbres sobre la naturaleza de la capacidad lingüística humana y otras numerosas cuestiones que dependen estrechamente de ella, además de criticar razonadamente una gran cantidad de prejuicios y ficciones corrientes sobre lenguas y gramáticas; labor destructiva que, dicho sea de paso, Saussure consideraba como tarea primera del lingüista.

Destinatarios

Aunque no se trata de un manual de gramática al uso, de los que presentan y explican el análisis gramatical que una determinada corriente lingüística realiza de las producciones o el sistema de la lengua, ni tampoco, menos todavía, de los que pretenden legislar la producción lingüística, informando sobre cómo se debe hablar o escribir para cumplir la norma académica, el libro se dirige a cualquier lector interesado por las diversas cuestiones relacionadas con la lengua y el lenguaje, ya que se pueden seguir sin esfuerzos suplementarios sus descripciones y razonamientos por la constante, explícita y razonada intención de renunciar a cualquier terminología especializada para la investigación gramatical. De todos modos, los que podrán aprovechar más profundamente sus aportaciones serán los lectores familiarizados con la investigación gramatical, la filológica o la lingüística, a condición de que sean capaces de ver y, sobre todo, oír la lengua sin la carga previa de las ideas aprendidas sobre ella.

División interna

El libro, conformado en forma de diálogo de estilo platónico entre tres personajes (Rueda, que lleva la voz cantante, y Trino y Lina, que sirven unas veces de coro, otras de réplica y otras de crítica), se encuentra dividido en nueve sesiones que se corresponden con otras tantas veladas de conversaciones. La primera se dedica, principalmente, a desterrar algunas ideas vulgares sobre el lenguaje, aclarando además la división entre producción y aparato y definiendo la Gramática como descubrimiento, razonamiento y descripción. La segunda analiza las relaciones que establecen los términos de la producción entre sí, los elementos del aparato entre sí, y las que establecen a su vez elementos y términos mediante los bloques de simultaneidad convencionales. La tercera descubre la instancia organizativa de frase como intermediaria entre producción y aparato e introduce las marcas melódicas como indicadoras de los niveles de bloques de simultaneidad. La cuarta describe las relaciones entre música y sentido, los diversos tipos de coma y las modalidades de frase (de llamar, de ben- o maldecir, de mandar o rogar, de preguntar, de decir y las mixtas). La quinta trata de otras modalidades mixtas de frase (insulto y piropo, promesa o amenaza, exclamaciones y admiraciones), de la negación y predicaciones modales y de los gritos más o menos articulados. La sexta analiza con detalle la sílaba como elemento rítmico exterior a la organización lingüística. La séptima, partiendo de la evidencia de que además de la rítmica hay una sílaba convencional, describe las relaciones que esta establece con los fonemas, por un lado, y con las palabras ideales, por otro. La octava presenta una distinción tan fecunda como la de mundo en que se habla y mundo del que se habla, así como sus reflejos lingüísticos. La novena, por último, relata las fases de la componenda entre este mundo donde se habla y el ideal, y establece el plan de la Gramática descriptiva del sistema y analizadora de la instancia organizativa. Por otro lado, a lo largo de los márgenes del libro se van sucediendo una serie de frases o ladillos que recogen lo más importante de las diferentes intervenciones de los personajes, además de 34 esquemas cuya intención es también ayudar a ver lo que se va diciendo. Al comienzo del libro, se detallan los temas principales de cada sesión en un índice con indicación de páginas.

Perspectiva de análisis lingüístico

Resulta imposible definir con precisión la perspectiva de análisis lingüístico que el autor emplea por su manifiesto rechazo a la imposición que cualquier escuela lingüística representa para el descubrimiento de la gramática, lo que no le impide aprovechar lo que de acertado y penetrante hay en los análisis de muy diversas corrientes. Dado que el verdadero sujeto de la lengua no es el hablante individual sino la gente o el pueblo (que son, por otro lado, muy malos ejemplos de ‘sujeto’) y dado que cualquier niño se muestra capaz de aprender la lengua de la comunidad idiomática donde ha nacido, sea cual sea, García Calvo concluye que cualquier hablante puede recorrer el sentido inverso de ese aprendizaje de la lengua para intentar descubrir la gramática común que está en él en tanto que gente o pueblo. Basta con que sea capaz de dividirse en dos, de los cuales uno es el observador de la lengua, y otro (al que difícilmente se le puede considerar 1) «la pluralidad indefinida a la que aludimos como “gente”» (Sesión I, pág. 47). Esa pluralidad se encuentra en la subconsciencia de todos los hablantes y es, lógicamente, accesible a todos ellos por vía de introspección. Por otro lado, en cuanto a la descripción gramatical que el autor recoge en Del lenguaje, se analizan con gran detalle las producciones lingüísticas en español a partir de las diferentes inflexiones musicales que presentan sus componentes, presentando, entre otras cosas, patrones entonativos sencillos y precisos de las diversas modalidades de frases, de los comas obligados o potestativos, de las palabras sintagmáticas (entendidas como aquellos tramos de producción que presentan una modulación de tercera aproximada, como lacása, desdeallí, hevísto o dequesehágan) y otras cuestiones como la cita o el paréntesis. Todo este análisis musical de la producción lingüística en español, tan original como acertado y útil, viene a ser el único acercamiento descriptivo a la lengua y su sistema gramatical a través del oído con que contamos en español.

