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Reseñas de manuales de gramática

El español coloquial en la conversación. Esbozo de pragmagramática, de Antonio Briz Gómez

Reseña de Mario Gómez del Estal Villarino

Funcionalidad

El presente manual es uno de los escasos acercamientos generales a la descripción del habla en acto. Se trata, pues, de un esbozo de gramática del enunciado y de la enunciación, y no de una gramática oracional. Partiendo de la serie de categorías pragmáticas identificadas por el autor gracias a su extensa investigación sobre la conversación coloquial, Antonio Briz presenta un conjunto de constantes y frecuencias lingüísticas y no lingüísticas presentes en el registro coloquial, en especial en la conversación oral espontánea. La inmensa mayoría de esas frecuencias aparecen ejemplificadas en muestras reales de lengua, recogidas con gran detalle por lo que atañe a sus características lingüísticas (especialmente fónicas) y extralingüísticas (información relevante sobre los interlocutores y la situación de interacción). Todo ello convierte al libro en una excelente introducción al estudio del registro coloquial del español, donde el profesor podrá encontrar la descripción de un buen puñado de fenómenos, de altísima frecuencia en el discurso, ausentes en la gran mayoría de los manuales de gramática. 

Destinatarios

Puesto que el libro se dirige a un amplio abanico de lectores (desde el especialista que busca novedades en el estudio del discurso oral, hasta el docente de lengua española —universitario o no— que quiere iniciarse en el análisis del habla, pasando por el estudiante de lingüística o, incluso, el lector profano que quiere ver reflejado su modo actual de habla), no requiere un conocimiento especializado de la lingüística o la pragmática para su estudio o consulta. Sin embargo, el conocimiento del aparato descriptivo de la pragmática (actos de habla, principio y máximas de cooperación, implicaturas y explicaturas, teoría de la argumentación, estudio de la cortesía, etc.), aunque no pase de un nivel básico, permitirá aprovechar en profundidad la potencialidad descriptiva y analítica del manual. Por ello mismo, puede servir también como manual de iniciación en la aplicación práctica del análisis pragmático.

División interna

Tras la presentación inicial, en la que el autor reclama la importancia de la lingüística del habla, explicita los objetivos del libro y presenta el sistema de trascripción empleado en las muestras, el manual se divide en ocho grandes capítulos:

  1. Cuestiones previas: lo oral y lo escrito. Los registros y los tipos de discurso. Se analizan las relaciones entre los registros, por un lado, y la oralidad y la escritura, por otro, a partir de variables como la situación, la adecuación y el tipo de discurso.
  2. La conversación coloquial. Se caracteriza lo coloquial a través de varios rasgos: supuestos generales, unidades conversacionales, habla simultánea y relaciones jerárquicas.
  3. Las constantes y estrategias del registro coloquial en la conversación. Estrategias sintácticas, contextuales, fónicas y léxico-semánticas; relaciones temporales y modales; el paralenguaje.
  4. Estrategias conversacionales. Planes y metas. Intensificadores, atenuantes y conectores pragmáticos.
  5. Estrategias de producción-recepción (I): la intensificación en la conversación coloquial.
  6. Estrategias de producción-recepción (II): la atenuación en la conversación coloquial.
  7. Estrategias de conexión y argumentación. Los conectores pragmáticos en la conversación coloquial.
  8. Estrategias de conexión y formulación. Los conectores metadiscursivos.

El libro se cierra con una extensa y actualizada bibliografía sobre registros lingüísticos, pragmática, discurso oral, fonética, etc. en varias lenguas. Para facilitar el estudio y la consulta del manual se echa en falta, sin embargo, un índice que incluyera las categorías pragmagramaticales establecidas y los ítems léxicos de relevancia, con indicaciones de las páginas en las que se analizan.

