
Diccionario de términos clave de ELE
Se entiende por prueba de rendimiento (‘evaluación sumativa y evaluación del aprovechamiento’, en la terminología del Marco Común Europeo de Referencia) la que tiene como finalidad determinar los conocimientos lingüísticos de un candidato y las posibilidades que tiene de desenvolverse en el mundo real, aplicando lo que ha aprendido a lo largo de un curso de lengua. Es por tanto una prueba que pretende evaluar el aprovechamiento del curso, es decir, si el candidato ha alcanzado los objetivos específicos fijados para el programa del curso. En este sentido representa una perspectiva interna, frente a las pruebas de proficiencia, que representan una evaluación del dominio lingüístico de los candidatos desde una perspectiva externa, es decir, miden lo que el candidato es capaz de hacer al margen del programa de enseñanza que haya podido seguir.
Las pruebas de rendimiento suelen estar constituidas por tareas de corrección objetiva y tareas de corrección subjetiva, en las que el candidato debe demostrar tanto sus conocimientos lingüísticos como su capacidad de actuar en situaciones de la vida real utilizando la lengua objeto de estudio. El contenido de la prueba es una muestra significativa de lo que se ha trabajado a lo largo del curso, de acuerdo con el programa establecido.
En la elaboración de estas pruebas se deben tener en cuenta los conceptos básicos que deben inspirarlas: validez, es decir, adecuación a aquello que la prueba pretende evaluar, y que por lo tanto facilitará una representación exacta del dominio lingüístico de los candidatos; y fiabilidad, que implica consistencia y estabilidad en la obtención de resultados. Para ello, en el diseño de las pruebas se deberá recurrir a unas especificaciones de examen, a la realización, en la medida de lo posible, de ensayos previos y a análisis estadísticos, aunque sean básicos, que permitan validar la bondad de los ítemes que las conforman.
A lo largo de un curso de lengua normalmente se realizan pruebas periódicas que dan cuenta del progreso de los estudiantes en el proceso de aprendizaje y se recogen otros datos a través de distintos instrumentos de evaluación: hojas de seguimiento, entrevistas, etc. Esta evaluación continua del proceso de aprendizaje del estudiante, debe coincidir con la evaluación final representada por la prueba de rendimiento. Si esta coincidencia se produce se refuerzan mutuamente ambas pruebas, la de rendimiento y las de progreso, porque los resultados obtenidos por el estudiante en las distintas pruebas realizadas a lo largo del proceso de aprendizaje generan unas expectativas que la prueba de rendimiento debe confirmar. Esto será así siempre que ambos tipos de pruebas estén bien construidas, es decir, se basen en los conceptos de validez y fiabilidad, antes citados.
Los resultados de las pruebas de rendimiento, por su propio carácter de evaluación sumativa, final de un curso o de un periodo de estudio previamente establecido, se utilizan para tomar decisiones con respecto a la promoción del estudiante al curso siguiente. Si a lo largo del curso el profesor ha planteado la evaluación en el aula como un proceso de evaluación continua, deberá valorar los datos recogidos durante el mismo junto con los que le suministra la prueba de rendimiento.
Examen; Pruebas de corrección objetiva; Prueba de corrección subjetiva; Prueba de norma de grupo; Prueba de criterio establecido; Análisis de ítemes.