
Diccionario de términos clave de ELE
Una prueba de ítemes discretos es aquella que presenta al candidato una serie de ítemes que éste debe solucionar marcando una respuesta a partir de distintas opciones dadas. La respuesta correcta se halla habitualmente situada de forma aleatoria entre opciones no correctas, pero verosímiles, denominadas distractores. Las pruebas de elementos discretos están constituidas por ítemes de respuesta cerrada, que junto con los ítemes de respuesta dirigida constituyen las pruebas de corrección objetiva.
Este tipo de ítemes, y de pruebas, que se hicieron muy populares en los años 60 del siglo XX , corresponden a una visión estructuralista de la lengua, dominante en aquellos momentos. Esa visión considera la lengua como un sistema constituido por elementos que pueden ser enseñados y evaluados de forma independiente. Las respuestas a pruebas de respuesta cerrada, básicamente elaboradas con ítemes de respuesta alternativa, dan cuenta de la amplitud de los conocimientos del candidato y su grado de control lingüístico, pero no ofrecen información acerca de su habilidad para el uso de la lengua en situaciones de la vida real. La evaluación de todas las habilidades lingüísticas de los candidatos, incluidas la expresión oral y escrita, se llevó a cabo durante más de veinte años primordialmente a través de pruebas de elementos discretos, constituidas por un número importante de éstos, que eran analizados por medios estadísticos que permitían garantizar la fiabilidad de los resultados y la obtención de una puntuación totalmente objetiva.
El cambio de enfoque en la enseñanza de segundas lenguas que se produce en la segunda mitad de los años 70 del siglo XX con la introducción de propuestas didácticas comunicativas, y la formulación de una concepción comunicativa de la lengua por parte de Canale y Swain, (1980) que será posteriormente ampliada con la propuesta de Bachman (1990) y con la aparición del Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas (2002) implican cambios en los modelos de exámenes. Éstos incorporarán la evaluación de la actuación de los candidatos —expresión oral y expresión escrita— de forma directa, mediante la utilización de escalas que describen distintos niveles de actuación de los candidatos y que permiten asignarles una puntuación. Por lo que se refiere a las pruebas constituidas por ítemes discretos, los cambios se refieren a la contextualización de los mismos en situaciones de uso real de la lengua.
Así los exámenes pasan a evaluar mediante pruebas de corrección objetiva —evaluación cuantitativa— los conocimientos y el control lingüístico del candidato: pruebas de comprensión de la lectura, de comprensión auditiva y de gramática y vocabulario, y mediante pruebas de corrección subjetiva —evaluación cualitativa— su dominio del uso de la lengua: pruebas de expresión escrita y expresión oral directas, en las que se evalúa la capacidad del candidato para desenvolverse en el mundo real.
La adopción de la concepción comunicativa de la lengua por parte de los exámenes de aptitud, proficiencia o certificativos, como en el caso de los DELE, conlleva cambios en el proceso de enseñanza aprendizaje dado que los programas de enseñanza, los cursos y los materiales destinados a preparar a los candidatos que van a presentarse a esos exámenes están marcados por el modelo de lengua que imponen los exámenes.
Ítem; Ítem de respuesta alternativa; Ítem de verdadero-falso; Ítem de respuesta cerrada; Ítem de respuesta dirigida; Examen; Ítem de prueba objetiva; Prueba de proficiencia; DELE; Validación de pruebas.