Perspectiva de análisis lingüístico

Como no podía ser de otro modo tratándose de caracterizar un registro de habla, Antonio Briz conjuga sabiamente el aparato conceptual de la pragmática con la presentación de abundantes y variadas muestras auténticas de lengua, recogidas con gran fidelidad gracias a un depurado sistema de trascripción. Por lo que atañe al objeto de su estudio, el autor define el español coloquial como un nivel de habla determinado por la situación de comunicación, común a todos los hablantes (aunque es el único que dominan los hablantes de nivel sociocultural bajo), con variaciones dialectales y sociolectales, representante del modo pragmático de la comunicación (opuesto al modo sintáctico, que se aprende en la escuela) y que se manifiesta principalmente en la conversación (aunque también puede aparecer en textos escritos). Se caracteriza por la ausencia de planificación, la finalidad interpersonal y el tono informal. Algunos rasgos situacionales que favorecen la aparición del registro coloquial son la relación de igualdad entre los interlocutores, la relación vivencial de proximidad o familiaridad y la temática no especializada. Para la descripción del español coloquial así definido, el autor emplea las aportaciones de la pragmática al estudio del habla, en especial los principios y máximas reguladores de la conversación, que presenta de manera breve en el segundo capítulo del manual. Apoyado en este esquema conceptual, Antonio Briz explica las intuiciones del hablante sobre un amplio número de fenómenos propios de la conversación coloquial, como la redundancia, las elipsis, los alargamientos fónicos, las frecuencias léxicas, los intensificadores y los atenuantes, los conectores pragmáticos, los conectores metadiscursivos, etc., ejemplificados todos ellos con numerosas muestras reales de lengua espigadas del ingente corpus de material oral grabado por el grupo de investigación Val.Es.Co., que el propio autor dirige en la Universidad de Valencia. Gracias a todo ello, el autor ofrece una sistematización eficaz del registro coloquial, alejada del impresionismo que ha venido caracterizando el estudio del habla.

Utilidad para la enseñanza o el aprendizaje del ELE

La intención principal del autor es, en sus propias palabras, «abrir una senda en el frondoso bosque del discurso oral y, concretamente, de la conversación coloquial» (Pág. 9). En este sentido, el manual resulta de tanta originalidad como utilidad dentro del campo de la descripción lingüística del español en el aula de ELE o EL2. Original, porque escasean los libros que presenten análisis eficaces de los fenómenos propios del nivel discursivo y, más aun, de la conversación coloquial. Útil,  porque el interés que tiene actualmente la enseñanza de lenguas extranjeras por el desarrollo de las competencias orales de los aprendices requiere descripciones depuradas de los múltiples fenómenos implicados en el registro oral coloquial, prácticamente invisibles hasta fechas muy recientes. De este modo, el estudio o la consulta del libro resulta muy aconsejable para cualquier profesor interesado en desarrollar las destrezas orales de sus estudiantes en comprensión y en expresión, ya que encontrará un buen puñado de estrategias empleadas por los hablantes de español en la producción y recepción de la conversación coloquial, apoyadas además en muestras auténticas de lengua, como el rodeo explicativo (¿Cómo es que no vinisteis el sábado al cine? :: No sé/ es que claro como tú dijiste que a lo mejor no salíais/ entonces yo pensé que podía ser que fuera yo solo y no haber nadie/ por eso ¿entiendes? pues), el orden pragmático (No sé mi abuela los ojos el color que tendrían), los enunciados suspendidos (Es un libroo…), la pronunciación marcada o enfática (TE HE DICHO QUE NO-LO-TO-QUES), la relajación articulatoria (¿toavía fumas?; esto tie que ser p’al mismo), las frecuencias léxicas (pro-verbos, pro-sustantivos, etc.), el léxico argótico (abrirse, mogollón, enrollarse, chupa, etc.), los diferentes recursos lingüísticos o paralingüísticos de intensificación o atenuación (He tenido un fin de semana superincreíble/ CINCO tías detrás de mí/ pero detrás ¿eh?; Es un calentorro de mucho cuidado; ¡Hombre! Yo- o sea yo por liberal no entiendo eso; No te lo digo porque las mamás sois muy exageradas; Si quieres que te dé mi opinión, no vayas), los conectores pragmáticos y su funcionamiento textual y conversacional (Fede está en cama. :: Pero si hace un momento estaba comprando con su novia; Juan es muy guapo. :: Bueno/ pero es un pesado) o los conectores metadiscursivos y su función de formulación, reformulación o avance (¿De qué va hoy la clase? :: Bueno mmh/ creo que de la sustantivación y eso); Todo el mundo está pendiente de la final de copa/ o sea en si será Gil o Mendoza el que se lleve el gato al agua;  Le he dado ¿sabes? muchas vueltas a lo que me dijiste el otro día).

Actividades

Actividad 1

Consulta en el capítulo 2, dedicado a la conversación coloquial, todo el apartado 4.1 (Supuestos generales. Principios y reglas. Delitos conversacionales). En el siguiente ejemplo, ofrecido por el autor, se incumplen máximas conversacionales y de cortesía:

A:
¿Me das un cigarro?
B:
Eres un gorra/ Ahí tienes un estanco.

