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Año Europeo de las Lenguas

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XIV. Análisis de necesidades

Uno de los aspectos esenciales en la elaboración de programas de enseñanza-aprendizaje de segundas lenguas, es la reflexión sobre las necesidades de aprendizaje de los alumnos y el análisis de éstas, con objeto de tomar decisiones relativas a la programación de contenidos. En la siguiente cita incluimos dos textos donde se aborda esta cuestión. En el primer texto, se analiza el concepto de necesidad. En el segundo texto se presentan algunos procedimientos para detectar las necesidades de aprendizaje de los alumnos.

Concepto de necesidad

Según Widdowson (1981:2), «por necesidad podemos entender los requisitos que plantea una situación de comunicación, esto es, los conocimientos lingüísticos y extralingüísticos que se requieren para desenvolverse efectiva y eficazmente en una situación concreta (definición orientada a la meta, al producto) y, también, se puede considerar como lo que tienen que hacer los alumnos para aprender una lengua (definición orientada al proceso) […] Hutchinson y Waters (1987:54-64) establecen la distinción entre necesidades (necessities), carencias o lagunas (needs) y deseos (wants) en relación con la situación meta y los requisitos que exige esta situación (target needs), así como las necesidades de aprendizaje (learning needs). Por necesidades se entiende el tipo de requisito determinado por las demandas de la situación meta, lo que el alumno tiene que saber para comunicarse eficazmente en una situación. Ahora bien, identificar estos requisitos no es suficiente, sino que hay que tener en cuenta las necesidades particulares de los alumnos, así como lo que ya saben. La diferencia entre lo que ya saben y lo que tienen que saber se denomina carencia o laguna. Estos aspectos son de carácter objetivo. Sin embargo hay que considerar también el punto de vista de los alumnos, es decir, sus deseos. Por otra parte, es posible que el análisis de los requisitos de la situación meta no sea un indicador fiable, ya que sólo señala el destino. Por lo que, además, hay que tener en cuenta las necesidades del aprendizaje, esto es, las habilidades y estrategias de los alumnos.

Otras distinciones importantes son las señaladas por Brindley (1989) en relación con las necesidades objetivas (lo que el alumno necesita saber para desenvolverse efectiva y eficazmente en una situación de comunicación) y subjetivas o deseos (lo que el alumno quiere o siente que necesita). Berwick (1989) por su parte, establece el contraste entre necesidades percibidas (proceden de hechos y representan la perspectiva externa que puede ser verificada) y sentidas (relativas a factores afectivos y cognitivos y representan el punto de vista de la persona implicada en el análisis), que corresponden a las necesidades objetivas y subjetivas, respectivamente.

Aguirre Beltrán, B. (2004): Análisis de necesidades y diseño curricular, Vademécum para la formación de profesores. Madrid. SGEL, pág. 647.

¿Qué necesidades de aprendizaje presentan sus alumnos en el contexto de enseñanza donde imparte sus clases? ¿Considera que la clasificación de Hutchinson y Waters: necesidades, carencias o lagunas y deseos, puede ayudar en el agrupamiento de las diversas necesidades de aprendizaje que presentan sus alumnos? ¿Hasta qué punto es esencial atender en las programaciones de contenidos a las necesidades subjetivas o sentidas de los alumnos? ¿Bajo qué pautas o líneas de actuación podemos intervenir para incorporar estas necesidades o deseos de los alumnos en las programaciones de los contenidos? Participe en el debate.

¿Cómo se realiza el análisis?

Los instrumentos para la obtención de datos de los alumnos pueden ser de características muy diferentes, desde cuestionarios muy sofisticados que pretenden proporcionar una revisión amplia y sistemática de distintos tipos de necesidades del alumno, hasta la simple elaboración de una lista por parte del profesor a partir de lo que observa en clase.

A partir del amplio repaso que proporciona West y de las aportaciones de Yalden (1987) y de Nunan (1988ª) enumero a continuación las características de algunos de esos procedimientos:

  1. Pruebas de nivel o clasificación: Se realizan antes del comienzo del curso con el objetivo principal de distribuir a los alumnos por grupos o niveles en función del nivel de conocimiento de la lengua que ya tienen […]
  2. Pruebas de diagnóstico: Una vez comenzado el curso, este tipo de pruebas permiten al profesor formarse una idea sobre las lagunas o deficiencias de los alumnos.
  3. Autoevaluación: Mediante este procedimiento, los alumnos pueden identificar su propio nivel de competencia lingüística, así como las áreas de especial interés en relación con sus necesidades objetivas o subjetivas.
  4. Observación en clase: Se trata de que el profesor tome nota, a partir de una lista previa, de las lagunas o deficiencias que observa en la actuación de cada uno de los alumnos de clase.
  5. Cuestionarios: Es el procedimiento más frecuente en el análisis de necesidades y tiene la ventaja de la objetividad. Pueden pasarse antes del curso, para obtener información que permita seleccionar los contenidos o la metodología de un curso, o al inicio, como instrumento de diagnóstico; también pueden utilizarse en cualquier momento a lo largo del desarrollo del curso. Los cuestionarios pueden centrarse sólo en las necesidades objetivas o en las subjetivas de los alumnos, o bien recabar información sobre ambos tipos. […]
  6. Entrevistas: Es aconsejable que tengan una cierta estructura, para garantizar la objetividad en el cotejo de los datos. El contacto personal permite la posibilidad de aclarar dudas o ampliar determinada información, lo cual convierte a este procedimiento en uno de los más eficaces. […]
  7. Diálogo y negociación: […] La lengua de diálogo puede ser la propia de los alumnos o la lengua enseñada; si el uso de la primera no es posible, pueden encontrarse fórmulas que permitan el intercambio de opiniones. Los alumnos pueden elegir lo que prefieran a partir de una lista de necesidades expresadas por toda la clase, o bien determinar el orden de preferencia en una lista proporcionada por el profesor o que ha sido elaborada por todo el grupo.»

García Santa-Cecilia, A (1995): El currículo de español como lengua extranjera. Madrid, Edelsa, págs. 206-208.

¿Qué procedimientos emplea para detectar necesidades de aprendizaje de sus alumnos? ¿Acude a otros procedimientos diferentes a los que se exponen en el anterior texto? ¿De qué forma intervienen sus alumnos para mostrar sus intereses, necesidades y expectativas? ¿Ante qué instrumento de obtención de datos se muestran los alumnos más confiados y con ganas de comunicar sus intereses? Participe en el debate.

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