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Diccionario de términos clave de ELE

Prosodia

La prosodia es el conjunto de fenómenos fónicos que abarcan más de un fonema o segmento -entonación, acentuación, ritmo, velocidad de habla, etc.-, por lo que se les denomina fenómenos suprasegmentales. La prosodia cumple una función clave en la organización e interpretación del discurso y, además, transmite información emotiva, sociolingüística y dialectal.

La palabra prosodia proviene del griego clásico. En un principio se refería a una canción acompañada de música instrumental. Posteriormente empezó a emplearse en literatura griega y latina para referirse a la versificación y a la métrica: sílabas largas y breves, ritmo, etc. Finalmente, el término se ha incorporado a disciplinas como la fonética y la fonología modernas, con el significado que esbozamos aquí.

En el caso del español, los dos fenómenos prosódicos más relevantes son la acentuación y la entonación. Un tercer fenómeno es el ritmo, cuya función esencial es agrupar los sonidos del discurso en bloques, llamados palabras fónicas o grupos rítmicos, con el fin de facilitar la descodificación y comprensión del mensaje. Las pausas, por su parte, contribuyen de forma decisiva a caracterizar los patrones rítmicos y entonativos de la lengua.

Veamos con un ejemplo el sentido del término suprasegmental. Si oímos la sílaba aislada [/sa/], no es posible saber si su vocal es átona o tónica. Por el contrario, si oímos [/lamésa/] o [/losábe/], sí es posible establecer una relación átonas-tónica: vemos que /sa/ es átona en [/lamésa/] y tónica en [/losábe/]. Es preciso un punto de apoyo átono para poder realzar la vocal tónica, por lo que el fenómeno de la acentuación abarca varios fonemas o segmentos.

Para caracterizar los fenómenos suprasegmentales de una lengua, se estudian las características o rasgos prosódicos de sus sonidos: el tono, el timbre, la intensidad y la duración. Otras cuestiones de las que también se ocupan los análisis prosódicos son las relativas al tipo o cualidad de la voz -susurrada, ronca, inestable, nasalizada, etc.- o a la articulación -precisa o imprecisa-.

Con frecuencia se emplea el término prosodema para referirse a la unidad significante mínima, esto es, la unidad básica de la prosodia. El prosodema es una unidad abstracta, como también lo es, por ejemplo, el fonema. Asimismo, se habla de patrones acentuales o acentemas, patrones entonativos o entonemas y patrones rítmicos; todos ellos son los esquemas prosódicos generales de la lengua.

Existen ciertos puntos en común entre la prosodia y la comunicación no verbal, posiblemente debido a una planificación conjunta. Se ha constatado experimentalmente, por ejemplo, una correlación entre la elevación o descenso del tono y el movimiento análogo de la cabeza o de las cejas del hablante.

Salvo en contadas ocasiones, quienes aprenden una L2 conservan, en mayor o menor medida, rasgos fónicos -segmentales y suprasegmentales- característicos de la L1, aun cuando sean capaces de alcanzar un dominio excelente de la L2 en otros niveles (léxico, gramatical, estilístico, pragmático, etc.). Podría decirse que la pronunciación y, muy en particular, la entonación es el componente más íntimo de la identidad lingüística del aprendiente, dada la estrecha relación existente entre el componente afectivo y el entonativo. En efecto, la entonación revela una información sumamente personal: actitud, estado de ánimo, sentimientos, emociones... En este sentido, comenta T. Navarro Tomás (1944: 8-9) que determinados alumnos de ELE «se oponen con tenaz resistencia a imitar inflexiones de entonación a las que no están acostumbrados [...] El pudor de desnudarse de los hábitos de la lengua extranjera tiene en la entonación su más fuerte reducto». Un problema importante de las alteraciones prosódicas es que pueden entorpecer la inteligibilidad de la producción oral y, en casos extremos, el hablante extranjero puede crear situaciones embarazosas o incluso llegar a ofender involuntariamente a su interlocutor, por el mero hecho de emplear una entonación inapropiada. Esto puede ocurrir mayormente en la entonación enfática, la más compleja y difícil de dominar, de modo que, por ejemplo, un enunciado con el que un estudiante desea pedir ayuda a un nativo puede sonarle a éste como una orden de un superior autoritario. Otro ejemplo, en este caso referido a la vertiente de la percepción, es cuando un extranjero no contesta a una pregunta de su interlocutor, sencillamente, porque no ha sabido captar la entonación interrogativa, con final ascendente.

Profesores y lingüistas reconocen que la prosodia española es compleja; por ello, conviene prestarle la debida atención en el aula. El peso específico de la prosodia en clase ha ido variando considerablemente a lo largo de la historia, en función de las corrientes metodológicas. Así, por ejemplo, en el Método gramática-traducción o en el Enfoque del código cognitivo la prosodia, sencillamente, no se tiene en cuenta. Por el contrario, en el Método directo, así como en los modelos didácticos basados en el conductismo -el Método audiolingüe, el Enfoque oral, el Enfoque situacional-, el alumno escucha e imita la pronunciación del profesor y de las grabaciones. Actualmente, en el Enfoque por tareas se crea un marco de acción propicio -tanto en las pretareas como en las tareas- para el desarrollo de las formas lingüísticas, entre las que tienen cabida la prosodia. En cualquier caso, para que los alumnos lleguen a dominar la prosodia de la LE, es esencial que la practiquen integrada con los demás componentes del lenguaje y en discursos de habla espontánea, ya que el significado del componente prosódico también se negocia entre los interlocutores.

Otros términos relacionados

Comprensión auditiva; Conversación; Diálogo; Expresión oral; Interacción; Transferencia.

Bibliografía básica

  1. Cortés Moreno, M.  (2002). Didáctica de la prosodia del español: la acentuación y la entonación. Madrid: Edinumen.
  2. Martínez Celdrán, E. (1996). El sonido en la comunicación humana. Barcelona: Octaedro.
  3. Quilis, A. (1993). Tratado de fonología y fonética españolas. Madrid: Gredos.

Bibliografía especializada

  1. Cantero, F. J. (2002). Teoría y análisis de la entonación. Barcelona: Edicions de la Universitat de Barcelona.
  2. Cortés Moreno, M.  (2002). «Didáctica de la entonación: una asignatura pendiente». En Didáctica (Lengua y Literatura), Universidad Complutense de Madrid, 14, pp. 65-75.
  3. Martínez Celdrán, E. (1984). Fonética. Barcelona: Teide.
  4. Navarro Tomás, T. (1944). Manual de entonación española. Madrid: Guadarrama, 1974.
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