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Diccionario de términos clave de ELE

Validez

La validez es una de las dos cualidades básicas que debe poseer un examen o, en general, todo instrumento de medida. La otra es la fiabilidad. Se dice que un examen es válido cuando evalúa efectivamente aquello que pretende evaluar (por ejemplo, la motivación de un individuo o su competencia comunicativa en una lengua). La validez, por tanto, consiste en el grado de adecuación de una prueba -o de una de sus partes- a lo que se considera que mide. Supone, como dice T. McNamara (2000) «hacerle un test al test».

De lo anterior se desprenden dos características: 1) la validez de una prueba está necesariamente ligada al propósito para el que ésta fue diseñada: una prueba válida para un propósito puede no serlo para otro; y 2) no es un concepto absoluto: las pruebas no son válidas o inválidas, sino válidas en mayor o menor grado para medir lo que pretenden.

Existen distintos métodos para determinar la validez, a los que algunos autores denominan «tipos» de validez. Éstos pueden englobarse en tres categorías:

  1. Métodos internos (o tipos de validez interna): establecen la validez de una prueba mediante el análisis de su propio contenido. Algunos de ellos son los siguientes:
    • Método de la validez aparente: permite establecer la validez de una prueba a partir de la opinión intuitiva de individuos, incluso no expertos -alumnos, administradores de la prueba, etc.-, sobre ella. Aunque en ocasiones ha sido considerado un método poco científico, resulta ser muy importante en evaluación, porque una prueba sólo es tomada en serio por los usuarios si es percibida como válida.
    • Método de la validez racional o de contenido: permite determinar la validez de una prueba comprobando si los ítems de ésta contienen una muestra representativa de aquello que se pretende medir. Así, por ejemplo, se pide a un grupo de expertos que marque en una lista la destreza que creen que evalúa cada ítem.
    • Método de la validez de respuesta: consiste en averiguar la validez de una prueba a través de técnicas destinadas a obtener información introspectiva de los alumnos sobre cómo han respondido a los ítems de esa prueba (p. ej., mediante entrevistas para averiguar por qué respondieron de cierta manera y no de otra).
  2. Métodos externos (también llamados tipos de validez externa, empírica o de criterio): establecen la validez de una prueba comparándola con los resultados obtenidos por los mismos alumnos en otras pruebas. Esa comparación se realiza mediante instrumentos estadísticos (normalmente, el coeficiente de correlación, que mide numéricamente el grado en que dos conjuntos de resultados resultan coincidentes).
    • Método de la validez concurrente: supone comparar los resultados de la prueba con los de otro instrumento (examen, autoevaluación, notas del profesor, etc.). Ambas pruebas deben evaluar a los mismos alumnos en un mismo momento y los resultados deben poder expresarse numéricamente para poder establecer el mencionado coeficiente de correlación.
    • Método de la validez predictiva: supone comparar los resultados de la prueba con los de otra, que pretenda medir la misma habilidad y que es administrada a los mismos alumnos con posterioridad a la primera.
  3. Método de la validez de constructo: posee atributos, tanto de los métodos internos, como de los externos. Teniendo en cuenta que un constructo es una conceptualización teórica sobre un aspecto del comportamiento humano que no es medible u observable por medios directos (como ocurre, por ejemplo, con la actitud o la comprensión auditiva), este método de validación consiste en evaluar hasta qué punto una prueba mide los constructos sobre los que ella misma se sustenta. Ello puede hacerse de diversas formas: solicitando a expertos que expliciten los constructos en los que se basan los ítems de la  prueba (de forma, pues, análoga al método de validez de contenido) o mediante métodos estadísticos (la matriz multirrasgo-multimétodo de L. F. Bachman, el análisis factorial, etc.).

En todo caso, una prueba no puede ser válida si no es fiable (es decir, no puede medir lo que pretende si no puede hacerlo de forma precisa).

En cuanto al cumplimiento del requisito de validez en la evaluación de la competencia comunicativa de los aprendientes de segundas lenguas, éste resulta imprescindible en todas las pruebas, pero muy especialmente en las que se administran a una población de estudiantes numerosa y máxime si se trata de pruebas oficiales (por ejemplo, los exámenes DELE).

Otros términos relacionados

Examen.

Bibliografía básica

  1. Alderson, J. C., Clapham, C. y Wall, D. (1995). Exámenes de idiomas. Elaboración y evaluación. Madrid: Cambridge Universtiy Press, 1998.

Bibliografía especializada

  1. Bachman, L. (1990). Language Testing Construction and Evaluation. Oxford: Oxford University Press. Traducción al español. del capítulo 4 en Llobera, M. et al. (1995). Competencia comunicativa. Madrid: Edelsa.
  2. Davies, A. et al. (1999). Dictionary in Language Testing. Cambridge: Cambridge University Press.
  3. McNamara, T. (2000). Language Testing. Oxford: Oxford University Press.
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