Utilidad para la enseñanza o el aprendizaje del ELE

Varias y de diversa índole son las aportaciones de este manual para la enseñanza de la lengua a extranjeros. Por lo que atañe a la metodología (que no teoría) de la investigación gramatical, la contribución de García Calvo resulta esencial por dos razones complementarias. La primera, porque entiende esa investigación como descubrimiento o desvelamiento del sistema que yace en el subconsciente de los hablantes. Independientemente de los resultados descriptivos que el autor logra con esta concepción de la investigación gramatical, la enseñanza de la gramática del español como LE o L2 debe tener como objetivo una presentación razonada y útil de ese sistema subconsciente. La segunda, porque parte de la constatación de que el sistema aparece reflejado en las producciones lingüísticas y son ellas, por tanto, las que deben guiar el descubrimiento de las regularidades. En consecuencia, debe ser rechazado el aparato conceptual y analítico de cualquier escuela lingüística en tanto no venga determinado por la propia gramática de la lengua. Cualquier acercamiento a la gramática que pretenda contribuir significativamente al aprendizaje de la lengua deberá tener muy presentes ambas condiciones. En cuanto a la descripción de la lengua, la principal utilidad de este manual radica en el hecho de acercarse a la lengua a través del oído, es decir, de las modulaciones musicales que aparecen en las producciones lingüísticas. Este acercamiento resulta fundamental en la clase de español porque, por un lado, cualquiera que aprende una lengua, sea un niño o un extranjero, se acerca a ella por el oído, esto es, escuchando; y por otro, porque en la enseñanza de español el aspecto fónico de la lengua ha sido y es postergado en la inmensa mayoría de las ocasiones. Es, pues, de enorme eficacia la descripción que el autor aporta de esas modulaciones diferentes y de las unidades que por ellas se descubren, tan originales como operativas, como por ejemplo los diversos patrones entonativos del español (íntimamente relacionados con su sentido) o la modulación y unidad de ‘palabra sintagmática’. Esta descripción musical, además, sirve después para el entendimiento de muchos otros fenómenos de índole no estrictamente fónica. En conclusión, el presente manual ofrece a sus lectores un auténtico semillero de análisis y descripciones tan útil como revelador, además de ser un placer para la lectura por la gracia de sus diálogos, algo que lo convierte en una rarísima joya dentro del panorama de los manuales de gramática del español.

Actividades

Actividad 1

Leyendo la primera sesión, podrás encontrar las respuestas a las siguientes preguntas: ¿por qué no es posible un metalenguaje formal y cerrado que dé cuenta de la lengua que se estudia? Y si efectivamente no es posible tal metalenguaje, ¿el lenguaje que se emplee para el estudio gramatical será el mismo que el que se estudia?

Ver soluciones

La principal demostración de esa imposibilidad se basa en lo siguiente:

«Recuerdo que hace años leí, en una separata de un artículo suyo que me pasó un amigo, una demostración de que era imposible que un lenguaje que versara sobre lenguajes naturales, o que valiera para naturales y formales juntamente, pudiera a su vez ser un lenguaje formalizado. La razón que él daba era, si me acuerdo bien, en el sentido de que, cualquiera que sea el sistema de análisis o descripción que se emplee para dar razón del lenguaje considerado, siempre está a su vez sujeto a discusión sobre lo pertinente, exacto, adecuado al tema u otras condiciones que tal sistema deba reunir: ahora bien, esa discusión a su vez no podría formularse en el mismo lenguaje formalizado del sistema de descripción, sino en otro, que contuviera por lo menos un término más, y necesariamente nuevo, que fuera el nombre del sistema sobre el que discutiera; y que, como nada puede impedir que el proceso se repita indefinidamente, resulta que, por un lado, nunca podrá haber un metalenguaje supremo que dé cuenta de todos los metalenguajes anteriores, incluido el lenguaje del que se partía como tema, y por otro lado, cualquier de los sistemas descriptivos o metalenguajes intermedios, careciendo de una prueba o fundamento de su constitución, quedaría siempre sujeto a indecisión o duda, y por tanto no en mejores condiciones que un sistema descriptivo no formalizado. Él desde luego se apoyaba sobre todo en eso de que en ningún terreno es posible que sean compatibles lo de ‘infinito’ y lo de ‘todo’, y que así, por ejemplo, los conjuntos no finitos de los matemáticos estaría establecidos —diría él— con trampa. ¿Qué os parece de eso?»

