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Reseñas de manuales de gramática

Gramática descriptiva de la lengua española, dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte

Reseña de Mario Gómez del Estal Villarino

Funcionalidad

La Gramática descriptiva de la lengua española (GDLE) presenta en sus más de cinco mil páginas la descripción más extensa, detallada y completa de la lengua española en su situación actual, lo que la convierte en una de las lenguas mejor descritas del mundo. Se trata de una obra colectiva elaborada por 73 colaboradores, seleccionados por los directores de la obra, Ignacio Bosque y Violeta Demonte, en función de su especialidad lingüística. Publicada bajo los auspicios de la Real Academia y la Fundación José Ortega y Gasset, no es en absoluto una gramática normativa ni tampoco para lingüistas, aunque incluya abundantes informaciones sobre la norma y un enorme caudal de datos para los investigadores. Es, por el contrario, una gramática de referencia fundamental para cualquier tipo de lector, ya busque en ella la aclaración no especializada de algún aspecto o duda gramatical, ya pretenda estudiar o investigar en profundidad la gramática del español.  

Destinatarios

En opinión de los directores de esta obra, la GDLE puede ser abordada por cualquier persona culta y con interés por el idioma, debido principalmente a su carácter descriptivo y su parentesco con la gramática tradicional. No obstante, y aunque declaran que se evitó la terminología más especializada o no común a la disciplina, son necesarios conocimientos sólidos en gramática y lingüística, al menos de nivel de bachillerato (y, en concreto, de gramática generativa) para aprovechar la mayor parte de sus contribuciones. La GDLE fue concebida también para cualquier docente que deba explicar cómo funciona la lengua española a sus alumnos. Los profesores de español como LE o L2 obtendrán con su consulta la aclaración de numerosas dudas, así como explicaciones muy precisas de diversos fenómenos. Para los autores de materiales de ELE o EL2 su lectura será especialmente beneficiosa por la alta capacidad descriptiva de sus generalizaciones.

División interna

La GDLE, publicada en tres volúmenes que ocupan más de 5.500 páginas, está formada por 78 capítulos agrupados en cinco partes:

  1. Sintaxis básica de las clases de palabras (23 capítulos), donde se describen con detalle las clases de palabras y los sintagmas que constituyen, excepto el sintagma verbal, que se estudia en las siguientes partes.
  2. Construcciones sintácticas fundamentales (20 capítulos), donde se analizan las clases de oraciones simples atendiendo a su estructura, así como la constitución del sintagma verbal.
  3. Relaciones temporales, aspectuales y modales (10 capítulos), donde se presentan las categorías de tiempo, aspecto y modo, junto con las perífrasis verbales.
  4. Entre la oración y el discurso (12 capítulos), donde se examinan los tipos de oraciones en los que se ponen más de manifiesto las inferencias de los hablantes, la modalidad o la aportación informativa de cada fragmento.
  5. Morfología (13 capítulos), donde se estudian la flexión y la formación de palabras con considerable detalle, incluyendo factores históricos y dialectales.

Cada uno de los capítulos comienza con un índice detallado de su división en apartados; sigue el capítulo propiamente dicho, dividido en dos niveles de lectura (básica y especializada) distinguidos por el tamaño del cuerpo de letra, y termina con los textos citados y las referencias bibliográficas, todas ellas recogidas en el Índice de obras citadas que cierra el tercer volumen. La GDLE no incluye un capítulo introductorio, pero cuenta con cuatro capítulos que los directores consideran introducciones a otras tantas partes: el 5, para el sintagma nominal; el 24, para el sintagma verbal; el 54, para la gramática del discurso; y el 66, para la morfología. Estas y otras cuestiones quedan aclaradas en la introducción que los directores escriben tras el preámbulo de Fernando Lázaro Carreter. En cuanto a los índices, la GDLE presenta un Índice general al comienzo, donde se detallan los 78 capítulos y sus autores. Además, cuenta con unos amplísimos índices de materias y voces, el primero con más de 4.500 entradas, y el segundo con más de 6.300, que facilitan enormemente cualquier tipo de búsqueda. Por si esto fuera poco, el manual incluye numerosísimas remisiones a otros capítulos y apartados que permiten ampliar, al tiempo que afinar, las pesquisas.

Perspectiva de análisis lingüístico

Sin duda, la perspectiva de análisis lingüístico que predomina a lo largo de las páginas de la GDLE es la de la gramática generativa (en especial en cuanto al análisis sintáctico y léxico-sintáctico) debido a su altísima capacidad descriptiva y de formalización. No en vano Ignacio Bosque y Violeta Demonte son introductores y profundos conocedores del generativismo aplicado a la lengua española y muchos de los autores de la GDLE investigan dentro de esta escuela lingüística. Sin embargo, muchos otros se han destacado por sus contribuciones a otras corrientes, como la funcionalista, la cognitivista, la lexicista o la pragmática, que también aportan a este manual, y además los propios directores consideran esencial recuperar el caudal inmenso de información aportado por la gramática tradicional, por lo que a la vista de todos estos datos se podría concluir que el manual presenta un enfoque ecléctico. No es así. Más bien los directores y autores de la GDLE han conseguido el acuerdo de mínimos que se menciona varias veces en la introducción, procurando evitar polémicas teóricas y terminologías especializadas. Aun así, el sintagma adjetival que ambos directores emplean para calificar a todos los autores del manual es el de «moderadamente lexicistas», es decir, partidarios de la idea de que las propiedades léxico-semánticas de las palabras se relacionan sistemáticamente con su comportamiento sintáctico. Esta corriente, la más aceptada actualmente dentro de la escuela generativa, tiene importantes raíces en la tradición gramatical y presenta la enorme ventaja de conceder un papel relevante al significado dentro del análisis lingüístico. Sin quedar restringida al enfoque lexicista, la importancia del significado en el análisis gramatical es palpable a lo largo de toda la obra. Por otro lado, la preponderancia de la descripción y la sincronía no excluye frecuentes informaciones de importancia sobre la norma lingüística o la historia de la lengua. Se echa en falta, no obstante, una parte dedicada a la fonología y la fonética.

