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Diccionario de términos clave de ELE

Rasgos de la oralidad

Se entienden como rasgos de la oralidad las características propias de un discurso transmitido mediante el canal oral. Para llevar a cabo dicha definición, la lingüística textual parte de las particularidades del discurso oral prototípico, la conversación.

La situación de comunicación oral prototípica se caracteriza por la participación y presencia simultánea de las personas que intervienen en ella, lo que consecuentemente provoca una serie de rasgos definitorios:

  1. La naturaleza plurigestionada de este tipo de comunicación. Quiere esto decir que el texto se va configurando por la acción de los dos interlocutores, que alternan sus turnos de habla.
  2. Su mayor imprevisibilidad y espontaneidad respecto al texto escrito. Los participantes no saben exactamente qué texto se producirá, aunque se lleve mínimamente preparado de antemano. La interacción crea el texto.
  3. Integración de códigos. Se emplean no sólo medios lingüísticos para construir el texto sino también elementos paralingüísticos, como los rasgos suprasegmentales (la entonación, el ritmo del habla, el tono de voz, las pausas, etc.), los elementos cinéticos y los elementos proxémicos.
  4. Abundancia de referencia exofórica. Por tanto, es habitual un mayor número de deícticos por la coincidencia de emisor y destinatario en el espacio y tiempo.
  5. Abundancia de información implícita. Hay una menor explicitación de la información, que se deduce por contexto.
  6. Predominio de la modalidad expresiva y conativa. El texto oral tiene más presente al destinatario  que el texto escrito. Así, es normal emplear muchos elementos lingüísticos que hacen referencia al destinatario:
    1. Preguntas retóricas.
    2. Uso de la 2.ª persona  del singular con valor impersonal, para implicar al destinatario y hacer más generalizable una opinión personal: [Te levantas tempranísimo, haces una cola enorme y ni te atienden].
    3. Vocativos o partículas apelativas con función fática, para no perder el contacto con el oyente: [Mujer, pues qué pena]
    4. Función expresiva: expresiones enfáticas, interjecciones, exclamaciones.

En cuanto a la caracterización lingüística y discursiva, pueden señalarse los siguientes rasgos:

Como rasgos discursivos:

  1. Presencia de conectores o partículas pragmáticas cuyos valores solo funcionan en el texto oral [Oye, ¿es verdad que no hay clase?; Bueno, ya veremos].
  2. Constante aparición de expresiones de encadenamiento ilativo y ordenadoras del discurso: [pues, entonces, luego, encima, además, etc].
  3. Partículas de tránsito, de puente, cambio de tema; [A propósito, ¿qué sabes de Marta?; Hablando de vecinos, ¿cómo esta el hijo de tu vecina?; Por cierto, ¿cómo está tu madre?].

Como rasgos lingüísticos:

  1. En el nivel fónico, destacan la relajación articulatoria (pérdida de alguna consonante intervocálica: [Estoy cansa'o]; las contracciones [¿A qu'as venido?].
  2. En el nivel morfosintáctico, destacan, entre otros, las abreviaciones: [poli; tranqui];  la abundancia de diminutivos, aumentativos y despectivos (ejemplo), etc.
  3. En cuanto a la sintaxis, destaca una sintaxis parcelada, desmembrada; oraciones incompletas desde el punto de vista gramatical, pero  no desde el punto de vista pragmático: [Si yo te contara...]. El anacoluto es frecuente [Yo me parece que tienes razón]; focalización, etc.
  4. En el nivel léxico, destaca la escasa densidad léxica (repeticiones, paráfrasis, redundancias).

Ahora bien, la conceptualización oral frente a la escrita es demasiado vaga, pues textos transmitidos por escrito pueden también presentar rasgos orales. Así, por ejemplo, las cartas íntimas o las notas de avisos tienen algún parecido con la modalidad oral; o, también,  una conferencia, que normalmente se prepara por escrito y que, en consecuencia, tiene muchas características de la modalidad escrita. Se trata en este caso de textos definidos como géneros intermedios. Por lo tanto, en la mayoría de los casos, la diferencia entre los usos orales y escritos, vistos desde esta perspectiva, no es una contraposición, sino una gradación de la presencia de determinados rasgos lingüísticos y discursivos.

En didáctica de segundas lenguas, la caracterización de los rasgos de oralidad ha permitido entender mejor de qué modo el canal de comunicación afecta a la producción en sí. De este modo, ha sido posible incorporar exponentes lingüísticos hasta entonces ignorados en los currículos, como pues, bueno, etc. y replantearse el tema de la corrección lingüística.

Otros términos relacionados

Análisis de la conversación; Comunicación no verbal; Implicatura; Principio de cooperación; Géneros discursivos.

Bibliografía básica

  1. Briz, A. (2002): El español coloquial a través de los textos. Guía didáctica para la clase de Español como Lengua extranjera. Madrid: SGEL.
  2. Pinilla, R. (2004). «La expresión oral». En Sánchez Lobato, J. y Santos Gargallo, I. (eds.). Vademécum para la formación de profesores. Madrid: SGEL, pp.879-898.
  3. Martín Peris, E. (2001). «Textos, variedades lingüísticas y modelos de lengua en enseñanza del español como lengua extranjera». Carabela 50, pp. 103-136.

Bibliografía especializada

  1. Calsamiglia, H. y Tusón, A. (1999). Las cosas del decir. Barcelona: Ariel.
  2. Castellà, J. M. (2004). Oralitat i escriptura. Dues cares de la complexitat del llenguatge. Barcelona: Curial.
  3. Tusón, A. (1997). Análisis de la conversación. Barcelona: Ariel.
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