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Didáctica del español como L2

Capítulo VI: Multilingüismo en las aulas: procedimientos de inclusión y exclusión (1 de 5)

Esther Alcalá Recuerda

1. Introducción

El objetivo principal de estas líneas es contribuir al debate social con una definición de las distintas ideologías sociopolíticas que existen en lo referido a la incorporación de minorías autóctonas e inmigrantes en distintas sociedades, con el fin de aclarar, entre otros, conceptos como «asimilación», «segregación», «multiculturalidad» e «interculturalidad». Pasaremos, luego, a describir los modelos educativos en los que se han venido manifestando dichas ideologías, poniendo especial atención en los programas de educación lingüística y en los recursos relacionados con las lenguas en educación. Una vez clarificado que no existen modelos puros sino tendencias ideológicas prioritarias realizaremos un ejercicio: el de descubrir la ideología de base de los recursos y programas implementados en la Comunidad de Madrid, como ejemplo de aplicación. Observaremos que, debido a la falta de un debate social acerca del modelo educativo que la sociedad requiere, parecen estar aplicándose programas cuyas finalidades, procedimientos y resultados a menudo se muestran incoherentes, lo cual, paradójicamente, se funda y deriva en una clara intención ideológica. Para acabar, ofreceremos algunas directrices y propuestas por una política educativa y lingüística que reconozca, respete, valore y promueva el multilingüismo, la diversidad lingüística y la comunicación intercultural.

2. Aclarando algunos conceptos

Hemos oído hablar en muchas ocasiones de lo perjudicial de las políticas asimilacionistas o segregacionistas y de los beneficios del multiculturalismo o de la educación intercultural. No obstante, a menudo, estos conceptos se cruzan o solapan unos con otros y no nos permiten hablar con propiedad o entender en qué consisten dichas políticas.

Quizá resulte más sencillo, para entender estos conceptos, realizar dos preguntas que marquen el eje básico del que partan las definiciones e ideologías en las que se basan y que a la vez construyen (Martín Rojo 2003:17-68). Estas dos preguntas serían: las políticas que se aplican en una sociedad, con respecto a las comunidades lingüísticas y culturales diferentes a la dominante, (1) ¿facilitan las relaciones intergrupales?, (2) ¿promueven el mantenimiento de la identidad y de las características culturales y lingüísticas minoritarias? Dependiendo del cruce de respuestas afirmativas o negativas, nos vamos a encontrar distintos tipos de acciones, políticas e ideologías que irán desde el asimilacionismo al segregacionismo y desde la integración hasta la marginación. En el cuadro siguiente, tomado del trabajo de Berry (1990), adaptado por Grad (2001) y ampliamente explicado y ejemplificado en Martín Rojo (2003:33), se recoge esta idea:

Políticas y prácticas
¿Se facilita el mantenimiento de la identidad y las características culturales y lingüísticas minoritarias?
NO
¿Se promueven las relaciones intergrupales?INTEGRACIÓNASIMILACIÓN
NOSEGREGACIÓNMARGINACIÓN

En base a estas ideologías sociopolíticas de fondo se dan forma a las distintas acciones políticas en una sociedad; no obstante, por lo general, no suele existir un modelo puro de ninguno de los cuatro resultantes. Lo que encontramos son, más bien, políticas que asumen algunos de los riesgos y beneficios de varias ideologías sociopolíticas con el fin de evitar críticas por realizar una política totalmente asimilacionista o segregacionista, por ejemplo. Sin embargo, siempre hay tendencias que son fijadas por la finalidad de los programas que se aplican, aunque los métodos y procedimientos de los que se hace valer para conseguir dicha finalidad se basen en una ideología sociopolítica diferente.

De este modo, existen posibilidades muy variopintas e interesantes que cada sociedad ha ido aplicando en los distintos ámbitos. Por ejemplo, cuando encontramos un programa que tiene finalidad asimilacionista pero emplea recursos y procedimientos propios de un modelo segregador estamos ante una ideología compensatoria: se separa al carente o deficitario para que se le pueda atender de manera especial, proporcionarle todo aquello que la sociedad considera que carece y, de este modo, compensar las lagunas, nivelarlas y, finalmente, asimilarlas a la mayoría dominante. Luego veremos cómo estas posibilidades se desarrollan en el ámbito lingüístico-educativo.

También podemos encontrar una sociedad que aplique por lo general el respeto multicultural al diferente en el ámbito privado o más visible, pero que, en lo referente a las políticas lingüísticas en el ámbito público, trate de fomentar el uso de una sola lengua —la de la sociedad dominante—, con lo cual, estaríamos ante una medida asimilacionista en un contexto multicultural; lo que se llama, en la provincia de Québec, integracionismo.

