
Diccionario de términos clave de ELE
En el ámbito de la enseñanza de lenguas se entiende por procedimiento sintético un enfoque didáctico que parte del principio de que el lenguaje es una estructura. Divide la lengua en subestructuras o componentes básicos que se pueden practicar por separado. La gramática se divide en segmentos pequeños y explicables que se enseñan por separado y en orden de dificultad creciente, para que el alumno después vuelva a sintetizarlos, es decir a juntar las partes individuales.
El término procedimiento sintético se relaciona con los métodos y programas tradicionales, particularmente los que se basan en el estructuralismo. Esta escuela de lingüística concebía la lengua como un sistema de subsistemas —el fonológico, el sintáctico, el morfológico y el léxico-semántico—, que tienen una estructura interna jerárquica. El aprendizaje de una lengua consiste en conocer los elementos de cada sistema y en aprender las reglas por las que se rigen, partiendo de lo más básico hacia lo más complejo, es decir de los fonemas a través de los morfemas y hasta las oraciones. Este enfoque se ha vinculado históricamente a una visión conductista del aprendizaje, que postulaba como método la adquisición de una serie de hábitos a partir de estímulos y respuestas y proponía el uso de técnicas de enseñanza como la repetición mecánica, el dictado y los ejercicios completamente controlados por el profesor.
Ejemplos de modelos que se inclinan por el estructuralismo y los procedimientos sintéticos son: el método gramática-traducción, que se basa en la aplicación de reglas gramaticales para la traducción de una lengua a otra; el método audiolingüe, que añade al concepto estructural la primacía de la lengua oral y la reflexión gramatical; el método estructural-situacional, que se considera la variante inglesa del método audiolingüe, ampliándolo con la noción del contexto situacional.
Las prácticas pedagógicas tradicionales por lo general enfatizaban en la descripción de la lengua y la consideraban objeto de estudio y, por lo tanto, se evaluaba los logros en este mismo sentido. Por eso se privilegiaba los enfoques ascendentes, que partían de lo simple a lo complejo y se insistía sobre aquellos rasgos que tenían mayor frecuencia en una lengua.
El enfoque sintético se puede contrastar con el enfoque analítico, en el que las unidades de comportamiento lingüístico, es decir funcionales, constituyen el punto de partida de los programas y de la planificación de los cursos (por ejemplo dar órdenes, hacer peticiones, promesas, ofrecer disculpas, y otros actos de habla.
Unas nuevas bases lingüísticas surgen con el proyecto del Consejo de Europa en 1971 con la publicación del Threshold Level, ante la crisis de los modelos lingüísticos estructuralistas que, desde los años cincuenta, habían concitado un alto grado de consenso entre los profesores y los expertos. —En 1979 se tradujo al español y se publicó bajo el nombre de Un nivel umbral—. Se creó un nuevo estado de opinión sobre cómo se podía facilitar el aprendizaje de las lenguas segundas y extranjeras. Este cambio de consenso se refleja en las aportaciones de varios lingüistas que define la lengua en términos funcionales para establecer el verdadero objetivo del aprendizaje de una lengua extranjera: una competencia comunicativa.
En general optamos hoy en día más por un enfoque analítico y procesos descendentes, que presentan como objeto de estudio a la lengua real y su uso en la práctica.
Enseñanza de lenguas segundas; Procesamiento desde arriba; Procesamiento desde abajo.