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Diccionario de términos clave de ELE

Texto expositivo

El texto expositivo es una clase de texto cuyo objetivo es el de informar sobre un tema determinado con una estructura ordenada y jerarquizada. Es el texto habitual que se emplea para organizar el conocimiento que se presenta en obras enciclopédicas, libros de texto, manuales, exámenes, conferencias, o reportajes informativos, por ejemplo. La noción de texto expositivo en los estudios sobre el tema va muy ligada a la de discurso académico, destinado a la información y comunicación de conocimientos.

En los trabajos que buscan clasificar los textos en tipos, esto es, en conjuntos de unidades textuales con rasgos lingüísticos y discursivos comunes, las denominaciones de texto informativo, texto expositivo y texto explicativo a veces se alternan. De forma ambigua, estos términos hacen referencia a una misma categoría textual: «el tipo de texto que expone información para explicarun fenómeno». Es este un problema terminológico típico de la lingüística del texto que dificulta la conceptualización de estas unidades de comunicación. En este marco, se ha de tener en cuenta que no todos los textos expositivosson explicativos, ya que muchas exposiciones, como los exámenes, se articulan a través de la descripción y argumentación (M. P. Battaner et al. 2001); por su parte, todo texto es informativo, como han señalado B. Combettes y R. Tomassone (1988) o J. M. Adam (1992).

El ámbito del «exponer» en su conjunto resulta muy amplio. En este sentido, parece operativo considerar la exposición un género discursivo mayor o macrogénero, caracterizado pragmáticamente por su función y contexto de uso; el texto explicativo, por su parte, es una secuencia textual con una organización esquemática prototípica y unos rasgos lingüísticos característicos; y texto informativo es todo texto que presenta desarrollo temático. Así pues, se consideran expositivos textos como las entradas enciclopédicas, los libros de texto, los tratados científicos o los artículos de investigación; en cada uno de ellos predominará más o menos, en función del objetivo del texto, la secuencia explicativa, combinada con otras formas –la secuencia argumentativa, o descriptiva–.

Tradicionalmente, se distinguen dos modelos básicos de exposición, la exposición sintética y la exposición analítica:

  1. La exposición sintética presenta al final del texto la idea de la que se quiere informar, como conclusión derivada de los contenidos anteriores. En el siguiente ejemplo de un texto de C. Martín Gaite, las ideas expuestas conducen a una conclusión que queda recogida en la última oración: [Hemos descubierto que muchas veces los cuentos de los demás nos nos interesan porque no nos los cuentan en el momento oportuno, porque el narrador ha sido demasiado expeditivo y ha desatendido los preliminares de la dedicatoria, esa etapa previa en que tendría que haber recogido datos sobre nuestro estado de ánimo. Si no ha reparado en nuestro humor ni ha sabido crear, mediante el cuento, un terreno propicio para acercarse a aliviar nuestra circunstancia de ese día, quiere decir que contaba algo –e incluso tal vez bien–, pero que no nos lo contaba a nosotros, no se enteraba siquiera de si estábamos o no allí, hablaba al vacío. Y nos damos cuenta de que dedicarle un cuento a alguien es negocio delicado, algo que requiere paciencia y sabiduría.]

E. Werlich (1975) describe la exposición sintética a nivel del enunciado mínimo, como una estructura simple formada por el sujeto o grupo nominal, el verbo «ser» en presente como predicado, y un grupo nominal como complemento, como se observa en el ejemplo [Una estancia habitual en una casa es el comedor]. Variaciones típicas de este tipo de estructura son oraciones con verbos que contienen como componente semántico la referencia a «definición»: llamarse, definirse, referirse a, en ejemplos como [Se llama clorosis la enfermedad de las adolescentes caracterizada por la disminución de los glóbulos rojos y la hemoglobina].

  1. La exposición analítica, por su parte, presenta al principio del texto la idea de la que se quiere informar. En el ejemplo siguiente de J. J. Millás el autor hace una afirmación inicial que es desarrollada a continuación, para demostrar que no es algo dicho gratuitamente: [Una cosa incomprensible de la informática es que le obligue a uno a escribir mal. Todo junto, sin acentos, sin mayúsculas, sin eñes. Los habitantes del correo electrónico y de Internet en general parecen afásicos, como si les hubieran dado un golpe en la cabeza].

Werlich (1975), en el nivel del enunciado, describe que este esquema está formado por un grupo nominal como sujeto, una forma verbal «tener» en presente como predicado, y otro grupo nominal como complemento: [El cerebro tiene diez millones de neuronas]. El grupo nominal del complemento está vinculado con el fenómeno presentado en el grupo nominal sujeto por una relación semántica del tipo todo/parte de. Por su efecto referencial, Werlich llama a este tipo de oración oración enlazadora de fenómenos. Variantes típicas de este tipo son oraciones con verbos que contienen el rasgo semántico «parte de un todo»: consistir en, contener, comprender, etc.

F. Marcos Marín (1985) considera además otros dos esquemas expositivos:

  1. el esquema encuadrado, en el que la proposición del principio da pie a una exposición que tiene también su conclusión. Por eso, a veces no se repite la idea inicial, sino que la conclusión deriva de ella;
  2. y el esquema paralelo, en el que las ideas expuestas no están subordinadas unas a otras por su contenido, sino que se presentan con igual importancia.
En la didáctica de lenguas, los textos expositivos han sido objeto de aprendizaje sobre todo en su manifestación oral. Los discursos académicos escritos en español como géneros expositivos han sido solo recientemente analizados a partir de corpus amplios de textos auténticos para poder realizar propuestas sistemáticas de actuación didáctica, como L1 y como ELE. En esta línea, existen ya descripciones y actividades (M. P. Battaner et al. 2001, G. Vázquez 2001) que buscan ampliar el conocimiento que tienen los estudiantes de las habilidades implicadas tanto en la comprensión como en la producción de distintos subgéneros expositivos (libros de texto, clases magistrales, exámenes, trabajos académicos, tesis doctorales, etc.). El contraste entre culturas académicas propias de cada lengua particular también ha proporcionado interesantes resultados con aplicaciones prácticas para el dominio de una L2.

Otros términos relacionados

Análisis del discurso; Competencia comunicativa; Destrezas lingüísticas; Estructuras textuales; Superestructura textual; Textualización.

Bibliografía básica

  1. Battaner, M. P., Atienza, E., López, C. y Pujol, M. (2001). Aprender y enseñar: la redacción de exámenes, Madrid: Antonio Machado Libros.
  2. Ciapuscio, G. (1994). Tipos textuales, Buenos Aires: Universidad de Buenos Aires.
  3. Vázquez, G. (coord.) (2001). Materiales ADIEU (Discurso Académico en la Unión Europea), Madrid: Edinumen. [http://www.sprachlabor.fu-berlin.de/adieu/].

Bibliografía especializada

  1. Adam, J.-M. (1992). Les textes: types et prototypes. Récit, description, argumentation, explication et dialogue. París: Nathan.
  2. Combettes, B. y Tomassone, R. (1988). Le texte informatif, aspects linguistiques, Bruselas-París: De Boek-Wesmael/Primes 9, 1994, 3ª ed.
  3. Marcos Marín, F. (1985). El comentario lingüístico. Metodología y práctica, Madrid: Cátedra.
  4. Werlich, E. (1975). Typologie der Texte, Munich: Fink.
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