Utilidad para la enseñanza o el aprendizaje del ELE

En su calidad de más completa descripción de la lengua española, la GDLE aporta, tanto al profesor de español como al autor de materiales y al investigador, explicaciones de altísimo alcance descriptivo, valiosos instrumentos de análisis lingüístico y un caudal ingente de datos sobre la lengua en todos sus registros y variedades (estándar, norma, usos vulgares, variedades diatópicas y diastráticas, registros escritos y coloquiales, etc.). La relevancia que a lo largo de toda la GDLE se concede al significado para el análisis gramatical, hace de este manual una referencia obligada para la enseñanza del español, ya que la relación entre forma y significado resulta esencial para el tratamiento de la gramática en el aula. Merece mención aparte el cuarto capítulo (Entre la oración y el discurso), donde se tratan ciertas cuestiones relativas a la gramática del discurso elaboradas por varios autores muy vinculados a la enseñanza del ELE, que, por otro lado, no son los únicos relacionados con la enseñanza a extranjeros que colaboran en la GDLE. No es casualidad, dicho sea de paso, que los que hayan redactado esta cuarta parte sean en su mayoría profesores que también han investigado la descripción gramatical en el aula de ELE. Otra de sus utilidades es su extensísima bibliografía, de más de 4.500 referencias, que es sin duda la mejor selección bibliográfica dentro del campo de los estudios gramaticales sobre el español. Por último, son de especial relevancia las frecuentes referencias a otras lenguas, en muchos casos comparativas o contrastivas, desde las más lejanas a las más cercanas al español, que serán de gran ayuda a cualquier profesor de ELE en cualquier parte del mundo. La Gramática descriptiva de la lengua española, en conclusión, aporta tanto al profesor como a los autores de materiales e investigadores un ingente material para la consulta repetida, la lectura atenta y la reflexión sosegada. Es de esperar que en los próximos años todo ello se traduzca en la edición de diversos tipos de publicaciones que no solo aprovechen sino que se basen en sus contribuciones, superando así el enfoque excesivamente estructuralista que todavía hoy impera dentro de la enseñanza de la gramática a extranjeros.

Actividades

Actividad 1

Consultando el capítulo dedicado a las oraciones condicionales, trata de responder a las siguientes preguntas:

  1. ¿En qué tipo de registro aparece la estructura <Si + imperfecto de subjuntivo + imperfecto de indicativo> como Si tuviera tiempo, iba a verte? ¿Es frecuente?
  2. ¿Hay alguna diferencia significativa entre esta estructura condicional y su versión con condicional simple?
  3. ¿Es normativamente correcta?

Ver soluciones

  1. Esta estructura es propia del registro oral informal y se encuentra ampliamente extendida en la conversación espontánea.
  2. Todos los gramáticos «coinciden en aceptar que la forma indicativa resulta más asertiva, e implica un mayor compromiso del hablante con la realización de la apódosis en caso de que se cumpla la prótasis […]» ∫∫ 57.2.3.2.
  3. Según el manual, no lo es.

Actividad 2

Busca en el índice de voces la interjección eh y responde a las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué tipo de marcador es?
  2. ¿Qué valor o «significado» presenta?

Ver soluciones

  1. Se trata de un marcador metadiscursivo conversacional.

  2. A diferencia del ¿eh? interjectivo, que tiene un significado apelativo, eh como estructurador de la conversación «es utilizada por el hablante para mantener el turno de palabra (la partícula indica que este trata de ir ajustando la expresión a lo que quiere decir, al tiempo que no cede la palabra al oyente —apunta a este, en cierto modo, como destinatario del mensaje).

    (463) No sabía… eh… que tu marido… eh… había obtenido ese premio… eh… Me alegro mucho.

    Por otra parte, el marcador sirve, asimismo, para acumular información, para ir procesándola. Al cumplir este papel, la partícula introduce también una cierta instrucción hacia el oyente: orienta a que sea él quien procese la información, lo que permite distinguir a eh de bueno/bien, como marcadores metadiscursivos (bueno y bien procesan la información desde la perspectiva del hablante; eh lo hace desde la perspectiva del oyente). He aquí un ejemplo ilustrativo:

    (464) DOCTORA: […] depende del talante que esté eh, si está fuerte y se encuentra bien, bájale un poquito eh, no lo saques ahora, pero… allá a las 6 o a las 7 eh un ratito eh… más que nada para que tome un poco de aire eh. […]» ∫∫63.6.5.5.

Cubierta del manual «Gramática descriptiva de la lengua española», dirigida por Ignacio Bosque y Violeta Demonte

Referencia bibliográfica

Dirigida por Ignacio Bosque Muñoz y Violeta Demonte Barreto, Gramática descriptiva de la lengua española, Real Academia Española, Colección Nebrija y Bello. Primera edición: Madrid, Espasa-Calpe, 1999. Tres volúmenes.

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