Pero pasemos a definir brevemente cada una de las políticas a las que han dado lugar los conceptos ideológicos que conforman el eje básico mencionado. En este recorrido partiremos de la política segregacionista. Sus acciones consisten esencialmente en la separación y aislamiento de un grupo de la sociedad. Puede ser una política escogida por el propio grupo o impuesta al grupo por las actitudes y acciones del grueso de la sociedad. El ejemplo extremo de implantación de esta política lo encontramos en Sudáfrica con el apartheid. Por lo general, esta política está basada en ideologías racistas y evolucionistas, además de enmarcar sus acciones en la naturalización de las diferencias. Un ejemplo claro de segregación está encerrado en las celdas diferenciadas para blancos, negros y coloured people en Sudáfrica, mientras la política del apartheid dominaba, al igual que la diferencia en el trato, las raciones de comida, las posibilidades de aseo, etc.; o, incluso, la persecución y castigo de los matrimonios mixtos en la sociedad sudafricana de aquella época.

Continuemos ahora con la definición básica del asimilacionsimo, que sería el polo opuesto a la segregación, pero que se basa en el mismo tipo de ideologías de superioridad frente al otro diferente, como veremos. También se ha llamado laissez-faire, y su mayor exponente, en este caso, ha sido Francia. Basada en el etnocentrismo (o chauvinisme) y en la teoría del déficit, esta política trata de favorecer el rápido aprendizaje, por parte de los inmigrantes, de la cultura dominante en la sociedad de acogida, considerada como la mejor adaptada al funcionamiento de la sociedad mayoritaria. Para ello, ignora la pertenencia cultural, étnica, religiosa o lingüística de cualquier nuevo integrante y lo valora y juzga por medio de los mismos criterios que a cualquier ciudadano o ciudadana, puesto que dichos criterios se consideran objetivos y despojados de cualquier rasgo cultural o imposición social. La polémica controversia en torno a la prohibición de llevar velo o hiyab a la escuela en Francia —prohibición fundamentada en el laicismo «universal» del sistema jacobino— es un claro ejemplo del asimilacionismo.

Podríamos decir que, en base a este eje político-ideológico y, tratando de evitar la marginación y de dirigirse a la integración (ver cuadro), en distintas sociedades se han ido buscando políticas e implementando acciones que huían de los efectos perversos que segregación y asimilación habían creado. La política compensatoria, que como hemos visto combinaba estos dos ejes, fue uno de los primeros intentos de superación; pero tras su fracaso en distintos campos vinieron otras propuestas, como el multiculturalismo, desarrollado principalmente en el mundo anglófono, el antirracismo, el integracionismo o la interculturalidad.

Siempre en el marco de esta idea de superación de los fracasos de políticas previas, el multiculturalismo fue la medida adoptada por el mundo anglosajón. Esta política propone el reconocimiento de varias culturas (más numerosas o con mayor peso entre todas las minoritarias), sus valores y costumbres, en el marco de la vida privada y de algunas instituciones colectivas (como las fiestas, por ejemplo). En Canadá, esta fue la política adoptada en 1971 y revisada en 1988 (Multicultural Act). Se basa en la teoría de la diferencia y emerge, principalmente, como respuesta a las ideas asimiladoras; pero su concepto de cultura, como algo bien definido, estático y separable brinda algunas dificultades (Malgesini y Giménez 1997).

Varios problemas han acompañado desde el inicio al multiculturalismo: el hecho de que la tolerancia o aceptación se ejerciese únicamente desde la sociedad dominante y solo sobre los aspectos más visibles de las culturas (recordad la imagen de la cultura como un iceberg), ha promovido, por un lado, acciones folcloristas que a menudo rayan la superficialidad y, por otro, constantes contradicciones generadas por el respeto a ciertos rasgos de las culturas minoritarias que se oponían radicalmente a las bases democráticas adoptadas por la cultura mayoritaria. Más aún, en el ámbito urbano anglosajón se desarrollaron barrios que estaban reservados a ciertas comunidades culturales (barrio judío, barrio hindú, barrio portugués…), lo cual recordaba el segregacionismo, al menos en este aspecto, puesto que esta agrupación urbana se buscaba por las distintas comunidades inmigrantes y se fomentaba por las políticas sociales. Un concierto de música hindú, junto a la exposición de vestidos tradicionales y folclóricos de la India y la degustación de platos especiados al curry en pleno corazón de Toronto sería una de las manifestaciones más típicas del multiculturalismo.

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