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Diccionario de términos clave de ELE

Programación neurolingüística

Con programación neurolingüística (conocida con las siglas PNL) se hace referencia a un modelo de conducta humana y de comunicación, que utiliza como referencia los rasgos de las personas que han alcanzado éxito en una determinada faceta profesional. El nombre de programación neurolingüística se debe a que dicho modelo se crea a partir de la observación de las conductas  y destrezas de las personas eficientes, de la forma en que la mente («neuro-») interactúa con el lenguaje («-lingüística») y el cuerpo. Se elaboran destrezas y técnicas explícitas  —pautas de excelencia— que las personas pueden aprender («programación») y así mejorar su rendimiento.

La programación neurolingüística nació en EE.UU. a principio de los años 70 del siglo XX, de la mano del psicólogo A. Grinder, y de un estudiante de lingüística, R. Bandler. Desde el terrreno de la psicología, la PNL se aplicó a la enseñanza de idiomas como una posible propuesta alternativa al método audiolingüe; si bien no se sustenta en una determinada teoría de la lengua, puesto que, en realidad, no es un método de enseñanza de idiomas, no se compone de un conjunto de técnicas para la enseñanza de idiomas basadas en teorías. Es una filosofía humanista que tiene un conjunto de creencias concebidas para convencer a las personas de que tiene poder para mejorar su vida.

Como señalan J. C. Richards y T. S. Rodgers (1998), la PNL se fundamenta sobre cuatro principios básicos:

Revell y Norman (1997) presentan una serie de presuposiciones que guían la aplicación de la PNL al aprendizaje de idiomas, partiendo del supuesto de que tales presuposiciones pasen a formar parte del sistema de creencias del profesor y determinen la manera en que se lleva a cabo la enseñanza con independencia del método usado. Algunas de tales presuposiciones son:

  1. El mapa no es el territorio: los sentidos junto con las experiencias propias, creencias, culturas, lenguas, intereses y valores singulares actúan como filtros que utilizamos en la creación de nuestros mapas; por esta razón, cada persona tiene una configuración emocional distinta y reacciona de forma diferente a como lo haría otra ante las mismas situaciones. Esto explica las diferentes reacciones que pueden tener los estudiantes ante una determinada actividad.
  2. El mapa se convierte en el territorio: lo que uno cree que es verdad se convierte en verdad, lo cual de nuevo explica las distintas reacciones ante una misma realidad. Además, conocer este supuesto puede ayudar al profesor a desmontar algunas creencias negativas de los estudiantes, como el creer que el uso del subjuntivo, por ejemplo, es difícil de aprender.
  3. No hay fracaso, sólo retroalimentación, y una renovada oportunidad de éxito: de este modo el error es interpretado como una ocasión para aprender.
  4. Saber lo que uno quiere ayuda a conseguirlo: es importante negociar y explicitar los objetivos de enseñanza-aprendizaje.
  5. Cada persona tiene en su interior los recursos que necesita: la tarea del profesor es capacitar a los aprendientes para que desarrollen destrezas y estrategias apropiadas con mayor facilidad.
  6. La comunicación es no verbal además de verbal: la comunicación no verbal difiere de una cultura a otra. El profesor ha de tener en cuenta la información que transmite de modo no verbal, la que le transmiten los estudiantes, y de cómo esta información es procesada.
  7. La comunicación es no consciente además de consciente: en el aula, el profesor debe procurar crear un entorno creativo que active esa parte no consciente, con material visual, acústico, cambio frecuente de actividades, etc.
  8. Toda conducta tiene una intención positiva: el profesor debe plantearse por qué el estudiante actúa con una determinada conducta que en principio puede ser interpretada como problemática, como podría ser, por ejemplo, llegar tarde a clase.
  9. El significado de la comunicación es la respuesta que se obtenga: si la respuesta a una actividad fracasa, el profesor probará con otra actividad.
  10. En cualquier sistema, el elemento que tenga mayor flexibilidad tendrá la máxima influencia en ese sistema: el docente debe desarrollar una capacidad para entender el mundo de los estudiantes, su cultura, su estado de ánimo. Dicha capacidad se traduce en permitir cambios, negociar contenidos, centrarse en el alumno, etc.

En la enseñanza de idiomas, el atractivo de la PNL se origina en el hecho de que ofrece un conjunto de principios humanistas que proporcionan una nueva justificación de técnicas bien conocidas del repertorio comunicativo o humanista, como puede ser, por ejemplo, ayudar a acceder a los aprendientes a estados afectivos muy eficaces para el aprendizaje. Además, potencia una diferente interpretación del papel del profesor y del estudiante, un papel en armonía con muchas visiones centradas en el alumno y en la persona.

Otros términos relacionados

Aprendizaje en cooperación; Estrategias socioafectivas; Variable afectiva.

Bibliografía básica

  1. Mendoza Fillola, A. (coord.) (1998). Conceptos clave en didáctica de la lengua y la literatura. Barcelona: SEDLL, ICE. Universitat de Barcelona, Horsori.
  2. Richards, J. C. y Rodgers, T. S. (1986). Enfoques y métodos en la enseñanza de idiomas.  Madrid: Cambridge University Press, 1998.
  3. Williams, M. y Burden, R. L. (1997). Psicología para profesores de idiomas. Enfoque del constructivismo social. Madrid: Cambridge University Press; 1999.

Bibliografía especializada

  1. O’Connor, J. y Seymor, J. (1993). Introducción a la programación neurolingüística. Londres: The Aquarian Press, 1999.
  2. Puchta, H. (1999). «Creación de una cultura de aprendizaje a la que el alumno quiera pertenecer: aplicación de la programación neuro-lingüística en la enseñanza de idiomas». En Arnold, J. La dimensión afectiva en el aprendizaje de idiomas, Madrid: CUP, 2000, pp. 263-276.
  3. Revell, J. y Norman, S. (1997). In your Hands. NLP in ELT. Londres: Saffire Press.
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