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Año Europeo de las Lenguas

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III. La motivación y la actitud en el aprendizaje de una lengua

En la adquisición espontánea de una lengua, la comunicación aparece como motivación fundamental. No obstante, en la segunda cita, en contra de lo que comúnmente se ha asumido, Appel y Muysken cuestionan la relación causal que se ha establecido entre motivación, actitud y aprendizaje de una lengua.

La motivación básica para hablar otra lengua: la comunicación

Así el papel capital de la motivación resulta evidente, y también que la primera motivación es el deseo o la necesidad de comunicar. Incluso el niño que en su casa aprende a hablar en una sola lengua puede sentir posteriormente esta necesidad si en su entorno social se habla otra lengua o si su familia emigra a un país extranjero. También en estos casos, harto frecuentes, el niño puede verse llevado a adquirir espontáneamente otra lengua movido sólo por su deseo de comunicar. Pero este deseo es muy distinto según las situaciones en las que se produce el contacto. En unos casos el sujeto podrá elegir la lengua de comunicación y en otros casos sólo podrá comunicar en la del interlocutor, en unos casos se sentirá en posición de superioridad frente a los que no hablan su lengua y en otros casos ocurrirá a la inversa y se sentirá inferior mientras no logre dominar la lengua del país al que ha llegado. En muchos casos también los hablantes de otra lengua le aparecerán como formando parte de un grupo distinto del de los que hablan su primera lengua y las relaciones entre los grupos le aparecen, influido por las ideas de sus mayores, como cordiales o como hostiles. De manera que en estas situaciones de adquisición espontánea el deseo de comunicar sigue siendo el motivo fundamental, pero es un motivo que toma formas muy variadas y que es, en gran parte, un producto social.

Miquel Siguan (2001): Bilingüismo y lenguas en contacto, Editorial Alianza Ensayo, pág. 96.

¿Qué papel juega el deseo o la necesidad de comunicar en el proceso de aprendizaje? ¿Garantiza este deseo o necesidad el desarrollo de la «competencia gramatical»? Por su experiencia ¿cómo piensa que se combinan el deseo o necesidad de comunicar con la personalidad del hablante en el aprendizaje de una lengua? Participe en el debate.

¿Son la motivación y actitud indicadores del éxito en el aprendizaje de una lengua?

Los individuos pueden diferir considerablemente en cuanto a sus progresos en la adquisición de una segunda lengua: algunos lo hacen con gran éxito, otros parece que adquieren la lengua muy despacio, o bien consiguen un nivel de competencia muy bajo. Existen muchos factores que influyen en el grado de desarrollo de la segunda lengua, por ejemplo, la inteligencia, la edad o las aptitudes lingüísticas. En el contexto de este libro, parece que los factores más importantes son los socio-psicológicos, que con frecuencia se resumen en la actitud y la motivación. Una asunción que se ha mencionado con frecuencia es la de que la actitud hacia la comunidad mayoritaria o de la segunda lengua, de una persona procedente de una comunidad minoritaria que aprende una segunda lengua influye considerablemente sobre la adquisición de esta segunda lengua, porque incidirá en la motivación para el aprendizaje de la lengua.

René Appel y Pieter Muysken (1996): Bilingüismo y contacto de lenguas, Barcelona, Ariel, pág. 124.

Existe el convencimiento de que la actitud del aprendiz hacia la comunidad de la lengua de llegada afecta considerablemente a su éxito en el aprendizaje dado que la motivación para aprender la segunda lengua está determinada por estas actitudes […]. Quienes aprenden una lengua con una motivación integrativa, por ejemplo, con el objetivo de convertirse en miembro de la comunidad de la lengua de llegada, aprenderán la segunda lengua mejor que aquellos con una motivación funcional, por ejemplo, quienes sólo desean aprender la nueva lengua debido a razones prácticas, tales como razones (limitadas) de tipo comercial y educativo.

[…] No obstante, algunos otros estudios ofrecen resultados opuestos. Oller et al. (1977) llegaron a la conclusión de que la motivación integrativa no era un buen indicador de éxito en la adquisición de la segunda lengua para otro grupo de aprendices. Un factor definido como el deseo de permanecer en Estados Unidos permanentemente, por parte de algunos estudiantes graduados hablantes de chino, estaba relacionado de forma negativa con las habilidades logradas en inglés. Al analizar los resultados de otra investigación, Oller y sus colegas observaron también que, en general, sólo se producía una relación muy débil entre las variables socio-psicológicas y la competencia en la segunda lengua. Por ejemplo, el estudio de Teitelbaum et al. (1975) sobre el nivel de conocimientos de español de un grupo de estudiantes americanos que poseían el inglés como primera lengua indica que existe una relación débil entre las actitudes, el grado de motivación y los resultados obtenidos en una prueba sobre la segunda lengua.

Otro aspecto criticable de la perspectiva de Gardner y Lambert es la de que sólo se establece una relación (débil) entre los factores sociales y psicológicos, por un lado, y la adquisición de la segunda lengua, por el otro; esta relación es interpretada causalmente en el sentido de que se espera que los factores analizados influyan o incluso determinen el éxito en el aprendizaje de la segunda lengua. Sin embargo, esto no pasa de ser una mera hipótesis dado que los investigadores aún no han sido capaces de aclarar la dirección del vínculo causal. Se podría afirmar que esta dirección es precisamente la opuesta de la comúnmente asumida: el éxito en el aprendizaje de la segunda lengua favorece una actitud positiva hacia la comunidad de la lengua de llegada y favorece también una intensa motivación para aprender su lengua aún mejor. Gardner (1979) observa que la mejoría en el aprendizaje de la segunda lengua puede influir sobre el grado de motivación, y que una competencia lingüística elevada favorece las posibilidades de contacto con hablantes nativos de la lengua de llegada, lo cual puede contribuir nuevamente a mejorar el dominio de la lengua.

René Appel y Pieter Muysken (1996): Bilingüismo y contacto de lenguas, Barcelona, Ariel, págs. 139-140.

¿Qué papel juega la motivación y actitud en el aprendizaje de una lengua? ¿Cómo condicionan estos factores el bilingüismo? ¿Pueden cambiarse las motivaciones y actitudes? ¿Qué sentido tienen? ¿La mejoría en el aprendizaje favorece una mayor motivación para aprender la lengua? ¿Cuándo? Participe en el debate.

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