¿Qué ocurre aquí? ¿Cómo explica la pragmática este tipo de intercambios? ¿Qué son las implicaturas y las explicaturas?

Ver soluciones

«El incumplimiento de estas reglas no siempre significa un rechazo a cooperar, ya que con frecuencia ello quiere dar a entender algo no explícito. A esa información comunicada implícitamente, que se deduce y se interpreta a partir de los supuestos previos, la llamó H.P. Grice (1975 y 1978) implicatura, concepto que fue retomado por D. Sperber y D. Wilson (1986) en su famosa y aceptada teoría de la relevancia. En realidad, dicho principio de relevancia o pertinencia soporta, está en la base de las máximas de cooperación y además acerca lo que se dice a lo que efectivamente se comunica en un contexto dado; es decir, a partir del mismo podemos explicar la no existencia de correspondencias unívocas entre las representaciones semánticas abstractas de las oraciones y la interpretación concreta de los enunciados, más aun cuando lo dado y lo interpretado frecuentemente no coinciden».

Pág. 46

«Retomando el hilo de nuestra exposición, en el intercambio [anterior], desde el punto de vista conceptual, la continuidad lógica de los enunciados sería absurda. En efecto, B no responde estrictamente a la petición de A, pero A entiende, interpreta perfectamente el rechazo o respuesta negativa de aquél (“No te doy tabaco”), incluso obtiene toda una serie de contenidos añadidos y de efectos informativos ausentes en una simple respuesta afirmativa o negativa. En este caso, la contestación de B implica una justificación, una recriminación, un intento de que su interlocutor cambie de actitud, etc. La implicatura es, por tanto, “No te doy”, y junto a todo esto derivamos un conjunto de hechos sí comunicados explícitamente: hay un estanco próximo, pero aun así el individuo no quiere comprar tabaco; el tabaco se vende ahí y cuesta dinero. Obviamente, tú no llevas, tú no compras, eres un “gorra”. Tales informaciones explícitas son las denominadas explicaturas».

Pág. 49

Actividad 2

Consulta en el capítulo 3, dedicado a las constantes y estrategias del registro coloquial en la conversación, el subapartado 4.1, dedicado a las estrategias fónicas y, más concretamente, a la entonación y la pausa. ¿Cuáles indica el manual que son los valores ilocutivos de los siguientes enunciados?:

  1. ¿Lo has invitado?
  2. ¿Lo has invitado?
  3. ¿¡LO HAS INVITADO!?

Ver soluciones

  1. Pregunta, con entonación final ascendente, como es el caso de las totales.
  2. Petición de confirmación, próxima a la aserción, con entonación final descendente.
  3. Manifestación de sorpresa, unida en ocasiones al rechazo.

Actividad 3

Consulta en el capítulo 5, dedicado a la intensificación, el apartado 3.2 (Las funciones semántico-pragmáticas) y, más concretamente, el subapartado 3.2.2.2, dedicado a la forma que. Allí aparecen los siguientes ejemplos:

  1. que sí
  2. que no
  3. ¡que sí es guapa! o ¿¡que sí es guapa!?
  4. ¿QUE no lo sabías?
  5. ¿a que sí?
  6. que tengo prisa
  7. que no lo hagas
  8. que te vas a caer

¿Qué interpretaciones o explicaciones ofrece el autor de cada uno de estos usos de que?

Ver soluciones

En todos los casos, la forma que parece ocupar el lugar del verbo dicendi, con diferentes interpretaciones:

  1. Te aseguro, te repito que sí.
  2. Te aseguro, te repito que no.
  3. Afirmo con rotundidad que es guapa.
  4. Matiz de sorpresa indignada.
  5. La interrogación, precedida de la preposición a, no solo refuerza la pregunta o petición, sino que pretende evitar cualquier respuesta despreferida, o de otro modo, no deja alternativa de respuesta al interlocutor.
  6. Reiteración de argumento de justificación de un posible rechazo a un ofrecimiento.
  7. Valor modal de mandato, instando al oyente a que cambie de actitud.
  8. Valor modal de aviso, instando al oyente a que cambie de actitud.
Cubierta del manual «El español coloquial en la conversación. Esbozo de pragmagramática», de Antonio Briz Gómez

Referencia bibliográfica

Briz Gómez, Antonio, El español coloquial en la conversación. Esbozo de pragmagramática, Colección Ariel Lingüística, Editorial Ariel. Primera edición: Barcelona, 1998. Segunda edición actualizada: Barcelona, 2001. 257 páginas.

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