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Diccionario de términos clave de ELE

Vocabulario productivo y receptivo

El vocabulario productivo (también llamado vocabulario activo o vocabulario de producción) es el conjunto de unidades del lexicón mental que un hablante efectivamente emplea en los mensajes que emite.

El vocabulario receptivo (también llamado vocabulario pasivo o vocabulario de recepción) es el que un hablante es capaz de interpretar en diferentes situaciones de recepción de mensajes. Consecuentemente, el vocabulario receptivo forma parte del lexicón mental de un hablante.

El concepto de vocabulario receptivo se presenta normalmente asociado al de vocabulario productivo, lo que parece sugerir una oposición dicotómica que no es tal. Vocabulario receptivo y vocabulario productivo no son dos aspectos diferenciados del lexicón mental sino momentos de un continuum en el conocimiento del vocabulario. Conforme a Melka (1997), la distancia entre vocabulario receptivo y vocabulario productivo] debería ser interpretada como grados de conocimiento o grados de familiaridad, no dos sistemas que funcionan independientemente sino un “continuum de conocimiento”, con único sistema subyacente ambos.

Hay que considerar que la recepción precede a la producción y, como señala E. Clark (1993), la precedencia de la comprensión sobre la producción es crítica para el proceso de adquisición. Además, existen evidencias de que el conocimiento sobre las unidades léxicas es incrementable (véase lexicón mental) y de que se necesita menos información para interpretar una palabra o unidad que para generarla o utilizarla (Melka, 1997). Por estas razones, está comúnmente aceptado que el vocabulario receptivo supera al productivo. Donde hay importantes discrepancias entre los estudiosos es en la diferencia cuantitativa entre ambos tipos de conocimiento.

Al respecto, existen en la actualidad tres tendencias (Melka, 1997:93): una que señala que el vocabulario receptivo es mucho más amplio que el productivo (el doble o más en número de unidades); otra que señala que la distancia entre ambos tipos de conocimiento disminuye con el paso del tiempo, aunque siempre es mayor el vocabulario receptivo que el productivo; una última que señala que la diferencia entre ambos no es significativa.

Todo ello conduce a una serie de consideraciones importantes para la didáctica del vocabulario, entre otras: ¿qué es conocer una palabra? y ¿cómo contribuir a pasar del conocimiento receptivo al productivo?

Sobre la primera pregunta, hay que considerar que el conocimiento está sujeto a grados, desde un conocimiento mínimo (significante y significado, bien que puede ser conocimiento parcial) a un conocimiento máximo (conocimiento lingüístico y extralingüístico completos: pronunciación, grafía, variantes dialectales o sociolectales, construcción, connotación…). Como se señala con respecto al lexicón mental, que se caracteriza por ser incrementable, «La existencia de una unidad léxica en el lexicón mental no supone necesariamente un conocimiento “completo” (fonología, ortografía, significado, construcción, etc.) ni “correcto”». Por ejemplo, un hablante puede saber que el bucinador, el esplenio y el esternocleidomastoideo son músculos, pero no dónde se encuentran y qué función tienen, mientras que un médico tendrá amplios conocimentos sobre ellos. Ambos hablantes conocen las palabras anteriores, pero los grados de conocimiento del primero y del segundo son muy diferentes, y con ellos sus capacidades receptivas y productivas en relación con esos términos.

En el paso del conocimiento receptivo al productivo tiene mucho que ver, pues, el grado de conocimiento. Aunque también desempeñan un papel importante los aductos, la memoria y cuestiones didácticas. La calidad de la información afecta a la interpretación y adquisición de nuevas informaciones que se añaden a los conocimientos previos; la nueva información es más fácilmente recuperable cuando se trabaja con la memoria a corto plazo que con la memoria a largo plazo. Pero, además, la didáctica que favorece la manipulación de vocabulario, su procesamiento en profundidad y la recuperación y reutilización de unidades proporcionan más información, más exposición al aducto y más consolidación de conocimientos, lo que contribuye al paso de la recepción a la producción.

Otros términos relacionados

Aprendizaje significativo; Conocimiento lingüístico; Marcos de conocimiento; Memoria a corto plazo; Memoria a largo plazo.

Bibliografía básica

  1. Cervero, M. J. y Pichardo Castro, F. (2000). Aprender y enseñar vocabulario. Madrid: Edelsa.
  2. Melka, F. (1997) «Receptive vs. productive aspects of vocabulary». En Schmitt, N. y McCarthy, M. Vocabulary. Description, Acquisition and Pedagogy. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 84-102.

Bibliografía especializada

  1. Aitchinson, J. (1987). Words in the Mind. An Introduction to the Mental Lexicon. Oxford-Nueva York: Basil Blackwell.
  2. Clark, E. (1993). The lexicon in acquisition. Cambridge: Cambridge University Press.
  3. Schmitt, N. (2000). Vocabulary in Language Teaching. Cambridge: Cambridge University Press.
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