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Didáctica del español como L2

Capítulo VIII: Navegar vs. bucear: dar sentido al uso de Internet (1 de 4)

Fermín Martos Eliche

En anteriores ocasiones hemos escrito sobre nuevas tecnologías en diferentes medios y foros, y hemos intentado llegar a vislumbrar la potencialidad de Internet en el ámbito educativo y, más concretamente, en el campo de la enseñanza de lenguas; hemos reflexionado sobre el doble aprovechamiento de las TICs en E/LE y al final hemos llegado a una conclusión: no me sirve el significado del verbo navegar aplicado a la literatura sobre nuevas tecnologías. Navegar es surcar el agua sobre la superficie, ya a vela, ya a motor. En nuestra actividad, para aprovechar el uso de Internet en el aula de E/LE, navegamos sobre numerosas páginas y portales que ya empiezan a abrumarnos cada vez más. Nos sentimos abrumados por la gran cantidad de información, actividades, niveles, páginas educativas, interactivas, para imprimir, para llevar al aula, blogs, Webquests… y no nos situamos. De hecho, es un clásico el trabajo de la profesora Cruz Piñol: en 2002 publicó en su libro Enseñar español en la era de Internet el resultado de un análisis de 207 webs útiles para la enseñanza del E/LE con el que llegamos a las siguientes conclusiones:

  • Los cursos completos son muy escasos, lo más habitual es encontrar actividades complementarias.
  • En bastantes páginas no se especifica a qué nivel va dirigida dicha enseñanza e incluso se entremezclan estructuras y funciones que habitualmente se enseñan en distintos niveles.
  • Los aspectos lingüísticos más ejercitados se refieren a la morfosintaxis, en especial a la conjugación y a los tiempos verbales, y a las preposiciones.
  • Se observa una presencia generalizada de ejercicios de respuesta cerrada o preestablecida, de evidente corte estructuralista.
  • Ausencia de la ingeniería lingüística aplicada a la corrección fonética y a la corrección de textos escritos.
  • Escaso aprovechamiento de los recursos para la comunicación entre las personas.

Después de este panorama proponemos introducir el término bucear en la terminología al uso porque no se pueden fundamentar teorías cognoscitivas como la teoría de la construcción, el aprendizaje significativo o la teoría del conocimiento situado si solo navegamos. Bucear es un proceso que nos llevará, en primer lugar, a fundamentar las teorías educativas en relación con el uso de Internet en el aula y, en segundo lugar, a realizar bookmarks para situarnos y no tener que depender del viento o del motor para ir atrás cada vez que no recordemos dónde fuimos.

La potencialidad de Internet en el ámbito educativo: las webquest

Existen tres corrientes pedagógicas apoyadas en teorías educativas y modelos cognitivos de la mente para la elaboración de las estrategias de aprendizaje: la educación social, la educación liberal y la educación progresista. En la educación social nos encontramos en una etapa anterior a la existencia de instituciones educativas. En este contexto la educación se puede considerar que es exclusivamente oral y responsabilidad de la familia y de la sociedad que la guarda y la transmite. En esta situación, el proceso de aprendizaje se lleva a cabo en el contexto social y como parte del proceso de la integración del individuo en el grupo; se realiza día a día a lo largo de la vida del individuo. El modelo clásico de educación se puede considerar el modelo liberal, basado en La República de Platón, donde esta se plantea como un proceso disciplinado y exigente. El proceso de aprendizaje se basa en el seguimiento de un currículo estricto donde las materias se presentan en forma de una secuencia lógica que haga más coherente el aprendizaje. En contraposición a este modelo se puede definir el modelo progresista, que trata de ayudar al alumno en su proceso educativo de forma que este sea percibido como un proceso natural. Internet y su adecuación al aula ayudan a este procedimiento.

El uso de Internet en el aula potencia dos teorías educativas sobre la enseñanza / aprendizaje:

  1. La teoría de la construcción:

    Esta concepción educativa tiene sus raíces epistemológicas en la importancia del significado, construido por los sujetos. La construcción del conocimiento se concibe como un proceso de interacción entre la información nueva procedente del medio y la que el sujeto ya posee (preconceptos y preconcepciones), a partir de las cuales el individuo inicia nuevos conocimientos. La enseñanza por descubrimiento que sigue las orientaciones de Jerome Brunner y el aprendizaje significativo y las redes conceptuales de Ausubel1.