Sesión I, pp. 13-14.

«Rueda.
Bueno, el mismo y no tan el mismo: siempre será, como dicen, un metalenguaje, como toda Gramática ha tenido que serlo siempre; es decir que contará con un nombre de la lengua estudiada y, por ende, nombres de sus elementos constitutivos; y que tomará los términos de la lengua estudiada como cosas, lo que en la lengua, mientras no se la estudiaba, no podían ser, porque pretendían referirse a cosas.
Trino.
Ya; pero, de todos modos, nuestro metalenguaje será también un lenguaje natural, con los rasgos, que hemos de atribuirle, de falta de finitud, de vaguedad y por ende inestabilidad, como tú decías hace poco; y la verdad es que tales rasgos resultan poco satisfactorios para quien se pone a estudiar una lengua con la pretensión, no sólo legítima —creo yo—, sino necesaria, de hacerlo con verdad, y para ello —¿no?— con toda precisión y definitud —si se me pasa el término.
Rueda.
Se te pasa, se te pasa: ya ves que el léxico al menos de esta lengua nuestra está abierto a las ocurrencias del discurso».

Sesión I, pp. 21-22.

Actividad 2

El autor plantea una división radical entre dos mundos, ambos esenciales para el funcionamiento y descripción de cualquier lengua natural. En la octava sesión podrás encontrar las formulaciones que emplea el autor para referirse a esta oposición.

Ver soluciones

Entre otros lugares, en la página 341:

«Rueda.
Creo que debo darnos a entender, primero, que con algún lugar o mundo hay que contar como campo pregramatical, sobre el cual actúe y se monte el sistema de la gramática; y segundo, que no puede valer para el caso la hipótesis de un mundo en general, sino que se impone la de dos distintos, a salvo de que luego lo que suelen llamar mundo real o realidad resulte ser una componenda o confusión entre los dos, como que pretende por un lado constar de cosas denominadas y por el otro estar aquí. Pero que, en suma y por lo pronto, lo que debería quedarnos claro es que una cosa es el mundo de la mostración, al que los índices deícticos, apuntando desde la producción lingüística, se refieren, y otra cosa el mundo de la significación, al que pretenden referirse, por su significado, las palabras que lo tengan.
Lina.
¡Oh rayo cegador de la simpleza! Entiendo entonces que —en términos vulgares— uno es el mundo en el que se habla y otro el mundo del que se habla.
Rueda.
Ah, Lina, esa fórmula de evidencia vulgar merecería grabarse en mármol; o más bien en cinta magnética, para que sonase cada hora por los altavoces de las ciudades. Uno es el campo en que se habla y otro el campo de que se habla; y el uno no puede ser el otro: ni se puede hablar del lugar en que se habla, ni por motivos bien distintos, se puede hablar en el lugar de que se habla». […]

Actividad 3

Nuestros estudiantes muchas veces usan entonaciones de frase que no «suenan» bien y que resulta difícil corregir porque no sabemos con precisión dónde se encuentra el problema. Aunque no sepas nada de música, podrás hacerte más consciente de las modulaciones musicales de las distintas modalidades de frase empleando la tabla que aparece en la página 205 (Lista de modalidades de frase, con algunas entonaciones usuales en cada modalidad), donde aparecen recogidos en unos trigramas los patrones entonativos de diferentes frases. Con un piano, una guitarra o el más simple sintetizador, podrás reproducir el sonido de cada una de las entonaciones de frase siguiendo dichos trigramas como si fueran partituras.

Cubierta del manual «Del lenguaje», de Agustín García Calvo

Referencia bibliográfica

García Calvo, Agustín, Del lenguaje. Primera edición: Zamora, Editorial Lucina, 1979. 438 páginas. Segunda edición: Zamora, 1991.

flecha a la izquierda (anterior) flecha hacia arriba (subir) flecha a la derecha (siguiente)
Centro Virtual Cervantes © Instituto Cervantes, . Reservados todos los derechos. cvc@cervantes.es