  2. La teoría del conocimiento situado:

    En esta teoría, el conocimiento es una relación activa entre un agente y su entorno, y el aprendizaje tiene lugar cuando el aprendiz está envuelto activamente en un contexto instructivo complejo y realista2 (Young, 1993). Se enfatiza la percepción y el intercambio sobre la memoria.

Las llamadas Webquest

El modelo de Webquest fue desarrollado por Bernie Dodge en 1995, que lo definió como una actividad orientada a la investigación en la que toda o casi toda la información que se utiliza procede de recursos de la Web:

A WebQuest is an inquiry-oriented activity in which some or all of the information that learners interact with comes from resources on the internet.

(Dodge, 1995)3

Este modelo permite que el alumno elabore su propio conocimiento al tiempo que lleva a cabo la actividad.

El alumno navega por la web con una tarea en mente.

El objetivo es que emplee su tiempo de la forma más eficaz, usando y transformando la información y no buscándola (Dodge, 2001a)4.

Los primeros webquest en español fueron realizados en 1999 por el profesor Santiago Blanco Suárez, obteniendo con dicho trabajo el 2.º Premio de Materiales Educativos del Ministerio de Educación de España en la convocatoria de 1999. Desde entonces, y aunque de una forma lenta al principio, la idea ha cuajado de una manera intensa entre los
docentes.

En estos últimos años han aparecido gran cantidad de trabajos sobre webquests hechos por docentes, que incluyen, además de ejercicios con esta metodología para todos los niveles educativos y casi todas las asignaturas, portales con herramientas muy útiles para los docentes (Taller de WebQuest de Aula 21 o la página de Isabel Pérez), portales dedicados al análisis pedagógico de los webquest (EDUTEKA), portales que representan organizaciones de docentes alrededor de los webquest (Comunidad Catalana del WebQuest) y los denominados «Biblioteca» (por citar solo los mejor posicionados en Google al teclear WebQuest).

Un webquest se compone de 6 partes esenciales: Introducción, Tarea, Proceso, Recursos, Evaluación y Conclusión.

Introducción

La introducción tiene dos objetivos:

  1. Orientar al alumno sobre lo que se va a encontrar.
  2. Incrementar su interés por la actividad.

Tarea

En este apartado se proporciona al alumno una descripción sobre qué tendrá que haber hecho al finalizar el ejercicio. Puede ser un conjunto de páginas Web, una presentación con Power Point o tal vez una presentación verbal en la que pueda ser capaz de explicar un tema específico.

Proceso

En este apartado se sugieren los pasos que los alumnos deben seguir para completar la tarea y que pueden incluir estrategias para dividir la tareas en subtareas, descripción de los papeles o perspectivas que los alumnos deben adoptar… El profesor puede también añadir orientaciones sobre el aprendizaje o sobre procesos de dinámica de grupos tales como la forma de llevar una sesión de tormenta de ideas (brainstorming). La descripción del proceso debería ser breve y clara.

Recursos

En esta sección se proporciona una lista de páginas Web que el profesor ha localizado previamente y que ayudarán a los alumnos a realizar la tarea; la preselección de este tipo de recursos permite que los alumnos se centren en el tema en lugar de navegar por la red «sin rumbo». Los recursos no tienen por qué estar restringidos a Internet.

Evaluación

Dependiendo del nivel de los alumnos y del tipo de actividad se hará una descripción de lo que se va a evaluar y de cómo se hará.

Conclusión

Esta sección ofrece la oportunidad de resumir la experiencia, animar a la reflexión sobre el proceso y generalizar lo que se ha aprendido. No es una parte crítica de todo el conjunto pero proporciona un broche (mecanismo de cierre) a la actividad. Puede ser interesante, en esta sección, sugerir preguntas que un profesor podría hacer en una discusión abierta con toda la clase.

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Notas:

  • (1) Brunner, J. (1990). Actos de significado. Madrid: Ed. Alianza.
    Ausubel, D.P.; Novak, J.D. y Hanesian, H. (1983). Psicología educativa: un punto de vista cognitivo. México:Trillas. volver
  • (2) Young, M. F. (1993). Instructional design for situated learning. Educational Technology Research & Development, 41,1. 43-58. volver
  • (3) Dodge, B. 1995. «Some thoughts about WebQuests».
    http://webquest.sdsu.edu/about_webquests.html. volver
  • (4) Dodge, B. 2001. «FOCUS: Five rules for writing a great WebQuest». Learning & Leading with Technology, 28, 8: 6-9.
    http://www.WebQuest.futuro.usp.br/artigos/textos_outros-bernie1.html. volver
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